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jueves, 30 de octubre de 2014

INGOBERNABILIDAD Y LEGALIZACION DE LAS DROGAS

Alejandro Álvarez

En este espacio me he referido por lo menos en dos ocasiones previas a la necesidad de legalizar el consumo de las drogas –en particular y de inicio con la marihuana- como vía para combatir la criminalidad de las organizaciones que han amasado fortunas y poder con el comercio ilegal de estas substancias. En uno de esos artículos se leía: Despenalizar el uso de estupefacientes no es la llave mágica pero significa romper la secuencia de enriquecimiento de las bandas criminales y con ello la magnificación de su poder que todo lo corrompe,  ya lo mencionamos,  policías, jueces, representantes populares, gobiernos, todo.  No es necesario ser un analista profundo para ver cómo se pierden enormidades de recursos humanos y financieros de origen público en una guerra que parece no tener fin”. ( Artículo “Legalizar el consumo de la mariguana”)
En otro de esos textos escribí: “Ya el presidente Calderón en el sexenio pasado recorrió el camino de la invasión de Michoacán por parte del ejército y la policía federal, remitió a varios presidentes municipales y delincuentes a la cárcel acusados de ligas con el narco. ¿Resultado? Todos libres ante las resoluciones de los jueces de su inocencia o la inconsistencia de las pruebas acusatorias por parte de los ministerios públicos. Por una puerta el Ejército y la Marina entregando delincuentes a las autoridades judiciales y éstas dejándolos en libertad por la  puerta trasera. ¿Con esos mismos ministerios públicos y jueces se castigará a las personas que ahora se atrapen? Sí, como no.”(Artículo “La nueva batalla contra el narco y las legalizaciones tabú”)
En una perla que nos regala Osorio Chong, Secretario de Gobernación, dice que: “en 2010, 2011 y 2012 se abrieron investigaciones contra el ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca, por crimen organizado; sin embargo, fueron cerradas por falta de elementos para emprender una acción legal”. Luego detalló que fue hasta esta administración, en agosto pasado, cuando se abrió una nueva investigación contra Abarca por enriquecimiento ilícito, la cual permitiría actuar conforme a la ley; sin embargo, luego se dieron los hechos violentos del 26 de septiembre. (Milenio, 30 de octubre 2014). ¿Cabe alguna duda de la profundidad de penetración de los capos del narco en la estructura jurídica, judicial y de gobierno del país?
La estrategia del presidente de no hablar del tema de la violencia mafiosa como vía para “resolverla” ha saltado hecha añicos con el drama de los estudiantes de Ayotzinapa. En Iguala se destapó una coladera más como las ya abiertas en Michoacán y en Tlataya (ejecución a mansalva de al menos 18 personas, presumiblemente narcotraficantes, por parte de miembros del ejército). En este clima ya pasan desapercibidos los asesinatos recientes de líderes de partidos políticos (el caso del militante panista muerto en Acapulco, por ejemplo) que si bien pudieran no vincularse a la trama del narcotráfico es obvio que se favorecen en medio de una atmósfera generalizada de ingobernabilidad en amplias zonas geográficas del país. Sin ir más lejos, aquí en nuestra entidad donde los gobernantes presumen de los bajos índices delincuenciales se cuantifican ya veintinueve ejecuciones en los últimos tres meses. Eso sí, como declaró el presidente en su último mensaje a la nación, todo lo anterior con “plena vigencia del estado de derecho y ningún resquicio a la impunidad”. Estamos fritos.
La criminalización del consumo de las drogas y la consecuente persecución policiaca y militar desde consumidores hasta narcomenudistas y grandes capos ha mostrado una y otra vez su fracaso. ¿Hasta cuándo se empecinarán en negar que el poder descomunal de la delincuencia organizada y su capacidad corruptora deriva del comercio ilegal de las drogas? La legalización de este mercado no sólo le cortaría el flujo de dinero a los criminales sino que, lo más importante, permitiría una política de rehabilitación y prevención de las adicciones de manera más efectiva. Mientras eso no suceda el país seguirá dilapidando recursos y vidas humanas en esta guerra absurda.



domingo, 12 de octubre de 2014

¿QUIÉN REPRESENTA A LA “SOCIEDAD CIVIL”?


Alejandro Álvarez

Con motivo de la celebración de un aniversario más de la conversión de Territorio a Estado de Baja California Sur, el pasado ocho de octubre el historiador y periodista Eligio Moisés Coronado (EMC) participó en la ceremonia oficial en nombre -o representación, según sea la nota periodística-  de la “sociedad civil”. Ese fantasma etéreo de la “sociedad civil” cobra formas cada vez más aberrantes para su manoseo según sean las conveniencias. Este es un buen ejemplo.
Bajo las sencillas palabras de “sociedad civil” se entiende que están cobijadas todas las organizaciones e instituciones no gubernamentales. Una agrupación cultural, deportiva, sindical, empresarial, musical, ambientalista, vecinal, cuyo registro notarial se incluya dentro de la categoría de “Asociación Civil” ya es por ese motivo, parte de la “sociedad civil”. Pero los individuos aislados o grupos de amigos unidos por cualquier interés, sin registro alguno, también son parte de la “sociedad civil” ¿o no son parte de esa sociedad civil?
La primer pregunta que habría que responder es ¿quiénes se reunieron para nombrar a EMC como representante de la “sociedad civil” sudcaliforniana (se entiende que la sociedad civil sudcaliforniana a menos que sea un nombramiento nacional o internacional, ya encarrerados ¿por qué no?). Y una segunda pregunta sería ¿qué ley los facultó para ejercer tan gran responsabilidad?
Las preguntas no son ociosas porque el acto se realizó ni más ni menos que en el recinto del Congreso estatal, sitio de la más genuina representación democrática estatal si nos atenemos a los postulados de la Constitución. Es decir, que el Congreso avaló que la luminosa dicha de representar a la “sociedad civil” recayera en EMC, independientemente de quien o quienes se hayan devanado el seso para elegir a tal representante.
Por si el enredo no fuera suficiente habrá que sumar otros acertijos. El historiador y periodista EMC desde tiempos inmemoriales se le identifica con una militancia priísta a toda prueba, por lo menos en la página oficial del PRI aparece como titular de la Secretaría de Cultura del Comité directivo estatal de dicho instituto político. ¿Será requisito militar en uno de los grandes partidos políticos nacionales para poder llegar a representar a la “sociedad civil” o por pura casualidad ocurrió en este caso? ¿El representante de la “sociedad civil” puso a consideración de sus representados el contenido de su discurso o los representados sujetaron a su representante a cierta línea en su discurso? Sepa la bola.
En nombre de la “sociedad civil” se cometen muchos abusos de supuesta representación en todos los ámbitos de la actividad humana. Un puñado de personas a la cacería de financiamiento del más insospechado origen se disfrazan de “sociedad civil” para defender las causas más conmovedoras y así hablan a nombre de esa “sociedad civil” que dicen representar. Si eso ya de por sí es sorprendente lo es muchas veces más que un individuo sea tocado con la representación de todas las representaciones de la sociedad civil sin que se conozca el mecanismo que a manera de super dedazo lo invistió de tal poder. A ver que nos depara el futuro en eso de las representaciones de la sociedad civil, a quien por cierto no parece importarle gran cosa quién habla en su nombre. Lo más razonable, sensato y decente  es que cada organización hablara en su propio nombre y dejara de hacerle al engañabobos

jueves, 9 de octubre de 2014

.LO QUE LENNON SE PERDIÓ


Todavía es tiempo que hagas lo que el ChoraLoka y destapes ese vinillo del Valle de Guadalupe-más añejo en tu casa que en las Bodegas de SantoTomás-,prendas inciensos de pachuli o velitas igualmente aromáticas de la Tonantzin,  y con la misma lumbre el churrito de puras colitas de cola de borrego que te acaba de regalar tu amiga de Badiraguato( todavía mareada por la travesía en el Ferry),pa luego darle a tu pareja respiración de boca a boca, un beso de humo, un supercharch con sabor a guayaba, o si estás solit@ por la libre, a ti mismo, ante el espejo de la memoria de la generación florida, listo para volver a recorrer el repertorio de Lennon en lo que sigue siendo el 74 aniversario de su natalicio, que no de vida, pues esa se la truncò a balazos el loco Chapman el 8 de diciembre de 1980 allá en Ny NY, frente al Dakota...

Justo al inicio de una década que terminó con la caída del Muro de Berlín y la disolución del bloque socialista, el derrumbe de la URSS, la reunificación alemana,mientras el sueño la Europa comunitaria cobraba vida  en un tiempo de esperanza con el soundtrack  del Himno de  la Alegría y de Imagine.

Tiempo de esperanza que a la vuelta de los 90 naufragó en la pesadilla de la Madre de Todas las Batallas, la guerra de los Balcanes y la revuelta de los nacionalismos, del Báltico al Mar Negro pasando por Europa central.

Y del final de la Guerra Fría, de la Historia y las ideologías, al choque de civilizaciones y la guerra contra el.terrorismo,  que alcanzó su su máxima expresión con la parodia  del cine catastrofista hollywoodense  del atentado a las Torres Gemelas, allí mismo, en la amada NY,."la Capital del Mundo".

Los tiempos mexicanos siguieron, con sus propios matices, esta misma suerte pendular, de clímax/ anticlímax,de la transición democrática y la alternancia  con todo y salida del PRI de Los Pinos, hasta el desencanto en un país ensangrentado por una estúpida "guerra vs el narco, una izquierda pasmada entre el cuchupo palaciego y el llamado mesiánico, la multiplicación de la miseria y la profundizacion de los contrastes, que propició el regreso del Trickylor a la Presidencia más temprano que tarde...

De todo esto se "perdió" Lennon en los últimos 24 años.  El vate que desde los 70s, en GOD, había sentenciado: "Dream is over".

domingo, 5 de octubre de 2014

SIN DERECHO AL.PAISAJE y OTRAS RAPIÑAS



Si algo le envidian los residentes originales de San José del Cabo, a La Paz, es su malecón.

Un malecón sin mayores pretensiones, que en su parte central  es una calle a la antigüita, como en los viejos puertos del Mediterráneo, concebido y.trazado en función del disfrute del paisaje marino, cuya obstrucción visual sería un grave atentado contra el patrimonio colectivo. 

Un malecón  que se prolonga en un paseo costero de cuatro carriles hasta Costa Baja, y de allí por otros 15 kms de carretera a Pichilingue y  El Tecolote. 

En cambio en San José,  los "desarrolladores turísticos"  levantaron  un muro de hoteles y condominios  de lujo con playa privada entre los josefinos y su mar, conculcando su derecho al goce estético del paisaje natural.

 Y algo parecido está sucediendo en la zona costera originalmente conocida como Las Playitas, rebautizada como Puerto Los Cabos.

Donde kilómetros de playas están siendo sepultadas por terraplenes, y los intentos de despojo de predios por parte de los señores del dinero y sus brokers a familias nativas, están a la orden del día.

Familias también divididas por la disposición de algunos de sus miembros de pactar con los depredadores. 

Esta es la verdadera rapiña que  no provoca tantos desgarramientos de vestiduras como los saqueos dentro del caos dejado al paso de Odile.

Una rapiña mayor que tiene en  las autoridades estatales y municipales de los últimos años, a sus principales exponentes.

De aquí que a nadie le sorprenda que algunos funcionarios municipales y elementos policiacos,hayan sido sorprendidos por la población participando en los saqueos. 

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DOS TEXTOS SESENTAIOCHEROS


Alejandro Álvarez

Lucy Castillo se preparaba para la manifestación de esa tarde del 13 de septiembre, la propaganda gubernamental había creado una atmósfera sofocante en contra del movimiento estudiantil acusándolo de terrorismo, conspiración y lo que resultara. Todos los medios sin excepción eran un coro que repetía los boletines oficiales del gobierno. Estaba fresca en la memoria de Lucy la manifestación del 27 de agosto donde medio millón de personas marcharon pacíficamente del Museo de Antropología al Zócalo;  la prensa del día siguiente informaba que “unos cientos de estudiantes escandalizaron en las calles ofendiendo a la ciudadanía”.  Ella y sus hermanos como parte de los preparativos envolvieron volantes de información hechos en mimeógrafo con papel revolución tamaño media carta para repartirlos en la marcha. Al empezar la comida don Roberto, su papá, se levantó dirigiéndose a todos en la mesa: “Quiero decirles algo muy especial. Hoy no van a salir a ninguna parte, se los advierto de una vez y no voy a discutirlo”; luego, dirigiéndose a doña María la madre de Lucy: “Y tú vas a cuidar de que eso que acabo de decir se cumpla. Sobre de ti queda esa responsabilidad”. Se oía el zumbar de una mosca durante el resto de la comida a cuyo término el papá de Lucy se fue a trabajar.
Antes de las cuatro de la tarde les dijo doña María a sus tres hijos: “Bueno, como ya quedamos, se van a ir con mucho cuidado y terminando la manifestación se viene directo a la casa, no quiero problemas con su papá, nada de quedarse a una asamblea ni nada por el estilo”.
Lucy tomó su bolsa de baqueta y su chamarra de cuero, que según ella la protegían en esas actividades, y junto con sus hermanos tomaron el camión a Chapultepec. Al llegar miles de personas ya estaban reunidas en un ambiente festivo, carteles hechos a mano sobre cartulina, mantas de varios metros clavadas sobre barrotes eran sostenidas por jóvenes, se organizaban los contingentes por escuela, colonia o sindicato. El Consejo Nacional de Huelga había determinado que esa sería la Marcha Silenciosa para responder así a las necedades y mentiras hacia el movimiento, por eso gran parte de los participantes se ponía esparadrapos en la boca. Ya en la marcha Lucy se dio a la tarea de ir repartiendo los volantes a quienes desde las banquetas observaban la manifestación. Sólo se escuchaban los pasos de los contingentes, ni una voz, ni un grito se oyeron durante las horas que transcurrieron con los marchistas levantando sus brazos haciendo la “V” de la victoria con la mano. Ya oscurecía y Lucy seguía repartiendo propaganda sobre la avenida Reforma cuando sintió que alguien la tomó de la mano con fuerza. Casi se desmaya creyendo que era un policía. Levantó la mirada lentamente y vio a su padre con una sonrisa de oreja a oreja y la mano en alto haciendo también la “V” de la victoria.   
                                                                    ***
Fausto Trejo casi corría cruzando la plaza de Tlatelolco, se le había hecho tarde y estaba programado para ser el quinto orador del mitin como representante de la Coalición de maestros. Sin darle importancia vio cuando un helicóptero lanzó luces de Bengala. No alcanzó siquiera a llegar a las escaleras del edificio Chihuahua desde cuyo tercer piso los responsables del acto se dirigían a la multitud.  Una oleada de manifestantes primero se movió hacia el edificio al ver a contingentes del ejército que se aproximaban con sus armas desde el poniente a paso veloz pero instantes después la ola de la multitud regresó al percatarse que del otro flanco también venía otro grupo de soldados. Casi simultáneamente oyó los primeros balazos y quedó paralizado, eso ya no era una provocación como alcanzó a oír que una persona desde el micrófono gritaba tratando de restablecer la calma. Envuelto en el ir y venir de jóvenes que intentaban escapar Fausto cayó aterrorizado, sus piernas no le respondían. La gritería se mezclaba con ráfagas de disparos y órdenes de los militares para que se tiraran al piso. Del tercer piso del edificio Chihuahua alcanzó a escuchar como un pequeño grupo gritaba a coro: “¡Batallón Olimpia, no disparen!” Así lo encontró un joven de no más de veinte años que le dijo: “Vámonos maestro que nos van a matar”. Como pudo Fausto se levantó ayudado por el joven y lo tomó de la mano para correr juntos pero unos metros adelante sintió que el cuerpo del joven se desplomaba ensangrentado de la cara. La formación de médico le permitió a Fausto diagnosticar que la muerte del muchacho fue instantánea, una bala le había cruzado la cabeza, no había nada que hacer. Abrazó el cuerpo inanimado antes de seguir en su intento de escapar. Se tambaleaba pensando que desfallecería de un momento a otro. Un grupo de soldados lo dejó pasar seguramente pensando, por su ropa ensangrentada, que iba herido y que más adelante caería. Así pudo salir de aquel infierno en el que se había convertido la Plaza de las Tres Culturas. Días más tarde lo capturaría la policía para permanecer  en la cárcel de Lecumberri hasta 1971 año en el que fue exiliado a Uruguay.

(Los textos son una recreación narrativa de relatos de los protagonistas. Lucy Castillo aún vive, Fausto Trejo murió en 2011 a los ochenta y cinco años de edad)