martes, 12 de septiembre de 2017

El 9/11 chileno de 1973 , el exilio y el compañero Luis

Impactantes titulares de los diarios vespertinos de la Ciudad de México: El presidente Salvador Allende, derrocado y ejecutado por un golpe de Estado encabezado por el general Augusto Pinochet. Se cancelaba o postergaba la posibilidad histórica de instaurar un socialismo democratico en AL , a la vez que implantaba la avanzada del modelo neoliberal en el subcontinente. Aquí vivíamos el México post 68, del presidente Luis Echeverría, ex secretario de Gobernación del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, que una vez en el poder se despojó del disfraz de un disciplinado burócrata y se puso el del populista, adalid del nacionalismo revolucionario, que pretendió rebasar a la izqyierda por la izquierda y convertirse en Líder del Tercer Mundo. El México que se encaminaba a una primera devaluación del peso ante el dólar-adiós al granítico 12 50- después de varias décadas, y a una etapa de cierta inestabilidad económica al final del sexenio; pero un México desde el que los golpes militares como el chileno, eran fenómenos lejanos, tragedias centro / sudamericanas. A pesar de Tlateloco y San Cosme, la "guerra sucia" contra la guerrilla, la "democracia dirigida y centralizada", México era México, el Big Brother latinoamericano; y el PRI, partido único, artífice de la "dictadura perfecta", se ufanaba del "milagro mexicano", "el desarrollo estabilizador", "la economía mixta", y sobre todo, de esa larga estabilidad política y social con crecimiento sostenido por encima del 7 %, que contrastaba con la revuelta de los gorilas golpistas de Guatemala a la Patagonia. A este México generoso , de brillante política exterior y prestigio diplomático,que había dado asilo a la República Española, refugio a Sandino, a Fidel y al Che, al Frente Sandinista, a la revolución salvadoreña, llegó el exilio chileno con Hortensia Bussi , la viuda de Allende a la cabeza. Una diáspora que, como antes la española y años más tarde la argentina, aportó una buena dosis de energía intelectual y cosmopolitismo a la vida cultural y social mexicana. Una de los espacios ocupados por la intelectualidad del exilio chileno, fue el Centro de Estudios del Tercer Mundo, fundado por su protector Echeverría en sus dominios de San Jerónimo, en aquel prehistórico DF. Mientras que para mi generación y sus alrededores, Echeverría era junto con GDO , uno de los principales responsables del genocidio del 68, para los chilenos, cubanos y buena parte de la izquierda latinoamericana, y del resto del tercer mundo, el ex presidente mexicano era un aliado, el compañero Luis.

No hay comentarios: