domingo, 2 de diciembre de 2018

HUMILLACIÓN A PEÑA Y FALSA ALTERNATIVA







Enrique Peña Nieto tenía bien merecida la humillación que le recetó su más letal engendro político ayer en  San Lazaro.

Peña, en el banquillo de los acusados, encarnando a esa clase política marca Altacomulco, en su versión neoliberal, corrupta, frívola, cínica, incompetente.

(Estereotipos que no han tenido problemas para emigrar a la "nueva" hegemonía)

Bien merecido.

El problema fue  la propuesta alternativa.
Una fuga a ese mismo pasado político pero  presentado en su lado luminoso del "milagro mexicamo,"

El retorno al modelo estatista del "desarrollo estabilizador" del antiguo régimen priista.

El presidente exaltó los índices de crecimiento económico en ese periodo,  pero nada dijo del entorno  político de partido único,  y un PRI/Gobierno autoritario, antidemocrático, con la figura presidencial exigiendo culto.

Fue precisamente en esta etapa del "desarrollo estabilizador"(1958/71), en que sucedieron los crímenes de Estado de Tlatelolco 68 y San Cosme 71.

Y, a pesar de ser el producto más "acabado" de nuestra transición democrática, el presidente AMLO tampoco se refirió a este proceso aparejado a la apertura neoliberal.

Que por cierto-  y esto fue otra de sus selectivas omisiones- NO trajo la crisis como lo quieren hacer creer las consignas de cuarta.

Al contrario: fue consecuencia del truene del modelo   "estabilizador" al final el sexenio de López Portillo.

Un doloroso ajuste de cuentas.
Literalmente.

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