martes, 6 de septiembre de 2011

¿ESTAMOS MEJOR O PEOR QUE ANTES?


Alejandro Alvarez

Para que no empiecen con que ya estoy como los viejitos con aquello de que “todo tiempo pasado fue mejor”, debo confesar que efectivamente así pienso. Pero también les recuerdo aquel dicho que reza “viejos los cerros y todavía echan palos”. Así que mejor ni le muevan.
Volviendo al tema. Difícil es encontrar referencias comparativas que nos hagan calificar “objetivamente” –dirían los científicos– el grado de bienestar entre tiempos distantes, digamos durante las últimas cinco o seis décadas.  Lo peor que podríamos hacer sería confiarnos de las cifras oficiales o de los opositores políticos. Para unos siempre vamos pa’ delante y para los otros siempre vamos pa’ trás.
El tema de la delincuencia ha preocupado en todas las épocas pero no se qué tan comparables sean Gregorio “Goyo” Cárdenas,  y Edgar Jiménez, “El Ponchis”. El primero también conocido como “El estrangulador de Tacuba” conmovió al país por cometer cuatro crímenes en quince días del año 1942; tres de ellos contra prostitutas y el último contra Graciela Arias, quien fuera su condiscípula  en la Facultad de Química. Se cree que asesinó a esta última porque se negó a ser su novia y, ya encabronado (o sea muy enojado), la mató en su coche para llevarla después a su domicilio –el de Goyo–, y enterrarla junto con las otras tres víctimas y unos animalitos. No se supo si Goyo cometía necrofilia o zoofilia, pero se cree que hacía experimentos con los cuerpos; en su jardín también se encontraron cadáveres de conejos y gansos. Al respecto se sabe que de niño padeció encefalitis lo que le causó aparentemente un daño neurológico irreversible. A raíz de su enfermedad, Goyo padeció de eneuresis y empezó a dar muestras de crueldad hacia los animales, se ensañaba torturando pollos y conejos. A los perros les tenía respetillo. De ahí se entiende el hallazgo de los gansos y conejos que acompañaban a sus cuatro víctimas humanas. Curioso el Goyo. Ya para rematar esta historia no podemos dejar de mencionar el hecho de que liberado  Goyo fue ovacionado en la Cámara de Diputados por ser considerado un claro ejemplo de readaptación social. Lo que habla con precisión de que al menos la inteligencia de  los diputados no ha cambiado desde entonces.  De tiempos del Goyo es Higinio Sobera de la Flor, conocido como el “Pelón” Sobera –así le conocían, no jueguen con esto que es serio– quien desde pequeño mostró trastornos de la personalidad muy marcados. Sin motivo, hacía extraños ademanes con las manos (algo así como los priístas al pueblo cuando eran aplanadora) y ruidos anormales con la garganta (como porristas del América). El Pelón Sobera empezó su corta pero famosa carrera delincuencial en marzo de 1952 durante un incidente  de tránsito que resolvió metiéndole cinco plomazos a su contrincante (por llamarlo de alguna manera). Huyó, se refugió en un hotel de Paseo de la Reforma y a las pocas horas de su primer crimen, cometió otro, el de Hortensia López. Mujer a la que no conocía pero que en la calle le echó el ojo, la metió a un taxi y ahí mero se la ejecutó. Tremendamente safado el Pelón Sobera quien con sus dos crímenes también causó revuelo como asesino serial. La conducta del taxista muestra que tampoco este gremio ha cambiado mucho.
Edgar Jiménez alias El Ponchis también conocido como “El niño sicario” es un granuja que al ser atrapado a finales del año pasado tenía catorce años. Integrante del Cártel del Pacífico Sur, su identidad era desconocida pero por fotografías se supo que estaba relacionado con más de 300 muertes violentas registradas en el estado de Morelos, donde tenía la tarea de decapitar y mutilar los cuerpos de sus víctimas. Las hermanas de El Ponchis, según testimonios, tenían como encargo el traslado de personas “levantadas” así como de cuerpos mutilados, antes de ser arrojados a la vía pública o en las carreteras de esa entidad. Será lo que sea pero puestas así las cosas tanto Goyo Cárdenas como el Pelón Sobera eran un par de damas de la caridad ante El Ponchis y sus carnalas. Entonces qué ¿estamos mejor o peor que antes?

RECOMIENDAN PELÍCULA
Conocedores del tema recomiendan el documental que se titula "Los Otros Californios" dirigido por César Talamantes. La película se está presentando esta semana en el Teatro de la Ciudad a las 7:30 pm. Narra la vida de algunos rancheros sudcalifornianos. Quienes la han visto comentan que tiene partes muy emotivas, algunas divertidas, con buenas im

LA RUTA DEL COBRE (Crónica)*



Felipe Zúñiga Meza
Todo empezó por mi afición a la geología, algo que muchos cachanos traemos pegado a la piel y aunque soy originario de Isla San Marcos, en la Isla se vive de la tierra también; de hecho todos allí llevamos la tierra en la piel.
La llamada tuvo primero una grata sorpresa por venir de un amigo de siempre con quien no conferenciaba desde meses atrás y segundo por el motivo de la llamada; se trataba de caminar y montar a caballo por los largos, sinuosos y abruptos arroyos del legendario distrito minero “El Boleo”: “El Infierno”; “La cuatas”; “Las Palmas” y “El Yaqui” –el mas largo, el mas bello y con un Oasis al pie de la montaña.
Íbamos a seguir La Ruta del Cobre.
Mi amigo –quien además es mi compadre-, es un Geólogo consultor exitoso. Tiene experiencias en diferentes puntos del continente, además de contar con una basta experiencia en este Distrito Minero el cual tiene entre sus muchas características el de ser único en el universo. Cachanía de origen, Jorge Rafael Gallardo Romero que, como buen cachano, tiene su apodo: “Falito”, al igual que su padre.
“El Boleo”, como sabemos, fue una empresa mineral de capital Francés que explotó el Cobre aquí, también sabemos que fundó Santa Rosalía en 1885, donde se fundía todo el mineral para obtener el ampollado y macizo metal, valioso en aquellas épocas de guerras irracionales y valioso también  para otros mas afortunados lugares del orbe a finales del siglo pasado. El mineral era extraído de la entrañas de la tierra por medio de túneles y socavones que después fueron grandes minas productoras  de Cobre que pusieron a este puerto y mineral en la escala mundial.
Los minerales de Cobre están depositados en la formación geológica que lleva ese legendario nombre, “El Boleo” y fueron geólogos franceses quienes así la denominaron tiempo después de haber descubierto el mineral que le dio nombre y fama a este Distrito Minero: “La Boleíta”, hermoso cristal de estructura cúbica y de color azul intenso dispuesta regularmente en una matriz arcillosa y en forma de “bolas” y en compañía de otros cristales como la paracatamita, la pseudoboleíta, la cumengita, entre otros. 
La formación “Boleo” no es otra cosa que una de las capas que tiene el subsuelo de esta cuenca minera, donde tenemos –en sentido descendente-, la formación Santa Rosalía que es la que nos rodea superficialmente y que está compuesta esencialmente de conglomerados; la formación “Gloria” que son los horizontes de tierra amarilla con algunos tonos blancos y presencia de fósiles marinos y que los lugareños conocemos como “caliche”. Debajo de “Gloria” sigue la formación “Boleo” donde –como había señalado anteriormente- se encuentra la zona mineralizada. Mas abajo se encuentra el basamento, denominado formación “Comondú”, precisamente porque sus principales manifestaciones al aire libre se dan en esa comunidad y que podemos apreciar en los cerros de la Sierra  “La Giganta”. Existe también la formación “Infierno” que tiene características similares a la formación “Santa Rosalía” y la joven formación “Tres Vírgenes” que son las lavas emanadas por el volcán del mismo nombre.
Los mantos del “Boleo” fueron ubicados principalmente entre los arroyos  “Santa Rosalía” o “Viejo Boleo”, conocido después como el arroyo “Del Yeso” –al extremo Norte del distrito minero- y el arroyo Santa Águeda o “San Luciano” en el extremo Sur del Distrito Minero teniendo como intermedios los arroyos: “La Soledad” que tenía como su mina principal “La Amelia”; arroyo “Purgatorio” con sus minas “San Francisco”, “San Luís”, “California” y “La Ley”; el arroyo “Providencia” donde esta situado este puerto y mineral y donde se explotaban minas como “San Guillermo”, “Carmen” y “San Alfonso” ; arroyo “El Montado” donde se explotaba la mina con el mismo nombre y el arroyo “Santa Águeda”, al extremo sur del Distrito donde se explotaba la mina “San Luciano” de las mas famosas en su época, por su enorme torre para maniobrar un pesado malacate y transportar el mineral a este puerto a través de los cerros y en canastillas cual moderno telesférico.
Como podemos apreciar, la explotación del Cobre se circunscribió a esa área limitada por los arroyos: “Santa Águeda” y “El Viejo Boleo”. El mineral extraído pues, estaba depositado en mantos; después vino un nombre que puso de nuevo en el mapa mundial al vetusto Distrito Minero “El Boleo”: “La Tenorita”; un Sulfuro de Cobre que al parecer se encuentra diseminado –esparcido-, principalmente en la zona Noroeste del Distrito Minero, dando con esto la esperanza de volver a vivir de la minería a un Pueblo que tiene demasiadas limitadas sus variables de desarrollo.
Llegamos a donde nace por un extremo el arroyo “El Infierno” un poco tarde. Jorge se había demorado en la estación de combustible por aquello de que hacen corte de caja a esa muy de mañana, perdiendo allí más de una hora. Aunque la demora no significo nada,  iniciamos nuestro descenso de mas de cien metros por una zona –la mejor que encontramos-, sumamente empinada y resbaladiza. La tracción a mis piernas le causaron estragos de tal manera que al terminar el descenso, estaban temblando de cansadas –mal comienzo, me dije.
Ya abajo y después de un emparedado de crema de cacahuate, mermelada y jamón serrano, iniciamos nuestro recorrido aguas abajo recorriendo la senda que  recorrieron el Padre de la “Cumengita”; el Geólogo francés, Edouard Cummenge, en 1892, quien montado en su macho blanco recorrió todo el Distrito Minero realizando importantes descubrimientos inherentes a la mineralización del Cobre en “El Boleo” y, Wilson, de quien no recuerdo su nombre pero es quien hizo el trabajo geológico de mas detalle en esta zona.
Precisamente recorrer y verificar los detalles de Wilson era nuestra ruta; seguir “La Ruta del Cobre”.
Nuestro recorrido fue dentro de lo normal, no sin antes mi compadre estuvo a punto de pisar una víbora “Cascabel”, hasta ese entonces recordó no haber traído el antídoto. Seguimos hasta llegar a un precipicio que me crispo los nervios –ahí confirme que mi vértigo es en serio-, abajo un manantial conocido como “Las Palmitas” nos esperaba con su agua fresca; Jorge buscó la mejor ruta de descenso  y sin tardarse mucho me dijo: -es por aquí-, cambiando de repente su rostro serio por uno de felicidad al encontrar una falla geológica señalada por Wilson en sus estudios y que él habría de verificar en sus componentes de rumbo, sentido de desplazamiento, altitud y otras menudencias que hacen los Geólogos con la tierra y las piedras –mi compadre es del que las prueba y las acaricia como si fuera la cabecita de su hijo Carlitos.
Después, lo más difícil para mí. Un nuevo descenso me esperaba y en lo que duró, prácticamente iba untado al cerro. –No seas culón- me dijo mi compadre, con el cuento que él, es una chiva para andar en los cerros, -yo te guiaré por un lugar seguro. Así llegamos al manantial; un lugar inhóspito, aunque bello y  aun conserva restos de actividades pasadas.
Llegamos después de tres horas de caminar a la bifurcación que separa la afluencia donde iniciamos nuestro recorrido y el otro brazo del arroyo “El Infierno”, donde pudimos apreciar los diferentes horizontes de las formaciones geológicas que antes mencionamos. El Gran arroyo “El Infierno” no fue productor de Cobre, de sus entrañas sacaron muchas toneladas de Manganeso, mineral con mucha presencia en este lugar donde alguna vez existió un Pueblo con el lúgubre nombre de “Lucifer” y donde aun se pueden apreciar restos como mudos testigos de la explotación minera.
Después de siete horas de andar y de terminar el trabajo que mi compadre habría de realizar, salimos arroyo abajo y donde nos esperaba el Papá de Jorge, quien nos llevó de regreso a Rosalía, cansados, pero satisfechos del recorrido.
Al día siguiente recorrimos la barranca conocida como; “Las Cuatas”, esa que hace que se nos erize la piel cuando subimos la cuesta del “Infierno”. Es corta, pero sinuosa y hay que sortear muchos obstáculos, lo que la hace cansada y te hace perder mucho tiempo. Lo interesante de esta cañada es su salida, ya que ahí se pueden observar grandes afloramientos de Yeso. Luego en automóvil recorrimos un poco el arroyo “Las Palmas”, para después caminar por interminables veredas donde Jorge hacia su trabajo, saliendo de esos silentes arroyos y cañadas después de seis horas, en lo personal con mis piernas a punto de estallar.
El último día fue mas tranquilo, ya que después de recorrer el mismo arroyo en auto, llegamos hasta donde nos esperaba Don “Pepe” López con sus bestias para hacer el siguiente recorrido; El Arroyo “El Yaqui”, el cual tiene un hermoso Oasis al pie de la montaña donde nace. Lleno de vegetación, palmeras y mucha agua fresca, cristalina… un lugar prístino.
Iniciamos el recorrido después de que el experto en las bestias y el experto en las piedras se pusieron de acuerdo. Fue un recorrido pesado pero inolvidable y en ocasiones a la orilla de profundos barrancos. Yo jamás había montado por lo que “Pepe” me asignó a la “Prieta”, la mula más tranquila; caminamos por interminables arroyos de piedra y subimos por empinadas veredas, donde Jorge solo observaba y de cuando en cuando anotaba en su bitácora y en su mapa. Llegamos al Oasis, cerca de un afloramiento de Manganeso –al extremo Norte de “Lucifer”- hacia donde al parecer termina la cuenca del “Boleo”.
Regresamos después de seis horas de cabalgar. –Te felicito “Gato”- me dijo el experto en la bestias, aludiendo al apodo heredado de mi familia. –batallé mas con Pedro Mayou- agrego en tono burlón. -Fue un viaje increíble- le respondí por mi parte.
Habíamos concluido en recorrer “La Ruta del Cobre”, donde espero que el trabajo que mi compadre hizo algún día pueda publicarse; lo que si puedo manifestar es que lo que nos llevó a esos inhóspitos y abruptos lugares que todos los nativos debiéramos conocer, es la ruta que le sigue el hombre contemporáneo al Cobre que algún día explotaron los franceses con manos de nuestros antepasados.
“La Ruta del Cobre” –me dije-, una ruta que, aunque cercana, permanece lejos y que despierta el interés de algunos y la codicia de otros.
*Publicada en Septiembre de 2000

lunes, 5 de septiembre de 2011

FREDDIE MERCURY: A 20 AÑOS DE SU MUERTE...Queen - Bohemian Rhapsody [ High Definition ]

POETAS SUDCALIFORNIANOS: RUBÈN RIVERA CALDERÒN: Domingo con barbilla sobre el brazo

Para Lorena Durán Riveroll y Luis Herrera


Si el colibrí de tu barbilla



se posa en uno de mis brazos,



hay que asumirlo: acariciemos todo.




Así, atrapados y con el esternón abierto



se cuelan esos aires que te dejan de poemitas en la calle,



sin lágrimas que rimen con tu llanto



o asonancias financieras imposibles.



Hay que asumirlo: acariciemos todo.



Qué más da si damos con los dedos en la cárcel.



Qué importa si eres perro o garrapata,



(a cuál elijes, quién no eres).



¿Quién decide si la mosca es menos milagrosa que una uña



o una morsa o estas letras?



¿Acaso vuelan los poemas?



¿Sabe que es hermosa, por sus cuernos, la jirafa?



Así, vibrantes y extraviados



se reconocen en la oscuridad las otras sombras,



las que brillan,



las que saben cómo gimen las huellas dactilares



sobre el papel en blanco.







Quien reciba en su entraña al poema perfectamente impredecible,



o a la rima que le falta saliva en su entrepierna,



a la patraña sin mugre y sin amigos,



al borracho que no toma, al chofer que no sabe manejar,



al que ignora que el amor y la sílaba se definen en una sola emisión de voz,



reciba este regalo que soy yo y se me escapa:



Acariciemos todo.







Y si queda algo sin un labio,



una mano,



o un playa cuajada de nubes y peces voladores,



que no me perdonen los que saben cuáles eran, son y serán esas verdades,



y se acabe mi vida en este punto.







Aunque no lo mires



ni le quite el hambre, la importancia, la felicidad o su cartera a nadie:



a veces el colibrí de tu barbilla



se posa en uno de mis brazos



y se queda en mi lugar



para que vuele.







Rubén Manuel Rivera Calderón















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Rubén Manuel Rivera Calderón

UABCS/REDACCIÓN/Filosofía

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RADIO UABCS, 1180 am,

o en la página de la UABCS (Difusión Cultural)

LUNES 19:00 horas

Menos Patria y más políticos.

                                                                             

                                                                                Por José Luis Vázquez Ceja

                                            Suave Patria…tu mutilado territorio se viste de                               
                                               Percal y abalorio…Ramón López  Velarde          

En este mes patrio, ante el espejismo del mercado globalizante,  del pragmatismo y la inmediatez, como formas de vida; ante esa especie de altzheimer cuajado de  pequeños y grandes intereses (nacionales y extranjeros),  que nos impide reconocer y defender lo propio  y,  ante esa abulia cívico social cada día más presente  y contagiosa, bien vale echar una mirada a nuestro pasado reciente a fin de intentar acercarnos un  poco a quienes nos legaron esta tierra, que todavía hoy seguimos disfrutando.

Cuando estuvimos a punto de perder la California peninsular.

Empecemos por recordar que en menos de 24 años,  después de la Independencia de nuestro país de la monarquía Española y, pasadas las  elecciones presidenciales en los Estados Unidos (1844),  James Polk,   candidato triunfador, entre otras de sus ambiciones de conquista, declaró y llevó a cabo, la ocupación de Oregón y Texas (en 1845 simple y sencillamente se la anexaron) y los demás territorios para salir hacia el Pacífico. En esta guerra injusta y desigual, México perdió la mitad de su territorio.

La Antigua California o la California peninsular siguió siendo nuestra, gracias a la defensa que de ella hicieron los tres comisionados de nuestro país, los embajadores Bernardo Couto, Miguel Atristain  y Luis González Cuevas.  Pues los  representantes de los Estados Unidos insistían  en que la cesión territorial no sólo era  Arizona, Nuevo México y la Alta California sino también la península de Baja California. Obviamente, por  razones geográficas, estratégicas,  dignidad y soberanía,  los comisionados  de México jamás cedieron a que nuestro país también perdiera   la península de Baja California  o su “brazo descarnado” como  cien años más tarde fuera bautizada por el célebre escritor y narrador Fernando Jordán.

Gracias a estos tres mexicanos, que entre paréntesis no han merecido ser sujetos del discurso oficial de políticos y gobernantes ni referencia histórica alguna   en los libros oficiales de las escuelas públicas y privadas,  podemos todavía seguir disfrutando de los abundantes bienes  de esta maravillosa  tierra.  La memoria y la herencia son la Patria-- la “grande y la chica”—Pues es  a través de los vínculos o arraigo con la tierra ancestral, sus hijos más preclaros—fieles e infieles--, los sucesos o acontecimientos, los espacios y bienes culturales y las tradiciones como la reconocemos y nos identificamos.

Patria: Ni avanzamos ni retrocedemos, seguimos en el “limbo”

Una mirada breve de los tres momentos históricos que debieron ser determinantes para tener un México mejor o diferente al que tenemos, sólo  llevan derivar que   faltó y falta visión de futuro y programas institucionales para alcanzar las aspiraciones de ese pueblo que participó en cada uno de esos momentos históricos.  Los postulados se proclamaron en cada uno de estos momentos históricos, algunos cumplidos  y otros hasta la fecha persisten y aumentan,  entre los primeros está la abolición de la esclavitud por el padre de la Patria, Miguel Hidalgo y Costilla,  reconocido como el primero en alolir tal aberración humana en toda América Pero, la proclama de “una Patria sin indigentes  ni privilegios” de José María Morelos y Pavón,  no sólo persiste y aumenta  sino la concentración económica y los privilegios en una cuantas familias nacionales y extranjeras  va mucho más allá de la previsión histórica del generalísimo Morelos.
  
Ni la Patria del Grito de Hidalgo ni la proclama en los Sentimientos de la Nación de Morelos, sirvieron a los gobiernos de Vicente Fox y de Felipe Calderón para convocar al pueblo de México a la reflexión, el análisis, al estudio y a  la crítica para retomar el rumbo de la Nación, como la coyuntura excepcional y única antes de arrancar con las conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana. No, inútiles fueron los llamados,  simplemente con “bombo y platillo” y todos los reflectores de los monopolios televisivos, las anunció como la “gran fiesta nacional” y nombró al ingeniero Cuahtemoc Cárdenas, como coordinador general, quien más pronto que tarde renunció al puesto, para  ser ocupado, también de manera temporal,  entre otros distinguidos personajes por Sergio Vela y Rafael Tovar y de Teresa,  hasta llegar a designar responsable a dependencias no como Conaculta  sino al Turissste, con la secuela de vicios y corruptelas dadas a conocer por la prensa nacional, como el famoso monumento , entre otros  en toda la República, “Estela de Luz” en la ciudad de México.     
 
Otro momento de nuestra historia fue la Patria de Benito Juárez, aquella que liberó batallas contra ejércitos napoleónicos invasores, aquella que también quedó libre de emperadores  en México de la realeza de los  Habsburgo,  de las  juntas de notables,  de arzobispos y cardenales. Todo ello  para llegar a tener una  Patria justa y libertaria. Una  Patria creadora de un Estado moderno y laico, al separar jurídicamente a la iglesia del Estado. Ninguna otra nación llevó a cabo un hecho político tan trascendente en el siglo XIX. La dignidad republicana era el signo distintivo de la Nación.  Al igual que el derecho y el respeto entre las naciones. Pero todos estos principios que  llevaron a la “Suave Patria” al altar de la dignidad, el prestigio y el respeto, después del nacionalismo revolucionario, llegó el liberalismo a ultranza del salinismo y el conservadurismo del panismo-- actualmente en el poder-- y acabaron con los  principios  republicanos que le dieron  prestigio y  respeto, tanto dentro como fuera del país.

Sólo cuatros “perlas” de estos desfiguros gubernamentales: Salinas de Gortari, después del fraude electoral del 1988 contra Cuahtemoc Cárdenas,  en su afán de legitimarse, no sólo echa por tierra el principio histórico de la separación del Estado y la Iglesia sino lo amarra a las sotanas de la jerarquía católica; inmediatamente después, la independencia y la soberanía del país las  encadena a los intereses transnacionales de la economía y  la política de los Estados Unidos con la firma del Tratado de Libre Comercio. Mientras que    Vicente Fox, tan ajeno a la ignorancia que lo caracteriza,  no solo tuvo la irreverencia de mochar la  heráldica identidad de la Patria, el Escudo Nacional, sino que ordenó retirar  de sus oficinas todas las  fotografías y óleos del Benemérito de las América, Don Benito Juárez.

El otro momento histórico es nada menos que la Revolución Mexicana. La primera  revolución social del siglo XX.  La que plasmó las aspiraciones políticas y de organización del pueblo en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos  y, promulgada en 1917. La primera en el mundo en reconocer el derecho de huelga de los trabajares, los tipos de propiedad de la tierra, entre otros derechos humanos, sociales, políticos y culturales, en la que fue pionera.

 La tierra en nuestros país era  un problema que venía desde la Conquista, cuya característica principal era la concentración de la tierra en unas cuantas manos. El grito de “Tierra y Libertad” de Emiliano Zapata, que fue plasmado en el 27 Constitucional, dio lugar al gran reparto nacional de tierras entre los dueños originales, particularmente  los campesinos. Sin embargo, esta conquista social y económica del pueblo de México vuelve a ser  devastada  por el neoliberalismo a ultranza de Carlos Salinas de Gortari. Las reformas del 27 Constitucional hechas en su gobierno  no sólo están dando lugar nuevamente a la concentración de la tierra, incluyendo las playas, sino que ya no producimos  ni el maíz para las tortillas que comemos. La meta ya no es tener tierra para producir alimentos sino para venderla.  Los antiguos propietarios o campesinos sólo  tienen tres caminos:  como peones o jardineros de quienes compararon sus  tierras-- los nuevos patrones o empresarios--; viajar a las grandes ciudades a buscar  trabajo y,  lo más común, engrosar las filas  de los miles de emigrantes que cada año salen hacia los Estados Unidos. No importa ni la muerte en el desierto de Arizona o en las aguas del  Colorado o el Bravo ni el trato inhumano de la Guardia Nacional o los caza-migrantes, nada de estas penalidades pasa por la mente de nuestros connacionales, lo que importa es cruzar y trabajar del “otro lado”.

La Patria soberana,  dueña de sus recursos estratégicos, de los “veneros del diablo” que nacionalizara para beneficio del pueblo el presidente Lázaro Cárdenas del Río, en 1938, ya están también bajo el mando y los intereses de los Estados Unidos. En 1995, Ernesto Zedillo para salvarse de la crisis económica  firma cuatro convenios con el Fondo Monetario Internacional (FMI).  El cuarto dice que los ingresos petroleros serán depositados en una cuenta bancaria de la Reserva Federal en Nueva York, desde donde se podrá enviar a México esos ingresos por ventas, previa autorización del Departamento del Tesoro…Etc., etc.  Vaya nacionalismo de estos tecnócratas,  que al dejar la presidencia de México o secretaría de Estado, son a cogidos como asesores por las trasnacionales que beneficiaron desde el poder.

Pero ¿Qué pasa en los estados o regiones de la República?  Bueno, las cosas se suceden con la misma parsimonia pero con consecuencias o resultados más perniciosos desde cualquier punto de vista. Veamos  nuestra Patria Chica: La Sudcalifornia.  Ante la desmemoria y la pérdida de identidad, ante la galopante pérdida de principios y valores patrios y pese a “gritos”, desfiles y discursos oficiales de  políticos y gobernantes, hoy, así como vamos hasta el nombre estamos perdiendo.  La Sucalifornia que esta abierta al turismo,  a la recreación y a la consecuente transculturización,  no sólo su naturaleza esta sufriendo daños irreparables sino que su nombre, como hilo que hilvana nuestra identidad,  como la Patria Chica, lo estamos sustituyendo por el despectivo mote de “Baja”. Este mote que cada día se impone más para nombrar a Baja California Sur no sólo por extranjeros sino por  sudcalifornianos y nacionales, es posible prever, así como van las cosas, que el día de mañana  nuestros hijos o nietos ya no serán sudcalifornianos sino “bajos” o “bajeños”. 


    
  

Forma y Fondo | Colectivo Pericú

Forma y Fondo | Colectivo Pericú

jueves, 1 de septiembre de 2011

VISITA A LA EX NORMAL RURAL DE SAN IGNACIO...EN RUINAS LO QUE FUE EL INTERNADO.

 DE LA NORMAL RURAL DE SAN IGNACIO, FUNDADA POR EL GENERAL LÁZARO CÁRDENAS, SURGIERON LAS GENERACIONES DE MAESTROS QUE SENTARON LAS BASES DEL SISTEMA EDUCATIVO  Y DE UNA NUEVA REALIDAD SOCIAL EN LA PENÍNSULA DE BAJA CALIFORNIA. FUE TAMBIÉN ALBERGUE, CASA, HOGAR, ESCUELA, DE MUCHOS SUDALIFORNIANOS QUE  DE ALLÍ TUVIERON SU PUNTO DE PARTIDA HACIA HORIZONTES UNIVERSITARIOS Y METROPOLITANOS, Y QUE LUEGO REGRESARON A SU TIERRA PARA OFRECER LO MEJOR DE SÍ MISMOS COMO PROFESIONISTAS Y SERES HUMANOS.

UNO DE ELLOS FUE EL GUÍA DE MALEKÓN EN ESTE RECORRIDO: EL MÉDICO CIRUJANO, NATIVO DE SANTA ROSALÍA, EX RESIDENTE DE SAN IGNACIO, ARTURO MEZA OSUNA, QUIEN COMPARTIÓ CON NOSOTROS SUS RECUERDOS INFANTILES Y JUVENILES DESDE LO QUE FUE SU CASA.


TIRITAS & TIRITOS

  @Y le hicieron trizas su "algoritmo". Una marea de batas blancas invadió  las calles de 24 ciudades mexicanas para visibilizar u...