miércoles, 27 de mayo de 2020

Búnker con vista al mar (notas del exilio involuntario)


Comenzamos la cuarentena el 19 de marzo, la noche que murió mi amiga Moramay, “la pintora de ángeles”. Apenas unos días antes el movimiento civil de mujeres había tomado las calles y habían suspendido un día de actividades a nivel internacional, acciones que habían puesto a temblar al sistema, las instituciones y empresas del mundo.
     Con el arribo de la pandemia del covid-19 o coronavirus (y las diversas hipótesis de su origen), ahora los estados al servicio del neoliberalismo y los empresarios iniciaron la peste del temor y recluyeron los movimientos sociales al “arresto domiciliario” mientras permiten que los grupos más pobres sigan laborando sin ninguna protección laboral ni económica ni de salud.
     Parafraseando al historiador Yuval Noah Harari, durante la pandemia los beneficiarios son los ávidos comerciantes farmacéuticos y los empresarios de todo lo innecesario, los laboratorios mundiales del miedo y los creadores de nuevas formas de control, las corporaciones de la vigilancia mundial y la siempre insaciable industria de la fe que oficia misas desde las redes sociales.
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A través de feisbuc vamos conociendo el humor y la angustia de los usuarios, el pánico con tapabocas y los opinólogos de todo, la recreación de la vida y las cifras de mortandad en el mundo. Feisbuc como un termómetro monitoreado por ‘Big Data’, el supervisor ‘Big Brother’ que parece salido de la novela ‘1984’ de George Orwell, y elabora los algoritmos para los propósitos de control social.
     Mientras tanto la prensa, la radio y la televisión te convencen para que aceptes como normalidad el "encierro involuntario", el "toque de queda", el "arresto domiciliario", la "cuarentena obligatoria", el "estado de sitio", el "enclaustramiento obligado", el "confinamiento forzado” y otros conceptos que nunca creíste serían parte de tu vida.
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El encierro involuntario ha provocado una diversidad de situaciones: en algunos casos aumento de violencia intrafamiliar así como nuevos embarazos; reforzamiento de lazos de amistad y familiares y, para otros, fuertes depresiones y largas tristezas; momentos de reflexión y repaso de recuerdos así como también ansiedades claustrofóbicas. algunos recurren a la yoga y la meditación, otros a destapar botellas de licor. Otros descubren que no se soportan a sí mismos mientras otros se han vuelto pintores de acuarela y acrílico, escritores diletantes, ‘chefs’ improvisados, lectores ávidos de aventuras verbales, jardineros de miniaturas, escuchas de largas sesiones musicales, fotógrafos novatos, extensas conversaciones entre familiares, amigos y amantes por celular, messenger y whatsapp, etcétera, etcétera.

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El encierro obligado también ha provocado recorrer, y reconocer, cada rincón del lugar que habitamos, como la novelita ‘Viaje alrededor de mi habitación’ del francés Xavier de Maistre, publicada en 1794, y que es, finalmente, un viaje hacia dentro de uno mismo.
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IV

Hoy fui a Telecomm a cobrar mi pensión para el bienestar de los adultos mayores. La fila era larga, como si fuéramos a comprar el boleto para un concierto de Grateful Dead: hombres y mujeres con tapabocas, bastones, andaderas, muletas; caminando paso a pasito, como si jugáramos a la rayuela o al bebeleche en cámara lenta. Después de casi dos horas me entregaron mi dinerito y fui a la tienda de la esquina a comprar mi dosis de cigarrillos y unas botellas de vino antiviral.

VII

Leyendo, comiendo, escribiendo, comiendo, pintando, comiendo, pensando, comiendo, reflexionando, comiendo. Desde el encierro el gerundio en acción.

XIV
Unas semanas atrás hubiera sido inconcebible entrar a un banco o un OXXO llevando un cubrebocas. Ahora es parte de la normalidad pero, a diferencia de cualesquier película vieja, en blanco y negro, de ladrones y detectives con Humphrey Bogart o Juan Orol, los personajes con cubrebocas de hoy me recuerdan más a Ruperto Tacuche (¿Lo recuerdan? ¿El antiguo ladrón que siempre traía cubierto el rostro por una bufanda? ¿Hermano de la Borola Tacuche de Burrón, esposa de don Regino Burrón, peluquero y dueño de la peluquería ‘El Rizo de Oro’, fabulosos personajes del cómic “La Familia  Burrón” que inició don Gabriel Vargas a finales de los años 40?).


XVIII
La cuarentena ha intensificado la comunicación. Todos los días hablamos por teléfono con Nachita, mi madre, que vive sola en Tecate, a unos 50 kilómetros de aquí. Vía messenger y whatsapp con mis hijas Niela y Trilce, mi hermana Ana Lilia, comadres, compadres, amigas y amigos que viven en Tijuana, Mexicali, Tecate, Ensenada, San Quintín, Rosarito y otros lugares del país como Chihuahua, Ciudad Juárez, Cuauhtémoc, Monterrey, Ciudad de México, Hermosillo, La Paz, Saltillo, Zacatecas, pero también con amistades de San Diego y Los Ángeles (California), Huelva, Bilbao y Madrid (España), Medellín (Colombia), Amsterdan (Países Bajos) y Alemania.
     El sábado en la noche, como en algunas ocasiones, mi compadre Tomás Di Bella y yo nos emborrachamos vía messenger, él con güisqui en el desierto de Mexicali y io con vino tinto en Playas de Tijuana.
     Dialogamos en silencios cada vez más atrabancados y nos mandamos rolitas de Canned Heat con John Lee Hooker, Eric Burdon & The Animals, Calamaro, The Youngbloods, Los Rodríguez, Lighthouse, Fever Tree, Al Kooper, Annette Peacock y otros, y terminamos horas después, como muchas veces, escuchando el pensamiento y la música de Frank Zappa.


XIX
Tijuana connection
Llegamos 10 minutos antes de la hora acordada. Nos estacionamos frente a la tienda Waldos bajo un arbolito mientras escuchábamos un cidí de Fiona Apple. Un policía dentro de su patrulla, a unos 100 metros, multaba a una mujer. Nosotros volteábamos un tanto nerviosos esperando la llegada de un carro que traía la mercancía.
     A las 11 en punto llegó la camioneta blanca y bajó una mujer y se acercó a la ventana. Le dí el dinero y me entregó dos bolsitas "ziploc" transparentes y se fue en friega. Prendí el carro y salimos de prisa del centro comercial. Le pedí a mi copiloto que checara la mercancía. Ah! Justo lo que pedimos! 20 cubrebocas lavables.
XXIII

Después de varias semanas de encierro hoy fuimos a dos mercados, mija Trilce y io, y lo que más extrañé fueron los precios de hace dos semanas y a los ‘cerillos’, mis compas de la tercera edad que te llenaban las bolsas de mandado y a quienes han despachado a sus casas sin ninguna garantía.
     Las escenas de enmascaradas y enmascarados en los mercados parecen filmadas para una película de Quentin Quarantine.


XXVIII

Alguien escribió en feisbuc que este confinamiento es como estar en la cárcel, una declaración tan  lejana de la realidad. Si bien hemos pasado ya los cincuenta días de encierro involuntario con televisión, radio, internet, celular, libros, etcétera, recordé la cárcel de menores de Tijuana donde, entre el 2015 al 2019, impartí varios talleres de lectura y composición escrita a las internas -muchachitas entre 14 y 20 años de edad encarceladas por diversos delitos- quienes sin celular, radio, televisión, internet y otras privaciones, tienen que  hacer menos tedioso y desesperante el confinamiento involuntario que van de uno hasta cinco años de duración.
No me gustan las rejas ni el uniforme gris; no me gusta caminar siempre con las manos atrás ni las revisiones o algunas comidas. No me gustan el ruido de las rejas, de los candados ni de las llaves; el hablar bien poquito por teléfono ni estar lejos de la familia. El encierro no me gusta.”
(Fragmento del escrito por la Barbie, una de las internas que aparece en el libro ‘Palabras mayores de las seis menores’, publicado por Casa de las Ideas y Tijuana Innovadora en 2016; página 32)

XXX

“Te reconocí por el cubrebocas”-dijo.

XXXIII

66 días de confinamiento. Hemos superado a Xavier de Maistre con 24 días.
“Estoy seguro de que querrían saber por qué mi viaje alrededor de mi habitación ha durado cuarenta y dos días en lugar de cuarenta y tres o cualquier otro espacio de tiempo. Estaba, es cierto, en mi habitación con todo el placer y el agrado posible; pero ¡ay!, no podía salir de ella a voluntad.”
(Fragmento del libro ‘Viaje alrededor de mi habitación’, publicado en 1794, del escritor francés Xavier de Maistre. Capítulo III, página 15.)

XXXIV

70 días de encierro involuntario. Durante la cuarentena han muerto algunos compas de cáncer y otros por el coronavirus: Moramay, la pintora; David, el escritor; Hebert, el dramaturgo; Carlos, excompañero de secundaria; Delia, la poeta y activista; y otros están entubados o en aislamiento total.

XXXIX

Mi madre no tiene féisbuc ni tiene doctorados;
nunca ha manejado un carro y viaja muy poco;
todos los días lee el periódico, escucha noticias
de la radio en a. m.  y de la televisión por cable;
sabe de cultura regional y los chismes del mundo,
de conflictos de guerra y la violencia cotidiana,
de la política internacional y del estado del clima,
de próximos eclipses y conjunciones planetarias
así como recetas de cocina y  remedios caseros;
vive sola y les da de comer a los gatos del barrio
y tiene comentarios más lúcidos y más críticos
que muchos de los opinólogos en redes sociales.

Mi madre dice que saldremos de esta pandemia.

A mi madre no le preocupan los “laics” ni la muerte.


(Roberto Castillo Udiarte
Playas de Tijuana
Cuarentena del 2020)













martes, 26 de mayo de 2020

ASI ERA EL SIDA

Arturo Meza

Solo que nadie se acuerda, los que tuvimos el privilegio de seguir desde el inicio al desenlace de una pandemia como el SIDA recordamos la de rumores que se levantaron con esa epidemia que hizo su aparición, oficialmente en 1982. Nada se sabía, surgían todo tipo de noticias falsas; igual que ahora, teorías conspirativas, rumorología a pasto, creencias, mitos, mientras las escuetas verdades andaban sumergidas en revistas científicas muy selectas a la que muy poca gente tenía acceso. Poco a poco se fue imponiendo la verdad, en la medida que la epidemia se convertía en endemia, es decir, en una enfermedad más del catálogo de enfermedades que venía a sustituir a aquellos males que habían desaparecido por obra de vacuna, de cambio de hábitos o descubrimientos, tales como la difteria, el escorbuto, la tosferina, el sarampión, la viruela, la lepra, la poliomielitis, la anemia perniciosa, el bocio, el beri beri, el raquitismo y muchas otras.

Cuando el SIDA finalmente llegó a La Paz, uno de los primeros en sufrir la enfermedad fue un joven que trabajaba en una estética, residía en el barrio de El Esterito. Fue muy rápida su evolución, tres meses de disminución acelerada de peso, fiebres constantes, anorexia y evacuaciones diarreicas acabaron con su vida. Si ésta era la historia natural de los infectados de SIDA, estábamos en problemas. Después supimos que con ciertos cuidados, hábitos higiénicos, algunos medicamentos, el afectado podía vivir mucho tiempo, que además, la evolución era muy variable, que dependía mucho del estado de salud general y la actitud que se tomaba ante la enfermedad. Quien mejor comprendió y trató el SIDA, en nuestra comunidad fue el Dr. Juan Manuel Cota Abaroa, a quien le debemos las agudas observaciones iniciales, su dedicación a los enfermos y las enseñanzas acerca de la enfermedad.

De cualquier manera, en esos tiempos, tener SIDA significaba la muerte. Cuando el joven de El Esterito murió, a la familia se le ocurrió hacer una pira para quemar su ropa. Los vecinos pusieron inmediatamente el grito en el cielo, el Esterito se vació en cuanto supieron el origen de la hoguera, la gente no quería volver a sus casas que creían contaminadas por el humo. Existía en ese tiempo un programa matutino de radio “contacto directo” que recibió llamada tras llamada de los esteritenses quejándose de la imprudencia de la familia de quemar las depravadas ropas del muchacho fallecido.

Tanto como el Covid hoy, estuvo el SIDA en los medios. No se hablaba de otra cosa. Aunque el SIDA tenía un punto morboso, muy explotable por moralistas, esos seres puros y recatados. Era básicamente contagiado por contacto sexual y en sus inicios, se expandió en comunidades de homosexuales. Especial para proclamar la llegada del fin del mundo, la evidencia en la predicción de los evangelios, los vaticinios de Nostradamus, en fin, el apocalipsis. Tenía todos los ingredientes para las parafernalias de la Santa Inquisición y de la Letra Escarlata.

La ciencia se fue imponiendo, el SIDA se hizo endémico. En menos de dos años fue identificado el virus, todo ese tiempo entendimos el mecanismo de replicación viral, la forma de afectación a una parte del sistema inmunológico, se comprendió mejor la función de los linfocitos y sus auxiliares, sobre todo la manera de prevención, la relación entre la inmunidad humoral y la celular, el uso del condón; se conocieron bien las enfermedades oportunistas y el modo de tratarlas, en menos de cinco años ya se tenían medicamentos que retrasaban los síntomas, el paciente se podía mantener muchísimo tiempo en estado de portador, los antirretrovirales mejoraron –y siguen mejorando- el control de la enfermedad hoy en día, está bien protocolizado por las instituciones y el SIDA, lejos está de ser una condena de muerte.

La función de los colectivos de homosexuales fue definitiva, así como publicaciones como “Letra S”, suplemento de La Jornada que fundó Carlos Monsiváis, cambiaron la manera de ver el SIDA en éste machista y bronco México nuestro.

Lo mismo pasará con el Covid 19, a falta de vacuna, será la inmunidad colectiva la que haga frente al mal. El confinamiento, la sana distancia, la falta de contactos, lavado de manos, sanitización, cubrebocas, son medidas que tratan de evitar que todos enfermemos al mismo tiempo, no alcanzarían camas de hospital, especialistas, personal. Llegaremos al punto culminante de la infección, pero también con mayor cantidad de individuos con inmunidad –temporal o permanente- que se constituirán en una barrera inmunológica a los que el virus ya no hace daño. Entonces, algunos enfermaremos y nos recuperaremos, en menos de tres meses tenemos una mayor comprensión de la enfermedad y fármacos para hacerles frente; las autopsias han dado mucha luz de los procesos íntimos en la fisiología corporal. Otros seguirán como portadores asintomáticos que aumentarán las barreras de la inmunidad colectiva y allá, cuando pasen los años, de vez en cuando alguien enfermará de COVID que aparecerá en el catálogo de las enfermedades, igual que el escandaloso y pecaminoso SIDA.

Así son las epidemias, así han sido siempre “las enfermedades que están de visita”, como las llamaba el Gran Hipócrates. Los que hemos cambiado somos nosotros y nuestras circunstancias.

domingo, 10 de mayo de 2020

LA CIRUGIA EN TIEMPOS DE COVID


Arturo Meza/ médico cirujano de Hospital Salvatierra de La Paz

La urgencia nos envía a la sala de operaciones, el diagnóstico ya está hecho, no hay duda, los intestinos se han obstruido y hay que entrar a permeabilizar el tubo digestivo. La paciente procede del covitario, no tenemos la confirmación de la prueba, sin embargo, para los internistas y neumólogos expertos, la tomografía es muy sugestiva de infección por coronavirus. Para efectos prácticos, es una enferma de covid 19. Afortunadamente no ha requerido de intubación y ventilación mecánica, solo oxígeno por puntas nasales.

Se instala la comunicación, estamos listos y esperando en la sala 5, habilitada especialmente para éstos casos. Los camilleros atraviesan el campo distante del hospital con una camilla protegida por un domo de  plástico trasparente, la paciente cubierta por textiles, gorro, cubrebocas, apenas se le puede ver la cara. El equipo quirúrgico mientras tanto se prepara en una sala que han dividido en área blanca y área gris en donde tendrá que colocarse los aditamentos protectores de acuerdo a un protocolo escrito y enmicado a la vista de todos.

Encima del pijama quirúrgico se van colocando doble gorro, dobles botas, cubrebocas N 95 y las gafas. El cubrebocas no tiene entradas de aire laterales, se adapta perfectamente a la boca y nariz mientras las gafas complementan el sello de la cara. La respiración se puede escuchar y empañan las gafas, hay que hacer suspiros constantes para jalar aire y compensar la respiración circular del aire propio. Luego viene el over all o mameluco que cubre desde los pies hasta el capuchón que se cierra con un zípper que solo deja sin cubrir el área de la cara.

Pasamos a los lavabos y con cepillos impregnados de jabón yodado nos lavamos tres veces, una hasta el codo, otra hasta el tercio medio del antebrazo y la última hasta la muñeca. Pasamos a la sala donde ya nos espera la instrumentistas para colocarnos la bata con pechera impermeable y nos calza doble guante. Nos sentimos torpes con tanta ropa encima, tratamos de adaptar nuestra respiración, el sudor nos recorre el cuerpo.

La paciente ya está en sala, el anestesiólogo ha decidido un bloqueo alto para no intubar, la maniobra le sale redonda, excelente, tenemos paciente anestesiada sin necesidad de gases anestésicos, una gran ventaja. La cirugía transcurre sin sobresaltos, rápidamente reparamos lo que hay que reparar, 75 minutos, sangrado mínimo, no hay incidentes, el equipo se distiende y empiezan las conversaciones después de ese periodo estresante en que solo se escuchan las peticiones de instrumental, alguna interjección y el ruido de el aspirador, hasta entonces atendemos la música que ha puesto el anestesiólogo que, en este punto se asoma para ver en qué vamos ¿todo bien? –todo bien-

Procedemos a instalar un drenaje sencillo, pedimos la cuenta de textiles usados y empezamos el cierre de la cavidad, va el plano aponeurótico y luego la piel. Se limpia del abdomen la tintura de yodo y se cubre la herida con gasas. La cirugía ha terminado y solo queremos sentirnos libres de tanta protección. Hemos resuelto el problema, damos ánimos a nuestra paciente que está consciente y respira aceptablemente bien. Esperamos que el postoperatorio transcurra sin mayores sobresaltos. Así, empezamos un lento strip tease para retirarnos, por partes cada uno de los aditamentos. Primero la bata, previo lavado de guantes con gel alcohol- ciclohexidina el gorro y se vuelven a lavar los guantes, luego sale el primer par de guantes y se procede a retirar el capuchón del mameluco, se retiran las gafas que se colocan en una solución desinfectante, se vuelven a lavar los guantes, sigue el cubrebocas y así, volvemos a respirar, a sentir el fresco de la sala.

Damos gracias a todos, instrumentista, circulante, ayudantes de cirugía, anestesiólogo, al enfermero que nos asiste y nos dirige en el área gris. Último lavado exhaustivo de manos y a la ducha. Al rato nos reunimos en el vestidor para ponernos ropa limpia, a las taquillas a recoger teléfonos, billetera, relojes y comentar, además de la cirugía que acabamos de realizar, sucesos de todo tipo.

Uno de los ayudantes, un joven residente de segundo año, hurga en el teléfono, envía y recibe mensajes, entonces nos enseña un video que al parecer, se empieza a viralizar en el mundillo sanitario: durante la conferencia matutina del viernes, el mandatario dijo que “antes los médicos únicamente buscaban enriquecerse”, pues estaban “a favor del mercantilismo”. A manera de chiste, el parlanchín Presidente, dice “llegaba el paciente y lo primero que hacían era preguntarle ‘¿qué tienes?’, pero ‘qué tienes de bienes'. Nos quedamos fríos sin atinar qué opinar del dislate presidencial, hasta que alguien rompe el silencio: "Qué cabrón".
 Otro :"Qué  mala entraña, qué poca empatía y  qué inoportuno, en estos tiempos cuando nos la estamos jugando.

Y  otro, simplemente  "Qué culero."

LA ENFERMEDAD DEL DOMINGO




La enfermedad del domingo(Netflix 1918) es una espléndida película española,escrita y dirigida por Ramón Salazar, con música de Nico Casal y protagonizada por Bárbara Lennie, Susi Sánchez, Miguel Ángel Solá, Greta Fernández, Richard Bohringer, David Kammenos y Fred Adenis.


La he estado viendo a pausas, con regresos y repasos de algunos pasajes, pues al parecer, o se me está olvidando el español, o esta copia es de mala calidad, pues no alcanzo a captar las palabras y por tanto lo que significan o dicen los protagonistas.
Ya me ha sucedido con algunos acentos ibéricos,  de algunas regiones mexicanas, e incluso, barrios de mi propia ciudad.

A pesar de esta falla, he disfrutado de esta obra de arte cinematográfica, que narra el reencuentro de la hija abandonada y su madre, 37 años después.
Mientras presidía una suntuosa fiesta en la residencia que comparte con su marido, Anabel (Susy Sánchez), es abordada por una de las camareras contratadas ex profeso, quien le revela que es Chiara, la hija abandonada en una casa de  los Pirineos franceses casi cuatro décadas atrás, por razones que no se mencionan.

Y le pide que le cumpla un deseo. Que vaya a pasar 10 días con ella. Previa consulta a su marido, y abogados, Anabel accede y empieza una tortuosa convivencia.
El rencor de hija se aviva con la presencia de la madre,  y no olvida que fue un domingo cuando ella se fue.Tiene momentos explosivos en que llega a la agresión física.
Un día acude a una fiesta en el pueblo, se emborracha con un desconocido, y regresa a casa con el tipo totalmente ebrios. La madre acude a ayudarle a entrar a la modesta casa o cabaña, empujando al compañero de farra al suelo.

Chiara tarda dos días en recuperarse de la tremenda resaca, pero no de su angustia original. Decaimiento, mareos, desmayos, con una visita al hospital.
Al salir, le confiesa a la madre que su enfermedad es incurable. Que se quiere morir, y quiere que ella oficie la ceremonia de su muerte.
Las escenas finales en un paraje idílico, son estremecedoras.
Ambas desnudas con el fondo de una cortina de humo a la orilla del lago, y las lenguas de fuego de una hoguera; madre e hija abrazadas  ya dentro del lago , y Chiara desvaneciéndose lentamente en los brazos de su madre, sobre el agua, bajo el agua...
El cuerpo se resiste a la asfixia, y patalea. Anabel hace acopio de fuerzas y lo mantiene sumergido.

lunes, 4 de mayo de 2020

BLOQUEADO



Por culpa del  cruel amigo Jorge Susarrey Cardoza, me entero de esta devastadora noticia al enviarme  el link de un intercambio tuitero entre el Noroñas y uno de sus tantos "adversarios".
  Me ha bloqueado y ya no podré divertirme con sus disparates y arrebatos con Dimensión Social.

Con razón lo extrañaba tanto.

Creo que se enojó conmigo porque hace tiempo conté en estas redes, cuando lo conocí en el desayunadero del hotel Los Arcos,frente a la Bahía de La Paz, donde vivió como todo un potentado durante meses, en calidad de "asesor" o algo por el estilo,en la campaña por la gubernatura  de Narciso Agúndez Montaño.
Ya de salida, reconocí en una mesa junto al ventanal, a Leonel Godoy,dirigente nacional del PRD, a quien me acerqué a saludar.
Compartía con el director de un diario local, un ex empleado del ex diputado federal Leonel Cota Montaño y de la representación del gobierno de BCS en la CDMX, y un tipo con el pelo recogido y coletilla- estaban de moda-, que no intervino para nada en la breve charla.

Hubo una corriente de mutua antipatía desde el principio.

Evidentemente- diría el otro Leonel-,al ñerazo de la coqueta coletilla le agriaban el suculento desayuno mis  comentarios críticos al gobernador Cota Montaño- quien lo había traído-, y al perredismo local, plagado de expriistas de muy bajo perfil y sin escrúpulos.
Empezando por el elegido a suceder en el trono a Cota, su primo hermano Narciso Agúndez Montaño, el candidato  a quien el Noroña tenía el deber de impulsar.
Luego coincidimos, ya avanzada la campaña, en un programa de radio en Promomedios California, con el tenebroso loro amaestrado de Raúl Aréchiga Jr(prófugo de la justicia por el caso Aerocalifornia)., titular del noticiero editorializado matutino  ¡Gracias Miguel Ánge! , pasarela estelar de la aldeana clase política local.

Y bueno, pues la cosa se puso "pior".

Ni modo. Gajes del oficio.

jueves, 30 de abril de 2020

ÓSCAR CHÁVEZ: LAS NOCHES DEL CONCERT.



Cuando el músico Daniel Tuchmann fue designado Director Artistico del Café Concert, le pregunté quién seria su primer fichaje.
Óscar Chávez, era el elegido.
Me sorprendió escuchar tal nombre, un tanto borroso en la memoria.
Óscar Chávez nunca había sido de mis cantautores predilectos y la verdad no me gustaban sus canciones de "protesta", sus parodias panfletarias.
Prefería al compositor e intérprete de boleros y canciones vernáculas mexicanas.
Tenía una potente voz y un gran carisma.
Lo recordaba también como actor en la película Los Caifanes.
Eran los primeros años de los 80, el movimiento del "canto nuevo" cobraba auge a contracorriente de la música disco; nutrido por la incorporación a la escena mexicana de trovadores aportados por los exilios argentino, uruguayo, chileno, la Trova Cubana, así como una nueva camada de grupos rockeros, fusionistas, experimentales mexicanos y extranjeros.
En este "contexto" percibía a Chávez como una figura que ya había cumplido su mejor época en la década pasada.
Un "has been..."
Dudaba que conservara público como para sostenerlo en una temporada corta con shows de jueves a sábado.
"Ya lo veremos", dijo Daniel.
Y lo vimos.
Llenos de jueves a sábados en el local de Avenida Universidad, frente a Plaza Universidad, casi esquina con Parroquia, donde estaba la sede del Fondo de Cultura Económica.
Óscar Chávez acompañado por el gran Trío de Los Morales, atraía a una audiencia abigarrada que incluía a muchos de sus infinitas amistades y relaciones del medio artístico y farandulero chilango..
Sobre todo, público femenino. Admiradoras, gruppies, amigas bellísimas como las noveles actrices chihuahuenses Gabriela Roel y Lorena Villatoro.
Por ahí recalaban gargantas profundas como el legendario requintista de Los Tres Caballeros, Chamín Correa; cantantes en su mejor momento como El Pirulí, Caíto, el poeta Eduardo Lizalde, primo hermano de Óscar; el declamador Enrique Rocha, las intérpretes Amparo Ochoa, Tania Libertad, Betsy Pecanins, Lupita Pineda, Eugenia Leon; los nuevos de la nueva trova cubana, la hermana de Silvio Rodríguez, Anabelle López, entre ellos; Ramón Sánchez, los hermanos Guarrneros (guitarras del uruguayo Alfredo Zitarrosa) , Gabino Palomares, el conductor Ricardo Rocha, el comediante Víctor Trujillo(.antes de ser Brozo) , y un larguisimo etcétera.
Ya se imaginarán los AFTER, las fiestas cuando el show regular terminaba y apenas empezaba la noche.
En ese fabuloso ambiente nocturno, aprendí a valorar a Óscar Chávez, el artista y el hombre, el bohemio, el gran bebedor, siempre tan profesional y solidario, interesado en el trabajo de sus jóvenes compañeros de oficio.
Admiraba a Tuchmann y sus creaciones como cantautor y guitarrista; un paisano con quien yo había colaborado tiempo atrás en algunas canciones que a la vuelta de los años Daniel difundió como parte de su repertorio en el medio cantonovero y rockero del DF, y en algunas de las regiones del país recorridas en sus giras.
Así que me identificaba como el amigo inseparable de Tuchmann y el autor de la letra de Bella Fugitiva.
Te hacía sentir parte del gremio.

El autor de Por ti...uno de sus clásicos, muy lejos del panfleto político, era en esencia un poeta.
Y como tal, le dio a Tuchmann una letra que Daniel musicalizó, e incluyó en el álbum La última neurona(Ariola Records, 1989).
La rola se llama Y...
Así nomás.
¿Y?
Que me quedo con una imagen del tipo impredecible a quien en las altas madrugadas, en el clímax de la fiesta, se le ocurría invitarnos a dar la vuelta en su viejo automóvil; a recorrer las calles de la ciudad de México, el entrañable Defe, su ciudad, por la ruta de Los Caifanes,
Que tengas buena mar y mejores vientos, Óscar Chávez.





miércoles, 29 de abril de 2020

¿UN "CUALQUIERA"?



"Ahora Reforma le da  primera plana a cualquiera", comentó tu presidente sobre las críticas de su correligionario y compañero de ruta desde el PRD,  el diputado Porfirio Muñoz Ledo , a la iniciativa presidencial que pretende poderes discrecionales en el manejo  del presupuesto .

La critica de Porfirio es justa, puntual y respetuosa a la investidura del Ejecutivo Federal.

Una lección de dignadad entre tanta  abyeccion  y deyección.

LA respuesta es propia de un cacique pueblerino, bravucón, grosero  y, sobre todo,   MALAGRADECIDO.

¿ Un CUALQUIERA el diputado de Morena que se atreve a rebelarse?.

  La trayectoria politica de AMLO  es inconcebible  sin  personajes como Muñoz Ledo, Cuauhtémoc Cárdenas y todos aquello@s que abrieron la brecha de la transición con la Corriente Democática del PRI en 1987:  la expulsión de ese grupo del partido de Estado, el lanzamiento de la candidatura presidencial de Cárdenas  por el Frente Democrático Nacional, el megafraude operado por  Barlett en la elección del 6 de julio del 88, y la fundación del PRD rl 5 de mayo del 89.

 Y squí es necesaria un precisión.

El actual presidente, NO se unió a la original y originaria Corriente democrstica. NO.

Se quedó en el PRI con la esperanza de que el DEDO del impostor Salinas de Gortari, le concediera la candidatura PRIISTA al gobierno de su natal Tabasco.

Asi que avaló la "caida del sistema", el fraude en contra de Cárdenas y el FDN,  que arrojaría al basurero de la historia a su amigo y  reciclado director de la CFE en funciones.

Fue hasta que el defraudador Salinas  defraudó las ambiciones politicas del joven tabasqueño, que le dijo a Cuauhtémoc que siempre sí le aceptaba la candidatura que le había ofrecido meses atrás en nombre del FDN .

Así de "democrático" el mesias de la 4T.

Que un tipo con las limitaciones intelectuales del creador  de las consultas gansito y Lórd Molecula, ningunee como un  "cualquiera" a uno de los politicos más ilustrados del México contemporáneo, es, como diría el clásico, un chiste que se cuenta solo.

Y también, de rebote, una lección bien merecida para la versión politica más vulgar de  un Porfirio que crió a este cuervo a pesar de saber del peligro que su rencor social y pocas luces  representaban para la joven democracia mexicana, a lacque ahora pretende destruir una vez conseguido el poder de poderes.

 Primer paso de una regresión autoritaria,  oscurantista, envilecedora de la vida pública, de la que decretos como el  rechszado por PML dan fe

TIRITAS & TIRITOS

  @Y le hicieron trizas su "algoritmo". Una marea de batas blancas invadió  las calles de 24 ciudades mexicanas para visibilizar u...