miércoles, 24 de junio de 2009

ENCUENTRO LITERARIO EN HERMOSILLO:LLEGAN LAS HORAS DE JUNIO 2009






Se toca la emoción con palabras. Un canto de celebración puntual. Junio parte el año. Convoca al clima cálido, al encuentro con la fraternidad. En el oficio de escribir coinciden las voces. Y vienen de distintos puntos de la nación, de otros países, incluso.
Llega el verano y es tiempo propicio para el XIV Encuentro Hispanoamericano de Escritores “Horas de Junio”, que se realizará del 25 al 28 de este mes.
Los escritores lanzarán sus dardos como versos, sus flores como prosa: el dolor y la risa. La siempre incertidumbre de los que se instalan en las mesas de lectura para abrir los párrafos como chistera. Y repartirlos.
Carlos Monsiváis, escritor toral del México contemporáneo, es en esta ocasión el autor a quien se rinde Tributo de parte de los más de 200 escritores que se reunirán tres días de palabra y canto, en Hermosillo de jueves a sábado, y en Guaymas el domingo, allá donde el mar incita.
Noble labor de los escritores. Tocar al mundo con sus pensamientos. El desvelo transformado en reflexión. Este año, Horas de Junio construye una presea que, con el aval del mismo ensayista mexicano, lleva el nombre de “Por mi madre, bohemios!”, título de una de las columnas periodísticas más importantes que durante varias décadas Carlos Monsiváis ha publicado de manera intermitente.
La presea consiste en una figura del autor elaborada desde la entraña de ese árbol característico del desierto de Sonora: el palo fierro, madera emblemática de la artesanía seri. Esta presea se entregará cada año a un destacado intelectual de las letras hispanoamericanas.
La primera entrega la recibirá el mismo Carlos Monsivás en la ceremonia de tributo: viernes 26 a las 8 de la noche en la Sociedad Sonorense de Historia, donde se contará con la presencia del doctor Heriberto Grijalva Monteverde, rector de la Universidad de Sonora, quien a nombre de la comunidad universitaria y de la sociedad en general, dará un reconocimiento al autor de Los rituales del caos, A ustedes les consta, Escenas de pudor y liviandad, entre otros libros.

En esta edición de Horas de Junio se le rendirá también un “Recordatorio a la maestra Guadalupe Rico Ramírez”, impulsora de talleres, poetisa y mujer de letras, el jueves 25 en el Museo de Culturas Populares, a partir de las 5 de la tarde. Participará con su canto el “Grupo Trova-Romance-Música”.
Después del tributo a Carlos Monsiváis, se le rendirá también un homenaje a Chayito Valdéz en la voz de la cantante sonorense Hilda Castillo y el grupo La Compañía de Dionisio. Un presente musical a Carlos Monsiváis en gratitud por su aportación al estudio de la cultura popular.
Poetas de varios países y continentes se darán cita en esta ocasión y entre los lugares de origen están: Angola, Irak, Kosovo, España, Canadá, Chile, Colombia, Cuba, Bolivia, Estados Unidos, México, Panamá, Venezuela.
Respecto a los estados del país que estarán representados se enlistan: Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Estado de México, Jalisco, México, D.F., Nuevo León, Veracruz, Sinaloa, Sonora y Zacatecas, entre otros.
La lista de participantes, que incluye además artistas de varios géneros, como es el caso del trovador Rafael Mendoza, quien junto a Ramón Sánchez, Daniel Soberanes y Rosina Conde, al lado de intérpretes sonorenses, formarán parte del “Responso por el cantautor Marcial Alejandro”, que se efectuará el sábado 27 en el local de La Matraka Teatro.
Además, se contará con la participación del grupo musical de origen tijuanense “Nidia Barajas, Sozinho y Púrpura”, así como los grupos locales “Winsax”, acústico de jazz, y “La Culebra”, ritmo caribeño en toda su expresión, y la “Danza del fuego” interpretada por las bailarinas arizonenses Anna Schuer-Moncada y Charlene Samuelson.
Armando Vega-Gil, una vez más repartirá lo que desde su pecho construye. El integrante del precursor rockero en español en México, Botellita de Jerez, pone sus pies en estas tierras una vez más.
Asimismo, y como eventos alternos de las mismas Horas de Junio, se ofrecerá la conferencia: "Aproximación al Chino Valera Mora: una perspectiva desde la contracultura", por Alejandra Segovia, escritora venezolana; el documental “Pluma Forever” de Casildo Rivera así como la muestra multimedia del colectivo de/ser/tico, además de la exposición colectiva (artes visuales) en la Casa Gregorio; danza de las letras con el bailarín Enrique Contreras y el performance “El paso de las horas”, basado en la obra de Fernando Pessoa, por el artista cajemense Armando García.
Por primera vez en un encuentro de este tipo, se incorporan internos del Cereso 1, quienes al lado de reconocidos escritores, leerán sus producciones y formarán parte también de Horas de Junio.
Las Horas de Junio concluirán el domingo 28 en las playas de San Carlos Nuevo Guaymas. La palabra otra vez para refrendar el significado de la fraternidad.

sábado, 20 de junio de 2009

MAMÁ, SOY JUANITO...

Cámara húngara
Hugo García Michel


2009-06-20•Al Frente

Cuando uno pensaba que los políticos mexicanos habían alcanzado los límites extremos del patetismo y el histrionismo cómico-mágico-musical, surge un nuevo espectáculo que supera a todo lo antes imaginado. Lo que sucedió a principios de semana en Iztapalapa, con ese pobre señorcito de nombre Rafael Acosta (¡como uno de los integrantes originales de Los Locos del Ritmo!), a quien apodan Juanito, alcanzó los máximos niveles de lo surreal, lo absurdo, lo ridículo y lo esperpéntico.
La forma como Andrés Manuel López Obrador manipuló, ninguneó, humilló y discriminó de una manera tan poco democrática y sobre todo tan poco humana al atolondrado Juanito —durante un mitin de apoyo a la legalmente defenestrada ex candidata a la mencionada delegación política defeña, la inefable Clara Brugada— deja en claro que el famoso Peje ha entrado en una fase de delirio tal que puede mover a risa, pero también puede provocar terror (¿les cae que estaríamos mejor con López Obrador?). Su manera de hablar, su lenguaje corporal y, por supuesto, lo que dice, todo ello revela a un individuo histérico, egomaniático que vive en un mundo fantasioso y maniqueo y cuyo contacto con la realidad real es a cada momento más desapegado.
Acúsenme de panista, de chuchista o de lo que ustedes gusten, pero ver ese sketch en el cual AMLO ordenaba y decidía —según él, claro— lo que se iba a hacer en Iztapalapa, era como mirar una obra teatral fársica, un vodevil, un acto carpero en el que los manoteos agitados, las miradas enloquecidas y los gritos destemplados y chillones del otrora Gallito feliz nos dejaban ver a un personaje lamentable, a un político cada vez más alejado de la democracia (si es que alguna vez estuvo cerca de ella) y cada vez más cercano al mesianismo de los predicadores de Pare de sufrir. Quien no quiera ver esto y se empeñe en considerar a Andrés Manuel como un hombre heroico, generoso, confiable y, sobre todo, cuerdo… que con su pan se lo coma.
La neta, yo que Juanito me regresaba a las luchas.
http://garciamichel.blogspot.com
hgarcia@milenio.com

viernes, 19 de junio de 2009

NO SOPORTA LA LIBERTAD



El asalto a la razón
Carlos Marín


2009-06-19•Al Frente

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Andrés Manuel López Obrador solía decir que lo peor que puede sucederle a los políticos “es hacer el ridículo”, pero el pez por la boca muere, como se vio antier en Iztapalapa.
Más allá de que la pantomima le servirá para solidificar la plataforma (votos para el PT) de su relanzamiento a una segunda candidatura presidencial, ¿quién puede poner en duda que protagonizó una bochornosa, tumultuaria y antológica ridiculez?
La propensión de Andrés Manuel, uno de los dos políticos (el otro es Vicente Fox) más populares y carismáticos de México en la historia reciente, a la vergüenza pública es tan grande como su soberbia y aversión a la libertad.
De ridículo en ridículo, ayer se dejó caer en otro, al decir que “López-Dóriga, Ciro Gómez Leyva, Marín…” son los “achichincles” de una “mafia” empeñada en destruirlo.
Tan intolerante a la crítica como impermeable a la autocrítica, delata que quiere gobernar un México de pesadilla, con “periodistas” incondicionales y devotos.
¿No es ridículo?

cmarin@milenio.com

miércoles, 17 de junio de 2009

LAS IMPOSTURAS DEL SEÑOR PÉREZ...





ENSENADA.-El TUMULTUOSO REPUDIO a la IMPOSICIÓN de Virgilio Muñoz Pérez como director del Centro cultural Tijuana( CECUT), ha desbordado ya las fronteras bajacalifornianas y repercutido en el medio cultural mexicano.
Así lo confirma la adhesión a la CARTA ABIERTA dirigida a Consuelo Sáizar, directora de Conaculta, de personajes como Carlos Monsiváis, JOSÉ EMILIO PACHECO, Juan Villoro, y Daniel Sada, entre MUCHOS otros INTELECTUALES Y LITERATOS de reconocida trayectoria dentro y fuera de este infernal CALDERÓN en que se ha convertido México.
Virgilio es para el de la VOZ un viejo conocido. Fui , en los hechos, su reportero de eventos especiales, y coordinador de la SECCIóN DE CULTURA Y ESPECTÁCULOS del desaparecido Diario 29, allá principios de los salinistas años noventa.
Aunque la relación tuvo momentos periodísticos muy fructíferos, empezó a desgastarse cuando el autodenominado “político de altos vuelos” quiso atropellar al periodista, y los intereses personales del director, sus ambiciones basadas en una MUUUUUY SOBREGIRADA AUTOESTIMA, empezaron a distorsionar el proyecto editorial.
Cuando en la mesa de redacción le preguntaba a sus achichincles si ese día le tocaba a RUFFO una SOBADITA o un COSCORRÓN, y ordenaba al subdirector editorial “golpear” a uno de los editorialistas de casa al que se le había DANDO CHANCE de tocar con el pétalo de una coma al salinismo o a alguno de los aliados políticos locales de Virgilio.
Cuando a expensas del área periodística empezó a engordar la nómina de sus allegados, de sus ASESORES que , a diferencia de los periodistas, contaban con funcionales oficinas con toda la parafernalia del “POLÍTICO MODERNO”.
Recuerdo que cuando JeZuZ Blancornelas visitó las instalaciones del Diario 29, le preguntó a un trajeado señor Pérez:”¿Y dónde está el periódico?”.
La gota que derramó el vaso de mi relación laboral con Virgilio, fue su actitud cuando al irme de vacaciones a Francia en abril del 91, me encontré con la efervescencia del referéndum de Masstrich, acontecimiento histórico que por mi cuenta y riesgo empecé a reportear para el D29, hasta que MI DIRECTOR me paró en secó esgrimiendo un supuesto costo económico para el periódico cuando las llamadas y el fax las pagaba quien firmaba las notas como “enviado especial”.
Al regresar, le dije que cuidaba los centavos pero no los pesos, aludiendo a la nómina de los amigos y recomendados, como lo era Hermenegildo Castro- protegido del jefe de prensa salinista, José Carreño Carlón-, quien aparte de cobrar como corresponsal de Notimex en San Diego, tenía sueldo de coordinador de sección en D9.
Y aprovechando el escenario de la cotidiana mesa de redacción, en la que cada uno de los coordinadores exponíamos los temas a publicarse, al llegar mi turno puse sobre la mesa un negativo de la página cultural de El Nacional que contenía una entrevista a Carlos Fuentes…
-¿Y qué dice CARLOS?-, inquirió el IGUALADO de VMP.
-Qué en política nadie es virgen: TODOS COGEN Y TODOS SON COGIDOS…-, fue la respuesta ante el rubor y desconcierto de tan buenas conciencias tijuanenses como Mario Ortiz Villacorta y Rogelio Lozoya.
Una vez fuera del periódico, y con mi liquidación de LEY esquilmada por el rencoroso Señor Pérez( a quien por cierto le gané el juicio laboral, aunque ya se encontraba al frente de otra CARTERA FEDERAL), publiqué una CARTA ABIERTA en el semanario ZETA, donde advertía a la comunidad tijuanense la clase de añagaza que tenían de regreso a casa.
FUE EN ESE MOMENTO, una VOZ SOLITARIA, acaso TEMERARIA, como algunos lo consideraron; el pataleo de uno de esos “resentidos” tan de moda en el sexenio salinista, que me cerraría TODAS LAS PUERTAS.
El adagio se cumplió en buena medida, pero no pasó mucho tiempo para que las “calumnias” empezaran a cobrar cierto sentido. Fiel a su alcurnia “renacentista” que, de acuerdo al dogma PRIcámbrico, presuponía una formación multidisciplinaria, Muñoz Pérez renunció a la dirección de un devastado D29, para asumir como delegado del INSTITUTO NACIONAL DE MIGRACIÓN en Tijuana; cargo que según un dictamen de la Comisión Binacional de Derechos Humanos, utilizó para iniciarse en el tráfico de migrantes.
Luego de ser retenido algunos días en el DF, fue finalmente exonerado, pues, recordemos, de acuerdo al evangelio según San Miguel(figura señera en la formación del precario director del Cecut), “LA IMPUNIDAD es un mal necesario, el oxigeno de nuestro sistema político”.
Toda esta saga la registré puntualmente en mis espacios editoriales en diarios de circulación nacional como Unomásuno y El Financiero, donde nunca fui desmentido quizás por ser considerado un (ed) mundito enano…Aunque sí recibí una llamada de Mario Ortiz Villacorta, quien a nombre de un Virgilio “arrepentido de su error”, me propuso llegar un “arreglo económico”.
Como bien recordará Villacorta, mi respuesta fue un rotundo NO. NADA de ARREGLOS en lo oscurito con M. Pérez.
18 años después, me llega a mi buzón electrónico la invitación a firmar la carta de repudio a la IMPOSICIÓN de Virgilio (padre del joven coordinador de prensa internacional de la presidencia de la República) en la dirección del CECUT, a lo que desde luego accedí con la misma convicción que me llevó a escribir este recuento.
No andaba tan ERRADO el “resentido”.
El IMPOSTADO SEÑOR PÉREZ(véase el reciente REMEDO de entrevista televisiva en Síntesis, en la que el “entrevistador” se exhibe impúdicamente como amanuense del “entrevistado”, en una doble degradación del periodismo y la política, del medio y del mensaje) resultó ser uno de esos grillos del PRIcámbrico temprano que, disfrazados de satrapillas ilustrados, “amantes de la cultura”, lograron hacer el CROSSING hacia el panismo gobernante.
Y ya envuelto en las otrora vilipendiadas banderas blanquiazules, se da el lujo de llamar “MUNDOS CHIQUITOS” a la LEGIÓN de artistas que lo impugna, no solamente de palabra, sino RENUNCIANDO A PROYECTOS YA COMPROMETIDOS antes de su indeseable irrupción en el emblemático complejo cultural de Paseo de los Héroes..


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MÉXICO CORRUPTO Y ELECCIONES



Héctor Tajonar
2009-06-17•Acentos.MILENIO

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El sistema de partidos que padecemos es otro de los rostros deformes del México corrupto. Sin excepción, los partidos políticos del país encarnan la definición más sintética de corrupción: “La utilización de una institución pública en beneficio privado”.
El régimen de partido hegemónico-pragmático que prevaleció de 1929 a 2000 fue sustituido por una estructura partidaria ineficiente, onerosa y voraz, que ha producido una democracia disfuncional. El patente y justificado hartazgo de un amplio sector de la sociedad mexicana ante los abusos de la partidocracia no es nuevo ni puede medirse solamente a través del porcentaje de abstención o de votos nulos que se emitan en las elecciones intermedias. Existen datos abundantes y fidedignos que indican con toda precisión el rechazo contra ese remedo de pluralismo democrático que es urgente transformar a fondo.
El Latinobarómetro 2008 ofrece cifras contundentes y altamente preocupantes sobre la deficiente calidad de nuestra embrionaria democracia: sólo un 17% de los mexicanos tiene algo o mucha confianza en los partidos políticos y solamente un 31% confía en el Congreso. La Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas de la Secretaría de Gobernación presenta un diagnóstico aún más desolador: sólo un 8% manifestó tener mucha confianza en la Cámara de Diputados, 7% en la de Senadores y el ínfimo nivel de confianza en los partidos políticos se reduce al 4%.
Adicionalmente, el apoyo a la democracia en México descendió 5 puntos entre 2007 a 2008 (de 48 a 43 por ciento), mientras que la satisfacción con la democracia bajó 8 puntos (de 31 a 23 por ciento) en ese mismo lapso. Entre todos los países latinoamericanos, México y Guatemala tienen la más baja percepción de que la democracia garantice la libertad para participar en política (47%). Y una señal de alarma: a un 61% de los mexicanos no le importaría tener un gobierno no democrático si éste resolviera los problemas económicos. La señal es clara: ante una democracia disfuncional en todos los ámbitos, puede surgir la nostalgia autoritaria.
Desde Aristóteles sabemos que existen dos tipos de gobiernos: los que buscan el interés general, a los que él llama constituciones puras (monarquía, aristocracia y república o democracia), y los que defienden el interés personal de los gobernantes, que son las constituciones corruptas (tiranía, oligarquía y demagogia). Almond y Verba tradujeron ese principio a la pregunta: ¿para quién se gobierna? La respuesta que dieron los mexicanos a esa interrogante del Latinobarómetro 2008 también es inquietante: 79% piensa que los gobernantes ejercen el poder para beneficiar sus propios intereses y los de los poderosos. La inmensa mayoría piensa que vivimos en una oligarquía demagógica.
Los partidos políticos no han cumplido con la función que les asigna el artículo 41 de la Constitución en tanto “entidades de interés público”: en lugar de “promover la participación del pueblo en la vida democrática”, han corrompido la democracia; en lugar de “contribuir a la integración de la representación nacional”, sólo se representan a sí mismos; y en lugar de hacer posible el acceso de los ciudadanos al ejercicio del poder público, se han convertido en cofradías herméticas totalmente aisladas de la ciudadanía y que coartan su acceso al poder.
Por todas esas razones simpatizo ampliamente con el movimiento que propone anular el voto como forma de protestar contra esa versión corrupta de un sistema democrático de partidos. A escasas tres semanas de los comicios del 5 de julio, el centro del debate no es por quién votar, sino la conveniencia de anular o no el sufragio. Celebro ese logro, no obstante tengo dudas acerca de la efectividad de la medida y temo que pudiera beneficiar al PRI.
Ante el dilema de votar o no, el problema no es la falta de opciones “programáticas” o “ideológicas” que ofrecen los diversos partidos sino a las características que los unifican a todos: la mediocridad de sus propuestas, sus candidatos y sus líderes, la lejanía del electorado y su falta de representatividad, su voracidad, así como la corrupción de la política con el fin primordial de seguir disfrutando de las jugosas prebendas que ellos mismos se han asignado y que se encargan celosamente de conservar.
“Una democracia que no se autoobserva, que no se autoexamina, que no se autocritica, estará fatalmente condenada a anquilosarse”, escribe José Saramago en El hombre y la cosa. El riesgo de la democracia mexicana no es el anquilosamiento sino la putrefacción.

htajonar@artemultimedia.com.mx

lunes, 15 de junio de 2009

LOS OJETES TRANSANDO SE ENCUENTRAN...



Política cero
Jairo Calixto Albarrán


2009-06-15• MILENIO.

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Ha muerto un niño más de la tragedia bíblica de Hermosillo. Su pobre cuerpo lacerado finalmente descansó. Evoco la naturaleza salvaje y abrasiva que cargó con él y otros 45 chicos, y el origen de todo esto en un entrecruzamiento despiadado de corruptelas, compadrazgos y amiguismos ligados a la mexicana alegría del poder y sus complicidades. Pienso en la proverbial estupidez que, apareada frenéticamente con la ambición y la impunidad en un menáge a trois pornocrático, no podían sino producir monstruos como corresponde a los sueños de la sinrazón.
Coludidos con el profundo caos que gobiernan las instituciones gubernamentales como el IMSS y la Sedesol lobotomizados por el clientelismo electoral y la lógica eficientista del capitalismo jíbaro, está la parentela del gobernador Bours metida en el jugoso bisne de la subrogación parvularia; los funcionarios e inspectores que se hicieron de la vista gorda por vocación profesional; amén de los heroicos burocratotas de Protección Civil que no saben diferenciar entre una salida de emergencia y una trampa mortal.
Van 46 niños sacrificados en la hoguera de las vanidades del sistema. Aquí lo único que importa es el debate entre Bety Paredes y Germy Martínez El Malo, uy qué malo, hay que comprarle su lión. Eso y el escándalo autolacerante en el PRD en la disputa por Iztapalapa donde a la Brugada se la subrogaron. O la guerra contra el narco que, a pesar de su brutalidad patriotera, no ha generado ni desabasto ni encarecimiento en la canasta básica de los estupefacientes. Mientras, la PGR ha dictaminado que el asesinato de nuestro compañero Eliseo Barrón fue para intimidar a la prensa, como si después de 49 víctimas impunemente aniquiladas la prensa no estuviera suficientemente intimidada.
Ya no se sabe qué da más terror, si la lasciva crueldad de los narcosicarios o el agobiante, ojete, valemadrismo que desemboca en monstruosidades como la de la estancia ABC, que convierte a todos los involucrados (seudoempresarios, seudoservidores públicos, seudopersonas) en sicarios más perversos que cualquiera a las órdenes del Chapo.
Y lo peor es que ni Bours ni Calderón, ni los mortuorios del Verde, ni los gemelos diabólicos de PT & Convergencia, ni la Maestra, Don Beltrone, ni los del PRIcámbrico temprano o los perredistas, El Peje, Los Chuchos, la Iglesia panchera y menos los candidatos que están chingue y jode con sus propuestas deslactosadas, ninguno de ellos está haciendo nada para que tragedias como la de Hermosillo no vuelvan a ocurrir.jairo.calixto@milenio.com

sábado, 13 de junio de 2009

"LA FELICIDAD ES UNA FRIVOLIDAD DE LA MEMORIA": ALEJANDRO ROSSI...



En recuerdo del autor de Manual del distraído, ofrecemos esta charla donde habla de su pasión por la novela policiaca, de su escritura y del whisky como medicina disfrazada de bebida alcohólica.


2009-06-13•Literatura.MILENIO.

Foto: Autor anónimo / Coordinación Nacional de Literatura-INBA

El pasado 5 de junio murió Alejandro Rossi, considerado uno de los prosistas más notables que se hayan dado a conocer en México. En 1994, con motivo de la publicación de la antología narrativa Diario de guerra, realicé esta entrevista que resultó más bien una larga charla donde Rossi comentó algunos aspectos de su infancia, su interés por la novela policiaca, sus diversos traslados por el mundo y en la cual se revelaba como un conocedor del whisky: “La mejor bebida del mundo”.
Alejandro Rossi fue sumamente generoso y paciente conmigo en la que sería mi primera “entrevista profesional”, va como un pequeño tributo a un gran conversador y autor excepcional.
¿Cuál es el recuerdo más nítido de la infancia?
Me viene ahora el que yo creo es el primer recuerdo. Me veo en una cuna tosiendo continuamente. Tenía tosferina. En aquella época —estamos hablando del año 33— debería tener yo menos de un año. La tosferina era una enfermedad endiablada y era mortal, muy tenaz, duraba meses. Estoy, pues, en una cuna con una tos sin sosiego y veo unas sombras, unas caras, personas a mi alrededor. En ese tiempo a los niños los curaban con viajes en avionetas para producir cambios rápidos de altura: se suponía que esto descongestionaba las vías respiratorias. Nos encontrábamos en Forte dei Marmi, playa famosa en Italia, en la Toscana, cerca de Viareggio. ¿Será ése, en verdad, mi primer recuerdo?
Entonces, ¿cuál es el recuerdo más querido?
No lo sé. La felicidad es más elusiva, la olvidamos. Es una frivolidad de la memoria. Las heridas, en cambio, siempre están vivas. Pero guardo fotos de mi primera infancia en las que me veo como si estuviera en el paraíso terrenal. ¿O era yo un hipócrita?
¿No es quizás esa aclaración que hace al final de Diario de guerra cuando usted le dejaba su cuaderno con sus escritos a su madre...?
Ah, pero entonces ya no era un niño, era un adolescente. Ahora me viene un recuerdo, no, desde luego, el más querido, pero es uno que se cruza con algo que me llamó la atención. Cuando vivíamos en Italia pasábamos con alguna frecuencia vacaciones en Venezuela; mi madre era venezolana. Largos e inolvidables viajes en barco. En uno de esos periodos estuve en un colegio en el que me quedaba a comer. Esto lo conté alguna vez en unos diálogos públicos que sostuve con Adolfo Castañón: en una de esas comidas, cuando llegó el momento del postre, advertí que me faltaba la cucharita. Quise pedirla, pero no me venía la palabra “cucharita” sino “cucchiaino”. Recuerdo la inmensa angustia y el instante en que de pronto me llegó la palabra y mi grito enorme, liberador en el refectorio: “¡cucharita!, ¡cucharita!” Si yo todavía fuera más pomposo, diría que es la satisfacción de dar con la palabra justa. Le decía que esto se cruzaba con otra cosa. En Itinerario, Octavio Paz habla de la época que pasó de niño en los Estados Unidos con su familia. Estuvo en un colegio americano. Y, curiosamente, tuvo el mismo problema con casi la misma palabra: no “cucharita” sino “cuchara”, aunque en su caso, claro, se trataba de la palabra inglesa. Es una extraña coincidencia que comentamos con cierta perplejidad.
En algunas de sus narraciones me encuentro con referencias a la novela o cuento policiaco. En Relatos, Crónica americana y Diario de guerra, por ejemplo. ¿Le gustaría escribir un relato policiaco?
¡Claro que sí! Es una buena pregunta la suya. Desde joven soy un lector asiduo de novelas policiacas. Ahora ya no, me he quedado muy atrás, apenas conozco los autores contemporáneos. Mi fuente predilecta era el Séptimo círculo, la colección que dirigían Borges y Bioy Casares. Era una colección maravillosa, se movía en la tradición de novela policiaca inglesa, clásica, novelas del “enigma”, muy ajedrecísticas, poca psicología y mucha supuesta deducción con la retórica de la geometría. El primer tomo del Séptimo círculo era una novela muy buena de Nicholas Blake que en español se intitula La bestia debe morir. En esa colección se publicó la novela de Bioy Casares y Silvina Ocampo, Los que aman odian. Poseo esa primera edición. Bueno, a partir de estas lecturas me introduje en el género. Después pasé a la novela policiaca americana que tiene por origen a Dashiell Hammett: una novela mucho más abierta, donde se trabajaban más los personajes. En el caso de Hammett, además había una intención sociológica y social. Pienso, por ejemplo, en uno de sus libros, Cosecha roja. Luego transité por muchos autores secundarios y llegué, claro está, a Raymond Chandler, al que he leído y releído. Los primeros libros de Chandler me los prestó Jorge López Páez, gran lector, gran amigo. Chandler viene en cierto modo de Hammett, pero sin afanes sociales; era un escritor muy complejo, instruido por la gran literatura inglesa. Un extraordinario escritor. Se movía en una geografía precisa, Los Ángeles, Santa Mónica, Malibú, Hollywood, las montañas al sureste de Los Ángeles, Lake Arrowhead, Big Bear Lake, ése era su mundo, lugares que conozco bien porque en una época de mi vida estuve por ahí estudiando. Tengo presente un verano en Lake Arrowhead. Cuando comencé a leerlo éramos cuatro gatos quienes lo frecuentábamos aquí en México. Después se tradujo mucho. ¿No se acuerda usted de aquella película La dama del lago? André Gide hizo un elogio de la novela policiaca americana, pero no creo que haya mencionado a Chandler sino a Dashiell Hammett. La obra de Chandler es relativamente pequeña: estamos ante un escritor en que lo policiaco le permite maravillas estilísticas. Un narrador de genio. La oficina de Marlowe es uno de los espacios esenciales en la literatura del siglo XX.
Después siguió leyendo a otros autores de ese género...
Sí, continué en esa línea de novelistas americanos. Uno, por ejemplo, es Ross McDonald, quien es un discípulo, en realidad un imitador de Chandler. Para quienes nos gustaba el ambiente y los paisajes de Chandler, Ross McDonald era un vino aguado pero de la misma viña. Literariamente, por supuesto, no hay comparación entre ellos. Luego pasé a la novela de espionaje, donde la figura mayor es John LeCarré, quien tiene dos periodos: el primero de novela policiaca muy clásico, a la inglesa. Después casi inventa la novela de la guerra fría. Éstas han sido, por así decirlo, mis tres etapas de lectura de novela policiaca. También he leído, por supuesto, a otros autores como Agatha Christie, que al principio no me gustaba, me parecía poco rigurosa frente a aquellas novelas, como teoremas, a las cuales me había acostumbrado del Séptimo círculo. La cháchara pueblerina de Agatha Christie me fastidiaba. Ahora que con el tiempo he cambiado y ahora me quito el sombrero frente algunos libros de ella. Sigo leyendo a los fundadores del género. Conan Doyle es una droga de la que no quiero liberarme.
Usted vivió en muchos lugares: Venezuela, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Italia, Argentina y México. Todo este ir y venir de un país a otro, ¿cómo lo percibe?
Ya no sé cómo lo percibo. Antes me producía problemas. A estas alturas del partido estoy resignado. Así fue mi vida. La desventaja es que he vivido con una sensación de tránsito, de huésped de hotel. Aunque esto se ha ido borrando. No voy a plantearme ahora el problema de qué hubiese sucedido si me hubiera quedado a vivir en Florencia o en Oxford.
¿Disfrutó todos los lugares en los que permaneció?
¿Cómo contestarle de una manera rotunda? Siempre hay momentos de mayor dolor en aquellos lugares a los que hemos jurado jamás volver.
Cambio la pregunta. Se dice que en cierto momento existe algo que nos abre las puertas del porvenir. ¿En algunas de estas estadías se abrieron las puertas de su porvenir?, ¿de lo que usted quería hacer?
A usted le gustan las grandes preguntas. Está bien. Mire, por ejemplo, un tiempo que yo gocé mucho intelectualmente fue el que pasé en Inglaterra. Tenía veintitantos años. Tiene que ver, claro, con Inglaterra, pero también con Oxford y, más en particular, con lo que yo estudiaba. Era un momento de descubrimiento, de un entusiasmo muy tenso por lo que hacía. Ahora bien, los grandes viajes, los que crean cicatrices insuperables e influyen son los de la infancia. Ahora vivo en México, estoy contento de vivir en México y estoy convencido de que aquí me moriré.
Hablemos de Manual del distraído, ¿cómo ve usted este libro?
Es un libro que escribí con empeño, con entusiasmo, mes a mes en Plural y la coda final en la revista Vuelta. Un libro muy cercano, que me acompaña.
¿Por qué escogió los textos que aparecen en Diario de guerra?
Bueno, lo que pretendía era hacer un tomo que recogiese la parte más narrativa no sólo de Manual del distraído, sino de otro libro que se llama El cielo de Sotero, desgajarlos de la parte más ensayística. No incluí el cuento que precisamente se llama “El cielo de Sotero” porque forma parte de una edición ampliada a siete relatos de La fábula de las regiones, además tiene otro tono estílistico. La palabra narración no supone que todo el material de Diario de guerra son, por ejemplo, cuentos, en el sentido canónico. Por narración entiendo algo más amplio, una especie de vasta charla, contar algo que a veces se cristaliza en un cuento en el sentido más estricto del término, y a veces puede ser una crónica o el relato de un recuerdo. Lo que reúne Diario de guerra no es tanto un género sino una voz narrativa. No me pregunte por qué elegí ese orden: hay razones que son de oído, estilísticas. Lo que tengo más claro es el motivo por el cual el texto, que da el título al libro, aparece al final. En primer lugar es un texto por el cual siento cierta debilidad, pero sobre todo porque me expresa de algún modo un estado espiritual que está en todos los otros. Un estado espiritual que yo determino de desasosiego, de estado de alerta, el de una persona que siente a su alrededor una gran fragilidad, que no baja la guardia. Y por ello que en la carátula aparece el fragmento del cuadro de un pintor que tanto admiro, Edward Hopper. Me parece que el faro de Hopper expresa ese tono espiritual, la observación alerta ante las sorpresas de la realidad.
En “Residuos”, texto de Manual del distraído, usted comenta que se esconde detrás de algunas reflexiones de Lichtenberg. Éste explica que extrae una significación de cada cosa y en un día transforma cien objetos en otros tantos oráculos. Al igual que Lichtenberg, ¿busca respuestas sobre su destino de la misma forma?
La cita de Lichtenberg refleja bastante bien una actitud mía: ver señales, signos. Debo decir que siempre padecí esa actitud, es decir, siempre me repugnó. Me doy cuenta de que es una fantasía defensiva, es la espera del pequeño milagro diario, una mezcla de vanidad y desamparo.
Para terminar, ¿qué piensa del whisky?
¡Caramba, al fin me hace usted una pregunta que me puedo responder inequívocamente! El whisky, señora, es la mejor bebida del mundo. Es una medicina disfrazada de bebida alcohólica. Posee maravillosas virtudes terapéuticas. Pregúntele usted a cualquier médico. Baja la presión, es vasodilatador y mil cosas más. Eso desde una visión mezquinamente fisiológica. Desde una más espiritual le hablaría en particular de los primeros dos whiskys, cuando se produce esa leve distancia con la realidad. Estamos en perfecto control, pero los objetos se han alejado unos metros y los contemplamos con nítidez de dibujante. Ya no exigen decisiones, respuestas, actitudes, sino que, repito, los contemplamos. Un momento maravilloso. ¿Sabe usted a qué se parece? A quitarse una camisa sucia y lavarse las manos. Lamentablemente somos víctimas de nuestra biología, de nuestra resistencia, de nuestro hígado y, en mi caso —me ampara una larga experiencia para afirmarlo—, advierto que el tercer whisky empieza a modificar la situación y da paso a un tono polémico y guerrero. Hasta el segundo soy una persona que puede pasar por serena y hasta agradable. Me encanta tomarlo solo y alcanzar esos instantes de paz y de objetividad. Sí, quitarse la camisa sucia de las horas torcidas y mojarse las manos con unas gotas de agua de colonia 4711, la auténtica, por supuesto. Ahí me introduzco en los terrenos de la felicidad. Mi consejo es comenzar a beber en México, a partir de las ocho de la noche. Mi abuelo materno, gran aficionado al whisky, notable especialista, solía aconsejarme: “Nunca bebas whisky antes de las siete de la noche”.
¿Dónde ha disfrutado más un whisky?
En mi casa, o en mi estudio, o en uno de esos bares que casi no existen en México, bares de ruidos silenciosos, tintineos, que tanto le gustaban a Chandler. Bendigo al inventor del whisky, me parece increíble que hayan sido los escoceses.
¿Por qué?
Me parece tan lejano un escocés. Pero me equivoco, los escoceses son un pueblo admirable que ha producido gente fantástica, pensemos simplemente en Hume. Una nación que ha producido el whisky y Hume es sin duda excepcional._____Alejandro Rossi nació en Florencia, Italia, el 22 de septiembre de 1932. Cursó estudios preuniversitarios en Roma, Florencia, Buenos Aires y Los Ángeles. Llegó a México en 1951 para estudiar filosofía en la UNAM, donde fue maestro e investigador. En 1969 publicó Lenguaje y significado, libro pionero de filosofía analítica en América Latina. Fue cofundador y codirector de Crítica, revista de filosofía, y fue colaborador de Octavio Paz en Plural y en Vuelta, donde escribió los textos que conformaron Manual del distraído (1978). Una parte de su vida la contó en Edén. Vida imaginada (2006). Sueños de Occam (1982), El cielo de Sotero (1987), La fábula de las regiones (1997), Cartas credenciales (1999) y Un café con Gorrondona (1999) forman parte de la obra de quien, dice Juan Villoro, “busca pretextos elegantes para que su existencia parezca un ‘espejismo de la buena voluntad’ de los otros”
.Enzia Verduchi • enziav@yahoo.com.mx

TIRITAS & TIRITOS

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