martes, 6 de octubre de 2009

LA NEGRA NO MURIÓ, SE FUE DE GIRA...


Entre cantos, vivas y aplausos, fueron cremados los restos de Mercedes Sosa, en Buenos Aires

ÚLTIMO PASEO. Una multitud acompañó al cuerpo de Mercedes Sosa en su camino al crematorio (Foto: BERNARDINO ÁVILA REUTERS )


José Vales Corresponsal El Universal Martes 06 de octubre de 2009
showbis@eluniversal.com.mx




BUENOS AIRES.— “Se fue de gira…” Una acertada metáfora utilizada entre los artistas para justificar a aquel colega querido que se va, y así tenerlo para siempre, es la mejor síntesis para definir esas largas 32 horas de despedida a los restos de la cantante Mercedes Sosa. Los que ayer, después de una larga procesión que atravesó la ciudad de Buenos Aires entre cantos, vivas y aplausos, fueron cremados en el Cementerio Metropolitano de la Chacarita.
La despedida de una de las más grandes intérpretes latinoamericanas estuvo rodeada de emoción y mucho canto. Esa sana costumbre del norte argentino de despedir cantando a aquel que en vida desparramó poesía y canto. Y Mercedes había cumplido de sobra con esos cánones para merecerlo. “No sólo por su arte sino por su grandeza como ser humano, su amistad desinteresada y su generosidad para con todos los artistas populares”, al decir de Alfredo Alcón.
“La Negra no murió, te lo juro… Se fue de gira”, decía entre lágrimas Jorge Luz, el recordado actor del aquel recordado programa de tv La Tota y la Porota, junto al también actor Jorge Porcel.
De golpe, el silencio sepulcral de la capilla ardiente en el Congreso de la Nación y la larga fila de seguidores que caminaba a prudente distancia del féretro, en la tarde del domingo, se dejó acompañar por los acordes del Peteco Carvajal, y de Piero y del Chango Farías Gómez, todos compañeros de ruta de La Negra, para entonar las estrofas de la “Luna tucumana”, de “Sólo le pido a Dios” o de “La estrella azul”, todo redondeado entre aplausos, como si todo se tratara de la primera presentación de la gira.
“Esto es lo que le hubiese gustado a la tía, que se cante en su despedida”, acotaba el cantante Coqui Sosa, sobrino de la Mercedes, agradecido por las muestras de “cariño de la gente, de los amigos y de todo el mundo”.
Desde Luiz Inácio Lula Da Silva, al presidente israelí, Simón Peres, desde Hugo Chávez, a José Luis Rodríguez Zapatero, todos manifestaron su pesar por la pérdida de la gran artista, en una jornada que se extendió hasta bien entrada la madrugada, cuando hasta el técnico de la selección Argentina, Diego Maradona, pasó a despedirla.
Horas antes la presidenta Cristina Kirchner y su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, compartieron unos minutos con la familia frente al féretro, visiblemente emocionados. De golpe todos volvieron a romper en un solo canto con “Gracias a la vida”, con el ex Soda Stero, Gustavo Ceratti, como parte del coro.
En la puerta del Congreso, murales de papel fueron siendo pegados en los muros, donde la gente iba dejando mensajes de agradecimiento y de dolor. Lo mismo ocurrió en la web, donde las páginas dedicadas a ella, colapsaron sin remedio por la cantidad de tráfico.
Jairo y Charly García apuraron sus regresos desde Costa Rica y de Chile para estar allí, y cada uno de sus huérfanos seguidores prolongaron la noche del domingo hasta la madrugada de ayer.
A las 10 de la mañana, un largo cortejo recorrió las avenidas Callao, Córdoba, Federico Lacroze, hasta el cementerio de la Chacarita. Aplausos de miles de personas que esperaban el paso del mismo y una recepción a pura zamba en la capilla de la necrópolis, con baile incluido y cánticos emocionados de “La Negra no se va, La Negra no se va”, que acompañaron al féretro hasta el crematorio, para cumplir su última voluntad. Que sus cenizas reposen en su Tucumán natal, en la provincia de Mendoza, lugar fundacional de su carrera dentro de Movimiento del nuevo Cancionero Popular argentino y en esta ciudad desde donde trascendió las fronteras.
El cantautor Víctor Heredia, ostensiblemente emocionado, cuando el féretro se perdió de la vista de la multitud en la sala del Crematorio dijo: “Mercedes se fue de gira…”. Ahora sólo cabe esperar las eternas melodías que seguirá aportando con su voz, que al juzgar por quienes asistieron a este “doloroso concierto” de despedida, es y será inmortal.

sábado, 3 de octubre de 2009

CARTA DE ALFONSO REYES A MARTÍN LUIS GUZMÁN




En los próximos meses, El Colegio de México publicará Cartas mexicanas de Alfonso Reyes: 175 misivas y mensajes con 54 interlocutores, entre ellos Amado Nervo, Salvador Novo, Juan José Arreola, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Xavier Villaurrutia, y el autor de La sombra del caudillo.


2009-10-03•De portada. LABERINTO.

Autor Anónimo / Cortesía Coordinación Nacional de Literatura-INBA


Las cartas ocupan en la obra de Alfonso Reyes un lugar esencial, son el intermedio entre la conversación y la obra, el puente entre la palabra viva y el texto impreso. Las palabras cruzadas por Alfonso Reyes con sus numerosos amigos y corresponsales representan no sólo un alto y generoso testimonio de ese ciudadano de las letras que fue en todo momento y día con día Alfonso Reyes sino un signo de esa polinización que supo practicar a su alrededor con silencioso pero fecundo resultado. Pero decir ciudadanía es decir política, convivencia organizada y articulada en torno a ideales e ideas. De la correspondencia escrita por Alfonso Reyes se desprende así una concepción generosa de república literaria y artística donde se dan cita en la práctica de la concordia los hombres y mujeres de buena voluntad con quienes el autor ha resuelto hermanarse y a los que ha decidido salvar como remitentes y corresponsales, interlocutores corresponsables de su propio oficio de constructor de puentes.
A la fecha (2009), se han publicado más de cincuenta juegos de cartas o epistolarios, cuyo primer censo tentativo se debe a don José Luis Martínez: alrededor de cinco docenas. De ese más de medio de centenar de correspondencias cabe destacar lo que podría llamarse el “Epistolario mexicano”, del que en estas páginas ofrecemos los siguientes ejemplos.(Nota de Adolfo Castañón)
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17 de mayo de 1930. Río de Janeiro (1)Mi querido Martín:


En mi ejemplar de La sombra del caudillo, (2) ¡que al fin me llega! encuentro esta dedicatoria, de que no quiero hacerme desentendido:
“Para mi querido Alfonso Reyes, cuyo nombre —de claros destellos— no merece figurar en el escalafón del bandidaje político que encabeza el traidor y asesino Plutarco Elías Calles”.
Ante todo, déjeme decirle que el envío del libro me quitó la pena que comenzaba a causarme su olvido. Ni siquiera me ha dicho Ud. si llegó a sus manos mi Fuga de Navidad. (3 ) Esto me tenía triste, porque me hacía temer que persistiera en Ud. cierta impresión que, sin quererlo, le causé en París, y que le llevó a Ud. a decir a un buen amigo común: “A Alfonso, ya lo hemos perdido”. Yo quería explicarme esta impresión de Ud. como resultado de ciertos cuidados que por aquel tiempo me tenían embargado, cuidados que, efectivamente, hacen que uno se pierda para sus amigos. Pero quisiera también darle a Ud. la seguridad de que no me pierde así como así el que una vez me ha ganado. No somos tantos sobre la tierra para andar con esas cosas. ¿No le parece?
Y ahora, vamos a lo nuestro. A mí no es fácil hacerme hablar de política. Es algo que no entiendo muy bien. Muy tierno, tuve, en ese sentido, sacudidas y vuelcos del alma que me han dejado mutilado. Datan… ¡qué sé yo! Creo que de mis primeros recuerdos de Monterrey. Y después me siguen acompañando a lo largo de mi adolescencia, hasta llegar a la prueba definitiva. De ahí mi silencio. Pero esta vez es Ud., Martín, quien me provoca, y a Ud. no puedo desatenderlo. Voy a explicarme con Ud. —entre amigos viejos que se entienden más allá de sus actos con la más completa sinceridad.
Ud. conoce toda mi historia, pública y privada. Ud. sabe bien que, en la primera juventud, cuando la política comenzó a ser para nosotros una realidad, nuestros amigos comunes, los que más influían en la formación de ambos, aprovechando sin duda ciertas condiciones o predisposiciones naturales de mi temperamento —que me hacían permeable a la verdad— me acostumbraron a escuchar críticas y censuras contra lo que para mí era, es y será más respetable entre todos mis sentimientos. Así, con un dolor que yo no le confesaba a nadie, y de que ninguno de Uds. parece haberse percatado, fui aprendiendo a admitir la idea de que lo más sagrado para nosotros pueda tener imperfecciones y hasta suscitar el disgusto de los demás. Y, a propósito de esta insensibilidad que algunos han tenido para mis sufrimientos de hijo, debo decirle que esa objetividad tan cruel y despiadada que a veces muestran mis amigos a este respecto —me llena de asombro. Aquel pequeño pasaje, por ejemplo, que yo en otra carta le reclamé a Ud. (y conste que reconozco que es de lo que menos puede dañarme), aparece precisamente en el mismo libro en que he encontrado las páginas de más sobria y hermosa piedad que un hijo puede consagrar a la memoria de su padre: en El águila y la serpiente. ¿Cómo puede darse esta desigualdad de tratamiento? Yo, siempre que escribo, tengo presentes a mis ojos, como una alucinación, las caras de mis amigos. Me cuesta trabajo entender que ellos puedan olvidarse de mí, de mi corazón, al escribir o decir ciertas cosas.
Pero volvamos a nuestro asunto, y lleguemos a los días de Santiago Tlatelolco y la prisión militar de mi padre. —Yo era muy niño, era el poeta, el soñador de la casa, de quien se hacía poco caso para las “cosas de hombres”. Y Ud. sabe bien (Ud. mismo fue el intermediario de cierto mensaje que, venido de más alto y a través de Alberto Pani, me ofrecía la libertad de mi padre a cambio de mi palabra sobre que él se alejaría y se abstendría de la vida pública) que mis tímidas insinuaciones no servían de nada, y que, así, tuve la inmensa desgracia de perder lo que, con unos pocos más años, un poco de más experiencia y más grosería de espíritu, hubiera podido salvar. (4)
En mi alma se produjo una verdadera deformación. Aquello fue mucho dolor. Todavía siento espanto al recordarlo. Quedé mutilado, ya le digo. Un amargo escepticismo se apoderó de mi ánimo para todo lo que viene de la política. Y esto, unido a mi tendencia contemplativa, acabó por hacer de mí el hombre menos indicado para impresionar a los públicos o a las multitudes mediante el recurso político por excelencia, que consiste en insistir en un solo aspecto de las cuestiones, fingiendo ignorar lo demás. Y, sin embargo, Ud. sabe que soy orador nato. Y Dios y yo sabemos que llevo en la masa de la sangre unos hondos y rugidores atavismos de raza de combatientes y cazadores de hombres, atavismos que —siempre e implacablemente refrenados— son sin duda la única y verdadera causa de mis jaquecas crónicas, y no los intestinos ni el hígado, ni los riñones, ni el páncreas, ni las glándulas endocrinas y demás tonterías de los médicos materialistas, analíticos, tan olvidados de las concepciones sintéticas de Hipócrates, Arnaldo de Villanueva y Paracelso. —Y de propósito me doy el gusto de lucir estas erudiciones, para que vea que tengo bien mascullado y estudiado eso de mis jaquecas: no se burle de mí.
Estábamos, pues, en que se apoderó de mí un desgano político. Más que eso: un pavor. Cuando delante de mí se decía: “política”, yo veía, en el teatro de mi conciencia, caer a aquel hombre del caballo, acribillado por una ametralladora irresponsable.
Salí del país como pude, dejando horrores a la espalda. Mi situación se había hecho insostenible. La gente, en México, había comenzado a hacer de mi actitud un argumento contra mi hermano y hasta contra la memoria de mi padre. Me mandaron a la Legación de París, adonde fui a dar con mujer e hijo en pocos meses. Seguro yo de que aquello se vendría abajo —y era justo que se viniera abajo— me arreglé con las casas de París que publicaban libros en español: Garnier, Ollendorff —editor, desde 1910, de mis Cuestiones estéticas. Me aseguré así la salida, y me senté a esperar que el absurdo reventara solo. Yo no tenía prisa, por lo mismo que no tenía conciencia política, por decirlo así. Un gran eclipse de dolor y desconcierto por dentro: eso era todo. Mi opinión, mi actitud ante el cuartelazo y los demás horrores, habían quedado claramente definidas por mi renuncia a la Secretaría de Altos Estudios, y por mis múltiples y vanas instancias ante mi hermano, para lograr que saliera del gabinete y del país, librándolo a tiempo de todas las penas que luego ha tenido que sufrir. Pero estas expresiones mías fueron reacciones sentimentales inmediatas; no cálculos políticos. Aunque hayan tenido realmente, andando el tiempo, toda la exactitud y el acierto de un cálculo. También entonces influyó en mí la voz sincera de mis amigos. En todo caso, tales hechos fueron conocidos a pesar mío, o sin que yo lo procurara ni me diera cuenta.
En París, me encontré de repente en el aire: a la vez que cesaron desde México a todo el Cuerpo Diplomático, sin dar viajes de regreso, sobrevino en Europa la Guerra, y se cerraron los negocios de las editoriales hispánicas. Yo no tenía la suficiente malicia para comprender que aquella era la ocasión más propicia (no me refiero a faldas) para un joven, en París, amigo de Francia, precisamente a la hora en que todos los jóvenes franceses iban a marchar al frente de combate. Y acaso, aunque se me hubiera ocurrido, la situación me hubiera parecido deshonesta. Yo, simplemente, me sentí intruso en el dolor de Francia. Y me fui a España a ser pobre y a volverme hombre.
No sé para qué le repito esto, que Ud. ya conoce. Conservemos sólo el hecho de mi mutilación política. Desde España, pues, yo los veía a Uds., mis amigos, mezclados con gente que siempre consideré incalificable, y entre cosas que a mí me parecían pesadillas sangrientas. Ud. encontrará justificado que a mí me parezca que todos los hombres que han venido después son muy poca cosa al lado del que yo perdí. —Como Uds. mis amigos, yo pensaba que alguna razón debían tener para aceptar lo que aceptaban, y achacaba a mi incomprensión, a mi enfermedad política, el no entenderlos. Además, siempre ha pesado mucho en mí este modo de razonar: “Siendo así que ahora sucede lo que sucede en México y que yo no puedo impedirlo, preferible que colabore con mi tiempo, tratando de poner orden en el pequeño sector que quede a mi alcance”. Además, todavía, en épocas de naufragio, nadie se anda con muchos remilgos sobre la tabla a que se agarre: y es mucho más importante que se salven, como quiera, los hombres de valores positivos, mis amigos.
Ud. vino a Madrid, de agente nada menos que de Pancho Villa, y hasta publicó Ud. un número único de cierto boletín de noticias, claro es que con el ánimo de “taparle el ojo al macho”, puesto que poco a poco se fue Ud. desligando de aquello. Y Ud. recordará, Martín, que nunca oyó de mis labios un reproche, y que encontró Ud. en mí la más respetuosa aceptación para el camino que Ud. se había trazado.
Como quiera, en esta ocasión, y en muchas otras posteriores, yo los he visto a Uds., mis amigos, andar con gente y andar en asuntos que no siempre me parecen necesariamente mejores que los actuales, ¡al contrario! Y, sin embargo, no quise juzgarlos. Siempre pensé que mi miopía era causa de mis impresiones poco favorables. Y admiré, eso sí —como lo sigo admirando—, esa rara facultad de entusiasmo político, aunque sea entusiasmo negativo, como en el caso de la dedicatoria que me arroja a estas divagaciones, y aunque en Ud. me parezca, en la actualidad, un entusiasmo algo a la fuerza, algo solicitado con un propósito político definido, más que un impulso verdadero. (5)
Cuando volví a la Carrera, por gestiones de José Vasconcelos, y también de ese triste Miguel Alessio —que ha ganado, no sé cómo, los elogios de Ud., y que, no sé por qué, se ha dedicado a atacarme— lo primero que hice fue consultar a mis amigos: “¿Qué pasa en México? ¿Puedo honradamente aceptar el nombramiento de Secretario de Legación?” Porque yo no estaba enterado de nada. José me telegrafió diciéndome que aceptara sin duda, y así volví al servicio. Lo que ha venido después, ha determinado mi continuidad, por una simple regla de disciplina y de cumplimiento a mis compromisos. Las cosas de que Ud. puede quejarse, no me parecen en modo alguno peores a muchas por Ud. aceptadas en otras ocasiones. Mi servicio —Ud. está convencido de ello— no tiene carácter de pacto político, que nadie me ha pedido hasta ahora. Los gobernantes de México —y lo digo en su honor— parecen haber entendido y respetado mi situación de ánimo, y hasta mi visión intelectual de la vida. Yo, que de repente he tenido la candorosa impresión de que Uds. me habían embarcado y ahora se quedaban en tierra (no se ría de mí: así lo he llegado a sentir. ¡Ya ve Ud. si soy políticamente estúpido!), he descubierto que, en el servicio diplomático, mis trabajos pueden prestar cierta utilidad a mi país. Hablo de trabajos de mexicano, y no de trabajos de “partidario”, que nunca he hecho. Los “desterrados” siempre encontraron abiertas las puertas de mis legaciones o Embajadas, y más de una vez he procurado borrar las huellas de ciertas acusaciones que, me constaba, eran meros ataques políticos del momento. Y, siendo así que los últimos sucesos de mi familia, también de mi callo especial o llaga o lo que sea, me iban dejando como desterrado de mi patria, y esto en los precisos momentos en que allá la resurrección, o mejor el nacimiento del espíritu nacional ha comenzado a dejarse sentir —me agarro como de un clavo ardiente a este último recurso que se me ofrecía, la diplomacia—, para no pasar por la vida haciendo figura de descastado o de mal mexicano. Puede Ud. creer que soy absolutamente ingenuo y sincero al asegurarle: 1° que me hubiera agradado mucho más ser capaz de intervenir íntimamente en la cosa pública, modelarla un poco a mi modo yo también, y yo también dejar mi nombre en la historia, correspondiendo así a los compromisos de mi apellido; 2° que no lo hago, quiero decir: no lo intento, por sentirme completamente incapaz de ello, en virtud de los motivos sentimentales que le vengo explicando, a los cuales todavía me falta añadir la autoamputación de haberme arrancado voluntariamente toda idea de rescate o de venganza —cosa que hice por odio al odio, y por asco de esclavizar mi vida al rencor; y 3° que al ver que servía yo de algo en la diplomacia, he llegado a concebir mi situación como una relación abstracta y pura entre mi buena intención y mis esfuerzos por una parte, y por otra, la Idea Mexicana, platónicamente emancipada de todo accidente presidencial o político. Esto durará lo que Dios quiera. Yo sé que con esta doctrina —que por lo demás, no llevo al rojo vivo del envanecimiento, sino que la dejo en la modesta temperatura de mis capacidades, pero consciente de ellas—, sé que con esta doctrina podrían defenderse muchas picardías políticas. Pero, Martín, por Dios, en mi caso ¿no admite Ud. que debe aplicarse, y puede aplicarse sin peligro? Yo no voy a vivir mil vidas, ni voy a tener otra ocasión de servir a mi país fuera de mi vida actual; tampoco voy a poder transformar al país en cosa mejor que lo que es, aun cuando desee este mejoramiento con más ahínco que muchos que hacen profesión de cantarlo. Yo sólo puedo hacer algo por mi país en la actividad que ejerzo. Mis visitas últimas a la tierra me han convencido de que, para otras cosas, me he alejado demasiado, y me lo confieso con todo dolor y con toda claridad. ¡No acabe Ud. de expulsarme de México, que ya bastante me hacen sentir que vivo al margen todos los que —más bien en voz baja, pero su sentir trasciende a sus actos— me culpan de haber pasado en el extranjero algunos años de sufrimiento y trabajo!




Sería ridículo que yo le dijera que sólo esta idea de obligación nacional me mantiene en el escalafón. Hay algo más, y es la necesidad de contar con el sueldo. —Aun antes de que yo se lo explique, ya Ud. ha sospechado que no se trata de ninguna torpeza o vulgaridad. —Sepa Ud., en efecto, que hace tiempo vengo soñando con emanciparme de las obligaciones oficiales y volver, en Europa, a mi vida libre de escritor. Después de todo, ya cumplí mi servicio obligatorio con el país. ¿Por qué, pues, no renuncio y me voy a la calle? Porque necesito vivir en cierto ambiente para dejar bien encaminado a mi hijo (tiene 17 años y sus estudios van algo atrasados por los cambios de residencia); y luego, porque necesito contar con mi sueldo todavía algún tiempo, a fin de poder pagar mis deudas. Mis deudas datan de Buenos Aires, donde no basta todo el oro del mundo, y donde no pude resignarme a que persistiera el descrédito social notorio en que encontré la representación mexicana. La Secretaría me ayudó todo lo que los Reglamentos consienten. Pero estos fenómenos no están previstos por los Reglamentos. Por otra parte, yo no soy hombre de influencias políticas. Ustedes, todos mis amigos, los que han “andado en la bola”, han podido a veces contar con auxilios extraordinarios. Yo he vivido muy alejado, no sé cómo se logra eso, no sé si eso tiene que pagarse después con servicios de acción política a los cuales no me siento llamado. Entonces, he echado mano de mi crédito personal. He abierto una sangría en mis venas. Ahora, después de haber tenido una inmensa deuda (cuyo origen, en parte, se debe a mis necesidades, y en parte, a un inexplicable agujero que un día encontré en mis cuentas y que no he podido entender nunca) debo todavía un buen pico a cierto Banco argentino, y por desgracia durante algún tiempo me siento forzosamente uncido al cargo oficial. Cuente Ud. además que paso una pensión a mi madre, y otra pensión (más bien renta de casa) a mi madre política, en México. El sueldo queda harto mermado. Cuando acabe de pagar mi deuda —cosa que será algo lenta, por lo mismo que la suma fue alta y las condiciones del empréstito ventajosas— recobraré mi libertad. Entonces tendré derecho a soñar en mis libros, y acaso ocasión de trabajar para mí en México, y hacer lo que mis amigos han hecho y yo no he logrado: un poco de dinero para mi independencia, una casita para mí, cualquier punto de apoyo en fin.
Claro es que la Carrera me ha brindado honores, halagos y facilidades incontables, pero también me ha exacerbado la neurastenia, y ha acabado por lastimarme los nervios con eso de hacer y deshacer afectos por todas las tierras. Ya no soy el que era antes. Estoy melancólico, y tengo canas en las sienes. Hoy mismo cumplo 41 años.
¿Por qué, al dirigirse a mí, conociéndome tanto, siente la necesidad de insistir en esa nota política? ¿Es completamente sincero en ello? ¿No es más bien la consecuencia, esto, del propósito de no desperdiciar ocasión para poner el dedo en la llaga? Si es así, ¿qué utilidad puede tener el hacerlo conmigo? ¿O será que, efectivamente, siente Ud. la necesidad, el amistoso deber de llamarme la atención sobre la cosa política? ¿O el disgusto de figurarse, un poco a priori, que yo estoy del todo satisfecho y orgulloso con algo que a Ud. no le contenta? ¿Qué será?
La actitud de Ud., esa actitud, digamos, de “oposicionista”, que mantiene Ud. desde su última salida de México, y que en muchos puntos lo ha llevado a Ud., si no me engaño, a una especie de rectificación de su criterio anterior, se ha exacerbado al sobrevenir la última campaña presidencial.
Esto ya me lo explico más, pues hay más de una razón para simpatizar con José Vasconcelos. Yo no apruebo la actitud que él ha tomado después de las elecciones, porque lo daña a él mismo y le hace daño a México. Respecto a su candidatura misma, nunca quise hacerme ilusiones. Deseo que México llegue a estar en condiciones de ser gobernado por los intelectuales, pero no me parecía llegado el momento. José hubiera sido la primera víctima, y la mayor víctima hubiera sido México. Los enconos que se apoderan, a veces, de esa grande alma son inconmensurables. Yo, de todos, soy acaso el que más ha sentido sus ternuras: ha tenido para mí muchas veces una como caricia de hermano mayor. Cosa rarísima en él que es tan tiránico: hasta lo he visto, en la conversación, huir visiblemente de temas que pudieran dar lugar a una discusión entre nosotros. ¿Es esto un motivo para empujarlo todavía más al despeñadero? Cuando, estando yo en Madrid, me mandó convidar con Manuel Toussaint para que fuera con él a la Secretaría de Educación Pública de reciente fundación, yo comprendí que, con ir a su lado, nada más conseguiría echar a perder una hermosa amistad, por incompatibilidades, digamos, de orden literario (ya Ud. lo conoce); y no quise aceptar. (6) Me di cuenta también de que su desesperación de gran ambicioso, su mucha energía personal y la blandura de los grupos de intelectuales a quienes congregó, salvándolos así de la borrasca, habían contribuido a desarrollar en él ciertas asperezas y salientes que hubiera sido deseable amortiguar. De allí esa lamentable separación de Antonio Caso, y ese rompimiento, tan triste, con Pedro Henríquez Ureña. —Yo recuerdo perfectamente que, en el año 24, los muchachos de la Secretaría (y los más importantes por cierto) me tiraron del saco para que no fuera yo a rectificarle (pues yo ya había abierto la boca) un día que estaba tronando contra Freud (no le faltaba razón) y llamándole yanqui idiota. Y bien, a lo mejor, por nimiedades de éstas, hubiera sobrevenido una disputa enojosa. Me molestaba la equivocación, pero más me molestó, por respeto a él mismo, aquel pacto, entre sus mismos protegidos, de dejarlo equivocarse para no disgustarlo. (7) Esta historia, puede Ud. aplicarla simbólicamente a muchas cosas.
Y ahora, para acabar, dos ruegos: ante todo, no vaya Ud. a creer que en mis palabras hay ironías, sobrentendidos, picones ni retintines: todo está escrito de buena fe, con todo el respeto para su manera de pensar y de obrar, y sin más rodeos que aquellos a que obliga el pudor cuando ya entra hondo en el terreno de la sinceridad. ¡Mire que me descubro sin tapujos, y le entrego, lealmente, todas mis pobres armas!! —Y después: esta carta es para Ud. solo. Antes de que yo me atreviera a dejarla ver a los extraños, tendría que llover mucho, y quizá sea mejor que antes llueva tierra sobre nosotros dos. (8)
Tenga la seguridad de que he querido romper ese leve tabique que el tiempo se empeña siempre en ir levantando entre las amistades viejas.
Estoy orgulloso de su éxito literario. Yo ya sabía que en Francia gustaría más lo de Ud. que lo de Azuela. En Francia son de mi misma opinión. Libros como los suyos, acabarán por hacer de México un verdadero país literario. ¡Cuánto siento no tenerlo cerca para hablarle de estas cosas!
¿Quiere saludar a los suyos en nombre de toda esta casa?
Estoy algo solo en el Brasil. ¡Un mes apenas largo! ¡Y con tal desgarramiento al arrancar de Buenos Aires! Me rodea un ambiente de campo y de montaña, cantos de gallo, ladridos de perro. —Siempre me acompañan algunos libros. Entre ellos, aquí enfrente, estoy mirando su retrato, Martín. (9)
Suyo Alfonso
* Guzmán / Reyes. Medias palabras. 1913-1959, edición, prólogo (epistolar), notas y apéndice documental de Fernando Curiel, Universidad Nacional Autónoma de México, México 1991, pp. 134-141.
1 Nota retenida a la postre. Según se desprende de la anotación manuscrita del propio Alfonso Reyes: “no se envió”. [N. de FC.]
2 Novela publicada originalmente por entregas en tres periódicos (dos de los Estados Unidos: La Prensa de San Antonio y La Opinión de Los Ángeles, y uno de la ciudad de México: El Universal, entre 1928 y 1929), y editada como libro en 1929, con modificaciones considerables. [N. de AC.]
3 Alfonso Reyes, Obras completas, II, México, Fondo de Cultura Económica, 1965, pp. 135-137. [N. de FC.]
4 Discurridos los años, Alfonso Reyes desarrolla un agudo complejo de culpa por no haber aceptado la propuesta del Presidente Madero y tratar de persuadir al general, su señor padre. De otra parte, al tiempo que escribe Guzmán, hállase facturado Oración del 9 de febrero (cuyas páginas, por cierto, desmerecen ante las pergeñadas por Rodolfo, el hermano, testigo presencial y casi víctima). [N. de FC.]
5 Afirmación interesante: Guzmán, que se sabía descolocado políticamente en 1914 ¿empezaba a re-colocarse desde el maximato en albores? [N. de FC.]
6 De la correspondencia Vasconcelos-Reyes aparece lo contrario: que sí aceptó (véase Claude Fell, op. cit, pp. 36-55). ¿Sembrar en el ánimo de Vasconcelos, su protector en México, la impresión contraria a los deseos profundos, de su disponibilidad a regresar a México y jugársela con él, no es esmerada faena política? ¿Escapa, a las habilidades innúmeras de Reyes, la política? ¿Cómo entonces consiguió frustrar los nexos “ateneísmo”-“reyismo”, movimiento este último al que se oponía? ¿Salir airoso a la tragedia nacional y familiar de 1913? ¿Sobrevivir, una vez recobrado por el Servicio Exterior, en destinos como España, Francia, Argentina, Brasil? ¿Trocar su despido de 1938 en la Casa de España? ¿Conducir por aguas no siempre venturosas El Colegio de México? ¿Sujetar a su impulsivo y levantisco timonel, D. Daniel Cosío Villegas? etcétera. A éstas y otras reflexiones invita la carta no enviada (pero sí, repito, aprovechada en 1932 y calcada en 1954). [N. de FC.]
7 Es de imaginarse que razones semejantes alejaron a su vez a Guzmán de Vasconcelos durante el “vasconcelismo cultural” (1920-1923). No sólo la mala pasada neoyorquina. El “helenismo”. [N. de FC.]
8 Inexacto. De la carta toma nota, recuérdese, “Sócrates”. [N. de FC.]
9 Ahora no viene al caso indagar por qué la carta no fue mandada por AR a su destinatario a pesar de la insolente dedicatoria que la provoca. Subrayemos, sin embargo, que acaso las razones para no enviarla estaban entrelineadas en la misiva misma, en más de una ocasión (por ejemplo, “yo no soy hombre de influencias políticas. Ustedes todos mis amigos, los que han ‘andado en la bola’ han podido a veces contar con auxilios extraordinarios” o bien: “Yo que de repente he tenido la candorosa impresión de que Uds. me habían embarcado y ahora se quedaban en tierra”) desautoriza al destinatario. [N. de AC.]

DE PALOS, CUÑAS E IZQUIERDAS...

Diego Petersen Farah


2009-10-03•Al Frente

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En el extraordinario libro de Guillermo Sheridan, El dedo de oro, el personaje principal es una especie de Fidel Velázquez reloaded que encarna, y tienen encarnado, ahí en lo más profundo de su ser, todos los elementos del poder representados por un práctico, portátil y fácilmente guardable dedo de oro. Además del poder que le confiere el dedo, el personaje tiene además el control absoluto del sindicalismo mexicano, hasta que un día alguien entiende el significado de la frase, “para que la cuña apriete…” y crea una especie de sindicato único de trabajadores del sindicato único de trabajadores y pone en jaque a la organización, pues el sindicato único de trabajadores del sindicato único de trabajadores no podría pertenecer al sindicato único de trabajadores, ya que en este caso el sindicato único de trabajadores era en realidad el patrón, no el sindicato. Al líder por antonomasia no le queda más remedio que reconocer que ha sido tocado, asumir el rol que le toca en ese momento y aplicar las técnicas patronales acordes al caso: cooptar al líder emergente a billetazos y reconocerle su legítimo espacio en la política nacional (es decir, permiso para transar) a cambio de que no le diera problemas sindicales en el sindicato.
Algo similar le pasó a la izquierda con el ahora adorado Juanito. Rafael Acosta lo único que hizo fue aplicarle técnicas de izquierda a la izquierda, y la izquierda no supo cómo reaccionar. Movió a las masas (hoy día a cualquier contingente gritón de 20 personas se le llama “masas”), alegó legitimidad de su proceso, le hizo caso al pueblo, mandó al diablo a las instituciones y poco le faltó para hablar con “su dedito”, pero Rafael-Juanito no ha llegado a esos niveles de surrealismo político que alcanzó Andrés Manuel-Peje en su mejores épocas (también en esto hay niveles).
Rebasados por la izquierda, a los líderes de la izquierda no les quedó de otra que aplicar las técnicas de derecha, y de derecha autoritaria a la que tanto han criticado, pero que es la que mejor conocen e imitan. Fueron al cajón del DNA y nos les costó mucho trabajo encontrar en sus raíces las técnicas del priismo más elemental. Marcelo Ebrard se acordó de cuando a él, joven subsecretario de Gobierno del priistoseno superior, tenía que negociar con los movimientos urbano-populares postemblor que son hoy gran parte de las bases del perredismo del DF, y particularmente en Iztapalapa.
Citó a Rafael-Juanito a una plática amistosa y como el Cuento de Navidad, de Charles Dickens, Juanito Scrush pudo ver su pasado, maravilloso; su presente, promisorio; y su futuro, desastroso. Marcelo le fue leyendo las cartas a Juanito y comenzaron a salir las figuras malas: manifestaciones, problemas, reinas volteadas, escasez de dinero, hasta que, seguramente cayó la última y el carnal Marcelo, con voz de Kalimán, le informó a Rafael Acosta el significado de esta: cárcel. “Serenidad y paciencia, mi pequeño Juanito, serenidad y paciencia”, el sistema siempre tiene una salida política inteligente para casos como el tuyo. Otra vez del cajón de del priistoseno, pero ahora del priistoseno inferior, Marcelo sacó el Manual de excusas perfectas para la renuncia inminente y le dijo: “lo tengo; enférmate” (brillante, no se por qué a nadie se la había ocurrido antes). El sano líder que el día anterior estaba haciendo el ridículo mostrando sus músculos en “Mister México”, ahora lo hacía mostrando sus debilidades en el reality show de la política mexicana; el músculo más importante, el corazón, le estaba fallando.
Juanito no se iba a quedar como si nada. El aparador y los reflectores son mucho más adictivos que la cocaína y preparó una salida del escenario político por la puerta grande. “Me corren de la casa del Big Carnal Marcelo, a pesar de ser el más votado por la audiencia, pero nadie olvidará mi salida”. En un acto sacrílego, el líder de izquierda, que puso en jaque a la izquierda con técnicas de izquierda, renegó de sus colores de izquierda y de su bandera, y bailó jarabe tapatío sobre la corbata roja que representaba a su partido, el PT.
La historia del cándido Juanito y sus jefes desalmados sería preciosa y digna de Ibargüengoitia si no fuera porque, detrás de todo esto, lo que hay es la asunción de una candidata que fue descalificada por un tribunal, por haber hecho trampa en la elección interna del PRD. Clara Brugada no debería ser delegada de Iztapalapa; lo es sólo gracias a una serie de artilugios legaloides, que terminaron convirtiéndose en una comedia de enredos, pero que no le quita lo patético ni lo tramposo.
Éste es el fin de la historia de Juanito, por lo menos hasta que a alguien se le ocurra hacer la segunda parte. Por lo pronto para agradecer la risa, pero sobre todo para no olvidar, hay que repasar a los actores de esta vergonzosa escena nacional: en el papel del El líder, Andrés Manuel López Obrador; La usurpadora, Clara Brugada; El ideólogo, Gerardo Fernández Noroña; en el papel de Juanito, Rafael Acosta, y en el papel de Kalimán, el propio Kalimán… Marcelo. diego.petersen@milenio.com

jueves, 1 de octubre de 2009

EL DOS DE OCTUBRE SÍ SE OLVIDA...






POR ESO aquí le dedicamos un breve ejercicio de memoria, sobre todo de cara a las nuevas generaciones, hijas del páramo AHISTÓRICO de la posmodernidad, la del nietzscheano OCASO de las VANGUARDIAS y el CREPÚSCULO de los ÍDOLOS, la del DESENCANTO.
Si existiera la remota posibilidad de que un periodista de a deveras le preguntara a personajes como Narciso Agúndez, Leonel Cota o Rosa Delia, qué significa el 68, seguramente responderían a coro que se trata de otra posición sexual como la del famoso 69.
O bien, ya haciendo un esfuerzo sobrehumano, acertarían a decir que es la fecha de la “Matanza de Tlaltelolco,” perpretada por “LA DERESHA” y el “IMPERIALISMO YANKY”.
La HISTORIA reducida a la anécdota y el maniqueísmo, el mundo en blanco y negro, sin matices, peladito y en la boca, en todo su esplendor. Un Mal endémico de nuestra lumpenizada “clase política”.
Una fallida generación sin “memoria conceptual”, diría Carlos Monsiváis; es decir, sin una representación mental, intelectual, ideológica del mundo que exige cierto refinamiento y bagaje cultural, que les permitiera esgrimir un DISCURSO que iluminara el tenebroso presente mexicano, y con ello plantear un verdadero PROYECTO POLÍTICO desde una IZQUIERDA MODERNA, ilustrada, tolerante, GENEROSA.
El 68 mexicano se inscribe dentro de la REVOLUCIÓN CULTURAL y la REVUELTA ESTUDIANTIL de los SESENTA. Secuela del Mayo del 68 parisino, y sus consignas definitorias del Espíritu de la Época, que hicieron tambalear al gran Charles de Gaulle y su V República:
”Seamos realistas, luchemos por lo imposible”; “Cuando lo extraordinario toma la calle, es la REVOLUCIÓN”; “AMAOS los UNOS SOBRE LOS OTROS…”;” Prohibido prohibir”; “LA IMAGINACIÓN AL PODER”; “!Corre, camarada, el viejo mundo está detrás de ti !”;”El aburrimiento es contrarrevolucionario”; ”No le pongas parches, la estructura está podrida”; “Soy marxista, de la tendencia Groucho”… y esta con especial dedicatoria a quienes siguen pensando que con la “obra material”( como chapopotear calles e inaugurar centros comerciales, templos del consumismo neoliberal, “desarrollos turísticos”), basta:
”No queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre supone el riesgo de morir de aburrimiento”.
Aunque en el caso mexicano la “garantía de no morir de hambre” seguía siendo una UTOPÍA- como hasta ahora, cuatro décadas después-, a pesar de la estabilidad económica o desarrollo estabilizador que prohijó el llamado “MILAGRO MEXICANO”, con altas tasas de crecimiento sostenido del PIB, el movimiento estudiantil tuvo como demanda central el DIÁLOGO.
La APERTURA DEMOCRÁTICA de un régimen monolítico y autoritario, ABURRIDO, encarnado por el PRI, la simiesca figura presidencial de GUSTAVO DÍAZ ORDAZ, y su AGAZAPADO y SINIESTRO SECRETARO DE GOBERNACIÓN, LUIS ECHEVERRÍA ALVAREZ, que habían enviado sus granaderos a la prepa 9, y violado la autonomía universitaria con la entrada del ejército al campus UNAMITA..
LAS DEMANDAS estudiantiles de DIÁLOGO, LIBERACIÓN DE PRESOS POLÍTICOS y DESAPARICIÓN del artículo 145 bis, que permitía la DISOLUCIÓN SOCIAL, fueron adoptadas por la sociedad civil mexicana y su AVANZADA INTELECTUAL, colocando a México en la cresta, a la postre sangrienta, del movimiento sesentero.
Una década FABULOSA y TRÁGICA , escenario del boom de la Guerra Fría, que arranca en el país más poderoso del orbe con el primer debate electoral televisado entre Nixon y Kennedy; los movimientos por los derechos civiles de la negritud y otras minorías raciales y de género; el grito de la libertad sexual, la minifalda, la píldora anticonceptiva, el viaje a la luna, y los asesinatos de John y Bob Kennedy, y Luther King.
The SIXTIES: la década de The Beatles, Dylan, Hendrix y Morrison; la contracultura rockera, la Generación de las Flores, el movimiento Beat, EL VERANO DEL AMOR DE SAN FRANCISCO, WOODSTOCK y su contraparte oscura de Altamont y sus Hell Angles asesinos bajo el influjo de Sympathy for the Devil, de los Rolling Stones.
Los años del LSD, la mariguana, el peyote, y el NUEVO PERIODISMO, protagonizado por una generación de reporteros con aspiraciones literarias que encontraron en los vertiginosos cambios de su tiempo, el mejor PRE= TEXTO para escribir el fragmento respectivo de la NOVELA COLECTIVA; la reseña del Reality Show (de la Sociedad del Espectáculo), legándonos el género del NON FICTION, que tiene en reportajes novelados como A SANGRE FRÍA, de TRUMAN CAPOTE, una de sus piezas maestras.
Y si esto ocurría allende el Bravo, en Latinoamérica el boom literario del REALISMO MÁGICO, con García Márquez y sus Cien años de soledad, a la cabeza, se conjugaba con la triunfante REVOLUCIÓN CUBANA, y sus secuelas guerrilleras como la que concluyó con la aprehensión y ejecución del CHE en Bolivia en octubre de 1967.
En México el gobierno “emanado de la Revolución”, ya había lidiado y “sofocado” rebeliones magisteriales, electricistas, ferrocarrileras, y agrarias como la encabezada en el enclave zapatista de Morelos, por Rubén Jaramillo, asesinado el 22 de abril de 1962 por el régimen de Adolfo López Mateos.
En Guerrero también habían sido aplastados los movimientos cívicos de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, obligándolos a refugiarse en la clandestinidad de la guerra de guerrillas, al tiempo que la urbanización del país, la expansión de la clase media(medianamente ilustrada e informada), la diversificación de los actores sociales, empezaban a exigir un PAÍS LEGAL, INSTITUCIONAL, UN ESTADO DE DERECHO, a la medida del PAÍS REAL.
En pocas palabras: DIÁLOGO DEMOCRÁTICO, como lo demandaba el MOVIMIENTO ESTUDIANTIL. La respuesta del OGRO FILANTRÓPICO fue brutal: LA MASACRE DEL 2 DE OCTUBRE DE 1968 en LA PLAZA DE LAS TRES CULTURAS DE NONOALCO TLALTELOCO.
DIEZ días más tarde, Díaz Ordaz, estimulado por el baño de sangre genocida, inauguraba las OLIMPIADAS DE MÉXICO 68, en el flamante ESTADIO UNIVESITARIO de C. U.
“Todo es posible en la paz”, rubricó el sátrapa hocicón bajo el blanco vuelo de las palomas olímpicas.
EL LEGADO DEMOCRÁTICO DEL 68, estalló veinte años después con el movimiento neocardenista que aceleró la transición democrática; la que nos llevó a la fallida alternancia del 2000 y 2006, y que aquí nos tiene en calidad de rehenes de una “clase política” tan “miserable” como la que se negó al DIÁLOGO con el MOVIMIENTO ESTUDIANTIL y la sociedad civil emergente, y OPTÓ por la MASACRE.
La inminencia de una nueva REVOLUCIÓN CULTURAL Y DEMOCRÁTICA, como diría BOB DYLAN, “is blowing in the wind”.

CASA DE CITAS.


“QUERIDO PRIMO, QUERIDO HERMANO, QUERIDO CHUCHO: TE RECUERDO CON TU FRASE ACOSTUMBRADA AL PARTIR: ¡NO ME DESPIDO PARIENTE!, CON LA CERTEZA DE SIEMPRE VOLVERNOS A VER CON ENORME GUSTO; PUES ASI TE FUISTE, SIN DESPEDIRNOS; Y COMO SIEMPRE LA CERTEZA DE QUE NOS ENCONTRAREMOS EN CUALQUIER RATO, NAVEGANDO, NADANDO EN PLENA LIBERTAD, EN UNA MEJOR DIMENSIÓN, IGUAL CON ESE GRAN GUSTO DE VOLVER A COMPARTIR TANTAS VIVENCIAS, TANTAS CORRERÍAS JUNTOS, COMO CHAMACOS, MOFÁNDONOS DE LA VIDA, ¡DE TODOS!
“CLARO QUE EXTRAÑARÉ DE MOMENTO TUS OCURRENCIAS, TU ESPÍRITU LIGERO, SIN COMPLICACIONES; TAN SOLIDARIO Y TAN HERMANO… CÓMO NO, CUALIDADES INDELEBLES QUE CONTINUARÁN PERSONIFICÁNDOTE, RECORDÁNDOTE.
“CON QUÉ ORGULLO ME PLATICABAS LOS AVANCES ACADÉMICOS DE BRUMA: SACÓ 10 PARIENTE, EXCENTÓ 8 MATERIAS, PRIMER LUGAR EN INGLÉS, SE GRADUÓ DE LA PREPA, INGRESARÁ A LA UNIDEP! QUÉ PLACER HABER COMPARTIDO CONTIGO ESOS LOGROS Y SATISFACCIONES PARA TÍ, Y QUE SEGURAMENTE HABREMOS DE SEGUIR FESTEJANDO EN CADA ETAPA DE TU HIJA!
“QUÉ RECIENTE ME PARECE NUESTRO ÚLTIMO VIAJE DE PESCA A LA ISLA ESPÍRITU SANTO, CUANDO NOS METIMOS A BUCEAR ALMEJAS CHOCOLATAS, ALLÁ EN EL PARAJE DEL CHUYÓN, EN ISLA PARTIDA. DE PRONTO ME EXPLOTÓ ALGO EN EL PULMÓN Y ME VISTE EMERGER EN MEDIO DE UN GRAN PEDAZO DE MAR ROJO, AHÍ EN MEDIO DEL MAR, SIN GRAN COSA QUE HACER, EXCEPTO LO QUE SE TE OCURRIÓ: TRANQUILO PARIENTE, NO TE MUEVAS, Y ME PUSISTE ENCIMA DE UNA PIEDRA AHOGADA APENAS SOBRESALIENTE DE LA SUPERFICIE Y TE LANZASTE SIN TOMAR ALIENTO POR LA LANCHA, MÁS DE MEDIO KM NADANDO COMO NUNCA, A TUS 50 Y TANTOS AÑOS Y CON LA DIABETES ENCIMA NO TE IMPORTÓ NADA. AÚN TUVISTE FUERZAS PARA LLEVARTE AL LEO QUE NOS HABÍA SEGUIDO Y LO DEVOLVISTE PARA QUE NO SE IMPACTARA CON LA ESCENA; CÓMO AGRADECÍ TU REGRESO TAN RÁPIDO, A SALVO A BORDO DE TU LANCHA… Y LUEGO EL VIAJE DE VOLADA A PICHILINGUE, A DONDE LLEGAMOS YA MÁS TRANQUILOS TODOS,¿ SE ACUERDAN RAUL ERNESTO, ASSAF? ESE DÍA SALVASTE MI VIDA, ASI DE SENCILLO Y COMO SI NADA, SALVO EL REPROCHE DE HABER SUBIDO TU AZÚCAR A 1 000!!
“TE MANDO UN ABRAZO Y UN BESO DONDE QUIERA QUE ESTÉS, Y COMO BIEN DECÍAS: NO NOS DESPEDIMOS PARIENTE!”. JOSÉ LEONARDO HERNÁNDEZ LIZARDI.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

CONVICCIÓN Y PREDICCIÓN


@Más que una PREDICCIÓN, una CONVICCIÓN: La Familia y asociados, junto con buena parte del resto de la clase política local, son ya “ambulantes cadáveres políticos”.
¿Por qué?
Porque su “futuro político” no empata con el porvenir democrático de BCS y de México.
Es más, representan la ANTÍTESIS de este FUTURO: son un ANACRONISMO POLÍTICO, veneno puro para la Democracia..
Ya tuvieron, junto con la comparsa “oposicionista”, la oportunidad de demostrarnos lo contrario y no lo hicieron en toda una década perdida. .Un RETROCESO POLÍTICO que nos hace evocar al Cuévano (La Ley de Herodes) de Jorge Ibarguengoitia.
La DEMOCRACIA no se reduce a embadurnar calles con chapopote cortesía de Pemex(como las toneladas que hizo perdedizas el ex representante del gobierno de BCS en el DF, Antonio Avilés, ahora hilarante merolico del pejileonelismo ), ni a explotar el hambre y la ignorancia de clientelas a base de prebendas.
El Artículo Tercer o dela Constitución del 17, define la DEMOCRACIA como “EL constante MEJORAMIENTO de la CALIDAD DE VIDA del PUEBLO MEXICANO”.
¿CALIDAD DE VIDA? ¿QUÉ QUISIERON DECIR LOS REDACTORES DE ESTE TEXTO CONSTITUCIONAL, ENTRE LOS QUE SE CONTABA FRANCISCO J. MÚGICA, CON “CALIDAD DE VIDA”?
Que no solamente de chapopote y de despensas en tiempos electorales viven los pueblos. Que los satisfactores materiales-si los hubiera, que no es el caso- no son suficientes para el desarrollo integral del ser humano y por tanto para el engrandecimiento político y social. Que antes de pensar en TENER, habría que preocuparnos por SER. Que para SER no hay otro camino que el de la EDUCACIÓN y la CULTURA.
La DEMOCRACIA se alimenta de CIUDADANOS LIBRES(valga la redundancia), de la libertad de expresión en todas sus modalidades, de la libre circulación de IDEAS, de la asimilación de la POLÍTICA como un EJERCICIO, un TRABAJO INTELECTUAL; del DEBATE POLÍTICO que pone a cada quién en su lugar, y actúa como un filtro de CONTROL DE CALIDAD de la militancia, los actores sociales y los gobernantes..

La DEMOCRACIA se alimenta de la diversidad de la cultura popular, pero también de sus artistas, de la “élite”, y de la revuelta de las marginalidades; la DEMOCRACIA se nutre de la TOLERANCIA, incluida la de aquellos que en su nombre, EN NOMBRE DE LA DEMOCRACIA, han comerciado con la miseria económica y cultural de nuestra gente.

La propia DEMOCRACIA les cobrará su felonía:
LA depredación de nuestra UNIVERSIDAD Pública, de la educación media superior y todo el sistema educativo, de las instituciones culturales, del Centro de Radio Estatal de Radio y Televisión; el alquiler de periódicos y locutores, la ATERRADORA vacuidad de su “discurso”, es su mejor “herencia democrática”.
ESTA ES LA CONVICCIÓN. …¿Predicciones?.Ni en sus mejores tiempos el ORÁCULO DE DELFOS hubiera podido vaticinar CUÁNDO llegaría este FUTURO, pero SÍ afirmar su INMINENCIA.
@LA “CLASE POLÍTICA “ sudcaliforniana, no es más mi menos que una rupestre versión del “VODEVIL” (una especie de HISTORIETA, ¿no?), tema ya recurrente de algunos distinguidos miembros de la comentocracia nacional.
Tal es el caso de Héctor Aguilar Camín, quien como lector invitó a su espacio de Milenio de ayer martes a tres colegas, en una “revista de prensa” que aquí continuamos:.
“A veces quisiera usar este espacio sólo para reproducir artículos de colegas. La semana pasada, al menos dos: el retrato numérico que hizo Joaquín López-Dóriga de la delegación de Iztapalapa y el de Ciro Gómez Leyva sobre los histrionismos de algunos diputados en el Congreso:
“El retrato de Joaquín: Iztapalapa tiene el padrón electoral número 19 del país, con un millón 551 mil 784 ciudadanos [...] En 2006, esta reserva le dio al PRD 577 mil votos, más que los que ese partido logró en 26 estados [...] Su presupuesto ronda los cuatro mil millones de pesos, superior a lo que dispone la mayoría de las capitales de los estados, más sus incalculables ingresos por permisos, licencias y giros negros[...] Queda claro por qué la pugna es por Iztapalapa y por qué López Obrador no está dispuesto a dejarla ir. (“Iztapalapa, ese botín”, en MILENIO, 25/9/09)
“El retrato de Ciro: Hay mucho de estupidez en este teatro. Mucha desvergüenza [...] Qué fácil es aventar piedras. Políticos que no se hacen cargo de sus biografías, no se hacen cargo de nada. [...] Qué decir de la sombra de Porfirio Muñoz Ledo [...], de la nueva diva del vodevil político, Gerardo Fernández Noroña [...] de los cacofónicos panistas, incapaces de ir más allá del tartamudeo de lugares comunes. O de Jaime Cárdenas que le pregunta a García Luna, ¡oh!, si protege o ha protegido a Los Zetas o a los Beltrán Leyva. Brillante diputado. (“El pene de Noroña, la policía de Navarrete”, en MILENIO 25/9/09)
“Agrego a estas joyas la de Leo Zuckerman: ¡Vaya show! San Lázaro convertido en una especie de Arena Coliseo. Legisladores mentando madres para gozo de los medios y del público espectador [...] Cuando aparece un diputado formal, que habla de cosas serias, los periodistas ni siquiera prenden sus grabadoras. Se mueren de aburrimiento. Pero de pronto, el legislador escandaloso se dirige a la tribuna. Cámaras y micrófonos se prenden.
“Los periodistas se espabilan [...] En la radio, un conductor manda la trasmisión en vivo a San Lázaro. El reportero informa de la lucha que se está dando en la arena, perdón, en el Salón de Plenos de la Cámara de Diputados. Se escucha a uno de los “exóticos” insultando al secretario [...] Del otro lado, el público observa. A la estación llega una cantidad enorme de llamadas telefónicas y correos electrónicos. Los índices de audiencia están por las nubes. La política de vodevil es popular. (“Medios y público, culpables”, en Excélsior, 28/9/09)
“Hay una manera de parar el vodevil: no premiarlo en los medios”.

domingo, 27 de septiembre de 2009

LA NOCHE SOBRE NARCISO..


@CUATRO LÍNEAS publicadas el sábado en uno de los espacios más leídos de la ÉLITE de la prensa escrita mexicana, TRASCENDIDOS, de MILENIO DIARIO, ponen al descubierto y en perspectiva la cloaca que por CUATRO, DIEZ años, han estado TAPANDO, a cuenta de nuestros impuestos, EL SUDCALIFORNIANO, EL CENTRO ESTATAL(¿) DE RADIO Y TELEVISIÓN, y toda la “prensa” comprada por la FAMILIA COTA MONTAÑO Y AGÚNDEZ Y ASOCIADOS.
CUATRO LÍNEAS contra toda una historia infamante de chatarra periodística, de esquirolismo e imposturas políticas de las “oposiciones”; de complicidades criminales de delegados federales y secretarios de Estado calderonianos; de corresponsales de medios nacionales, aparatos de justicia, empresarios sin escrúpulos.
CUATRO LÍNEAS :
“Que al que parece se le vendrá la noche encima en los próximos días es al gobernador de Baja California Sur, Narciso Agúndez, ya que el cúmulo de denuncias por invasiones a predios y propiedades en esa entidad revivió expedientes que llevaban largo tiempo archivados. Trascendió que inclusive en el gobierno federal ya se tomó nota de las invasiones”.
Narciso Agúndez no solamente ha invadido “predios y propiedades”, también ha secuestrado nuestra universidad pública, la UABCS; entregado la educación media superior a sus comparsas políticos, y despojado de su fondo de ahorros a los trabajadores de la educación y esquilmado a los burócratas el pago de las cuotas al FOVISSTE..
En noviembre y diciembre del 2008, el “congreso del Estado”, de mayoría perredista, aprobó dos préstamos: uno por 23 millones de pesos, a “fondo revolvente”, y otro por 1372 millones de pesos. Un total de 1602 millones de pesos.
Pero esta cifra que TRIPLICA LA DEUDA PÚBLICA ESTATAL, NO APARECE EN LA LEY DE INGRESOS DEL 2009. Y Narciso Agúndez NO HA VUELTO A MENCIONARLA, ni ante el comité Político del PRD local, A PESAR de que en el NFORME de ABRIL-JUNIO de la SECRETARÍA DE HACIENDA, QUEDÓ REGISTRADO UN PRÉSTAMO DE MIL MILLONES DE PESOS OTORGADO POR BANORTE AL GOBIERNO DE BCS.
EL COBRO DE ESTE SUCULENTOPRÉSTAMO, se empalma con otros acontecimiento recientes que impactaron a la sociedad sudcaliforniana.
Hace unos días acaba de concluir la enésima huelga en la UABCS, estallada por el sindicato de trabajadores administrativos, que demandaban al gobierno la reposición de TRES MILLONES DE PESOS DESVIADOS DE SU FONDO DE PENSIONES.
Tuvieron que transcurrir 20 días sin clases, con grupos de universitarios protestando frente a Palacio de Gobierno, en la calle, para que NARCISO, EL MAGNÁNIMO, les arrojara con un abono de MILLON Y MEDIO. Una bicoca con tanto dinero fresco en las arcas narcisistas.

1 602 millones de pesos que sumados a los 300 millones otorgados a los municipios, suman 1902 millones de pesos, cifra equiparable a la DEUDA PÚBLICA contratada por el DISTRITO FEDERAL en 2009, una economía que genera INGRESOS PROPIOS anuales de 47 mil millones de pesos, contra los 700 millones producidos por la economía de BCS.

@LA PESTE NEPÓTICA, iniciada por Leonel Cota Montaño en 1999, ha embarrado con el ADN de este clan de rapaces analfabetas todas las nóminas oficiales y no oficiales de BCS; penetrando hasta las instituciones de salud pública, como fue el caso del hospital General de San José del Cabo, donde la prima Norma Agúndez, directora administrativa, tenía en nómina a UNA DOCENA DE PARIENTES Y AMIGOS.
RECORDEMOS QUE LA FAMLIA TIEN E COMO heredera CONSANGUÍNEA al trono, a la actual presidenta municipal de La Paz, Rosa Delia Cota Montaño, ACUERPADA por marido, Javier González Rubio Cerecer, en la dirección del DIF; su cuñado, Fernando González Rubio Cerecer, en la” procuraduría de justicia”; su hermano Juventino en la “coordinación de asesores” del primo Chicho, y a su otro fraterno, Leonel, deambulante cadáver político en busca de un “FRENTE DEMOCRÁTICO” que le sirva de LÁPIDA en la LARGA NOCHE QUE VIENE PARA EL Y LOS SUYOS.
Y no se dejen engañar, legionarios (e)LECTORES, ciudadan@os sudcalifornianos, con supuestas RUPTURAS y desmarques entre Frankenstein y sus criaturas. Aunque las hubiera, todos están cortados por la misma tijera, como lo hemos visto con las farsas rancheras de los guiñoles Guluarte, Salgado , Porras….
Sea Rosa Delia, Luis Armando, Covarrubias, el Puchas, el Orcí, el Obregón, y los que se junten a esa RECUA de aquí al 2011, SIGNIFICAN UN PELIGRO PARA SUDCALIFORNIA.
El FUTURO POLÍTICO de estos “MISERABLES”(Ciro Gómez Leyva dixit), y sus cómplices en las “oposiciones(Saludos al ex efebo mercadista Chuyito Flores) , NO ES COMPATIBLE CON EL LUMINOSO PORVENIR DEMOCRÁTICO DE NUESTRA TIERRA.
@ LA COBARDÍA DE NARCISO AGÚNDEZ es ya un ESCÁNDALO NACIONAL. Sigue sin DAR LA CARA a los reclamos de la prensa nacional, la que NO SE CONTROLA con CAÑONAZOS DE DINERO PÚBLICO(SUYO Y MIO, LECTOR)desde la “DIRECCIÓN DE COMUNICACIÓN SOCIAL DEL GOBIERNO DEL ESTADO”. LA VERDADERA PRENSA QUE SE HORRORIZARÍA CON PERFILES “PERIODÌSTICOS” como los de ESCOBAR, ZAMORA, MIGUEL ANGEL, GAVITO y, muy particularmente, ANTONIO ALCÁNTAR.
¿QUÉ respuesta podría dar este hamponcete bajo los reflectores mediáticos y judiciales, nacionales e internacionales, cuando se le pidan cuentas sobre sus atracos al amparo del poder, empezando por el robo de 16 millones de pesos detectados por la contraloría estatal?.
NINGUNA: si avanzamos hacia un Estado Democrático de Derecho, SU NOCHE , como se lo vaticino Raúl Antonio Ortega Salgado, TENDRÁ REJAS…
Y COMO DICEN NUESTROS “INFLUYENTES” COLUMNISTAS: ESTA SEMANA, la debacle de la FAMILIA y Asociados, “volverá a ser noticia” en los medios nacionales e internacionales. Estemos pendientes y alertas.

sábado, 26 de septiembre de 2009

ROGER WATERS: "LOS MUROS GENERAN MIEDO, DOLOR Y MUERTE..."



El fundador de Pink Floyd recuerda su trabajo en The Wall a 30 años de su grabación y habla de las vallas que aún existen en el mundo.


2009-09-26•Música

Foto: Prnewsfoto
“Cualquiera que construya una pared en su vida, o en la de otros, está condenado a la ignominia y deja al desnudo su abominable inseguridad”, dice Roger Waters, el hombre que hace 30 años edificó un muro en el que inscribió todos y cada uno de sus traumas y frustraciones: The Wall, el decimoprimer disco de Pink Floyd.
The Wall narra la historia de Pink, un rockstar que construye una pared a su alrededor para aislarse del mundo y abandonarse a sus miedos. “El concepto de ese álbum es el dolor existencial, y creo que es eso justamente por lo cual la gente puede identificarse con algún fragmento. The Wall fue lo mejor que hice con Pink Floyd. Los mejores años que pasé en ese grupo fueron de 1973 a 1980. Animals es un disco que me hace sentir muy orgulloso, sobre todo por el potencial político que conlleva y su mensaje contra la enajenación humana. The Final Cut fue la mejor manera de cerrar mi ciclo en la banda, tiene destellos ideológicos muy bien planteados. Es desgarrador, delirante, una declaración de dignidad de los que murieron en la Segunda Guerra Mundial”, dice Waters.
A los 66 años y con cuatro discos solistas en su haber (The Pros and Cons of Hitch Hiking, Radio K.A.O.S., Amused To Death y su ópera Ça Ira), Waters mantiene las convicciones que en 1979 dieron origen a uno de los discos más trascendentes en la historia del rock, y con el corto Walled Horizons (Horizontes vallados) se manifiesta contra el cerco que Israel levanta en Cisjordania. “Es una locura —exclama—. Es aterrador hasta dónde puede llegar el ser humano para oprimir, devaluar y encerrar al prójimo. En ese muro (de ocho metros de altura, más de 700 kilómetros de largo, con vallas electrificadas de alambre de púas, sensores térmicos, cámaras de video, torres de francotirador y carreteras para los vehículos israelíes de patrullaje) se expresa demasiado odio, demasiado miedo, demasiada culpa”.
El 19 de agosto pasado Naciones Unidas presentó en Jerusalén el corto narrado por Waters, dura 15 minutos y documenta los efectos que la construcción produce en cientos de miles de palestinos. “Me llena de horror la idea de vivir en una prisión gigantesca”, afirma el músico inglés, quien agrega: “El muro es destructor, aísla a su gente, separa a matrimonios y a padres de sus hijos, genera miedo, dolor y muerte. Viola los derechos humanos del pueblo palestino y los pactos internacionales de los que Israel es Estado parte. Los gobiernos que construyen este tipo de cercos lo único que reflejan es su alto grado de inseguridad”.
Waters, el gran rebelde que creció bajo una educación comunista, no conoce sutilezas cuando se trata de criticar los excesos del capitalismo, sus obsesiones segregacionistas. “Ahora me encuentro —dice— ante nuevos muros que son mucho más ofensivos, humillantes y abismales: el que con afanes xenofóbicos Estados Unidos levanta en la frontera con México o el que Israel hace sobre tierras robadas a los palestinos. O esas barreras que se levantan entre la clase capitalista y sus fortunas y las miserias de las clases explotadas, sometidas a las más bajas muestras de la desigualdad”.
Entre mujeresWaters creció rodeado de mujeres, con la figura masculina ausente (su padre murió en la Segunda Guerra Mundial), lo cual lo llevó a la misoginia y al fracaso amoroso: “El sentimiento de culpa y de repudio me hacía sentir incapaz de merecer el amor de una mujer. Durante la mayor parte de mi vida, los principales problemas que he tenido han sido con las mujeres”, afirma, y en eso mismo coinciden, seguramente, Judy Trim (primera esposa, quien aparece fotografiada en el interior del disco Ummagumma), Carolyne Christie (segunda esposa, madre de sus hijos Harry e India y a quien Waters dedicó el álbum solista The Pros and Cons of Hitch Hiking) y, finalmente, Priscilla Phillips (su tercera esposa).
“Crecí en un hogar donde sólo había mujeres: mi mamá, mis tías y las amigas de mi madre —confiesa Waters—. Durante mis primeros 40 años tuve la tendencia a darle todo el poder a las mujeres. Eso fue algo muy negativo, porque las mujeres, en primera, no se sienten nada atraídas por un hombre débil, y en segundo lugar, esa debilidad generó mi propio desequilibrio emocional haciendo que cualquier relación fuera insostenible. Tras un camino en el que me derrumbé, me encerré en mí mismo, rodeado de excesos y autodestrucción, tomé terapias para superar mis tres divorcios. Con autocontrol y confianza en mí mismo, he aprendido que si alguien me critica, especialmente si se trata de una mujer, no necesito ponerme a la defensiva”.
Nunca másTras los efímeros 20 minutos que el grupo se reunió en el concierto benéfico Live 8, el 2 de julio de 2005 en Londres, Waters supo con resignación que no habría más Pink Floyd. “No tengo duda y sé que la historia se acabó con la muerte de Richard Wright; indirectamente también con la de Syd Barrett”. Waters peleó y perdió la autoría del nombre del grupo en los tribunales. “Sé que Nick Mason estaría feliz de que volviéramos a tocar juntos, pero estoy convencido de que David Gilmour no lo repetirá, por falso e infantil orgullo”, asegura. “Tengo muchas canciones que están esperando ser grabadas. Sólo necesito el momento y la motivación ideológica para lanzarlas en un disco. Mi mente está más ocupada en otros asuntos personales que en visitas al pasado, o encuentros con el loquero”, ríe con singular sarcasmo.


Juan Carlos Villanueva

Cuando los patios eran inseguros, la relación con mi vecina pasó a lo digital

  Miguel Ángel Chávez Díaz de León / 2 de marzo de 2026 —¿De qué me quiere hablar? ¿En qué puedo servirle? —Mi patio y su azotea no son segu...