viernes, 21 de octubre de 2011

HUMORCITO CORAZÓN: CÓMO ESCRIBIR CORRECTAMENTE...


 La secretaria del convento está escribiendo una carta y comienza:
'Querido Monseñor'..............
 
 Se da cuenta de que aquél puede mal interpretar sus palabras y vuelve 
 a empezar:
 'Excelentísimo 
 Monseñor'......................
 
 Recapacita pensando que es demasiado formal.
 'Sr. Monseñor'? ...............
 
 Éste le parece muy mundano, así que decide que el mejor es:
 'Don Monseñor'...................
 
 
 Para asegurarse de no meter la pata, le pregunta a la Madre Superiora :
 
 
 - ¿Madre, Monseñor se pone con Don?
 
 - ¡¡ Claro que se pone condón hija, si no este convento sería una 
 guardería!!!!!!!!!!!!!!!
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jueves, 20 de octubre de 2011

MUJER TAXISTA


Alejandro Alvarez

Su nombre es Sara, tiene cincuenta y siete años de edad, maneja un minitaxi en la Ciudad de México. En una esquina compra un cigarro suelto, lo enciende mientras se pone la luz verde del semáforo e inicia su relato.
Fumo sólo para espantar el hambre, no se me ha hecho vicio bendito sea Dios. He ruleteado desde hace veinticinco años para varios patrones, luego que mi esposo murió en el sismo del ochentaicinco. Quedé sola con una niña de cuatro meses y un niño de año y medio. Sentí que se me cerraba el mundo y pensé en hacer una barbaridad. Alguien me dijo, y todavía escucho sus palabras como si fuera ese momento, que la vida me había puesto en el camino este reto, que no era el momento de irme de calavera. Estaba sin casa, sin muebles, sin más ropa que la que traíamos puesta y unos pesos que nos daban por compasión amigos de mi esposo. Ya se imaginará la ciudad en aquellos momentos, cada quien preocupado por saber de sus seres queridos apenas volteaban a ver las desgracias de otros. Aunque sí hubo muchos que noche y día escarbaban en busca de gente que ni conocían entre el tiradero de piedras  de edificios derrumbados. Me regalaron unas cobijas usadas y estuve varias semanas en un cuarto con mis hijos durmiendo en el suelo. Cuando la ciudad empezó a levantarse fui con un amigo de mi esposo que tenía taxis y le rogué que me ayudara. Quién sabe cómo me vería, el caso fue que le ordenó a un muchacho que me enseñara a manejar y los principales rumbos de la ciudad. Lo que sea de cada quien, pendeja no soy mucho así que rápido aprendí las dos cosas.
Ha habido varios momentos de mi vida que no olvidaré jamás. Ahorita precisamente está por recibirse mi hijo de contador, ya le pagué el alquiler del traje y le aboné para la fiesta y el anillo. El chistecito me va a salir como en cuatro mil varos pero no me duele para nada. Hoy tengo que juntar por lo menos trescientos para seguir abonando. Ya le dije a mi hijo que me perdone pero ni su hermana ni yo estaremos en la fiesta acompañándolo. Si apenas puedo para lo suyo. Pero con unos quinientos chelines nos vamos a ir a cenar a un buen restorán para festejar los tres.
Me acuerdo cuando mijita iba a cumplir sus quince años. Ya ve que todas las jovencitas quieren su fiesta ¿no? No pus cómo cree que yo iba a poder, pero empecé una tanda para regalarle una tele blanco y negro. Y ahí estoy en una de esas tiendas que tenían el sistema de ir apoquinando por semana. Cuando faltaba como un mes vino una de esas devaluaciones de las de antes y que me dice el de la tienda que si no pagaba de un jalón todo lo que restaba mi deuda se triplicaba, que el dólar, que el peso, que no se que madres. Y ahí voy como loca a buscar un prestamista y sí, luego encontré uno que me prestó trescientas lanas y se quedó con la tele en garantía. La noche anterior al cumpleaños fui a pagar y a recoger la tele. Muy buenas gentes, hasta eso, ni abrieron la caja para ver si no los estaba cuenteando. Llegué a la casa con la cajota, le puse su moño y una tarjetita y al otro día en la mañana que la va viendo mijita y se la pasó chillando horas y horas, que porqué lo había hecho, que si esto, que si lo otro. Bueno hasta me hizo chillar a mí que creí que ya había llorado todo lo que tenía que llorar en la vida. Eso sí, viendo la tele nueva que hasta la fecha sigue funcionando.
Esta chamba es muy noble, pero muy cabrona. No me doy tiempo ni para bajarme a echar un taco en forma una media hora. Mi turno es de ocho a ocho, aunque a veces me tengo que colgar, como hoy, hasta las once de la noche pa´ completar el chivo. Al patrón nomás le preocupa que llegue a hacer las cuentas. Me han asaltado nueve veces. En una de esas casi me matan. Eran tres muchachos que estaban bien drogados. Después de quitarme el dinero y las llaves del taxi uno de ellos se bajó y me ordenó que me fuera sin voltear. Imagínese cómo iba yo de espantada y del coraje, las piernas me temblaban y apenas me sostenían. Pues que me alcanza ese chavo y que me sorraja un tubazo en la espalda gritando ´te dije que corrieras pinche vieja, te va a cargar la chingada´. Voltié ahogándome sin aire en los pulmones por el golpe y que me sonaja el segundo fierrazo ahora en una pierna y que me caigo. Ya en el suelo me iba a dar el tercero en la cabeza pero metí mi brazo izquierdo y eso me salvó pero me lo rompió en dos pedazos, me hizo polvo el codo. Por eso lo traigo chueco. Yo creo que otra vez Dios me ayudó, el joven vio mi brazo colgando y se fue como si nada ¿Va a usted a creer que nadie se metió, ni avisó a la policía, ni nada? y eso que había mucha gente en la calle. Casi un mes estuve sin chambear pero moreteada, enyesada y todo empecé de nuevo. ¿Qué otra cosa le queda a uno?

miércoles, 19 de octubre de 2011

ROBERTO CASTILLO: LA CUMBIA DEL FINISTERRA


es ficción, es crónica,
es cumbia, es danzón.


la cumbia del finisterra

de dos desiertos llegaron
y en la proa de la tarde
la bella y el silencioso
unieron complicidades

lanzaron sus cuerpos secos
a las aguas de la pasión
y allí se les dibujaron
la almejita y el camarón

se dieron un chapuzón
el tritón y la sirena
se dieron un chapuzón
el tritón y la sirena

entre peces y el oleaje
pelícanos y sargazos
sus risitas se fundieron
en aletas y en abrazos

los poetas y turistas
en la cubierta y a babor
admiran con alegría
a la pareja del amor

se dieron un chapuzón
el tritón y la sirena
se dieron un chapuzón
el tritón y la sirena

                                                   
        el róber castillo de playas
                                                          

Lunas de octubre...Crónica de Claudia Luna en La Vanguardia de Saltillo.


Claudia Luna Fuentes
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  • 18 Octubre 2011
  • A Edmundo Lizardi, por su convocación a éste, su invento oceánico. A Paloma Vergara por su minuciosa coordinación

    Lunas de Octubre en Cabo San Lucas, en la proa de un yate a un lado de Hernán Lara Zavala mientras el bullicio de la música yace a nuestras espaldas, intentando tragar algo de esa noche de mar granítico, recibiendo la sal y los minerales que flotan en la noche.

    Lunas de Octubre, un encuentro que ha ido sumando voces literarias de distintos puntos de la República Mexicana; que se ha ido fortaleciendo; ahora en su octava edición. Allí la poeta rusa Sofía Faddeeva lee sus poemas escritos en español, Jorge Chaleco, escritor fronterizo de Chiapas. Los legendarios y silenciosos como Enrique Servín que tradujo poetas del chino, del árabe y del polaco, entre otras lenguas que domina o Patricia Medina o Ignacio Trejo. Alain Derbez, el escritor jazzista; Lorena Durán y su transparencia; la joven Mercedes Reynoso sólida en sus versos, poderosa. Jorge Ortega y Jesús de León.

    La lista es grande, así que citaré sólo algunos en este espacio, como Ana Rosshandler, Elizabeth Cazessus, Mario Puglisi y Miguel Ángel Chávez. Especialmente Roberto Castillo y su frescura de lenguaje, quien es compañero de la casa editora que nos ha abierto las puertas a ambos: Aullido Libros del poeta español Uberto Stabile, viajante incansable del orbe.

    Pero especialmente quiero centrarme en una de las figuras que ha acudido a estos encuentros: Rosina Conde, escritora nacida en Mexicali, Baja California en 1954, licenciada en lengua y literaturas hispánicas, y maestra en literatura española en la UNAM. Rosina, quien hace tiempo fue diseñadora de vestuario de Astrid Hadad; con 22 libros de cuento, dramaturgia, ensayo, novela y poesía; tres discos de blues; con la creación y representación de cinco obras de arte-acción, es omnívora. Su obra ha sido merecedora de reconocimientos nacionales, estatales y municipales, entre los que destacan el Premio Nacional de Literatura “Gilberto Owen”, en la categoría de cuento en 1993 y el Premio Nacional de Literatura “Carlos Monsiváis” en 2010. Con esta sólida carrera; traducida al inglés y al alemán, incluida en 40 antologías de México, Estados Unidos, Francia, España, Inglaterra, Austria/Alemania y Cuba, no tuvo un inicio suave ni fácil. No a sus 18 y 20 años cuando escribía palabras para ese entonces restringidas de cierto modo a las propias mujeres. Ella es una de esas escritoras gracias a las que otras escritoras hemos podido transitar sin sobresaltos en temas eróticos, por ejemplo. Para ilustrar con algunas pinceladas sus vicisitudes, contaré que un amigo de ella, al publicarle algunos poemas, eliminó las palabras “clítoris” y “miembro”, todo para cuidarla, pues ella no sabía hasta dónde esto pudiera afectar su carrera literaria en un futuro. En otra ocasión, un escritor literalmente le aventó los poemas de Rosina a su rostro, acusándola de guerrillera literaria.

    Ahora, más de 30 años después, lea algo de estos poemas que causaron tanto resquemor entre los literatos. Son dos que extraje de Poemas de Seducción: I “Me seducías / no con sólo poner / tus labios / sobre mi clítoris. / Me seducías. / Con tu mirada, / tus gestos, / palabras. / Movimientos sencillos, / cotidianos”. Y el número IV: “Te seduciré / con una pera y un racimo de uvas. / Con las uvas / bañaré tu cuerpo / para beber sus gotas una a una. / La pera la comeré en cuclillas / sobre tu rostro”.

    No era para tanto, ¿no cree? Evidentemente los temas en la literatura son tan diversos como las flores en el mundo: distintas formas, olores, tamaños y texturas. Por eso, conocer a una de sus hacedoras, Rosina y sus escritos de hace algunos años para acá, es un privilegio. En la siguiente columna hablaré de algunos textos leídos en estas Lunas de Octubre llevadas a cabo del 13 al 15 de este mes.

    claudiadesierto@gmail.com

martes, 18 de octubre de 2011

NUESTRAS VIDAS SON OTRAS: ANTOLOGÍA PERSONAL DE ROBERTO CASTILLO






Nuestras vidas son otras

(Antología Personal 1985-2010)
















Roberto Castillo Udiarte

i
si quisiera escribir objetivamente
diría
el mundo está de la chingada
qué se puede hacer para remediarlo?
vamos a tomar nota de las posibilidades efectivas
y habiendo levantado constancia de una realidad sin ilusiones
pasaría a la acción
dejaría de escribir.

ii
quedaría un problema
con qué sustituir a ese mundo que está de la chingada?
ahí entra de nuevo la poesía.

Isabel Fraire



















a mis mujeres































Acerca del autor

Roberto Castillo Udiarte nació en Tecate, Baja California, México, en 1951. Estudió Letras Inglesas e Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM y Comunicación en la Universidad Iberoamericana Tijuana. Ha sido profesor, promotor y periodista cultural, editor, cronista, realizador radiofónico, traductor  y corresponsal. Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés y alemán.

Obra

Poemas:

Cuervo de luz, Isla de mar, 2005

Elamoroso guaguaguá, UIA/El Día, 2002

La pasión de Angélica según el Johnny Tecate, CECUT/CONACULTA, 1996

Nuestras vidas son otras, La tinta de alcatraz, 1994

Cartografía del alma, UABC, 1987

Blues cola de lagarto, Gobierno de Baja California, 1985

Prosa:
La esquina del Johnny Tecate, Oasis Editorial, 2004

Banquete de pordiosero:, menú roquero para compas y compitas, Yoremito, 1999

Gancho al corazón:  la saga del Maromero Páez, Yoremito, 1997

Arrimitos o los pequeños mundos en tu piel, La iguana del mar, 1992

Pequeño bestiario y otras miniaturas, La iguana del mar, 1982

Traducciones:

Charles Bukowski, Soy la orilla de un vaso que corta, soy sangre, UAEM, 1983, 1995 y 1998; Editorial Castaños, 1987; Laberinto Editorial, edición bilingüe, 2007

Mailer, Robbins, Bukowski, Capote, et al, Marilyn y los dieciséis voyeurs , Isla de mar, 1995

Y traducciones suyas han sido incluidas en:
Más de dos siglos de poesía norteamerican, 2 tomos, Difusión Cultural de la UNAM, 1994

Robert L. Jones, La cebolla silvestre, Joan Boldó i Climent, Editores, 1992

Antologador y compilador:

Aquella noche el mar…poemas de las costas bajacalifornianas, ICBC/Editorial Aretes y Pulseras, 2009

Nuestra cama es de flores: antología bilingüe de poesía erótica femenina bajacaliforniana, CECUT/CONACULTA, 2007

Cómplices de sueños 2: testimonios de promotoras comunitarias de Tijuana y Mexicali, UIA/CECUT, 2007

Cómplices de sueños: testimonios de promotoras comunitarias de Tijuana, UIA/Simon Fraser/Los Niños, 2004

Bar Diana, una celebración, Editorial Los Encinos, 1997

Antologías compartidas:

Roberto Castillo, Alfonso García y Ricardo Morales, La Revolución también es una calle, UIA/XV Ayuntamiento, 1996

Roberto Castillo, Manuel Valenzuela y Victor Espinoza, …Y todos tiramos piedras, antología literaria de Tecate, Editorial Cuchumá, 1987

Incluido en las siguientes antologías:

Across the line/Al otro lado: the poetry of Baja California; Memoria del primer encuentro de escritores de las Californias; Fronteras de sal: mar y desierto en la poesía de Baja California; Oye cómo va: recuento del rock tijuanense; Puro border, dispatches, snapshots and graffiti from La Frontera; El mar es un desierto: poetas de la frontera norte 1950-1970; Parvada: poetas jóvenes de Baja California; Lecturas de Baja California; Stories from where we live, the California Coast; Estado de sitio: ensayos y otros asaltos sobre literatura y arte; Un camino de hallazgos; Crines: lecturas de rock; Baja California, piedra de serpiente, El margen reversible; Tijuana: senderos en el tiempo; y otras.

















 Blues Cola de Lagarto
(1985)



















La última función del mago de los espejos


¡No más embustes:
que el poeta se quite el antifaz
y muestre su pico afilado!
Manuel Scorza



Si usted vive en el valle de la felicidad
y hace ejercicio diariamente con su traje azul de ieicipenis
mientras su esposa se acuesta con su mejor amigo,
pásele, pásele.

Si su esposo es un inútil
y usted es dama benefactora que ofrece dulces
y juguetes rotos a los niños pobres de La Obrera
cada seis de enero
y se siente feliz por su acción del año,
pásele, pásele.

Si usted es una señorita de nombres extraños
que paga al periódico por salir en las sociales
en busca de un junior o un apuesto ejecutivo
que la rescate del palacio de sus padres,
pásele, pásele.

Si usted es un ejecutivo,
un maniquí de oficina, sonrisa de fluoruro,
traje impecable de la sirs
y cree que la realidad es ser patrón de una empresa
y al llegar a casa golpea a su mujer e hijos,
pásele, pásele.

Si usted es una secretaria frustrada
que lee diariamente su horóscopo y las novelitas inéditas
de Vanidades y Cosmopolitan
y el cómo atrapar a su patrón en tres pasos
y una posición horizontal,
pásele, pásele.

Si frecuenta los bares
repletos de gente sola
donde un trío canta las mismas canciones
desde hace veinticinco años,
o va a las cafeterías
a platicar sobre el destino de la nación
mientras ve pasar a las jóvenes empleadas
acariciadas por pantalones de mezclilla sergio caliente,
pásele, pásele.

Si usted es un hombre solo
o una mujer quedada
perdida entre la multitud silenciosa
y vive en un cuarto de hotel o un apartamento sin nada,
pásele, pásele.

Si usted hace cola para comprar tortillas o leche,
para entrar al cine, tomar el taxi o el camión
y se empuja para ganar un asiento
o se pelea en silencio,
pásele, pásele.

Si usted lee en el periódico
que una niña fue violada por un anciano,
que una anciana fua asaltada por un joven,
que la guerra estalló en todas partes,
que el precio del azúcar sigue subiendo
y no está conforme,
pásele, pásele.

Si eres un estudiante de futuro incierto
con los libros bajo el brazo
y un cuaderno de notas innecesarias,
pásale, pásale.

Si eres un profesor
que ve en cada alumna una posibilidad latente,
que impartes clases incomprensibles
para cubrir cincuenta minutos
y cobrar un sueldo insuficiente,
pásale, pásale.

Si eres un policía nocturno
resentido violador de cholitas,
pásele, pásele.


Si eres un cholo
y la policía te persigue
por el sólo hecho de ser cholo
y apareces diariamente en la nota roja
y tus pantalones, tu paliacate y tu virgencita tatuada
se desvanecen rápidamente,
pásale, pásale.

Si usted es un albañil
que desayuna gansitos con soda
y espera con ansiedad el día de pago
para comprar su Alarma y su Kalimán
y tomarse unos tequilitas en la Zona Norte,
pásele, pásele.

Si usted es una prostituta de la Zona Norte
donde las fuerzas vivas no se alcoholizan
y desde los quince años ha envejecido,
y bebe con obreros y gringos
y homosexuales vestidos de mujer,
pásele, pásele.

Si usted es un venderamosderosas,
limpiaventanillas, periodiquero,
tragafuegos, pordiosero que pide por dios
afuera de los bancos los bancos los bancos,
pásele, pásele.


Si usted es un sureño en busca de trabajo
que camina cabizbajo por calles con anuncios y ofertas
con un morral de colores chillantes y bolsillos rotos,
perseguido por ser ilegal,
encarcelado por ser ilegal,
condenado por ser ilegal,
pásele, pásele.

Si usted es un pepenador
que arrastra su mugre por las calles de la ciudad
o un borrachito o un loco urbano,
pásele, pásele.

Si usted lee lo que está aquí escrito
y se pregunta adónde voy
qué trato de hacer o decir,
pásele, pásele,
dentro de unos instantes comenzará
la última función del mago de los espejos.










Zona Norte



¡Un mundo donde todos eran cómplices
de algo y donde el menor acto, el más
insignificante y menudo de sus movimientos
y acciones, estaba destinado a disimular
la verdadera y pavorosa condición de cada uno!
José Revueltas



Grafiti

Lo que tú
nunca has querido decir
está escrito
en las paredes de los baños.


La corte

Apestoso a orines
y basura
el nómada urbano
canta en su rincón
ahí donde sus sueños de emperador
son realidad esta noche
y los perros
admiran el brillo
de su corona de cristal
Baldío

El anciano
arrastra los pies descalzos
sobre tierra y vidrio.

Ha olvidado su nombre,
edad, familia...

Sólo le quedan
el orgullo de vivir
y una botellita de alcohol.




Kid Martínez

Estas manos que ves
empequeñeciendo
la botella de tequila
me defendieron de la muerte
una noche sin luna.

Sin embargo
estas manos enormes
estuvieron en 33 combates
y todos los perdí.



Mujer de vestido azul

Cada fin de semana
cambia de nombre, lugar,
desde los quince años
envejece
y en la calle no la reconoces,
es la mujer del vestido azul
a quien, una noche de invierno,
olvidaste pagar.


El Chicago bar

Entre cerveza y cerveza
la mujer baila
con hombres de sudor
y mal aliento.

(La música norteña
se arrastra
bajo las mesas
y sale por la cortina
que lucha por ser puerta).
Un enano, enorme resentido,
se acerca a la mujer
y le estrella una botella.
La Barca bar

Pedir otra cerveza,
escuchar al ciego en el piano
y su compañera -cincuentona-
que canta un bolero sin nombre,
el mapa de sus vidas,
sombra de llanto y vidrio,
nubes trenzadas
a las patas de un piano
de teclas amarillas, negras,
desafinadas,
y en la pista,
una pareja de ancianos baila
y recupera algo que no veo.



Noche de cabaré

Como siempre
cuando caiga
la última botella
caerán todas las máscaras.




Blues cola de lagarto


Reptilario

Su frenesí candente
de espiral infinita
muere, revive
-blues cola de lagarto-
del juke box a nosotros
(al interior infierno
que lo rumia y regresa)
de la angustia a la angustia
Francisco Morales


1
Inútil
que pretenda ignorar
al lagarto
tarde o temprano llega
sin tocar siquiera
la puerta.


2
Con el menor ruido
se arrastra
y repta
por escalones
la tristeza
subterránea.

3
Con piel azul
cola verdosa y negra
se acerca
lentamente
se yergue en sus dos patas
traseras
y se asoma a mis ojos
me reconoce
me reconozco:
blues cola de lagarto.




Bluesecito

Hace varios días
que mi corazón
tiene mucho que ver
con una peluquería,
la botica cerrada
y el estacionamiento vacío.






5:30 p.m.

Platos sucios,
servilletas amarillas,
cigarrillos, ceniceros nácar,
una fruta apenas mordida,
el ratón en la trampa,
el eco de una risa en el rincón
y la tibieza de las sillas:
ruinas cotidianas.


La puerta del martes

Esta mañana,
al abrir la puerta del martes,
un perro amarillo agoniza
bajo el invierno.
Sus ojos
               miran algo que no comprendo,
algo
        que tiene que ver con diciembre
no con la tibieza de mi café.

Soy su última visión:
ante él me arrodillo.



Tango

Mañanas
de café frío,
calcetines sin par,
pantalones sucios
de grasa y lodo;
mañanas de oscuridad de cartera.

Noches
de cerveza caliente,
colillas, tiendas cerradas
y del libro que no encuentro;
noches
en las que el enfado,
en silencio,
se sienta a mi mesa
en espera del amanecer.


Almanaque

Hay días
en que el coraje
me rasga atrozmente
las axilas
y empequeñece mi estómago.


Días
en que la rutina
hace nuevamente
de las suyas
mientras el peine,
triunfante,
acumula mis cabellos



Ropa sucia

Claxon de carros,
la falta de agua,
tardanza de quincenas,
cateos domiciliarios,
encarcelamientos y
baladas sentimentalonas,
la libertad condicional
y la muerte de los amigos,
son algunas de las cosas
que me disgustan,
son
ese algodón
emergiendo entre las costuras
de la muñeca de trapo
que algunos llaman realidad.


TIRITAS & TIRITOS

  @Y le hicieron trizas su "algoritmo". Una marea de batas blancas invadió  las calles de 24 ciudades mexicanas para visibilizar u...