martes 9 de febrero de 2010

NARCISO EN ZETA...


Los lectores habituales del semanario Zeta, y de otros medios a los que suelen acudir los sectores sociales medianamente informados e ilustrados, fueron agasajados con una de esas portadas que son en sí mismas todo un editorial.
Una foto a todo color de Narciso Agúndez, y en caracteres de subliminal color amarillo, cinco palabras que resumen la “posición” del gobernador de BCS: “Pedirá a PGR que los investiguen”.
Y en la parte superior del tabloide, otra cabeza complementaria: “El negocio de las invasiones en Los Cabos”.
Narciso, atrapado entre dos vertientes del crimen organizado: el narco y las invasiones de tierras. Dinero fácil al alcance de la insaciable gula, marca de la casa, a la sombra del poder público y de la “Revolución Democrática”.
Una película que los tijuanenses empezaron a ver hace décadas. Solamente así el anodino Agúndez es noticia fuera de su ínsula barataria. Este es el contexto de su primera comparecencia directa ante la prensa, aunque acompañado, o acompañando como jefe y aval, a su procurador, su director estatal de Seguridad…. y su director de “Comunicación Social”(¿?)
De acuerdo con Narciso, los de la PGR serían tan incompetentes que tiene que pedirles que lo investiguen, a él y sus colaboradores señalados, como si no fueran delitos que se persiguen de oficio. Pero el “arrojo” narcisista- el mismo que en campaña prometió que sometería su mandato a referendos trimestrales-, la ciega confianza en sus colaboradores, no alcanza, ¡cómo!, para pedirles que soliciten licencia con el fin de facilitar las supuestas investigaciones.
¿Por qué pedir que lo investiguen en vez de resaltar el hecho, como mejor indicio de su inocencia, de que la PGR no los ha molestado para nada?
Un investigador enfocado en la interpretación lingüística del indiciado, diría que se trata de un intento de “fuga hacia delante”. Carlos Marx diría que a Narciso, y sus compinches, les ocurre lo que al aprendiz de una lengua extranjera: trata de hablar el nuevo idioma pero sin dejar de pensar en la lengua madre.
En otros términos: pretende ser muy listo, “tejer fino”, sin darse cuenta que está logrando el efecto contrario. Hábil para los negocios turbios en las penumbras del poder; torpe, rupestre-con “asesores” a la medida de su ignorancia y autismo- cuando sale a plena luz pública y es obligado a dar la cara sobre casos concretos.
¿BCS área de descanso para el narco? Por la dinámica propia de un negocio siempre al asecho y asechado, el narco, como bien lo sabe el “ingeniero”, nunca descansa. A menos que haya ofertas turísticas de nuevo cuño que hasta ahora desconocíamos.
La botana, puntualmente registrada por la reportera Mosso, no podía faltar a cargo del “director de Comunicación Social”, el mismo hombrecillo que ya había hecho el ridículo cuando intentó sobornar a los directivos del semanario tijuanense.
“Además(el Teo) no se parecía al de la foto”, dijo Alcántar, sin mediar pregunta, apuntalado el “blindaje” contra el crimen, una de las “grandes obras” de su patrón.
Tampoco este prófugo de la opinión pública sudcaliforniana, se va a querer parecer a sus propias fotos cuando se le acabe la pista sexenal, y el futuro cobre forma patibularia.
LA ALFOMBRA ROJA
Pero que mejor que el escritor, intelectual, periodista mexicano, Juan Villoro, para darnos un tour por esas miasmas nacionales que son el caldo de cultivo de personajes estereotípicos como Narciso Agúndez y cia.
Juan acaba de ganar el premio de periodismo Rey de España, con el reportaje-ensayo, La alfombra roja…inspirado en una obra de una artista plástica sinaloense que utilizó las mantas ensangrentadas de las narco ejecuciones, extraídas, por cierto, de una bodega judicial sin custodia policíaca..
“De acuerdo con el axioma de Andy Warhol- dice Villoro-, en el futuro todo mundo será célebre durante 15 minutos. Esta utopía de la dicha tiene sentido en una sociedad del espectáculo. La cultura política mexicana prestigia la felicidad del modo opuesto: lo importante no es lo que se ve, sino lo que se oculta. Un destino logrado no desemboca en la celebridad; se cumple en secreto. La utopía mexicana ha consistido en disponer de 15 minutos de impunidad. Durante 71 años (1929-2000), el PRI gobernó sin perder ni ganar elecciones democráticas. Se perpetuó a través de una rotación de camarillas que confundían lo público y lo privado, y renovaban esperanzas similares a las de los concursos de feria: “Si ahora no te fue bien, el próximo gobierno de la Revolución te hará justicia”.
“Ajeno a la transparencia y la rendición de cuentas, el modo mexicano de gobernar transformó el lenguaje con una gramática de sombra. La política se rebautizó como la “tenebra” y los arreglos importantes se hicieron en lo “oscurito”. La llegada de la luz resultaba peligrosa. “(…)Terminado el monopolio del PRI, los códigos de la impunidad se disolvieron sin ser sustituidos por otros. ¡Bienvenidos a la década del caos! (…)En este nuevo escenario, los sucesos se confunden con simulacros. Un ambiente de naufragio donde la ausencia de principios se disfraza de pragmatismo o medida de emergencia. (..)Estamos ante un bufet donde todos se arrebatan los platos, gritan a la vez y se llevan las sobras en un tupper-ware.
“La descarada tendencia de la época a la satisfacción exprés se ha aliado en México con la impunidad. El mundo narco, la supremacía del presente se cumple a través de un ménage à trois del dinero rápido, la alta tecnología delictiva y el dominio del secreto. El pasado y el futuro, los valores de la tradición y las esperanzas planeadas, carecen de sentido en ese territorio. Sólo existe el aquí y el ahora: la ocasión propicia, el emporio del capricho donde puedes tener cinco esposas, comprar a un sicario por mil dólares y a un juez por el doble, vivir al margen del gusto y de la norma, entre el colorido horror de las camisas de Versace, jirafas de oro macizo, un reloj que da la hora por 300 mil dólares, botas de avestruz azul turquesa. La gratificación de lo ilimitado a la que aspiran los nuevos modos de comportamiento adquiere en el relato del crimen el amparo de lo oscuro: 15 minutos de impunidad para cualquiera.”

LA CONCIENCIA DEL GOBERNADOR NARCISO AGÚNDEZ


Solicitará investigación a la PGR

En Baja California Sur, el Secretario General de Gobierno, el Procurador de Justicia del Estado y el Secretario de Seguridad Pública Estatal, negaron que ellos o su personal hayan tenido contacto con Teodoro García Simental, a pesar que autos con logos oficiales hayan sido vistos en el domicilio del hampón. También aseguraron que en la investigación contra el narcotraficante el gabinete de seguridad del Gobernador Agúndez está colaborando con la SIEDO de manera coordinada y han contribuido a la detención de cómplices.
Rosario Mosso Castro
Esta semana, el Gobernador del Estado de Baja California Sur, Narciso Agúndez Montaño, solicitará a la Procuraduría General de la República, una investigación que incluya a Fernando González Rubio Cerecer, Procurador General de Justicia del Estado, Lenin Giovanni Rodríguez Aguilar, Secretario de Seguridad Pública del Estado y Luis Armando Díaz, Secretario General de Gobierno.
La intención del gobernante es deslindar responsabilidades. Aclarar ante la opinión pública si las autoridades bajo su cargo, generaron o no, la impunidad que permitía al criminal del cártel Arellano Félix, Teodoro García Simental, vivir con tranquilidad en la capital del estado y socializar en la comunidad.
Sin embargo, el titular del poder ejecutivo sudcaliforniano, adelantó que confía en su personal y en el equipo que los rodea. Aseguró que la situación de su gobierno no es en nada equiparable a la de Michoacán, donde varios funcionarios siguen detenidos por nexos con el crimen organizado. Pero si alguno de sus empleados es llamado por la autoridad competente, todos estarán a disposición y tendrán asegurados sus trabajos a menos que sean consignados.
ZETA tuvo una entrevista con el mandatario el martes 2 de febrero en las oficinas del Gobernador Agúndez, en donde estuvieron presentes el procurador, el secretario de seguridad, el secretario general y el director de comunicación Antonio Alcántar.
De manera conjunta reconocieron que no fueron notificados del operativo, pero afirmaron haber dado apoyo mientras éste se ejecutó y después haber colaborado con detenciones.
Afirmaron que la aprehensión que hizo el estado, de Saúl Caballero Villagómez, quien se presentó a la casa del criminal con una carta poder para tratar de sacar unos carros del inmueble, está apoyando en el seguimiento de la indagatoria contra la célula del homicida y narcotraficante.
La investigación
“Primero quiero decirles que todo lo que le beneficie o perjudique al estado tenemos que atender y hemos sido muy tolerantes nosotros en cuanto a la crítica, a la crítica constructiva, y la crítica que no es constructiva la desechamos, ¿no? Pero si en este caso de la detención de esta persona, pues sí nos inquieto un poco, la verdad es que inmediatamente tuve comunicación con el propio procurador, el secretario de seguridad y por supuesto el secretario general de gobierno.
“Ellos dicen para aclarar, estamos a sus órdenes para lo que usted decida, una investigación de la autoridad federal o quien sea la competente, nos consideramos que estamos limpios de cualquier relación, no queremos manchar la imagen de la institución”, declaró de entrada el Gobernador en referencia a los señalamientos públicos de que personal al servicio de los funcionarios mencionados tenía contacto con el capo del cártel Arellano Félix.
“Entonces fue lo primero que hicieron los tres, para aclarar que no. Igual por su puesto el gobernador estaría para cualquier necesidad de la autoridad competente para cualquier investigación”.
Después manifestó haber estado a punto de solicitar personalmente al Procurador General de la República una indagatoria. ZETA le preguntó si lo haría y agregó: “Lo voy a solicitar porque no podemos estar a que a alguien se les ocurra señalarnos nada más porque sí. Estamos en un momento político, y yo creo que mucho va de la cuestión política y eso es lo que no queremos, que venga la cuestión política a dañar la imagen de un gobierno, que hasta ahorita ha sido limpio, transparente en el aspecto de la seguridad pública o de los nexos.”
¿Cuándo la solicitará?, se le pregunta: “Pues muy pronto, esta semana seguramente”
Respecto a si ya consideró la posibilidad de retirar de sus cargos a los funcionarios señalados públicamente dijo no: “Hay absoluta confianza en ellos”.
Tampoco considera factible que la PGR llegue y se lleven a varios funcionarios para investigación: “No, absolutamente, no son condiciones similares para nada.
“Hasta ahorita nadie ha salido implicado en algún acto de corrupción de narcotráfico en el estado, y eso lo vamos a seguir cuidando y vigilando porque es una de las altísimas prioridades de nuestro gobierno”, recalcó.
Los señalamientos
El contenido de la investigación tras la captura de García Simental coincidió con las versiones de los vecinos del fraccionamiento Fidepaz en la capital del estado, al señalar que personas en vehículos con logos oficiales visitaban la casa y al delincuente con cierta periodicidad.
Se trataba, presuntamente de personal cercano al procurador y a los secretarios, el de seguridad y el general de gobierno. Sin embargo, los tres titulares de área afirmaron confiar plenamente en su personal y en el caso del gabinete de seguridad, la credibilidad del personal está basada en los exámenes de control de confianza que se realizaron en enero y noviembre del año 2009.
En la procuraduría aprobaron el 58 por ciento del personal remitido y en la Secretaría de Seguridad el licenciado Lenin Rodríguez no dio números, destacó que Baja California Sur cuenta con la primera generación de cadetes que pasaron por exámenes de control de confianza antes de ingresar a la academia, de 120 aspirantes 84 reprobaron los exámenes de confianza.
Del personal que fue calificado como no recomendable, aseguraron no está trabajando en los equipos cercanos, fueron canalizados a puestos donde tienen acotadas las funciones, esperando que en este mes de febrero se instale el Consejo de Honor y Justicia para decidir qué van hacer con ellos.
En búsqueda de credibilidad, también informaron que la mayoría de las personas que tiene contratadas son ex militares, ex marinos, y personas con una carrera profesional.
“Hay un control estricto desde la contratación de nuestro personal, a partir de la suscripción del convenio por la seguridad en el que participan los propios gobernadores, el presidente de la república, la creación del Centro Estatal de Control de Confianza. Con la rotación constante y periódica de nuestro personal en todas las agencias, en todas las comandancias. El trabajo que nos hace nuestra propia contraloría de cada uno de los servidores públicos cada vez que se ven relacionados con alguna situación que pudiera considerase como acto contrario en el ámbito administrativo, o bien contrario en materia penal”, detalló Fernando González Rubio Cerecer, Procurador General de Justicia del Estado.
“Yo definitivamente descarto que cualquier miembro cercano de mi equipo de trabajo pudiera haber estado o visitado ese domicilio, toda vez que precisamente hemos privilegiado la calidad por la cantidad, el Grupo de Reacción Inmediata de la Secretaría está integrado solamente por 15 elementos, todos en su totalidad de ex militares recomendados por Tercera Zona Militar, examinados a profundidad en cuanto al control de confianza”.
Luis Armando Díaz, Secretario General de Gobierno indicó que en materia de seguridad a él sólo le corresponde coordinarse con el Procurador en temas presupuestos que a veces representa al Gobernador en las juntas del Grupo Coordinación. Y al igual que sus compañeros de gabinete: “Confío en mi equipo de trabajo”.
A pregunta expresa Díaz, a quien han señalado de ser originario de El Salvador y tener nexos con la Mara Salvatrucha, aseguró ser mexicano y tijuanense: “Soy mexicano 100 por ciento, es un asunto resuelto y me da mucha vergüenza que se toque ese tema, no puedo concebir cómo por la mentira de alguien, pongan en tela de duda tu nacionalidad, tu persona y tu moral, creo que no piensan que tiene familia también”.
Se le preguntó al Gobernador si él había constatado la nacionalidad en un acta de nacimiento y respondió: “Es altamente confiable”.
Agúndez Montaño informó que al contratarlo, también sabía que en Baja California Díaz había estado encarcelado por el delito de “despojo y daños en propiedad ajena dolosos: “Pero también fui absuelto, ese asunto también está resuelto”, declaró el secretario General.
La indagatoria del Teo
En cuanto a la desconfianza manifiesta por parte de la federación al ejecutar el operativo de captura de Teodoro García Simental el 12 de enero sin avisar a ninguna de las autoridades que operan en el estado, los funcionarios aseguraron que no existe y han trabajado de manera coordinada con la SIEDO.
El Secretario de Seguridad Lenin Rodríguez reiteró como ha venido haciéndolo en la última semana, que el estado se dio cuenta del arribo de las fuerzas federales una hora antes de operativo, a través del sistema de vídeo vigilancia y que la mayor muestra de que el gobierno local no apoyaba la presencia de este capo fue que no hubo fuga de información y el operativo fue exitoso.
Después refirió que la policía estatal apoyó el operativo: “Definitivamente, que los elementos de la policía estatal estuvieron en las inmediaciones, tuvimos este intercambio y colaboración, en la cuestión de la logística, de ayudar a taponear las calles”. ¿Cuándo les pidieron apoyo? Se le interrogó: “Nunca se pidió el apoyo, el personal se apersonó precisamente en el lugar porque el C4 recibió muchas llamadas de parte de los ciudadanos y precisamente hicimos acto de presencia por esa razón”, reconoció.
Como otra muestra de la confianza que dicen tener del Gobierno Federal, los titulares del gabinete de seguridad explicaron que la casa de “El Teo” les fue entregada en custodia. Aunque eso sucedió 3 ó 4 días después que se dieron cuenta que se había convertido en botín para otros delincuentes.
Como responsables de cuidar el inmueble, la Policía Estatal detuvo a Saúl Caballero Villagómez: “…quien ostentaba poderes para tener el dominio del inmueble, los objetos que había dentro, sacó algunos vehículos del interior del inmueble, y una vez que se analizan los documentos se encontraron imperfecciones, no había coincidencia jurídica, por lo tanto, desde el punto de vista nuestro se configuraba un delito”, detalló Rodríguez.
“Cuando nos ponen a disposición a Caballero, tomamos contacto de inmediato con la maestra Maricela, la Subprocuradora de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, y ella nos refiere que personal que anda haciendo una diligencia estará con nosotros en la oficina, estuvieron, revisaron los expedientes, el expediente este que nosotros aperturamos por robo de vehículo, porque él reconoció que al ser detenido estaba sacando uno de los autos del inmueble”, abundó el Procurador, Fernando González Rubio.
Con Caballero fueron detenidos David Rodrigo Valencia Cota y Fidel López Ontiveros, gestores de seguridad y tránsito municipal que no trabajan para la corporación pero que tienen sus oficinas y son los que hacen trámites de placas y licencias. Tienen sus oficinas en las inmediaciones de Seguridad y Tránsito Público, éstos quedaron en libertad y la procuraduría apeló, pero todavía no hay repuesta.
Además están otras dos averiguaciones previas mencionadas en ediciones anteriores por robo: en una de ellas la Dirección de Seguridad y Tránsito Municipal puso a disposición a dos jóvenes que habían sustraído ropa y pantallas planas del domicilio, y otra, porque policías municipales vieron a personas salir de la casa tirando cosas a la calle, pero no hubo detenidos.
Cuando se les preguntó si los consignados por el estado tenían antecedentes delictivos, el secretario Lenin Rodríguez puntualizó: “Sí hay antecedentes, obviamente yo creo que se comenta, pero no se pueden hacer públicos porque ellos están investigando, no por nada se hace una atención de este tipo.
“A veces uno tiene que aguantar lo que se publique en los medios, pero tampoco puede uno salir y decir oye, tengo esta comunicación o estoy observando algo, porque lo que uno protege es el éxito de una investigación y a veces tiene uno que permanecer callado, pero ahí están las constancias como dijo el Procurador, hemos estado en franca coordinación muy dinámica con la federación”.
Sin embargo, después de los tres ladrones detenidos en flagrancia, no se han dado mayores capturas, y Caballero hasta el momento sólo está consignado por robo de auto. Nada se ha dicho de la validez o no de las cartas poder que llevaba, a quién representaba ni qué se ha indagado del supuesto propietario del vehículo en cuestión, un sujeto de nombre Jorge Romero Altamirano.
ZETA le preguntó al Procurador vía telefónica y electrónica, el licenciado Rubio quedó en responder pero no lo hizo.
Situaciones esporádicas
Cada vez que un capo es detenido en Baja California Sur, el argumento de la autoridad estatal es que se trata de hechos aislados. Pero “ocasionalmente” han sido detenidos en este gobierno cuatro lugartenientes del cártel Arellano, incluido uno de los hermanos. Y en coordinación estado y federación, el subteniente Tinoco, uno de los gatilleros más importantes del Cártel de Sinaloa y un ejecutor de la mafia que asesinaba en Florida, Estados Unidos.
Pero el gobernador insiste: “Yo quiero decirle una cosa: que este estado afortunadamente es de los estados más seguros del país, porque afortunadamente no se han infiltrado los grandes narcos en esta región, sí le puedo decir, lo han tomado como descanso y ahí está el Tigrillo, el tal Gus y ahora este amigo. Tan descanso que ni siquiera tenían protección estas personas, porque es un estado tranquilo”.
Pero lo que Agúndez ve como tranquilidad, también es considerada impunidad, porque García Simental se sentía tan seguro que ni siquiera se inquietó al escuchar llegar un avión antes de las siete de la mañana, hora en que inicia actividades el aeropuerto de La Paz.
Finalmente, el ejecutivo refirió las desventajas: “El estar muy, pero muy cercanos a Sinaloa somos muy vulnerables y por y otro lado Tijuana o Baja California Norte, o sea, muy vulnerables. Afortunadamente todavía tenemos esa tranquilidad, esa paz social en Baja California Sur; creo que es el gobernador que anda más tranquilo, casi solo siempre, sin ninguna protección, porque afortunadamente mi conciencia está muy tranquila”.
– Gobernador, dijo que estos criminales sólo vienen a vacacionar. Pero han habido datos de que algunos secuestros de la localidad están relacionados con “El Teo” y su gente.
“Eso yo no lo sé. Negativo, no tenemos ningún asunto, en el intercambio de información que tenemos en el Gabinete de Seguridad Pública que nos haga vincular algún hecho ocurrido en el Estado con las actividades de esta persona”, respaldó el Secretario de Seguridad.
–¿El narcomenudeo en la región tampoco está relacionado con la gente que sólo viene de vacaciones?
“Pues, yo podría comentar que es gente que se dedica a otro tipo de delincuencia organizada, estructurada y afortunadamente el narcomenudeo que enfrentamos en el estado son células minúsculas que hemos podido estar neutralizando”, planteó Lenin Rodríguez.
–En 2008 la Procuraduría de la República mencionó la zona de Los Cabos, La Paz y Mulegé como refugio de criminales. ¿Esta condición permanece?
“No sabemos, pero hasta ahorita no hemos detectado este tipo de personas; se diera confrontación, se dieran problemas internos. Difícilmente se pueden resguardar en Tijuana, Michoacán, Culiacán, porque hay grupos rivales. Aquí pueden pasar desapercibidos”, contestó el Gobernador.
“En las zonas mencionadas hay inversionistas de diferentes partes del país y esto puede servirles de estrategias para pasar desapercibidos. En zonas residenciales, viviendas en playas, que para seguridad pública es muy difícil tener información, es gente que llega en un avión y se transporta en un helicóptero, se ubica en un inmueble y nosotros no tenemos conocimientos, esas ubicaciones sólo se pueden obtener a través de la redes de comunicación e investigación que opera la federación donde tiene datos precisos para esas capturas”, completó el Secretario de Seguridad.
–Gobernador, ¿estas personas están o no están operando aquí?
“Ellos son las autoridades”, respondió señalando a los titulares de su gabinete de seguridad.
El secretario tomó la palabra: “Nosotros sentimos que no están operando, insistimos en la idea de que toman Baja California Sur como un sitio de descanso donde buscan pasar desapercibos.
Blindaje
El blindaje es un programa exclusivo de Baja California en el cual se invirtieron 150 millones de pesos el año pasado y este 2010 costará 200 millones de pesos. Por sus condiciones geográficas de aislamiento, instalaron tres retenes con instalaciones para tomar huellas digitales y fotos que se pueden comparar en tiempo real con la información de delincuentes que tiene el programa de Plataforma México.
Los instalaron en los puertos de Santa Rosalía, de Pichilingue, y por tierra en la carretera a la altura de San Ignacio, en la parte norte del estado que es el único sitio donde no se puede vulnerar la carretera; ahí está el Ejército, las procuradurías y las secretarías. Esto se hizo el año pasado.
“El hecho de que hayamos instalados estas revisiones, inhibe que vengan o que pasen por ahí. En el caso del aeropuerto no hemos podido implementar porque cuesta mucho tener el personal y montón de cosas que instalar, y estamos viendo que pueda ser con recursos del fondo de seguridad hasta donde podamos, porque también es el problema de las cargas de nómina que al rato no puede uno con ellas”, refirió el Gobernador.
“Por tierra el blindaje se continuó con la instalación de cámaras de video-vigilancia, cerca de 50 en La Paz, 40 y tantas en Los Cabos y Cabo San Lucas. En este año pretendemos que tengan San José del Cabo y unas cuantitas en Ciudad Constitución, por lo menos en las zonas más conflictivas; a lo mejor Loreto, Santa Rosalía y Guerrero Negro.
“Esto con la idea de tener a la entrada al estado o en el transcurso al estado o en las salidas de todas las ciudades, con la idea de tener del vehículo cuando menos las placas, la información, o sencillamente otro tipo de delitos: robo de vehículo, comercio, y esto nos ayuda a ser más eficientes en la investigación. Un ejemplo: Nos robaron a nosotros en la construcción de escuelas y los detuvimos con las cámaras. Ahora en el caso de Cabo San Lucas, que también lo pretendemos hacer en La Paz, es que los propios empresarios puedan tener su propia cámara y tener nosotros el control de la vigilancia.
–¿Qué pudo haber fallado al no detectar el ingreso de García Simental u otras persona de ocupación similar?
“Sencillamente en el aeropuertos no tenemos todavía la video-vigilancia; ahí revisa el Ejército, Migración y PFP.
“Incluso su propia fisonomía es distinta totalmente a los retratos”, agregó Antonio Alcántar, Director de Comunicación.
“Y habría que comentar que la delincuencia, y más la organizada, tiene también actividades de contra-inteligencia. No olvidemos que vulneran la frontera más vigilada del mundo que es la de Estados Unidos y que un esfuerzo como éste nos ha dado muchos resultados.
Pero insistieron respecto al blindaje: “Creemos que no puede descalificarse un programa que recién inicia y que ha tenidos sus méritos y resultados por la detección de alguien que seguramente opera un sistema de contra-inteligencia que le permite evadir”.

LA ALFOMBRA ROJA DEL TERROR NARCO...



El escritor mexicano Juan Villoro describe cómo el narcoterrorismo se ha instalado en su país –y con qué tremenda puesta en escena lo hace–, al punto de borrar la inútil barrera que pretendía separar las rutinas de “ellos” de las “nuestras”. Con este reportaje, publicado en el diario de Catalunya el pasado 2 de febrero, Villoro obtuvo el Premio Rey de España de Periodismo 2010.

De acuerdo con el axioma de Andy Warhol, en el futuro todo mundo será célebre durante 15 minutos. Esta utopía de la dicha tiene sentido en una sociedad del espectáculo. La cultura política mexicana prestigia la felicidad del modo opuesto: lo importante no es lo que se ve, sino lo que se oculta. Un destino logrado no desemboca en la celebridad; se cumple en secreto. La utopía mexicana ha consistido en disponer de 15 minutos de impunidad. Durante 71 años (1929-2000), el PRI gobernó sin perder ni ganar elecciones democráticas. Se perpetuó a través de una rotación de camarillas que confundían lo público y lo privado, y renovaban esperanzas similares a las de los concursos de feria: “Si ahora no te fue bien, el próximo gobierno de la Revolución te hará justicia”.



Ajeno a la transparencia y la rendición de cuentas, el modo mexicano de gobernar transformó el lenguaje con una gramática de sombra. La política se rebautizó como la “tenebra” y los arreglos importantes se hicieron en lo “oscurito”. La llegada de la luz resultaba peligrosa; el conspirador debía actuar al cobijo de la nocturnidad y “madrugar” a su adversario. En su novela La sombra del caudillo (impecable retrato de los generales revolucionarios convertidos en políticos en los años veinte), escribió Martín Luis Guzmán: “El que primero dispara, primero mata. Pues bien, la política de México, política de pistola, sólo conjuga un verbo: madrugar”. Oficio de tinieblas, el ejercicio del poder dependió durante casi un siglo del valor político de lo inescrutable.
Terminado el monopolio del PRI, los códigos de la impunidad se disolvieron sin ser sustituidos por otros. ¡Bienvenidos a la década del caos! A ocho años de la alternancia democrática, México es un país de sangre y plomo. El predominio de la violencia ha disuelto formas de relación y protocolos asentados desde hacía mucho tiempo. Los medios de comunicación ampliaron su margen de libertad, pero trabajan en un entorno donde decir la verdad es progresivamente peligroso. De acuerdo con Reporteros sin Fronteras, México ha superado a Irak en número de secuestros y asesinatos de periodistas. En este nuevo escenario, los sucesos se confunden con simulacros. Un ambiente de naufragio donde la ausencia de principios se disfraza de pragmatismo o medida de emergencia. Los trueques son los de una mascarada: el clero apoya al PAN en Jalisco y recibe a cambio una limosna inmoderada; el sindicato de trabajadores de la educación (el más grande de América Latina) ofrece más de un millón de votos a Felipe Calderón y obtiene puestos en áreas de gobierno tan decisivas como la seguridad nacional; los monopolios hacen una guerra sucia en los medios durante la campaña presidencial de 2006, presentando al candidato de la izquierda como “un peligro para México”, y reciben un trato que elimina la competencia. Al modo de los Cuatro Fantásticos, los Poderes Fácticos gobiernan en la sombra. La impunidad no desapareció cuando el PRI perdió la presidencia; se dispersó en medio del desconcierto. Esto ha traído una extraña nostalgia del autoritarismo del Partido Oficial, que “al menos sabía robar”.
En la hermética tradición de la política mexicana, los protagonistas salían de escena y morían sin hacer revelaciones ni dejar diarios comprometedores. Nada tenía mayor peso que el secreto ni mayor jerarquía que los gestos. La misión del periodista consistía en descifrar signos esotéricos. Cada ademán era estudiado como un lance taurino o una pose de teatro kabuki: si el presidente estaba de buen humor, pedía huevos rancheros en su desayuno del lunes; si llegaba a los frijoles refritos sin dirigirle la palabra a su secretario de Gobernación, el cambio de gabinete era inminente. La gastronomía política sigue hoy un curso muy distinto. Estamos ante un bufet donde todos se arrebatan los platos, gritan a la vez y se llevan las sobras en un tupper-ware.
La crisis de gobernabilidad tiene como correlato una crisis de los mensajes. El Ejecutivo es ya incapaz de determinar la agenda de la información. Si durante siete décadas declarar fue más importante que gobernar (el bienestar como promesa que no admitía refutación), ahora el presidente aparece en las noticias durante unos segundos entre dos asesinatos, un parpadeo oficial en medio de la metralla. En este contexto, el crimen organizado ofrece la nueva simbología dominante. El narcotráfico suele golpear dos veces: en el mundo de los hechos y en las noticias donde rara vez encuentra un discurso oponente. La televisión acrecienta el horror al difundir en close-up y cámara lenta crímenes con diseño “de autor”. Es posible distinguir las “firmas” de los cárteles: unos decapitan, otros cortan la lengua, otros dejan a los muertos en el maletero del automóvil, otros los envuelven en mantas. A veces, los criminales graban sus ejecuciones y envían videos a los medios o los suben a YouTube después de someterlos a una cuidadosa posproducción. La mediósfera es el duty-free del narco, la zona donde el ultraje cometido en la realidad se convierte en un “infomertial” del terror.
Los cárteles aplican la legislación de la sangre descrita por Kafka en “La colonia penitenciaria”. La víctima ignora su sentencia: “Sería absurdo hacérsela saber puesto que va a aprenderla sobre su cuerpo”. El narco se apoya en el discurso de la crueldad (cruor: “sangre que corre”) donde las heridas trazan una condena para la víctima y una amenaza para los testigos. El jus sangui del narco depende de una inversión kafkiana de los episodios legales; la sentencia no es el fin sino el comienzo de un proceso; el anuncio de que otros podrán ser llamados a “juicio”. “Si no haces correr la sangre, la ley no es descifrable”, escribe Lyotard a propósito de “La colonia penitenciaria”. Tal es el lema implícito del crimen organizado. Su discurso es perfectamente descifrable. En cambio, la otra ley, la “nuestra”, se ha difuminado.
La narcocultura amplió su radio de influencia a través de los narcocorridos, muchas veces pagados por los propios protagonistas. En la confusión ambiente, los trovadores vinculados al crimen gozan del dudoso prestigio de lo ilegal que reclama un carisma a contrapelo y se somete a la “moral del pueblo”. Aunque suene curioso o divertido o folclórico cantar las peripecias de quienes llevan “hierba mala” al otro lado, los narcocorridos pertenecen a un sector que mueve el 10% de la economía (lo mismo que el petróleo) y causa decenas de asesinatos al día. Tomados como documentos del hampa, son reveladores. Lo extraño es que han ganado espacio en las estaciones que transmiten música popular y aun en las antologías de literatura. En nombre de un incierto multiculturalismo, hace un par de años un grupo de escritores protestó porque dos narcocorridos fueron suprimidos de un libro de texto. En su queja pasaron por alto que esas letras no se estudiaban en una clase sobre problemas de México, sino sobre literatura, sustituyendo a Amado Nervo o Ramón López Velarde. El narco ha contado con la anuencia de las estaciones de radio a las que amenaza o subvenciona (términos rigurosamente intercambiables) y con la empatía antropológica de quienes sobreinterpretan el delito como una forma de la tradición.
De acuerdo con J. G. Ballard, “El ‘hecho’ capital del siglo XX es la aparición del concepto de posibilidad ilimitada. Este predicado de la ciencia y la tecnología implica la noción de una moratoria del pasado (el pasado ya no es pertinente, y tal vez esté muerto) y las ilimitadas posibilidades accesibles en el presente”. La técnica permite una gratificación instantánea de los deseos y altera las costumbres. Las redes de distribución del consumo y los inventos progresivamente baratos hicieron que el siglo XX desembocara en la impulsividad recreativa, donde la satisfacción es tan inmediata que resulta irónico que los Rolling Stones canten “I can get no satisfaction”. En la época de los placeres programados, la insatisfacción es una queja malévola o el peculiar anhelo del dandy.
La descarada tendencia de la época a la satisfacción exprés se ha aliado en México con la impunidad. El mundo narco, la supremacía del presente se cumple a través de un ménage à trois del dinero rápido, la alta tecnología delictiva y el dominio del secreto. El pasado y el futuro, los valores de la tradición y las esperanzas planeadas, carecen de sentido en ese territorio. Sólo existe el aquí y el ahora: la ocasión propicia, el emporio del capricho donde puedes tener cinco esposas, comprar a un sicario por mil dólares y a un juez por el doble, vivir al margen del gusto y de la norma, entre el colorido horror de las camisas de Versace, jirafas de oro macizo, un reloj que da la hora por 300 mil dólares, botas de avestruz azul turquesa. La gratificación de lo ilimitado a la que aspiran los nuevos modos de comportamiento adquiere en el relato del crimen el amparo de lo oscuro: 15 minutos de impunidad para cualquiera.
Como han documentado Luis Astorga y Renato González Valdés, el narcotráfico era hace cincuenta años un tema regional ubicable en el noroeste de México. Hoy en día involucra los flujos del dinero planetario. La reacción psicológica ante una amenaza que crece y riega dinero ha sido darle la espalda, relegarla al espacio sin luz donde sólo existe el presente. El narcotráfico ha ganado batallas culturales e informativas en una sociedad que se ha protegido del problema con el recurso de la negación: “los sicarios se matan entre sí”. Más que una rutina aceptada o una indiferente banalización del mal, las noticias del hampa han producido un efecto de distanciamiento. Siempre se trata de desconocidos, gente lejana o rara, que sabrá por qué la degüellan. Cada mañana los periódicos publican un rojo marcador: los 12 decapitados de ayer en Yucatán son relevados por los 24 ejecutados de hoy en el parque nacional de La Marquesa. Sin embargo, el instinto de supervivencia ha llevado a aislar mentalmente las zonas de violencia. Mientras los que se aniquilen sean “ellos”, estaremos a salvo.
El narco ha sido durante demasiado tiempo el “expediente equis”, la realidad paralela, la dimensión desconocida, el hoyo negro. Julio Scherer García, decano del periodismo independiente en México, acaba de publicar un libro revelador: La reina del Pacífico. Durante meses, Scherer visitó a Sandra Avila en el penal donde se encuentra desde el 28 de setiembre de 2007. Presentada ante los medios como si fuese “La Reina del Sur”, el personaje de Arturo Pérez Reverte, Avila tiene todo lo necesario para cautivar al ojo público. Es una mujer hermosa, fuerte, desafiante, capturada por un mandatario débil, que se fracturó al caer de una bicicleta (un accidente de kindergarten), disminuido por los uniformes que le gusta lucir (en su cuerpo, todos parecen talla XL). La Reina llegó como una presa irresistible para un presidente de pie pequeño. Su exhibición forma parte de una estrategia de propaganda que no logra mitigar los duros impactos del narcotráfico.
De acuerdo con lo que le dice a Scherer, la participación de Avila en el delito ha sido menos directa y en cierta forma más alarmante de lo que sugieren sus captores. A sus 44 años, no ha conocido otra vida que el narcotráfico. Habla de ese medio como Sofía Coppola podría hablar del cine. Ha frecuentado a todos los capos de interés, fue secuestrada por un novio delincuente, contrajo dos matrimonios con narcos (uno de ellos era un comandante corrompido), padeció el secuestro de su hijo adolescente, ha visto morir gente a sus pies, ha tenido todas las fiestas, todas las alhajas, todos los coches, todas las mansiones que sólo se habitan por un par de semanas, todo exceso adquirible en riguroso efectivo. Durante 44 años vivió en una región aparte, como los participantes del proyecto Biósfera 2000.
Javier Marías, ha comentado que la serie Los Soprano depende de mostrar la vida privada de los gángsters y permitir un acceso insólito –un pase hacia dentro sin riesgo de muerte– a la zona donde los mafiosos son como nosotros y tienen problemas con la escuela de sus hijos. Desde su propia perspectiva, el narco depende de eliminar el afuera y asimilar todo a su vida privada: comprar el fraccionamiento entero, el country, el estadio de fútbol, la delegación de policía, la burbuja que puede habitar Sandra Avila. En este Second Life de la vida real no hay que fingir ni que ocultarse porque los espectadores ya han sido comprados.
La Reina del Pacífico no parece la estratega del mal que le urge al presidente, sino algo más común y terrible: la consorte del ultraje. Ha vivido una vida plena y completa sin pasar un momento por la legalidad. Lo más asombroso no es su jerarquía en el delito, sino que haya cumplido con “normalidad” todos los protocolos de la subcultura en que nació (su única queja es no haber sido hombre para tener mayor protagonismo). De niña a viuda, ha tenido una trayectoria que se lee como un camino de superación personal que hace años era exclusivo de Sinaloa, sede del cártel del Pacífico, y ahora pertenece al país entero, una lógica donde ningún derroche es desperdiciable. Si alguien considera que un artificio llamado Rolex Oyster Perpetual Date tiene suficientes nombres para satisfacer a la Reina, se equivoca. Sandra Avila tenía 179 joyas de ese tipo. Estos excesos de caja fuerte se complementan con el dispendio de armamento. Después de un crimen, los sicarios abandonan 15 ó 17 ametralladoras AK-47, muestra de que su arsenal no tiene fondo.
La teatralidad del narco depende de las balas y la tortura, pero también del desperdicio de armamento y del disfraz, que permite ser miembro transitorio de cualquier cuerpo policíaco. Los cárteles se han infiltrado de tal modo en el poder judicial que no sorprende que cuenten con todo tipo de uniformes reglamentarios. Lo raro es que la policía, cómplice del delito, lleve uniforme.
Ajeno a la noción de frontera, el narcotráfico pasa con fluidez de la vida privada a las regiones, cada vez más remotas, de la vida civil que aún no ha comprado. En su inserción en el dominio público, el capo no requiere de más pasaporte que un apodo; puede asumir un sobrenombre de teodicea (el Señor de los Cielos), ranchería (Don Neto) o dibujos animados (el Azul). Los más temibles son los que insinúan una coquetería femenina que los hechos refutan con fiereza: la Barbie, el Ceja Güera. Como los superhéroes, los narcos carecen de currículum; sólo tienen leyenda. Desconocemos a sus pares en los Estados Unidos. En México son ubicuos e intangibles. Lo mismo da que se encuentren en un presidio de máxima seguridad o en una mansión con jacuzzi, pues no dejan de operar. La negación de la violencia ha dado paso a un temor muy informado. Para certificar que los capos son los “otros”, seres casi extraterrestres, memorizamos sus exóticos alias e inventariamos sus dietas de corazón de jaguar con pólvora y cocaína. Sin embargo, el rango de operación del narco creció en tal forma que cada vez cuesta más concebirlo como una remota extravagancia nacional. Los Soprano es ya el reality show que ofrecen los vecinos.
El paisaje ha cambiado con las inversiones del dinero ilícito. Cualquier ciudad mexicana dispone de suficientes locaciones para filmar la muerte de un capo o de un comandante. Ahí está el restaurante ideal, un château de plástico y neón donde meseras en minifalda sirven costillas de brontosaurio, junto a una concesionaria de Mercedes Benz y un hotel que semeja una mezquita con cúpulas de plexiglas. En ciudades como Torreón o Mérida, que tenían fama de tranquilas porque se presumía que los narcos tenían ahí su residencia y no las usaban para “trabajar”, también hubo ajusticiamientos. En la nueva atmósfera del miedo, diez mil empresas ofrecen servicios de seguridad y tres mil personas se han injertado un chip bajo la piel para ser detectados por radar en caso de secuestro.
La estrategia defensiva de no mirar o de asumir que los atracos ocurren lejos, en un parque temático del ajuste de cuentas para el que por suerte no tenemos entradas, se ha venido abajo. El 15 de setiembre, día de la fiesta de Independencia, dos granadas fueron lanzadas contra una indefensa multitud en la plaza de Morelia. El atentado coincidió con otro, virtual: los habitantes de Villahermosa recibieron correos electrónicos que los señalaban como candidatos al secuestro.
El presidente Calderón pasó por elecciones muy impugnadas que dividieron al país. Para realzar su fuerza, ordenó que el ejército patrullara el país. Este anuncio de que la confrontación era posible, provocó que los cárteles combatieran entre sí y ejecutaran policías. Mientras los cadáveres aparecían en carreteras y cañadas, no se investigaron redes de financiamiento ni se detuvo a cómplices del crimen en el gobierno. El último alto funcionario arrestado por tratos con las mafias fue Mario Villanueva, gobernador de Quintana Roo, investigado en tiempos de Ernesto Zedillo, último presidente del PRI. Los dos gobiernos de la alternancia democrática han sido incapaces de investigarse a sí mismos y detectar los pactos que permiten que prospere el narcotráfico.
Hemos llegado a una nueva gramática del espanto: enfrentamos una guerra difusa, deslocalizada, sin nociones de “frente” y “retaguardia”, donde ni siquiera podemos definir los bandos. Resulta imposible determinar quién pertenece a la policía y quién es un infiltrado.El trato con el crimen ha derivado en un decisivo desplazamiento simbólico. Si durante décadas nos protegimos de la violencia pensándola como algo ajeno, ahora su influjo es cada vez más próximo.
Desde el arte, la instaladora Rosa María Robles anticipó esta resignificación del miedo. Su exposición Navajas, exhibida en Culiacán en 2007, incluyó la pieza “Alfombra roja”, que no se refería a la pasarela donde los ricos y famosos desfilan rumbo a la utopía de Andy Warhol, sino a las mantas de los “encobijados”, teñidas con sangre de las víctimas, la “colonia penitenciaria” que entre enero y octubre de 2008 cobró cerca de tres mil víctimas. El momento irrepetible del crimen y las posibilidades ilimitadas del narcotráfico adquieren en esta pieza otro sentido. La sangre pasa al tiempo lineal, al suelo común donde la vida es tocada por el crimen. Robles logró hacerse de ocho mantas en una bodega de la policía. Con ellas creó su “Alfombra roja”. Llevadas a una galería, se convirtieron en un dramático ready-made. Duchamp pactaba con James Ellroy: el “objeto hallado” como prueba del delito. Robles puso en escena la impunidad por partida doble: mostró un crimen no resuelto y comprobó lo fácil que es penetrar en el sistema judicial y apropiarse de objetos que deberían estar vigilados.
Navajas dio lugar a una polémica sobre la pertinencia de reciclar objetos periciales. Sin embargo, el verdadero impacto de la obra fue otro: en la galería, las mantas brindaban una prueba muy superior a la que brindaron en la morgue. Después de algunas discusiones, “Alfombra roja” fue retirada. Entonces Rosa María Robles tiñó una cobija con su propia sangre. El gesto define con acucioso dramatismo la hora mexicana. Todos tenemos méritos para pisar esa alfombra. De manera simultánea, el terror se ha vuelto más difuso y más próximo. Antes podíamos pensar que la sangre derramada era de “ellos”. Ahora es nuestra.

(c) juan villoro y Clarin.
http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2008/11/29/_-01811480.htm

lunes 8 de febrero de 2010

REVISTA DE PRENSA: FEUDERALISMO...

El término “feuderalismo” fue acuñado por el ex gobernador de Zacatecas y ex presidente del PRI, Genaro Borrego, para designar el fenómeno geopolítico en que paradójicamente, con la alternancia, derivó el proyecto de un nuevo federalismo que liberara a las regiones- la potencial riqueza de su diversidad natural, cultural, social- del yugo centralista.
La semana pasada, Héctor Aguilar Camín- coautor al lado de Jorge Castañeda del polémico ensayo Un futuro para México- retoma una vez más este concepto en cinco artículos de primera necesidad en su espacio de Milenio.

¿Estamos ante una regresión política, el mismo antiguo veneno en recipiente nuevo?.
Creo que los sudcalifornianos tendríamos mucho que compartir y añadir sobre este tema.

“Nos recuerda Leo Zuckermann –dice Camín-que en los cuatro estados donde
se anuncian alianzas de PAN y PRD contra el PRI (Oaxaca, Puebla, Hidalgo y
Durango) el PRI ganó en la última elección todos los distritos: 39 de 39.
Nadie en su sano juicio puede decir que tal unanimidad es una expresión deseable
de la vida democrática. Nadie puede decir tampoco que sea el fruto de una
dictadura o de elecciones inventadas
“(…)El extravagante caso de la democracia mexicana es que mientras generaba a escala
nacional una competencia efectiva, con división de poderes y equilibrios a veces
paralizantes, en los estados dio lugar a hegemonías políticas parecidas a las
que el PRI-gobierno ejerció durante años sobre el conjunto de la República.
Cómo fue posible esto, es una gran historia por contar: cómo se recreó un
sucedáneo del antiguo régimen priista, con instituciones y reglas democráticas,
en los estados de la Federación.
“Es el fenómeno que algunos llamamos “feuderalismo”..(…), eso que los medios y la oposición al PRI han empezado a llamar “cacicazgos periféricos”, “virreinatos tropicales” y cosas peores. La historia está por escribirse pero los rasgos fundamentales del fenómeno son visibles. Contribuyen a él dos hechos clave. Primero, el efectivo aprendizaje de las reglas democráticas y su utilización desde los gobiernos locales para alcanzar victorias imaginables sólo en el antiguo régimen: resultados del antiguo régimen con reglas del nuevo.
“Segundo, la extraordinaria transferencia de dinero federal a los gobiernos
locales, un dinero de los que éstos apenas rinden cuentas a quien se los da y
utilizan más o menos libremente, entre otras cosas, para aceitar la política
local. Al igual que los presidentes priistas de antaño, los gobernadores de hoy
(priistas y no priistas) son dueños del poder y del dinero en su territorio.
Se han vuelto dueños también de las urnas, porque lo son en distintos grados de
los otros poderes, de los medios y los negocios, y, a veces, hasta de su
oposición.

“..Hay una tribu de reciente génesis, invisible pero fundamental en la administración regional de la democracia mexicana. Son los estrategas electorales, los nuevos alquimistas que diseñan los planes de los gobiernos estatales para ganar en las urnas.
(…)A la hora de la estrategia y de la acción electoral, gobierno y partido son la misma máquina. El gobernador es el jefe del partido que tiene la mayoría, y el partido es la maquinaria que garantiza la mayoría al gobernador. Cuando uno habla en los estados de la necesidad de construir mayorías gobernantes, una pregunta que suele venir del público es si se refiere uno a mayorías como las que hay en ese estado, porque de ésas no quieren ni oír hablar.
“Son mayorías de las de antes, construidas con el saber electoral de ahora. Y con
las carretadas de dinero que la política ha necesitado siempre y que hoy llega a
los estados como nunca por los acuerdos fiscales de una Federación que está
obligada, por ley, a repartir dinero a las regiones pero no tiene el poder de
vigilar su uso.

“Este año la transferencia de recursos federales a los estados será de unos 70 mil millones de dólares (de un presupuesto federal de unos 244 mil millones).
Los gobiernos estatales no tienen que rendir cuentas a la Federación del uso de
esos recursos, pueden cambiar su destino con sólo informar de los motivos del
cambio y no están sujetos a evaluación de resultados. Todas las cuentas las
entregan a sus congresos locales, que son los que validan sus cuentas públicas.
Un rasgo central del feuderalismo es, entonces, que los gobiernos tienen enormes
bolsas que repartir, más o menos libremente, entre sus clientelas políticas
locales.
“La mecánica de la negociación de los congresos locales tiende a volverse un
forcejeo de asignaciones que compran o suavizan votos. Mi caso preferido en la
materia es el de una diputada de la oposición de un estado del sureste que votó
un punto de acuerdo si le daban a su novio una moto Harley Davidson.

“El dinero federal da márgenes de autonomía nunca vistas a los gobiernos
estatales. No son recursos suficientes para transformar sus estados, pero sí
para hacer política, ampliar clientelas, calmar a la oposición, neutralizar a
los medios e invertir lo necesario en el diseño y ejecución de estrategias
electorales ganadoras.”.

CLASE SIN CLASE

El hecho de que en BCS, la supuesta oposición, perdida en su inofensivo y muy sospechoso jueguito contestatario, no haya, ni por equivocación, convocado a foros de debate sobre temas como el feuderalismo, nos da una idea de nuestro lacerante rezago político.
En los últimos 10 años, ningún partido político- la clase política sin clase, en su conjunto-, empezando por el de la espuria “revolución democrática”, ha propiciado la libre discusión de ideas, ni mucho menos producido nuevos documentos básicos, refundacionales, con la debida actualización ideológica, como la nueva etapa lo exigía.
Nuestros (¿?) politiquillos no saben hacer otra forma de hacer política mas que la del “desayunadero” y el llamado a su negrero favorito que los mantiene vigentes en las columnas caseras, fuera de las cuales, no existen… a menos que sea para hacer el ridículo al estilo Leonel.
“Es penoso- me comentaba hace unos días un joven e ilustrado político paceño- que diez años después, el PRI esté en la disyuntiva de… Estelita o el Tony. ¡Qué horror!!”.

AVATAR...

Reforma 08 febrero de 2010.

Ideas y palabras.

Denisse Dresser


En la película de James Cameron, un avatar es una criatura genéticamente modificada para permitir que los humanos puedan vivir sobre el planeta Pandora. En el ámbito de la computación, un avatar constituye la representación tridimensional del usuario y su alter ego en el ciberespacio. En cualquier diccionario, el término “avatar” es usado para definir la encarnación de un valor, la manifestación de una forma, la encarnación de una cualidad. Y en el mundo de la política mexicana podría catalogarse así a algo que muchos ciudadanos quisieran construir. Algo a lo cual muchos ciudadanos tienen derecho a aspirar. Algo que el sistema político no debería tener el derecho a negarles: Las candidaturas independientes. Las candidaturas autónomas. Las candidaturas que se construyen fuera de los partidos. Las candidaturas ciudadanas reconocida en 80 países, mientras en México la lideresa del PRI –Beatriz Paredes– augura con envalentamiento singular: “No pasarán”.
Lamentablemente su hostilidad es compartida y con frecuencia por malos motivos. Se les descalifica porque “son partidos políticos que no se atreven a decir su nombre”. O porque “explotarán pulsiones políticas arraigadas”. O porque “abrirían las puertas a la banalización de la política”. O porque “erosionarían la representatividad de las instituciones”. O porque llevarían al “infiltramiento de la ultraderecha”. O porque son “un dulce envenenado”. O porque forman parte del decálogo de Felipe Calderón, el cual muchos rechazan –por razones políticas o ideológicas– aunque contenga propuestas que grupos ciudadanos han impulsado desde hace años.
Pero ante la recalcitrancia y rechazo expresado en las últimas semanas, valgan las siguientes preguntas: Si las candidaturas ciudadanas son tan peligrosas, tan nocivas y tan desestabilizadoras, ¿cómo explicar su existencia en democracias que admiramos y cuyo funcionamiento es mejor al de México? Si hay un consenso en torno al descrédito de los partidos, ¿qué otros acicates existen para obligarlos a representar de mejor manera con la sociedad? Si se reconoce –como lo revela Latinobarómetro– que el malestar es hondo y la desconfianza también, ¿cómo encarar el déficit democrático y la crisis de representación? Un primer punto de partida sería examinar a las candidaturas ciudadanas con la honestidad debida, sin sobredimensionar sus peligros, sin ensalzar demasiado sus logros, sin condenarlas de entrada tan sólo porque un presidente del PAN –cuestionado y cuestionable– propone su inclusión.
Es cierto, las candidaturas ciudadanas no son una panacea. No curan el AH1N1 ni el cáncer y tampoco rayan zanahorias. No constituyen un pasaje de entrada al paraíso ni tampoco –por sí solas– nos sacarán del infierno. No logran, en la mayoría de los casos, ganar más que 10-20% del voto. Pero sí ofrecen fórmulas alternativas de participación ante partidos que han erigido altas barreras de entrada alrededor de su alcázar. Sí proveen una ruta mediante la cual los ciudadanos pueden acceder a la representación sin someterse a los mandatos de las maquinarias. Sí son una amenaza permanente a partidos que han divorciado la agenda política de la agenda pública, y no hablan de nada que le importe verdaderamente a quienes se ven obligados a votar sólo por ellos. Sí son un correctivo a partidos que han perdido el rumbo, que han dejado de ser puente, que han privilegiado la lógica patrimonial por encima de la función representativa. Sí pueden ser un avatar necesario; la encarnación de fuerzas, de perfiles, de anhelos que los partidos acaparan o sofocan.
Como argumenta Marco Enríquez-Ominami, candidato independiente en Chile: “Los problemas de la democracia se resuelven con más democracia”. Con más ideas. Con más debate. Con más candidatos. Con más acceso. Con más portavoces para los temas álgidos que los partidos no quieren tocar. La democracia es impensable sin los partidos, pero los partidos no deberían tener el monopolio sobre la participación en la esfera pública. El objetivo de las candidaturas independientes no es poner en jaque a la democracia, sino mejorar la calidad de la representación que ofrece. Los partidos y las candidaturas ciudadanas pueden coexistir y cohabitar y complementarse. Pero para ello será necesario reglamentarlas adecuadamente, financiarlas equitativamente, fiscalizarlas eficazmente como lo han podido hacer con éxito otros países.
Las barreras legales y logísticas a las candidaturas son superables; en México hace falta derrumbar las barreras políticas y los prejuicios mentales. En ese sentido Jorge Castañeda tiene razón: Los legisladores lo pueden hacer y si no lo hacen es porque no quieren. Y no quieren porque el statu quo es el mejor posible para la clase política. Pero a la vez conlleva el desprestigio de la democracia, el descrédito de los partidos, la desilusión de los ciudadanos. Ellos también tienen derecho a su avatar; a esa figura concebida con la idea de participar, corregir, mejorar, incidir. A esa figura que haría posible una vida distinta en el planeta político.

sábado 6 de febrero de 2010

APUNTES DE CAMPAÑA...(fragmento)




Hace algunos años, acepté participar como “precandidato” del Partido del Trabajo a una diputación local. Sabía que no tenía ninguna posibilidad de entrar en una auténtica competencia democrática, pero mi futuro político no me importaba tanto como la oportunidad de hacer una crónica desde las folclóricas entrañas del grillerío doméstico. Una frase de Librado González, gerente local de la franquicia petista, me había dado la pauta: “Nosotros estamos en el mercado político…”

El siguiente fragmento corresponde al libro inédito Apuntes de campaña(a publicarse este año electoral!! No se lo pierda!! ), que aquí comparto por considerarlo un saludable ejercicio de memoria en el que aparecen algunos de las “cabecillas sonrientes” inmortalizadas en la foto emblemática de la miseria política y humana de la generación coyuntural del 99.

Y entonces…llegaron ellos.

LP. 2002.-El epicentro del momentum sudcaliforniano se ubicó esa vaporosa noche de agosto en la esquina de 5 de Mayo y licenciado Verdad. Singular velada aquella en que los cantos de la grey católica provenientes de un atiborrado estadio Arturo C. Nahl, escenario de la consagración del nuevo obispo de La Paz, se mezclaron con el desentierro de las estrofas de la Internacional, a cargo de las huestes “manuelistas” que habían tomado la sede del Partido del Trabajo.

Ahí estaba la Mary, la recepcionista, con esa sonrisa a la medida de la amplia estancia de la ex residencia del empresario, ahora fugitivo de la justicia leonelista, Oscar Cota Olachea, repartiendo la letra del himno comunista entre las doñitas que se habían dejado venir desde la periferia citadina para no dejar que el “Pargo Enhielado”- como ahora le decían las bravas mujeres al otrora adorado Lionel-, se saliera con la suya imponiendo a como diera lugar al odiado “Cochi con Tacones”, como candidato oficial a la alcaldía paceña..

Había un ambiente de rebelión como en los que dicen anduvo el Lionel en sus años de rojillo filotrotskysta(¿?), con los íconos revolucionarios atestiguando la insólita escena desde las paredes de la residencia cuyos “aristocráticos” fantasmas desearían tener derecho a una muerte definitiva ante la invasión del popolo grosso sudcaliforniano.

El Che Guevara y Marcos, Fidel y Ho Chi Minh, al lado y de la mano de las heroínas de la periferia paceña, de los pequeños comerciantes y burócratas suicidas que habían desafiado el puño rencoroso de Lionel al seguir a Manuel, el de Todos Santos, en la aventura de una nueva ruptura.
El ambiente había sido encendido por el sorpresivo arribo de dos personajes non gratos: el alcalde del opulento y caótico municipio de Los Cabos, Narciso Agúndez, su prima hermana, la diputada federal Rosa Delia Cota Montaño, y su hermano Antonio, “dirigente” del PT en Cabow County.

Venían a hablar con el profe Anaya, quien después de haber sido recibido con gritos destemplados por los “manuelistas” que le exigían “respeto a la voluntad del pueblo”, se había atrincherado en la ex alcoba nupcial de los Cota Olachea llevándose como rehén al pretenso candidato Manuel y sus allegados.

Los visitantes cabeños acababan de publicar un desplegado desconociendo la postulación de Manuel Salgado por el PT, y pronunciándose a favor del candidato oficial, Víctor Guluarte Castro y la renovación de la Alianza de la Democracia y del Trabajo..

Al grito de “¡¡Traidores!!”, los beligerantes manuelistas le cerraron el paso a la pareja de primos, y otros parientes, y los arrinconaron a la entrada de la cocina. Doña Herminia , la de la Márquez de León, no resistió la tentación de desinflar los bien cultivados cachetes de Narciso y le lanzó un volado de derecha que de pasadita alebrestó el guajolotero peinado de Rosa Delia.
Tuvieron que pasar largas y tensas horas para que los dejaran subir a ver al atolondrado Profe.
Tiempo crítico que puso al borde del infarto al dirigente petista, el buen Librado, quien parecía moverse como tocado por un rayo épico- certidumbre de la gravedad del momento histórico- entre el gentío encolerizado y azuzado por la Mary, que por momentos me hacía recordar a La Tita, aquella activista de la Facultad de Derecho, sobreviviente del 68, en los tiempos de Castro Bustos y Falcón.

Los Montaño se colgaron en su visita al Profe ante la impaciencia de los dirigentes y candidatos petistas que se habían dejado venir de todos los municipios de la media península. Venían a decirle al Profe que rechazaban definitivamente la alianza con el PRD, pues consideraban que la supuesta encuesta practicada por la “prestigiada” empresa Mitofsky que había dado como triunfador al “Cochi con Tacones”, el candidato oficial, en la disputa por la candidatura a la alcaldía de La Paz, no convencía a nadie.

Una vez en la ex alcoba conyugal de los Cota Olachea, la única con aire acondicionado, el Profe, ya navegando con el automático y entre pestañita y pestañita después de la maratónica jornada , tuvo que soportar el fuego granado del petismo local en pie de lucha, avivado por la gente traída por Manuel a la tradicionalmente despoblada sede del PT.
El clamor fue unánime. Era la hora de empezar a caminar solos. El PRD era un partido a la baja, con un candidato burdamente prefabricado al estilo de la decadencia priista que iba directo a una derrota electoral que no había por qué compartir.

Era la hora de posicionar al PT, legitimarlo, dignificarlo ante una ciudadanía desencantada por el manejo caciquil del PRD .Las intervenciones se sucedieron sin límite de tiempo. El Profe despistaba cada vez menos las pestañeadas ante la angustia de Librado, el discípulo del catédrático Alberto Anaya, cabecilla del movimiento de inspiración maoísta Tierra y Libertad, en la Universidad de Nuevo León, quien muchos años más tarde, ya en calidad de dirigente del Partido del Trabajo, buscaría al ex alumno sudcaliforniano para ofrecerle la dirección local del partido.

Esta entrañable relación con el Profe fue remarcada cuando Magda, esposa de Librado, le habló en un tono tan pero taaaaan familiar que nos hizo imaginar que el Profe no podría negarse a apoyar a Manuel, el candidato que había traído pueblo a un organismo vacío, a unas siglas inertes que bajo el liderazgo de Librado habrían de colocarse a la vanguardia de la transición democrática sudcaliforniana más allá de la coyuntura electoral.

Una guerrillera voz sacó a Anaya de uno de sus cachondeos con Morfeo. La gente, o buena parte de la opinión pública, desconfiaba de la elasticidad moral del PT cuando de negociar, de pacos cupulares se trataba.

-Es más-dijo el joven cabeño en un tono que me hizo recordar a los incendiarios líderes post 68 que conocí en la UNAM-, se dice que usted ya viene maiceado por Lionel..

Encendido, frunciendo el ceño, Anaya ripostó:

-Si fuera un pillo dispondría del presupuesto del PT, del millón de dólares mensuales que recibimos, de los 25 millones de dólares anuales. ¿Qué me podría ofrecer Leonel?

Luego de que el brillante y enjundioso mozuelo mulegino, Alí, en un incendiario discurso llamó “culeros” a los neoperredistas y leonelistas, y profirió otros términos altisonantes como una demostración de la libertad lingüística conquistada en el camino revolucionario, Librado, el discípulo, pidió la palabra.

El clon de Carlos Olachea y Viruta (la pareja humorística de Capulina) pronunció un discurso conmovedor, que a algunos nos hizo un nudo en el cogote.

-Dejé la Academia –dijo un vehemente Librado de pie frente a su mentor y su rebaño- para integrarme a las tareas de partido con esa profunda convicción que usted, Profe, nos inculcó en los años universitarios. He trabajado con total entrega. He ido y venido por todo el estado, yo que tan sedentario era. Antes me daba hueva ir a Los Cabos, ya ni se diga a Santa Rosalía o Guerrero Negro. Ahora voy y vengo a cada rato. Casi no tengo tiempo de estar en mi casa, con mi familia. Por eso ahora le digo que si no sostenemos la candidatura de Manuel Salgado, mejor me voy a mi casa, me retacho a la universidad. Pactar con el PRD sería ser cómplice de la ambición de poder , la avaricia de una familia: los Cota Montaño.

Un nutrido aplauso rubricó las palabras del dirigente petista súbitamente revaluado, crecido, enriquecido. Pero nadie, ni Librado, le pudo sacar al Profe la promesa de cumplir con la exigencia de sus circunstanciales correligionarios sudpeninsulares de que fuera Manuel el candidato petista a la alcaldía de La Paz y que no hubiera alianza con el PRD.
El asunto lo resolvería el Consejo Nacional, previa revisión de la encuesta de Mitofsfsy y quizás la práctica de un nuevo muestreo encargado por el propio partido. Invitaba a representantes de cada municipio a asistir a la sesión del consejo a realizarse en la ciudad de México el próximo miércoles, es decir mañana.

Y colorín colorado, good night, fuímonos, porque un desvelado Lionel aguardaba al Profe en un hotel del puerto.

“!Que espere, que espere!!”, gritaron unos. Otros, los siempre mal pensados, se preguntaban si algún precandidato locochón, dizque poeta de tiempo completo, le había pasado por debajo de la mesa al Profe una de esas piedras baturianas tan codiciadas en ciertas trincheras de la revolución democrática, pues el político regiomontano estaba de nuevo con las luces encendidas.

- Es que va por los billetes- remató el “compa” de San Locos..

CASA DE CITAS.- “Todo está listo: el agua, el sol, el barro/ pero si falta usted/ no habrá milagro..” JM SERRAT.(mail: malekon04@yahoo.com)

*Libro inédito de crónica política.

martes 2 de febrero de 2010

TOMAS ELOY, UN ESCRITOR QUE NOS ACERCÓ A LA VERDAD


LA NACION (Diario Argentino) 02 febrero de 2010.


Carlos Fuentes

Conocí a Tomás Eloy Martínez en el lejanísimo verano de 1962 y en un balcón suspendido sobre la avenida Quintana. En Buenos Aires. En compañía de Augusto Roa Bastos, Ernesto Sabato y Francisco Petrone. Admirando a nuestra anfitriona, la bellísima señora de Galli Mainini. Temerosos de que el balcón no aguantara nuestro peso. Porque, como la República Argentina, el balcón crujía.
Lo abandonamos en aras de la supervivencia, pero también porque nuestra juventud estaba llena de proyectos de vida y trabajo que no merecían terminar destrozados en las aceras de la bella capital argentina. Para mí, la más bella ciudad de América latina.

Gracias a que el balcón no se cayó pudimos disfrutar, durante el siguiente medio siglo, de una obra, la de Tomás Eloy Martínez, terrible y hermosa, puntual e imaginativa, recreación literaria de esa interrogante humana y política que llamamos "la Argentina".

De La Novela de Perón a Purgatorio , pasando por Santa Evita, El vuelo de la reina y El cantor de tango, Tomás Eloy nos indica que si sólo pudiéramos vernos dentro de la historia, sentiríamos terror. Para superarlo, el novelista que fue -que es- Tomás Eloy no niega la historia, sino que la resucita, la transforma, la reinventa para hacerla no sólo visible, sino comprensible.

Tomás Eloy Martínez escribió la historia de un país latinoamericano autoengañado, que se imaginó europeo, racional, civilizado, y un día amaneció sin ilusiones, tan latinoamericano como México o Venezuela, tan brutalmente salvaje como sus dictadores militares, tan brutalmente corrupto como sus políticos, tan ciego como todos ante las poblaciones de la miseria que fueron bajando hasta las avenidas porteñas, donde hoy recogen basura a la medianoche para comer.

Por decir esto, en La pasión según Trelew , Tomás Eloy fue perseguido y debió exiliarse. Su última novela, Purgatorio , viene siendo un espléndido resumen del terror, la imaginación y la esperanza argentinos.

En Purgatorio , Tomás Eloy Martínez se propuso darle relevancia literaria a un tema que pesa sobre la política argentina: los desaparecidos, las prácticas brutales de la dictadura militar de los años 1976 a 1981; prácticas llamadas, con eufemismo delirante, Proceso de Reorganización Nacional. Apresar disidentes; torturarlos en presencia de sus mujeres e hijos; asesinar a toda persona sospechosa de leer, pensar o actuar de una manera desaprobada por la dictadura; secuestrar niños, darles otro nombre y familia distinta.

Tan odiosa violación de la persona puede ser denunciada en un diario, en un discurso, en una manifestación. ¿Cómo incorporarla a una ficción, cuando la realidad rebasa cuanto la literatura puede imaginar?

Purgatorio relata la historia de una mujer, hija de un magnate argentino que apoya a la dictadura y participa de sus diversiones, hasta el grado de invitar a Orson Welles a filmar el campeonato mundial de fútbol, como Leni Riefensthal filmó los juegos olímpicos de Berlín en 1936, bajo el régimen nazi. Emilia Dupuy, la hija del magnate, está casada con un cartógrafo, Simón Cardoso, obligado profesionalmente a recorrer el país, midiéndolo. La policía de la dictadura lo confunde con un terrorista y lo hace desaparecer.

¿Dónde buscar a un "desaparecido"? Desesperada, Emilia sigue todos los itinerarios que su marido pudo tomar: Brasil, Venezuela, México y, al cabo, los Estados Unidos, hasta el día en que, establecida en una pequeña ciudad universitaria de Nueva Jersey, Emilia reencuentra a su marido perdido.

Sólo que él sigue siendo un hombre de 30 años y su reaparición va a destruir la costumbre de Emilia: vivir recordando la ausencia del único hombre que amó y que, ahora, regresa con "una sonrisa llegada de muy lejos".

No diré más. Sólo añadiré que Orson Welles pone como condición para aparecer en la película que los militares hagan aparecer a los desaparecidos, ya que, en la novela, como en el cine, se pueden crear todas las realidades posibles, imaginar lo que aún no existe y detener el tiempo.

Tomás Eloy Martínez buscó -y encontró- en la novela la realidad de lo que la historia ha olvidado. Y puesto que la historia ha sido lo que ha sido, la literatura nos ofrece lo que la historia no siempre ha sido y, a veces, lo que nunca ha dicho. En la obra de Tomás Eloy, el lenguaje, portador de duda frente a la ideología, la certeza religiosa, el conformismo moral o la mascarada política, no puede dejar de lado ni a la ideología, ni a la religión, ni a la moral ni a la política. La diferencia estriba en que la novela no puede ser dominada por ninguna de las cuatro. Por el contrario, puede presentar ideología, religión, moral o política como problemas, abriéndole la puerta a la interrogación, elevando el techo de la imaginación, descendiendo al sótano de la memoria y, sobre todo, dejando la ventana abierta a la palabra de Pascal: "Vengo a proponerles una duda".

La riqueza de la cultura argentina contrastaba con la pobreza de su vida política y económica. Tal es el enigma de esa gran nación, planteado una y otra vez en la obra de Tomás Eloy: ¿por qué, teniéndolo todo, la Argentina acaba teniendo nada? ¿Por qué la cultura vigorosa e ininterrumpida de la República del Plata no le da vigor y continuidad a su vida política?

Quizá Tomás Eloy Martínez nos advierta, desde su vida, desde su muerte, que cuando al cabo entendemos nuestra miseria, podemos entender sus abismos y sus cumbres y, a partir de ello, conocer la verdad.

Tomás Eloy Martínez, como pocos, nos acercó a la verdad. Huidiza, interminable. Como la libertad misma.