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lunes, 23 de marzo de 2015

TIJUANA D. C.



A estas mismas horas y por estas mismas fechas, hace 22 años, me encontraba compartiendo con amigos periodistas el cafecito  vespertino en el Sanborns de La Mesa.

De repente, apareció en la pantalla del televisor- siempre encendido en un extremo elevado de la barra-  el rostro demudado del conductor del canal 12, Fernando Belmonte, con un corte informativo:

El candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, había sido baleado  al finalizar un mitin en la colonia Lomas Taurinas, y había sido trasladado al Hospital General, de Vía Rápida Oriente.

"Tenía que ser Tijuana", dijo un experimentado columnista.

Con el fondo del creciente ulular de las sirenas policiacas erizando la piel, abordé mi vehículo y tomé la vecina Vía Rápida hacia el nosocomio que en todo lo alto lucía el logo de Solidaridad.

Los alrededores- plagados de patrullas-, las salas de espera ya estaban atestados de gente trajeada, con un fistolillo tricolor en la solapa; medios nacionales y extranjeros, populo grosso con imágenes de la virgen de Guadalupe, velas y veladoras.

Tres horas más tarde, Liébano Sanz, trepado en un escritorio a la entrada del área de quirófanos, anunció la muerte de LDC.

Una noticia que ya había filtrado desde el lugar de los hechos, la conductora de Televisa Talina Fernàndez- amiga de Diana Laura, la viuda- a Jacobo Zabludovsky, que dirigía la cobertura especial en el Canal de las Estrellas.

Al día siguiente fuimos a hacer un recorrido por Lomas Taurinas. Los vecinos del escenario del crimen estaban pasmados.

No querían hablar por su cuenta. Nos remitían a la lideresa de la colonia, Yolanda Làzaro Caratachea.

"Pregúntele, ella le dirá lo que aquí todos vimos".

De viva voz de la responsable de la organización del fatal mitin, escuché por primera vez la versión de los Aburtos.

"Eran varios, idénticos a quien dicen es el asesino".

Ya era la Tijuana D.C. ( Después de Colosio), y empezaban a conocerse detalles del perfil del "asesino solitario", al tiempo que se alteraba radicalmente la escena del crimen y empezaba la serie ejecuciones de diversos personajes relacionados con el "magnicidio".

Mario Aburto, contaba el Zeta, tenía en su diario dibujos y apuntes que lo identificaban como un "caballero águila", una figura mítica utilizada con fines proselitistas por el Partido Unión Americana,  fundado en Tijuana por el doctor Ernesto González  Messina, cuya razón de ser era la anexión de nuestro país al vecino de norte.

La novia de Aburto habría confirnado la relación personal de Mario con Messina.

Fui hasta su consultorio en el centro de Tijuana, y Messina - un hombre bajito, tenebroso, a la defensiva, nativo de Colima-me recibió dispuesto a hablar largo y tendido.

Sobre el escritorio, una colección de la revista Proceso. Separada del resto, el más reciente número  del semanario con el rostro consternado de Colosio en la portada, y una frase lapidaria: "En el limbo".

Messina fue al grano. No "recordaba" si Aburto lo había visitado, pero no tenía duda: se había convertido en un "gran héroe nacional al ejecutar a un miembro de la dictadura del PRI/Gobierno".

Tijuana DC....

Con el seguimiento al caso Colosio se fueron acumulando las cuartillas, los archivos virtuales.

Pensé en publicar un libro, pero me vi rebasado por los acontecimientos cuando otros se me adelantaron.
Algunos de ellos repitiendo de oídas, reciclando notas periodísticas, a la distancia.
Puro oportunismo editorial y ganas de lucrar con la tragedia.

Desistí de mi propia aportación a esa "literatura de emergencia".
Las cuartillas impresas  acabaron accidentamente en una hoguera en el patio trasero, y como por arte de magia negra  un virus asesino se hizo cargo de los archivos y de paso de mi primera PC.

1 comentario:

Francisco E. Septién P. dijo...

Yo estaba terminando de dar una clase de Excel en mi negocio de computadoras en Plaza Rio, ¨Compu-FACIL¨ cuando llegó la noticia y pensé lo mismo.......TENIA QUE SER EN TIJUANA......Joderrrrrrrrrrr!!!!