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martes, 5 de junio de 2012

LA UNIVERSIDAD Y EL CERRO DE LAS CHIVAS: Cualquier similitud es pura coincidencia.



                                                                                                                             José Manuel Green Olachea

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero comparar un cerro con la UABCS, más que eso, es muy extraño. El símil se establece por la manera en que la mano del hombre y sus intereses creados han hecho presa de ambos en menoscabo de su propia existencia. El Cerro de las Chivas se usó con el pretexto del desarrollo turístico sin consideración alguna, en cambio la Universidad es botín de gente a la que no le importa su funcionamiento institucional, que siendo lo que es y lo que significa para los sudcalifornianos, se utilice también sin consideración alguna.
En San José del Cabo existe un cerro muy peculiar, por supuesto siempre ha estado ahí a pesar del tiempo y del desarrollo turístico que ha modificado paisajes, costumbres y también valores sociales con el pretexto del progreso. El cerro se ve desde el puente que cruza el arroyo hacia la Marina San José, desde ese lado se observa a lo lejos al lado izquierdo de las torres de la iglesia, atrás del pueblo; los lugareños desde siempre lo conocen como el Cerro de las Chivas, su vista espectacular abarca el pueblo, el estero, el arroyo, el mar, Punta Gorda y los poblados de La Playa, La Choya y Las Ánimas.
Cuando llegó FONATUR trajo una visión diferente que alteró el orden social, a través de CORETT puso nervioso al fundo legal de San José metiendo ruido en los habitantes para adecuar el régimen de la propiedad, pero más que eso, la plusvalía de terrenos fue patente y se apropió de cosas como el Cerro de las Chivas que no fue la excepción, expropió terrenos ejidales para fraccionarlos y con esa visión comercial y sin considerar autoridades locales y mucho menos a la población, modificó nombres  de playas e implantó otros extravagantes en calles, fraccionamientos y áreas especiales, desalojaron gente de sus casas en sitios de interés para ellos y los reubicaron en otros lados, formaron colonias nuevas, mucha gente se deshizo de sus propiedades por el espejismo momentáneo, etc., la prioridad era el desarrollo turístico y había que rendirse ante él.
En el argot popular se palpaba incertidumbre, indignación y también la ironía de Juan Pueblo, si FONATUR hacía cosas ¿por qué ellos no? A una colonia nueva le pusieron el mal de orín porque el agua solo llegaba en gotitas; la palomilla en el pueblo creó un torneo de pesca de orilla que se realizaba en La Playa en fin de semana entorno al día de La Marina creando un premio de primer lugar con lo que se alcanzara a juntar de inscripciones para otorgarlo al que capturara el pescado más pequeño, contrario al torneo millonario Bis Bis de los hoteleros que premiaba con un millón de dólares por capturar en lancha al pescado más grande. En el torneo popular hubo quién sintiéndose ganador antes de tiempo, a cuenta del premio festejó con todos y cuando menos pensaban los del festejo, apareció un niño que les ganó a última hora, quedando empeñados con el de las bebidas.
Así eran las cosas, también se dijo que FONATUR había cambiado de nombre al Cerro de las Chivas, que al fraccionarlo para promover la venta de terrenos lo llamó La Colina de las Cabras, y un ¨tiempecito¨ después, cuando ya había residencias, la gente decía que ahora se llamaba Lomas de Capricornio. La jerga popular había aprendido la lección al ser testigo del ¨camaleonismo¨ paisajístico y urbano que indujo el progreso, la población cabeña creció como nadie en el país y la llegada de intereses sanos y malsanos perturbó la calma pueblerina, sus habitantes para poder sobrevivir también tuvieron que cambiar su manera de vivir.
Aun con esos embates, el Cerro de las Chivas era el mismo cerro milenario que vieron nuestros antepasados, que a pesar del tiempo y de los intereses externos que FONATUR atrajo, ahí seguía adusto con la diferencia de que antes en él solo vivían insectos, arañas, cachorones, cachoras, pájaros, bejoris, güicos, ratones, ratas, liebres y víboras de cascabel. Ahora sus residentes urbanos gozan de la vista panorámica y del estatus social que les otorgan la plusvalía de sus propiedades y la tranquilidad del cerro.
La Universidad antes de crearla era un sólido y añejo anhelo que permanecía vigente en el alma de los sudcalifornianos desde hacía varias décadas, porque salir a estudiar a México o a Guadalajara, más que un derecho era un privilegio, sólo iban los que tuvieran recursos económicos o aquellos que fueran apoyados con becas estudiantiles en el DF. La educación normal era lo único que había localmente y la prepa Morelos, como requisito universitario, se fundó a principios de los 60´s, al menos se podía estudiar la prepa en La Paz.
El nuevo Estado Libre y Soberano requería una Universidad, la de los sudcalifornianos de la que se esperaba una enseñanza con valores universales y democráticos, por los que se había luchado desde mucho tiempo atrás.
El nuevo gobierno gestiona la creación de la Universidad como secuela de una lucha por la democracia que años antes lideró el Frente Unido Sudcaliforniano (FUS) con el Dr. Francisco Cardoza Carballo y el Sr. Francisco King Rondero, secundados por el pueblo sudcaliforniano a fin de establecer un régimen de gobierno civil en lugar de las imposiciones militares.
La UABCS se funda en 1976 como una institución pública y autónoma de educación superior, como un derecho del pueblo y en apego a la Constitución, sin duda la obra más importante del gobierno de entonces. Al establecerla, le sustraen la autonomía a espaldas del pueblo y traicionan el espíritu democrático que planteaba el FUS, su Ley Orgánica se respetaba pero los gobernadores imponían rectores sin que hubiera elecciones, se privilegia el control político sobre los valores formativos y se oprime su espíritu libertario dejándola sin alma, nunca entendieron que la Universidad es para gente adulta con diversidad de ideas y valores. Al iniciar con autonomía ficticia se incuban conflictos internos y los rectores en lugar de ocuparse por ella se preocupaban más por quedar bien con quien les había dado el cargo, implicando con esto que la prioridad no era trabajar por los verdaderos valores universitarios, la prioridad era el control político que les exigían para mantenerla estable. Esta es la Universidad del estado.
Con el nuevo milenio, el control político planeado para la Universidad se degenera en corrupción descarada, con un modelo educativo ya acabado porque no educa con buenos valores y permite la corrupción, no respetan su Ley Orgánica y se maneja la autonomía por encima de la ley para solapar la impunidad; con pésimos indicadores educativos, fraudes internos demostrados por auditorias externas y la ilegalidad manifiesta por desacato flagrante de la Ley al mantener un rector que no es, estos son los ejemplos que dan a los jóvenes y a la sociedad sudcaliforniana como pruebas fehacientes de que esta Universidad está muy lejos de los ideales de su pueblo.
Esta Universidad no es lo que se esperaba de ella, es antidemocrática porque no permite a los universitarios elegir libremente a sus autoridades, imponen rectores como antes imponían militares en Baja California Sur, además es fascista porque al que defiende la legalidad y no piensa como ellos lo persiguen, encubren fraudes y corrupción académica y usurpan funciones públicas. Es la Universidad estatal de la impunidad.
Sin que sean el prototipo de todos sus egresados, Narciso Agúndez, Alfredo Porras y Gustavo Cruz, son ejemplos de una formación universitaria atada al poder político, son consecuencia del modelo educativo corrupto que tanto han defendido las autoridades universitarias espurias, el gobierno panista y el Congreso del Estado.
La Universidad autónoma no existe porque nunca se lo han permitido, la auténtica, la del anhelo sudcaliforniano, la de los verdaderos valores cívicos y democráticos, esa, sigue latente en espera de mejores tiempos.
Así como el Cerro de las Chivas permanece en su sitio a pesar de los cambios de residentes y de identidad a nombre del progreso, la UABCS, la del anhelo sudcaliforniano,  también sigue ahí, latente en espera de mejores tiempos, ya que la que existe, la del estado, la que con la autonomía encubre corrupción e impunidad, esa solo representa los intereses creados de unos cuantos que a nombre del progreso la han moldeado para distorsionar su propósito educativo.

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