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sábado, 30 de junio de 2012

Octavio Paz: libertad de expresión y salud social (carta abierta al Dr. Dante Salgado)


EL PRIISTA  DANTE SALGADO, SECRETARIO ACADÉMICO ESPURIO DE LA UABCS


Dr. Humberto González Galván

“Una sociedad que ensaya, es una sociedad que piensa. Poseer, como grupo, pensadores que arriesguen una reflexión pública es un buen signo de salud social”; estas son las primeras líneas de mi colega humanista Dante Salgado en su libro Camino de ecos. Introducción a las ideas políticas de Octavio Paz (México. Praxis, 2002). Yo me quiero preguntar en este ensayo-artículo lo siguiente: ¿qué ha cambiado en estos últimos diez años para que el Dr. Dante Salgado se comporte de manera contraria a lo que sus reflexiones de aquel entonces le impulsaban a afirmar?
Podrá decirse que una cosa es pensar de una manera y otra muy distinta actuar en conformidad a ese pensamiento, pero esto, que sería cuestionable en general para cualquier ser humano, lo es todavía más para un humanista, para un profesional de las ideas esenciales y definitorias de lo propiamente humano: lo bello, lo bueno, lo verdadero. Porque de bello-bueno-verdadero trata el libro de Dante Salgado, ya que Octavio Paz, como poeta, reflexionó en política sus convicciones humanistas más arraigadas. Afirma Dante de Paz: “La herencia librepensadora de su familia lo inclinaba a buscar siempre la libertad y la justicia como premisas irrenunciables del ser humano. No es extraño, entonces, que, apenas teniendo conciencia de que quería ser escritor, se lanzase de manera frontal a defender públicamente sus ideas. Esta actitud, como sabemos, lo caracterizó toda su vida” (Ibíd., p.10): “toda su vida”, sostiene Dante, y enseguida lo enfatiza: “la idea central de Paz se mantuvo toda su vida: la libertad del ser humano por encima de cualquier situación y a cualquier precio” (Ibíd., p.15).
Pues bien, resulta que ahora, en nuestra UABCS, Universidad pública del Estado, se está operando una ominosa y descarada represión a la libre expresión de las ideas; y Dante Salgado es uno de sus animadores. Reprimir la libertad de expresión es algo muy grave en cualquier estado de Derecho moderno; hacerlo en una Universidad pública mexicana es más grave todavía, pues da fe del grado de descomposición social de nuestro país; pero resulta francamente escandaloso que sea un humanista, seguidor y admirador de Octavio Paz, quien contribuya a instrumentar dicha represión y terrorismo universitarios. ¿Por qué cambia una persona de manera tan radical?, ¿por el dinero? Es una posibilidad. Pero sería lastimoso para un profesor humanista no resistir esa tentación en aras a los valores que le fueron inculcados en su alma mater para, a la vez, inculcarlos a sus propios alumnos. Sería signo de debilidad y falta de formación. ¿Por el placer de quebrar vidas ajenas? Es también una posibilidad, pero esta sí rayana en patologías delirantes que ponen en peligro la vida misma desde su cimentación social, no digamos ya sus más nobles ideales de belleza-bondad-verdad, por los cuales Paz rompió, como poeta, ensayista e intelectual brillante, más de dos lanzas: “ ‘El poder está antes que la riqueza, y, naturalmente, antes que el saber’. Por eso el ‘…intelectual descubre que su verdadera misión política es la crítica del poder y de los poderosos’ ” (Ibíd., p.133, citando de El ogro filantrópico).
Quiero aclarar que en este ensayo-artículo no pretendo juzgar a mi amigo Dante (le llamo amigo y lo tuteo porque, amén de haberme dedicado su libro sobre Paz como tal, como amigo, hemos cultivado una intermitente relación académica que propicia estas confianzas espirituales), pero reitero: no lo estoy juzgando a él, no. Dante representa y simboliza aquí una red de complicidades subjetivas y objetivas que revela todo un estado de cosas universitario que juzgo (a ese sí que juzgo y re-juzgo), debe cambiar de raíz: Adrián de la Rosa Escalante, un picapleitos, advenedizo en nuestra UABCS, se atreve a cometer tropelías legales de todo tipo cobijándose en la más arbitraria impunidad, ¿la más reciente?: una denuncia penal masiva, ante la Procuraduría de Justicia del Estado, interpuesta a trece universitarios cuya trayectoria académica nada tiene que ver con la sedición por él imputada (a menos que pronunciarse de manera pacífica y esgrimiendo la ley en la mano, sea ahora un crimen). El mundo de cabeza. Yo protesto por esto, Dante. Y no sólo por ser yo uno de los trece inculpados (que también); protesto porque de la Rosa y tú vayan en el mismo vagón de este tren (la UABCS) que dirigen ustedes al precipicio. Ustedes son los peligrosos: Ustedes dos y Gustavo Cruz Chávez, otro recién llegado al poder, junto con otros más (líderes sindicales incluidos) que sin ningún pudor someten lo más caro que en otro tiempo tú defendías en Octavio Paz: “…la vida es lo más valioso que tiene el ser humano y, en consecuencia, tiene que luchar por vivirla de manera libre… en la libertad está el verdadero germen del desarrollo; en la capacidad de volver a soñar y de imaginar un mundo mejor” (Ibíd., pp.147-148)… ¿sigues pensando igual, Dante?, ¿o ves en de la Rosa Escalante el modelo de ser humano que Paz tenía en mente cuando pregonaba la libertad?, ¿lo ves en Gustavo Cruz Chávez, en Manuel Ávila, en Miguel Ángel Ojeda, en Urciaga, en Rivas y en un largo etcétera de incondicionales al poder?… Yo te digo en quienes sí veo un modelo de humanista y de universitario: en el Dr. Rubén Salmerón y en el Lic. Amadeo Peralta (que, para tener integridad y honradez, los grados académicos no son indispensables): Rubén y Amadeo, dos de mis amigos indiciados por ustedes con extrañamientos y con denuncias penales. Ustedes buscan excluir a estos auténticos humanistas no sólo de la comunidad universitaria, sino de la sociedad misma y, peor aún, de su derecho inalienable a pensar diferente a ustedes. Aquello que Paz sostuvo “toda su vida”. Y me refiero a Rubén y a Amadeo, en primer lugar, por ser los colegas más próximos que tengo, en tanto filósofos; pero lo mismo podría decir de los otros querellados por ustedes; por ejemplo, el Dr. José Luis Santos Orcilléz o el Dr. Gilberto Piñeda Bañuelos. De este último hablan sobremanera todos los estudiantes que ha formado en aulas y en el CEDOHEP de su invención; del primero habla él mismo cuando se te cruza en el camino y te habla tanto de sus gallinas (es médico veterinario) como de la más reciente novela de Vargas Llosa. He de decirte, Dante, que para ser humanista no es suficiente (y a veces ni necesario) haber estudiado humanidades; las humanidades se despliegan en un hacer y un tacto que sobrepasan la formalidad de cualquier disciplina de saber aislada. Así, por ejemplo, yo encuentro tantas ideas filosóficas conversando de aves con Santos Orcilléz, o conversando de Lacan (un psicoanalista) con Rubén Salmerón (un sociólogo-historiador), o conversando de la vida con Juanillo, un humilde albañil de El Centenario…; por ello me queda claro que la formación se sostiene ajena a las estrictas disciplinas y ustedes, quienes desde la administración universitaria despliegan su supuesto poder, lo único que muestran es una falta de formación.
También he de decirte, Dante, que en las pocas ocasiones que he interactuado con Gustavo Cruz Chávez, ni por asomo se ha revelado en la plática una idea, un argumento, una razón; sólo evasivas burocráticas ajenas a liderazgo universitario alguno. No digo que no él tenga ideas, sólo digo que no he sido testigo de ninguna. Así que de Cruz no sé sino que está ahí, ocupando un espacio de rector universitario. Pero de ti, Dante, sí sé más; conozco algunas de tus ideas escritas: por ello reitero mi pregunta; ¿dónde están quedando, por lo menos aquellos pensamientos que plasmaste hace diez años en tu libro sobre Paz, a quien también sé que admiras?
Repasa lo siguiente, compañero profesor Dante: llevamos año y medio enfrascados en una controversia que empezó siendo jurídica (¿quién es el rector legal?) y que, cuando el juez se pronuncio al respecto declarando al Dr. Villavicencio como tal, la cosa pasó a ser un conflicto de intereses políticos, de corrupción y de equívoca eficacia. Pues bien, a lo largo de todo este tiempo (año y medio) ustedes, quienes ostentan el poder fáctico universitario, no han esgrimido ninguna razón, ningún argumento, ninguna idea (a no ser el reiterado pronunciamiento de que aquí no pasa nada, de que la UABCS trabaja en calma, de que todo esta bien… o incluso han llegado al extremo de descalificar al juez federal que emitió la sentencia favorable a Villavicencio con el “argumento” de que… ¡está loco!). Esto es increíble, fuera de toda proporción racional: tú sabes, como abogado que también eres de grado, que no es así: una sentencia federal tiene consecuencias de ejecución inalienables, están en juego garantías individuales de orden constitucional… pero, más allá de cualquier pretensa controversia leguleya, tú sabes que nuestra Universidad pública no puede ir bien cuando es saqueada de manera periódica para impulsar al rector en turno al gobierno del Estado y ello, con el cobijo de impunidades cómplices de todo tipo. Esto sí que es desestabilización, como sedicioso sí que es tachar de loco a un juez por emitir una sentencia que no conviene a intereses facciosos. En todo caso, nadie es criminal por reflexionar en público lo que piensa y esgrimir argumentos en el camino. El mundo de cabeza, otra vez. Pero encuentro que Paz también vio esto con meridiana sobriedad al aclarar argumentos debatiendo, con Carlos Monsiváis, ideas de la relación que hay entre moral y política. Cito a Paz directo y largo: no hay que confundir, dice Paz, “eficacia con éxito y éste con corrupción. El culto a la eficacia…[es] una corrupción acomodaticia… [¿han sido eficaces los corruptos?]… El poder, casi siempre, corrompe (como el dinero, la fama, la belleza física y los otros bienes terrenales). Todas las instituciones políticas, religiosas y académicas, tienen la infausta tendencia a petrificarse en burocracias. Sordas a las quejas de los de fuera, las burocracias aplacan a los inconformes con dádivas o los reprimen con la violencia [pero]… se puede ser eficaz sin ser corrupto. En el sentido recto de la palabra, ser eficaz no es sinónimos de acomodaticio… La verdadera discusión no se agota con la crítica (necesaria) a la corrupción sino que debe contestar a la pregunta central, la relativa a la eficacia… El fundamento, la piedra de toque, no es ni puede ser sino moral. Hitler y Stalin fueron eficaces, más el segundo que el primero: Hitler vio su política hecha añicos y no le quedó más recurso que el suicidio; Stalin murió en su cama y sin ver cómo se volverían realidad, treinta años más tarde, sus delirios de paranoico. En verdad, ninguno de los dos fue realmente eficaz: sus construcciones se derrumbaron en unos cuantos años. No sólo no eran viables: eran inmorales y despóticas…” (“Poda”, en Paz, O. Obras completas. Vol. 14, Miscelánea II, pp. 275-277)… ¿necesito glosar lo deliberado por Paz para que me entiendas? Estoy seguro que no.  
Vivimos hoy, en la UABCS, Dante, un terrorismo institucional, es decir, lo más contrario a lo que Paz buscaba para el país, su país, nuestro país; México. Uno de los mayores deseos de Paz, en tus propio dicho, Dante, era “…la discusión, sin llegar al pleito de callejón, de ideas; el airear ‘públicamente’ los asuntos públicos (que suelen arreglarse en privado); el disentir sin temor a ser vetados por las mafias culturales (reconocidas o no) o los medios de comunicación al servicio del Estado y, en resumen, a ejercer la tolerancia a favor de las partes debatientes, pero, sobre todo, del desarrollo integral del país” (Salgado, D. Op.cit., p.15). En una palabra; libertad. O en tres; libertad de expresión. ¿Tenemos o no derecho, en nuestro espacio laboral universitario, en nuestro país, al pensamiento, a la crítica; a la libertad consciente…? Terminas tu libro, Dante con esta afirmación contundente: “La decisión es personal” (Ibíd., p. 148), ¿cuál es ahora, diez años después, tu decisión? Mi decisión personal, como ves, también contundente, es sí: decido que sí tenemos ese derecho y, en consecuencia, lo ejerzo: sí.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Josefina Varela
Realmente no sabe una si indignarse, en verdad, por descubrir que el profesor Humberto carece por completo de ideas (para muestra están sus libracos: sólo citas: un fraude), o porque realmente de pena que alguien que adolece tanto de “titulitis” (porque pavonea su doctorado como si la gran cosa -yo estoy haciendo ahora uno en España y sé de lo que hablo-), escriba tan mal.
Ahora bien, dejando a un lado los detalles, creo que nadie se ha puesto a pensar que es con nuestro dinero, sí, el nuestros padres, el de los obreros y etc. con lo que se paga los salarios de estos profesores mercachifles, con lo que se paga sus doctorados, y con lo que se paga los estudios de una manada de burros fósiles. Y ¡es con nuestro dinero!, con lo que el señor Villavicencio quiere que se le paguen 5 millones por su sueldo caido cómo rector. ¿de esto qué dice el aguerrido profesor Piñeda?
Veo que el problema central, y por el que debemos luchar, es por querer saber qué se hace con el dinero de los sudcalifornianos: ¿qué investiga el profesor Humberto, aparte de hacer programas de radio pobres y mediocres?…
Bueno, dicho lo dicho, adiós.