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domingo, 12 de octubre de 2014

¿QUIÉN REPRESENTA A LA “SOCIEDAD CIVIL”?


Alejandro Álvarez

Con motivo de la celebración de un aniversario más de la conversión de Territorio a Estado de Baja California Sur, el pasado ocho de octubre el historiador y periodista Eligio Moisés Coronado (EMC) participó en la ceremonia oficial en nombre -o representación, según sea la nota periodística-  de la “sociedad civil”. Ese fantasma etéreo de la “sociedad civil” cobra formas cada vez más aberrantes para su manoseo según sean las conveniencias. Este es un buen ejemplo.
Bajo las sencillas palabras de “sociedad civil” se entiende que están cobijadas todas las organizaciones e instituciones no gubernamentales. Una agrupación cultural, deportiva, sindical, empresarial, musical, ambientalista, vecinal, cuyo registro notarial se incluya dentro de la categoría de “Asociación Civil” ya es por ese motivo, parte de la “sociedad civil”. Pero los individuos aislados o grupos de amigos unidos por cualquier interés, sin registro alguno, también son parte de la “sociedad civil” ¿o no son parte de esa sociedad civil?
La primer pregunta que habría que responder es ¿quiénes se reunieron para nombrar a EMC como representante de la “sociedad civil” sudcaliforniana (se entiende que la sociedad civil sudcaliforniana a menos que sea un nombramiento nacional o internacional, ya encarrerados ¿por qué no?). Y una segunda pregunta sería ¿qué ley los facultó para ejercer tan gran responsabilidad?
Las preguntas no son ociosas porque el acto se realizó ni más ni menos que en el recinto del Congreso estatal, sitio de la más genuina representación democrática estatal si nos atenemos a los postulados de la Constitución. Es decir, que el Congreso avaló que la luminosa dicha de representar a la “sociedad civil” recayera en EMC, independientemente de quien o quienes se hayan devanado el seso para elegir a tal representante.
Por si el enredo no fuera suficiente habrá que sumar otros acertijos. El historiador y periodista EMC desde tiempos inmemoriales se le identifica con una militancia priísta a toda prueba, por lo menos en la página oficial del PRI aparece como titular de la Secretaría de Cultura del Comité directivo estatal de dicho instituto político. ¿Será requisito militar en uno de los grandes partidos políticos nacionales para poder llegar a representar a la “sociedad civil” o por pura casualidad ocurrió en este caso? ¿El representante de la “sociedad civil” puso a consideración de sus representados el contenido de su discurso o los representados sujetaron a su representante a cierta línea en su discurso? Sepa la bola.
En nombre de la “sociedad civil” se cometen muchos abusos de supuesta representación en todos los ámbitos de la actividad humana. Un puñado de personas a la cacería de financiamiento del más insospechado origen se disfrazan de “sociedad civil” para defender las causas más conmovedoras y así hablan a nombre de esa “sociedad civil” que dicen representar. Si eso ya de por sí es sorprendente lo es muchas veces más que un individuo sea tocado con la representación de todas las representaciones de la sociedad civil sin que se conozca el mecanismo que a manera de super dedazo lo invistió de tal poder. A ver que nos depara el futuro en eso de las representaciones de la sociedad civil, a quien por cierto no parece importarle gran cosa quién habla en su nombre. Lo más razonable, sensato y decente  es que cada organización hablara en su propio nombre y dejara de hacerle al engañabobos

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