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jueves, 12 de noviembre de 2015

ROSAS de medianoche...



Cuando ya casi todos se han ido, y solo algunas aves nocturnas salimos a merodear por el malecón , aparece un joven vendedor de rosas que las  ofrece a 40 por ramo y tres por cien.
¿Por qué a esta hora y entre semana, cuando la vida nocturna es magra y el malecón queda desierto?

"YA ve...pero no faltan clientes. A veces termino a las tres , cuatro de la mañana, ya con unos 500 pesos en la bolsa", me cuenta Alfonso Palomino Geraldo.

Lo cual no estaría tan mal si ese dinero estuviera libre de polvo y paja.
El caso es que Alfonso tiene que pagarle al  Ayuntamiento de La Paz, en bancarrota económica y política, una cuota de 160 pesos a la semana por el permiso para  ejercer en la principal  avenida del puerto.

Muy bien que el comercio informal entre al aro del Estado de derecho y se formalice.
Pero resulta repugnante, inmoral, quitarle 160 pesos a esta gente trabajadora,  mientras los altos funcionarios de la pasada administración municipal se repartían un multimillonario botín, y los regidores se autoadjudicaban licencias de giros comerciales con venta de alcohol y tramaban la aprobación del cambio de uso de suelo para darle luz verde a la minería tóxica.

Como lo acaba de revelar el nuevo cabildo, en cuatro años la entonces alcaldesa priista, Esthela Ponce, le "pagó" alrededor de 4.5 millones de pesos a la  "proveedora" Slvia Aguilar, que resultó ser la prestanombre del alcalde suplente, un tal Monroy, y su negocio de refacciones de autos.

Monroy, en los seis meses de suplencia no perdió el tiempo, y se autoadjudicó a través de la señora aguilar, otros 4.7 millones del erario público.
Y aquí, a mi amigo vendedor de rosas, le siguen quitando los 160 pesos semanales.