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sábado, 1 de octubre de 2016

EVOLUCION Y FUTURO DE LA HUMANIDAD







Alfonso Muñoz Cáñez

Sobre esta cuestión, el científico norteamericano George Heart, hace las siguientes consideraciones: El primer homínido, el australopitecus vivió en África entre cinco millones y un millón de años atrás, y le siguieron ejemplares del género homo, como el homo habilis, homo erectus, neandertal y homo sapiens. A este último le llevó 150 mil años extenderse por la Tierra. La exploración del espacio para encontrar un planeta más que habitar es su próximo gran paso, pero con profundas implicaciones biológicas.
     George Heart advierte que nuestro éxito como colonizadores interestelares lo conseguiremos arriesgando el sentido mismo de humanidad.
     En su libro titulado Evolución y futuro de la humanidad, George Heart presenta tres ejemplares posteriores al homo sapiens:
     Homo cosmicus: Los primeros colonizadores espaciales que partan desde la Tierra serán homo sapiens, a los que, para alcanzar su meta con éxito, se les tendrán que realizar ajustes biológicos a fin de que puedan permanecer siglos, milenios y aun millones de años en estado de hibernación. Será necesario fabricarles genes que produzcan determinadas proteínas que permitan a sus cuerpos adaptarse a climas extremos, para colonizar planetas con climas extremos. Sera necesario crearles nuevos órganos, como sistemas respiratorios adecuados a ciertas atmósferas letales para el homo sapiens, entre otras cosas. De esta manera habrá nacido homo cosmicus.
     Homo roboticus: Como evolución del homo cosmicus nacerá esta nueva especie, que será autorreplicable y de forma no necesariamente humana, aunque con una mente parecida. Pero se habrá separado tanto del linaje humano que será el último descendiente del género homo.
     Robótico earthensis: Más adelante vendrá este tercer ejemplar, cuya estructura y conciencia habrían sido diseñadas por completo. Su forma será la necesaria, lo que significa que no tendrán una forma definida, sino que estarán diseñados para situaciones específicas. Para colonizar un planeta marino, la forma adecuada será la de un pez. Serán seres utilitarios y polivalentes. Algunos sugieren que la combinación de robótica, bioingeniería y nanotecnología será la extinción definitiva de la especie homo sapiens. Pero Heart sostiene que esto se podrá evitar implantando el concepto de humanidad en el “cerebro” de robótico earthensis.
    Todo eso ocurrirá mucho antes de que robótico earthensis logre viajar a la velocidad de la luz. El homo sapiens no podrá realizar esa proeza, quien la realice será robótico earthensis ya que la “constitución física” de estos veloces viajeros será diseñada especialmente para este tipo de aventuras.
     Se podrán desarrollar subespecies de robótico earthensis, por ejemplo individuos microscopios adecuados para colonizar determinados sitios que ofrezcan condiciones ideales (tal vez en la seguridad de un laboratorio) y aun de tamaño subatómico para colonizar el microcosmos, terreno que ofrece infinitas posibilidades. El lejano futuro habrá de presenciar el primer viaje, épico sin duda, de algunos descendientes de robótico earthensis hasta un átomo, y tal vez hasta un protón.

                                     EL SER HUMANO EN EL AÑO 7 MIL

Uno de los planteamientos más sorprendentes sobre el futuro de la humanidad lo hace Isaac Asimov en uno de sus trabajos sobre demografía, incluido en New Guide to Science. Asimov hace la observación de que el número de seres humanos que ha vivido sobre la tierra durante los últimos 600 mil años, se eleva a 80 mil millones.
       Hasta hace unos 15 mil años, en el Paleolítico, el abastecimiento de alimentos obtenibles mediante la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres, con la tecnología disponible, no pudo haber procurado la manutención de una población mundial de seres humanos superior a los 10 millones. Sin embargo la cantidad no es despreciable si tomamos en cuenta que el hombre ya era uno de los mamíferos superiores más numerosos sobre la Tierra. Hace 15 mil años el hombre estaba ya distribuido prácticamente por todo el planeta.
       Al iniciarse la Edad de Bronce, hace unos 5 mil o 6 mil años, la población humana sumaría 25 millones. Al llegar la Edad del Hierro serían 70 millones.
       Al iniciarse la Era Cristiana ya había poco más de 100 millones. Hace mil años había 200 millones en todo el mundo. Hoy suman algo más de 6 mil millones. ¿Cuántos habrá dentro de mil años más si no se reduce el actual ritmo de crecimiento poblacional?
       Asimov dice que si la población terrestre sigue duplicando su número cada 35 años, como lo está haciendo hasta ahora, en el año 2600 alcanzará los  630 mil millones, y el planeta sólo ofrecerá espacio para que los humanos se mantengan de pie, pues se dispondrá de 30 centímetros cuadrados para cada uno de ellos en la superficie sólida, incluyendo Groenlandia y la Antártida.
       Para el año 3 mil toda la superficie líquida del planeta se tendrá que haber urbanizado (primero grandes ciudades flotantes, luego países, luego continentes), y estará saturada de personas.
       Si la especie humana sigue multiplicándose al mismo ritmo, en el año 3550 la masa total del tejido humano será igual a la masa de la Tierra.
       Asimov advierte que si hay quienes ven un escape en la emigración a otros planetas, tendrán materia suficiente para alimentar sus pensamientos con el siguiente dato:  
       Suponiendo que hubiera mil millones de planetas habitables en el Universo, y se pudiera transportar gente a cualquiera de ellos cuando se estimara conveniente, cada uno de esos planetas quedaría abarrotado por allá en el año 5 mil. En el año 7 mil la masa humana sería igual a la masa de todo el Universo conocido.

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