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domingo, 10 de abril de 2016

A35 AŃOS DE LA FERNANDOMANIA

Hace 35 años empezaba  la leyenda del Toro de Etchohuaquila. El lanzador programado para abrir el juego inaugural de la temporada se lesionó, y Lasorda envió al montículo a un zurdo rechonchito  de 19 años, indio mayo, contra los Astros de Houston en un rebosante Dodger Stadium.

¿Fernando who?",se preguntaban los aficionados sorprendidos por la decisión del timonel Dodger. Pero más grande fue su sorpresa cuando a medida que caían los innings crecía el aplomo del mozalbete que colgaba cero tras cero y tenía en un puño la batería contraria.
Al final, una victoria dramática de 1/0, primera de cinco blanqueadas consecutivas y primer juego completo en Grandes Ligas.
Fue una temporada interrumpida dos meses por la huelga de jugadores.
Al reanudarse el play ball!, fui a verlo al Candlestick de San Francisco, y a pesar del frio pude sentir la "magia" de la que tanto se hablaba, aun perdiendo el partido.

 Fernando ganó 13 juegos,que pudieron haber sido 20 en condiciones normales, perdió 7, con un excelso 2.40 en el crucial rubro de Carreras Limpias Admitidas.

Más su soberbia actuación en la postemporada contra los mismos Astros y Montreal en los playoffs,y contra los aristocráticos Yankees en el tercer juego de la Serie Mundial.

Después de dos derrotas en el Yankee Stadium,los Dodgers regresaron a LA, y Valenzuela venció a los Bombarderos del Bronx, 5/4, lanzando otro agónico juego completo que convirtió la colina del Chavez Ravine,  y el sur de California hasta el otro lado de la frontera, en un pandemonium nunca visto.

Para Fernando fue el trofeo Cy Young(mejor pitcher de la Liga Nacional) y el de Novato del Año.

El resto es historia conocida.

Como aficionado al beisbol y como periodista, tuve la fortuna de verlo jugar en la recta final de su carrera cuando a mediados de los noventa estuvo varias temporadas con los Padres de San Diego.

Incluido aquel juego contra los Mets en el entonces nuevo estadio de Monterrey, donde escuchó una inolvidable  ovación cuando dejó la loma en la séptima entrada después de una actuación que hizo recordar sus tiempos de gloria.

Acreditado como reportero( staff writer!), trabajando en San Diego, iba casi todos los días al estadio desde temprano, a leer, cenar, beber al palco de prensa y a merodear y entrevistar peloteros  en los dog outs y el campo de juego.

Cuando FV debutó con Padres,un mediodía de domingo, estadio lleno, como nunca, me colé hasta el dog out haciéndome pasar como ayudante de un camarógrafo de Tijuana,pues no dejaban pasar reporteros.
Poco antes de iniciar el juego,con el fondo musical de "Fernando", el hit del grupo Abba en los 80, el mismo que se escuchaba en LA en plena fernandomania, sus compañeros de equipo-Wynn, Caminetti, Finley, el manager Brochy y cia-  rodearon al célebre debutante y a coro lo alentaron con gran reverencia.

Valenzuela permanecía impasible sentado en el banquillo,como si nada, con el guante sobre las piernas, y un vaso de agua en la mano.

Cuando se dispersó el barullo, aproveché para abordarlo : "¿Estás nervioso, Fernando?".

Se me quedó viendo desdeñoso,lanzó el vaso de agua en screwball al bote de la basura, y saltó al campo ante el alarido de la multitud.

A partir de estemomenro, me fue muy difícil abordar  a un tipo por demas hosco, sobre todo con la prensa hispana. Mis pretensiones de una entrevista exclusiva se alejaban.

Pero no dejé de acudir a las conferencias de prensa que ofrecía, de pie frente a su casillero, luego de cada actuación  en los vestidores.
No le preguntaba nada, pero hacia mis apuntes.
 Al Toro no le gustaban preguntas que no fueran sobre el juego. Lo suyo era el béisbol.

Así que empecé actuar en consecuencia, y en una de esas, luego de una blanqueada de siete entradas contra los poderosos Phillies, le dije a un Fernando contento y hasta sonriente, completando su frase:

- Y no diste base por bola.
- ¡Eso!- exclamó, señalándome con el índice, ya con otra mirada.

Y añadió: "Vente mañana temprano"

Fui y me concedió la tan anhelada exclusiva, exhaustiva. Platicamos desde los temas más íntimos, su esposa, sus hijos, el incidente con aquella fan que se coló hasta el montículo para darle un beso a uno de los deportistas "mas sexy del mundo"(como lo calificó una revista del corazón), hasta sus memorias de duelos épicos contra Carlton y Gooden, y desde luego, la victoria contra Yankees en Serie Mundial.

T ranscribí a medias la extensa versión estenografica pero,inexplicablemente,nunca terminé el trabajo periodístico. Nunca la publiqué.

Tal vez fue cierto pudor. Quizás en el fondo seguía pesando  aquella estúpida  pregunta  con la que abordé por primera vez al ídolo, a la leyenda viva.

Fernando who?