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sábado, 5 de enero de 2013

ARCHIVOS: YO JUGADOR...







 Es un hombre bajito, compacto, moreno claro, ceja tupida, ojos vivaces, y una amplia frente que se prolonga cráneo adentro hasta donde empieza la caída de una larga cabellera que le imprime a su imagen un aire de gurú  sesentero ( Flower Generation) extraviado en la era del marketing y el cálculo egoísta.
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Ya parte del paisaje tijuanense, todos los díias, desde temprano, se le puede localizar en las centelleantes penumbras del Book del Jai Alai, o echándose un cafecito en el Sanborns de Revolución y Ocho.

Transita por unos álgidos cincuenta y su nombre es Roberto Parnás, autor del libro  "Yo jugador...", quien se inició en el "vicio del juego" a los cinco años de edad cuando prefería acompañar a su padre al hipódromo de las Américas de la Ciudad de México, en vez de ir al matiné.
Su papá le regalaba cinco pesos-"una fortuna en los años cuarenta"- y el pequeño Roberto se escapaba y buscaba a alguien que le "cuidara" un caballo.

Llegó a Tijuana, la "tierra prometida", en 1949. Abundaba el dinero y no existían traficantes , ni limosneros, ni bandidos, ni enfermos mentales. El dólar estaba a 8 60 para luego subir a 12 50.
Uno podía dejar la casa por tres días con la puerta abierta y encontrabas correo, la leche, el periódico: nadie se robaba nada. La ciudad era visitada por luminarias del cine, la farándula y el jet set internacional. Los negocios de la avenida Revolución permanecían abiertos las 24 horas.

El hipódromo de Aguacaliente tenía ya muchos años funcionando con todo y sus centros de apuestas(la versión original de los Foreign Books) que , a falta de televisión, por radio trasmitían las carreras de Nueva York, Chicago y Miami, aunque no los eventos deportivos como ahora.

Los jugadores de la época contaban también, en Cuarta y Constitución, con el book del restaurante Mariana, propiedad del italiano Johnny D' alessio. El Mariana, después de la clausura del Casino Aguacaliente, se convirtió en un sitio muy concurrido, visitado por muchos personajes famosos como Anthony Quinn y Rita Hayworth, entre otras luminarias de Hollywood. Con 50 centavos se comía en el Mariana como faraón.

D'alessio fue quien introdujo a Tijuana y el sur de California, apuestas como la 5 y 10, originaria de Venezuela, en la que se trata de acertar de la quinta a la décima carrera. Es una jugada fantasiosa como la trifecta y la quiniela, en las que con  dos dólares se tenían posibilidades de ganar 350 o 400 mil.
La ley de las probabilidades está en contra del jugador pues se tienen que acertar  seis caballos ganadores
al hilo. Es como la lotería, el bingo, que en Estados Unidos ha tenido tanto éxito en los últimos años con ganadores de hasta 70  y ochenta millones con un billete de a un dólar.  

Siguiendo a Roberto, el juego se divide en dos grupos. Los juegos de azar, donde influye primordialmente el factor suerte: y los eventos deportivos, donde concurren  el  factor animal, el factor tiempo, el factor humano y el factor suerte.
"Son dos versiones del juego completamente diferentes-señala Parnás-Los jugadores profesionales, con credencial para ejercer, que yo conozco en Nueva York, Las Vegas, Chicago, viven de las apuestas deportivas. Siempre, siempre ganan
.A mi me hubiera gustado ser un auténtico jugador profesional, vivir del juego, pero no puedo porque no tengo el carácter ni la disciplina que se requiere para serlo. Es algo imposible para mi. Sería muy hermoso dominar  esa faceta.
"Yo estoy en la apuesta deportiva pero con muy poco dinero. Me gustaría tener un socio, un inversionista  que lo viera como negocio, no como pasión. Tengo un libro que me costó 17 años escribirlo y lleva por título
"Yo jugador..." La idea de hacerlo nació por tantas aventuras que mis amigos y yo vivimos como jugadores.


Todos me decían: el día que escribas un libro te vas  hacer millonario. Y una noche de esas trágicas, de esas en que habla uno solo, sin un centavo en la bolsa y un montón de broncas, entré a un restaurante y en la mesa del fondo empecé a escribir , siempre con la memeoria de mi padre iluminándome. La historia parte del  nacimiento de mi padre en Turquía  y su posterior huida en un buque hacia Francia, de donde se viene a América, llega a Veracruz sin hablar el español e igual que yo de jugador.

"Los pocos francos que traía los perdió en un cafesucho de árabes en un juego de dados;luego conoció a mi madre y yo nací en Chihuahua, pero crecí en México. "Yo jugador...."es una apología,  está lleno de personajes reales que conocí en varias ciudades: Barcelona, París, Nueva York, Las Vegas, La Habana, Chicago, Cleveland, y desde luego, México y Tijuana.Son anécdotas bellas,  increíbles; diálogos con la muerte, con el diablo, el dios Virjan, con mi otro yo. Hablo del verdadero jugador, del enfermo, del compulsivo
"Cursé hasta el segundo año de preparatoria; rehusé los estudios por amor al comercio pues llevo la sangre judía de mi padre. Hice mucho dinero en Tijuana con importaciones, tiendas de ropa y todo lo tiré por el juego. En mi vida de jugador debo haber perdido entre ocho y diez millones de dólares.

"Mi mayor golpe de suerte fue cuando me casé con una gringa millonaria en mi época de play boy. Ella era mayor que yo y cuando la conocí se acababa de divorciar de un actor italiano.¡Di el braguetazo!.Y como soy un enfermo, un sicópata, un jugador compulsivo, pues resulta que después de un viaje de luna de miel por todo Estados Unidos, fuimos a caer en el templo de Virjan, Las Vegas, y allí fue el acabose.

En una noche perdí 165 mil dólares que eran de mi mujer, y  también la perdí a ella para siempre.

"Las noches de gloria son escasas-concluye Parnás-, mi experiencia es de un triunfo por cada cien derrotas.
La suerte para mi es una consecuencia, una casualidad . La suerte es un destino. Le llaman buena o mala suerte."

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