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sábado, 19 de abril de 2014

Las moscas del arado



Alejandro Álvarez

La muerte de Gabriel García Márquez (GGM) ha sido lamentablemente usada por mucha gente para treparse en la ola de exaltación del afamado escritor. Pero quizás de lo más grotesco de estas manifestaciones son las declaraciones que han realizado dos políticos nacionales: Carlos Salinas y Enrique Peña, ex presidente y presidente actual respectivamente.
El ex presidente como decenas de declarantes también afirma que: “Tuve el privilegio de haber sido amigo de Gabo” –ya muerto lo que le sobran a GGM son amigos- ;  y más adelante remata con: “Gabo se ganó mi aprecio porque fue un hombre cabal y certero en sus comentarios” (El Financiero, 19 de abril). Es chocante que una persona para presumir su cercanía a una celebridad lo llame con su apodo o mote familiar, pero lo es más que el ex presidente valore a un escritor no por su literatura sino por ser un “hombre cabal y certero en sus comentarios”. Quizás sea el reconocimiento de no haber leído su trabajo literario pero si de haber atestiguado su varonil “cabalidad”.
Del presidente en funciones sobraría con reproducir la respuesta que dio como candidato en campaña cuando en la Feria Internacional del Libro en 2011 a la pregunta de cuáles eran los tres libros que más lo habían marcado, respondió: “Pues, he leído varios, desde novelas, que me gustaron en lo particular. Difícilmente me acuerdo del título de los libros. La Biblia es uno. La Biblia en algún momento de mi vida y algunos pasajes bíblicos. No me leí toda la Biblia, pero sí algunas partes. Sin duda, en alguna etapa de (mi) vida, fue importante, sobre todo en la adolescencia"…“Leería algo que seguramente mi vocación por la política alentaba este espíritu. 'La Silla del Águila', de Krauze [en realidad de Carlos Fuentes] (...) Y hay otro libro de él mismo que quiero recordar el nombre sobre caudillos,,, pero no recuerdo el título exacto”.
En uno de sus “twits” Peña Nieto escribió: “A nombre de México, expreso mi pesar por el fallecimiento de uno de los más grandes escritores de nuestros tiempos”; obra literaria que, sobra decirlo, nunca la ha leído. 

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