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sábado, 17 de septiembre de 2011

T.S. ELIOT: RAPSODIA DE UNA NOCHE VENTOSA(VERSIÓN DE JOSÉ LUIS RIVAS)

Las doce.

AL largo de las rectas de la calle
abarcadas en una síntesis de luna,
los conjuros lunares disipan con un susurro
los pisos de la memoria
junto con todss sus claras relaciones,
divisiones y precisiones.

Cada farol que cruzo
dobla como un tambor fatídico,
y en los tramos a obscuras
la medianoche agita la memoria
como un loco sacude un geranio seco.

La una y media.
El farol farfulló,
el farol musitó,
el farol pronunció:"Observa aquella mujer
titubeando hacia ti, a la luz de la puerta
que se abre ante ella como una mueca de risa.

Observa que el ribete de su vestido
está rasgado y manchado de arena,
y que el rabillo de su ojo
se tuerce como un alfiler"

La memoria vomita en seco
un montón de desechos retorcidos;
una rama torcida en la playa,
ya gastada, lisa y pulida,
como si el mundo revelara
la clave de su esqueleto
rígido y blanco.

Destartalada muelle en el patio de un taller,
la herrumbre recomiendo la forma que el tesón
dejara resentida, vencida, lista para romperse.

Las dos y media,
el farol dijo:
"Observa al gato que se aplana en la cuneta,
saca la lengua
y se zampa un pedazo de mantequilla rancia"


Así, la automática mano del niño
sale para embolsarse un juguete
que resbalaba a lo largo del muelle,
no puedo ver nada después del ojo del niño.

En la calle vi ojos
asomándose a postigos iluminados,
y un cangrejo ya viejo con lapas en el lomo
pellizcando la vara que le tendí.

Las tres y media,
el farol farfulló,
el farol rezumbó:

"Mira la luna
La lune ne garde aucune rancune,
guiña un ojo lánguido,
sonríe en las esquinas,
mesa el bello de la hierba.

La luna ha extraviado la memoria.
Pálidas viruelas agrietan su semblante;
estruja con la mano una rosa de papel
que huele a polvo con agua de colonia;
está a solas
con todos los perfumes nocturnales y antiguos
que cruzan y recorren su cerebro".


Llega el recuerdo
de geranios sombríos y resecos;
de polvo en los resquicios,
el olor de castañas en las calles,
de la mujer en cuartos con persianas corridas,
del cigarro en pasillos,
de coctel en los bares.

El farol dijo:
"Las cuartro en punto,
el número está aquí, sobre la puerta.
!Memoria!!
tú tienes la llave,
la farola derrama un círculo en las escaleras.
Sube.
Está libre la cama,
el cepillo de dientes colgado en la pared,
por tus zapatos cerca de la puerta, duerme, prepárate a vivir."

Es el último sesgo de la puñalada.

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