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domingo, 8 de junio de 2014

CONCHITA MENDOZA Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN


Conchita Mendoza era conocida en el céntrico barrio del Correo como la "paloma mensajera".

Sabía todo y de todos, los entretelones de la vida de sus vecinos,y se paseaba de casa en casa comunicando a cada uno lo conveniente.

Una noche el  notario P., hombre de bien,cabeza de una respetable familia porteña, se dio cuenta que Conchita lo había visto dejar a dos cuadras de su casa a una guapa vecina, madre soltera, recién llegada al puerto desde la enervada Sinaloa.

Así que el licenciado la abordó cuando a punto estaba la palomita de meterse a su nido de paredes de ladrillo, y le propuso tácitamente un pacto extendiéndole un billete de 500 pesotes.

Conchita los tomó, pero esa noche no pudo conciliar el sueño. Esperó a que amaneciera, a que el licenciado saliera a abordar su vehículo.

Ante el desconcierto del notario se le acercó y le dijo:

"Aquí tiene sus 500 pesos licenciado. El placer de decir lo que me da mi rechingada gana no me lo quita nadie."