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lunes, 29 de diciembre de 2014

MONÓLOGOS CELULARES


No se tú....,pero yo cuento entre mis amistades a ciertos personajes  que  marcan tu número para recetarte el mismo largo, sinuoso, delirante monólogo de siempre.

Por más que intentas entablar algo parecido a un diálogo-intercambio de impresiones y percepciones-, simplemente no te escucha.

Y cuando milagrosanente logras meter un comentario aprovechando una preciosa pausa, invariablemente te lo "batea", e incluso llega a aplicarte serias reprimendas con una soberbia intelectual y un supremacismo moral de altos vuelos, en un lenguaje cada vez más "metafórico", oscuro, laberíntico.

Puedo dejar el cel ,y la voz que insaciable lo posee, mientras voy al mercadito de la esquina, y al retomarlo, el monólogo, el torrente verbal que como las aguas broncas arrastra toda clase de escombros, seguirá fluyendo incontenible, embriagado con su propio aliento.

Sin percatarse de tu ausencia.

Puede prescindir de ti. En realidad NO necesita que le escuches.

 No eres más que el resumidero de su angustia.

¿ Dónde termina la amistad y comienza el abuso de confianza?

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