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martes, 16 de noviembre de 2010

CRISTOPHER AMADOR: Lunas de octubre

Encerrados en un hotel se redactan juntos

Comen las palabras que amanecen en sus bocas

Hace calor y la alberca es la página en blanco

Hace calor y es de noche… a lo lejos se escribe la luna

Aparece la mano de Dios y destapa botellas

El alcohol que derraman soy yo

Si me escuchas me estás bebiendo

El Mundo lo sabe

El mundo, Lizardi, lo sabe

Por eso los poemas nos desnucan

Son la catarata que golpea nuestra cabeza

Llegamos al “Cerro del timbre”

La roca se encima en la roca buscando la nube

Por más que me piense calor no evaporo mi carne

No lluevo no quito la sed: no perduro

El poeta es un esfuerzo vano

Un alcohólico quebrándose la cara en el espejo

Un tipo que inventa voces

Porque es difícil estar tan sólo…

Difícil es abordar el mundo… con cara propia

Difícil es darle forma al mundo con nuestros labios

La lengua del poeta es el gargajo de los dioses

No empuja rosas: avienta lumbre

Sabe que quemar es necesario

Que el inicio y el final se habla en la lumbre

Por eso yo digo ¡SALUD!

Y quememos gargantas que corra el tequila

Nadie nos puede alcanzar porque andamos el aire

Golpeando el muro te hiciste libre

Sabes que el mar es capaz de endulzarse

Si tocan sus lenguas la piel de una niña

Sabes que el poema es una capa de tu piel

Que se ha soltado y no te sirve

Ya no puedes detenerte alguien te busca

Te pronuncia con tu voz y si volteas miras su espalda

¿Quién nos arroja a las fauces del monstruo?

¿Por qué necesitamos el dolor de sus colmillos?

Mentira que la Diosa o la Muchacha…

La poesía es una vieja gorda, vulgar y fea

Salir de su horrendo ano es volver al mundo

¿Cómo disfruto lo dulce si no experimento

Su boca de vómito crudo?

Eché mis tripas a la freidora

La grasa viva de la belleza

Consume al hombre pues es voraz:

“Lo que comes te está comiendo”

Nada queda impune y es hermoso

¡Salud a todos los que me escuchan!

Los que no oyen nomás no son

Lloren la sed que sus lágrimas alargan…

Quédense secos hasta volver al polvo

La carne no puede salir de la carne

Toda metafísica es inútil si ha salido de nosotros

Las palabras nombran lo que no hacen

(Quise escribir la paloma y cagó mi cuaderno)

Dejemos ya la hipocresía

Hemos venido a coger, a tomar

Y a robarnos la noche



Al menos “hoy” duremos algo

Al menos “hoy” tengamos boca



Por mucho que diga no hay verso que valga

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