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jueves, 18 de noviembre de 2010

FESTIVAL LITERARIO: DUELO POÉTICO Y…LÁSTIMA, MARGARITO


El Festival de Literatura del Noroeste, celebrado en Tijuana , concluyó el pasado sábado en la sala de El Cubo, del Centro Cultural Tijuana(Cecut),con una mesa de lectura, denominada Duelo poètico, y la conferencia sobre Lezama Lima en el desierto, ofrecida por el joven escritor mexicalense, Jorge Ortega.




Fue un final de intenso calor humano, con muchas viejas amistades, caras conocidas desde los años 90, entre el nutrido público asistente.

En lo personal, como participante en el Duelo..al lado de Gabriel Trujillo y Flora Calderón, lo viví como un regreso a casa, a la generosa ciudad donde por cierto nunca había tenido la oportunidad de leer algunos fragmentos de mi poema Baja times, escrito en esa urbe fronteriza hace casi tres lustros, y recién reeditado por la Editorial Cátedra, en su colección Ariadne, de Cuernavaca, Morelos..

Hace tiempo que no sentía el eco de ese silencio acogedor que percibí en el magnífico auditorio tijuanense.


El Felinor había sido inaugurado el miércoles 10, a las 19 horas, con la presentación en recital, del poeta chiapaneco, Efraín Bartolomé.( Un espectáculo que nos perdimos por culpa de Volaris, que nos dejó sin asiento ya comprado, por las fallas en su sistema de cómputo, y el capricho de sus jóvenes empleados del mostrador del aeropuerto de La Paz. 6 personas no pudimos viajar debido a estas pifias amañadas que permiten revender los boletos.)



A partir del jueves, pudimos saludar y escuchar, a escritores como Eduardo Antonio Parra, Crisitna Rivera Garza, el propio Efraín Bartolomé- y su inseparable esposa Lupita.-, Jesús Ramón Ibarra, Pepe Malasombra,(aquel cronista de toros del Unomasuno), Miguel Angel Quemain, Octavio Hernández y su esposa Rosalía, Frank Meza, Moisés Vega, Huberto Félix Berumen, Leobardo y Carlos Sarabia, Jorge Ortega, Federico Campbell y su esposa, Carmen Gaytán, el dramaturgo cachanill, Octavio Islas, la narradora y poeta,  Regina "Señorita superman"Swain(moderadora del Duelo..…), Omar Pimienta, Charles Thomas(de San Diego)Víctor Soto Ferrel, el librero tijuanense por antonomasia, director de la Librería El Día, Alfonso López Camacho, Alfonso García Cortés, Roberto Castillo, Vianka Santana, Gerardo Navarro, Elizabeth Cazzesús, Manuel Romero, Juan Pablo Aldaco, el periodista cultural, director del sumplemento Identidad, de EL Mexicano, Jaime Chaidez, los reporteros de Zeta, Juan Carlos Domínguez y Enrique Mendoza, entre tantos y tantos otros de los de alrededor de ochenta narradores y poetas, con los que tuvieron que lidiar, magistralmente, las bellas anfitrionas, Mara MACIEL y Samantha Luna..





UN POCO DE AIRE..



Una vez concluido el Duelo…y las obligadas comparecencias ante la prensa, Octavio Hernández, el célebre Bibliorock, me pidió que lo acompañara a tomar un poco de airer fresco de la templada noche de noviembre. Nos encaminamos rumbo a la explanada, no sin antes estrecharle la mano y darle un abrazo a la estatua de bronce de Rubén Vizcaíno Valencia, el ya legendario Superprofe, instalado en el pasillo entre el Cubo y la librería.

Ocupamos na mesa frente a la barra al aire libre y pedimos unos whiskis para digerir tantas emociones encontradas. Ëramos los únicos, hasta que empezaron a llegar ellos…los viejos amigos: Leobardo y Carlos, Chaides, Regina, Miguel Angel, Jorge, Jesús Ramón, Vianka, Campbell, Vega, Trujillo y Karlita…Y se hizo el convivio, tan espontáneo como intenso.



Estaba pendiente la fiesta de clausura(ni modo, Marita, ya habrá oportunidad de otros brindis) , en los jardines del Cecut, pero nadie quería perderse la pelea de Pacquiao y Margarito, el “Tornado de Tijuana”. Queríamos verla todos juntos, con Campbell, el “Brother”mayor, y el más impaciente,, en ring side.



EL DUELO FALLIDO



Chaidez propuso la vecina Plaza Fiesta, y allá vamos. Imposible. Todos los bares estaban a reventar. Incluidos los de los alrededores sobree el Paseo de los Héreos.

Nos decidimos por el bar del hotel Real del Río, donde estábamos hospedados los escritores invitados al Felinor. Y ahí encontramos un espacio para una veintena de fanáticos expectantes ante una pantalla titubeante, como aquellas de bulbos que con sus parpadeos y deslices cromáticos le imprimían un plus a la incertidumbre de las grandes peleas en los años 70.



Como sabemos, la esperanza de un apoteósico triunfo de Margarito, que fuera el broche de oro para esa noche del reencuentro, se esfumaron a las primeras de cambio. El “Tornado” de Tijuana, fue arrasado por el Tsunami de Manila.La lógica se impuso a la pasión, que por momento recobró el vuelo cando el tijuanense logró tocar al filipino al filo de las cuerdas.



-¡!Qué corto se me hizo este round!!, comentó Campbell dándose cuenta que se había puesto de pie.



Entre round y round, para mitigar la frustración, comentábamos las crónicas y cuentos pugilísticos de Cortazar, Melville, Jack London, Ricardo Garibay, y las reselñas radiofónicas y televisivas de Agustín Alvarez Briones, Sonny Alarcón y Toño Andere. ¡!Qué contraste con los merolicos de TV Azteca que –como dijo el Memo Ayón-, no saben nada de boxeo!!



Cuando la masacre cobraba visos de tragedia, el poeta culichi no tuvo la menor duda:

-¡Julio César lo hubiera noqueado en cinco rounds!!

-¡El papá o el hijo?-preguntamos a coro.

-¡El papá, el papá, claro..!!.





Llegó el final, el último round, con un heroico y suicida Margarito, destrozado pero de pie, y un Manny que ya le había pedido al réferi que detuviera la carnicería, dirigiéndose de viva voz a su fallido rival: “ Ya no te quiero golpear, no me ataques”.



Y el elenco literario que ya no quería ver. Hasta los más neófitos en el Arte de Fistiana, como Jorge Ortega, mostraban una gran desazón. Caras largas. Silencio. Pero no por mucho tiempo. Pocos querían perderse el resto de la noche sabatina de la “coqueta” Tijuana. Y con Octavio, Rosalía, el Pollo y Quemain, nos fuimos a buscarla por los convulsionados rumbos de la Revolución y la Zona Norte. Del Dandys del Sur, al Zacazonapan, pasando por el Hong Kong, y antros circunvecinos..



¡Lástima, Margarito! ¡Viva la poesía!. Salud Tijuana, literaria y farandulera.Tan siempre fáustica. El poema –“La belleza será convulsiva o no será”, diría Breton-eres tú..

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