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jueves, 6 de febrero de 2014

LAS CASAS*




Jesús López Gastélum (Santa Rosalía 1927/Ensenada 1998)

Asegura Francisco “Pochón” Nieto, ayudante de Memo Rosas en el desmantelamiento de las casas de San Luciano, que esas casas no fueron a dar a Las Barracas, como dicen algunos, sino a La Nopalera, barrio hoy muy poblado al otro lado de la Mesa Francia.

Algunas casas fueron también reubicadas en Lucifer, Guaymas y Ensenada.

Hace tres décadas, el profesor Gullinford y yo “compramos”(firmamos letras) una de esas casas que ya había pasado a otras manos. Y en esas dos aulas de madera nació nuestra escuela, la Normal Estatal, en septiembre de 1960. 
Desde luego, las letras no las terminamos de pagar y nos quitaron las aulas, pero la escuela todavía existe.

El éxodo de Santa Rosalía, como todos los éxodos, fue doloroso; creo que en algunos casos hasta traumático.
Nadie salió por su gusto. Las periódicas liquidaciones de El Boleo nos desmembraban.

Traerse la casa era una manera de traerte un pedazo del pueblo y todo el origen. Allá quedaron los hoyos de los cimientos ya cubiertos por la yerba y las piedras.

Raíces al aire que en los barcos de El Boleo, el Korrigan, el Argil, o no sé cuál, llegaron a Ensenada a transplantarse y prolongar y enriquecer la geografía física y espiritual de los cachanías.

En el desprendimiento hubo lágrimas y azoro. Ensenada nos recibió bien: nos identificamos y nos asimilamos.
Seguimos siendo la misma familia y de vez en cuando nos reunimos en el panteón cuando enterramos a alguno de los nuestros.
Y si estas líneas sirven de puente entre allá y aquí, entre el ayer y el hoy, aquí estaremos. 
La casa interior es más importante que la de madera. 

*Texto publicado originalmente en la columna Punto y Raya( 1990).




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