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martes, 6 de agosto de 2013

EL MISTERIOSO CASO DE LOS PELICANOS


Alejandro Álvarez


Baja California Sur fue nota nacional esta semana al ser descubiertos dos pelícanos vivos en el basurero de Puerto San Carlos. El hecho fue dado a conocer mediante denuncia ciudadana anónima y por su peligrosidad de inmediato agentes de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) se apersonaron en el lugar donde se confirmó no sólo la presencia de esos dos pajarracos sino de tres cadáveres de la misma especie lo que cimbró e indignó primero a la comunidad sancarlense y luego a todo el país.
El reporte de las autoridades señala que “no se observaron en estos animales muertos, golpes o indicios de muerte por acción humana directa. Los dos pelícanos vivos se encontraban cubiertos de aceite vegetal”. Los animales cubiertos de esa peligrosísima sustancia fueron sometidos de inmediato a un “baño con jabón neutro especial desengrasante”. Debido a la acción oportuna de los investigadores los pelícanos se recuperaron y luego fueron puestos en libertad con las reservas de ley ya que son los principales sospechosos, o por lo menos testigos, de la muerte de sus congéneres con los que compartían el basurero.
Miembros de la comuna expresaron sus sospechas de que los empresarios del lugar que enlatan atún y sardina pudieran estar implicados en el asesinato múltiple por ello la nota periodística indica que “Con el propósito de determinar las causas reales de la muerte de las citadas aves catalogadas como amenazadas, personal de la Procuraduría realizó una visita de verificación a dichas instalaciones. En donde encontró que en todos los puntos de acceso a ventilas, tuberías y bombas, la compañía ha colocado rejillas o canastas para evitar el daño a las aves que rondan el inmueble. En virtud de lo anterior, la Profepa indicó que continuará con las investigaciones del caso con la finalidad de detectar al presunto responsable”. La sociedad de San Carlos se encuentra intranquila en tanto no se den los resultados de la investigación que, según las autoridades, “irá hasta sus últimas consecuencias, tope donde tope y caiga quien caiga”.
En la foto se puede observar a uno de los pelícanos sospechosos en el momento en que era sometido a un baño para eliminar la embadurnada aceitosa que cubría su emplumado cuerpo. La mirada que dirige a la cámara es definitivamente misteriosa y  malévola.



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