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jueves, 15 de agosto de 2013

¿POR QUÉ ES NECESARIA UNA REFORMA ENERGÉTICA?


Alejandro Álvarez

Uno de los indicadores de desarrollo y bienestar de un país es su consumo de energía por habitante (per cápita), independientemente de la procedencia de dicha energía (gasolinas, combustóleos, carbón, radiactividad, mareas, viento, sol, geotermia, etc).  Puede haber factores nacionales que distorsionen esta aplicación del indicador (por ejemplo el clima imperante que obligue al uso de calefacción), pero en general es claro que a mayor consumo de energía de una nación  la probabilidad de bienestar de sus habitantes es mayor. Los datos  (seleccionados) de consumo de energía que se refieren a continuación (en kilogramos equivalentes de petróleo por año por habitante) corresponden al año 2003 pero no es probable que haya cambiado mucho el panorama en la última década.

Estados Unidos de Norteamérica
7 794
Canadá
8 300
El Salvador
683
Cuba
935
Francia
4 518
Finlandia
7 218
Haití
270
Argentina
1 574
Islandia
11 718
Kuwait
9 076
México
1 533
Arabia Saudita
5 582

De esta lista, cinco grandes consumidores son al  mismo tiempo grandes productores de petróleo pero Islandia que no es productor de petróleo lo es de energía geotérmica y Francia que tampoco es productor de petróleo tiene un gran número de plantas nucleoeléctricas. Los países exportadores de petróleo aparecen lógicamente con alto consumo pero México, que es exportador, está muy lejos de ser un alto consumidor, paradoja que se magnifica con el dato de que somos importadores de gasolinas, el 50% de la gasolina que consumimos es importada. El consumo de energía de nuestro país es casi el mismo de Argentina, que no es productor importante de petróleo. Los países pobres (Haití, Cuba, Salvador) son bajos consumidores de energía y sus niveles de confort son bajos. Nada nuevo.
Yendo a los datos financieros domésticos vemos que un peso de cada tres pesos del presupuesto nacional proviene de la industria petrolera, especialmente de la venta de petróleo crudo. La dependencia presupuestal de este sector es brutal sin embargo desde hace 12 años Pemex opera en números rojos como consecuencia de un régimen fiscal que reduce a cero sus ganancias (se le castiga con impuestos que ninguna otra industria paga), una gigantesca plantilla laboral, un sistema de pensiones insostenible y una corrupción entronizada hasta la médula de la cual participa no sólo la burocracia administrativa y gubernamental sino también la sindical. Los informes financieros de la paraestatal indican que desde el año 2000 registra pérdidas anuales que suman al momento más de 710 mil millones de pesos, a pesar de que el  precio internacional de petróleo ha sido favorable desde entonces. Estamos a punto de matar a la gallina de los huevos de oro, ni más ni menos. En el año 2000 Pemex tenía un capital del orden de 40 mil millones de dólares, hoy tiene un capital negativo de 5 mil 500 millones de dólares, porque Hacienda le hizo pagar gravámenes de entre 45 y 50 mil millones de dólares de más en estos diez años y para realizar sus proyectos lo obligan a endeudarse. La deuda de Pemex es mayor a la suma de sus activos. Es inviable encontrar un comprador de una empresa en estas condiciones. Quienes hablan de que se va a privatizar Pemex no saben de qué hablan, o no saben que ningún empresario cuerdo (mexicano o extranjero) compra empresas quebradas.
Cuando Pemex debió dedicar una parte sustancial de sus ganancias netas al desarrollo de nuevas tecnologías de exploración, explotación y refinamiento los partidos políticos estaban encantados ordeñando a esta vaca gorda evitándose la molestia de idear otro sistema de recaudación para no hacer enojar a sus clientelas políticas. En los últimos años del sexenio pasado los excedentes petroleros fueron a dar a los gobernadores que rogaban porque el precio del crudo subiera por encima de lo calculado en el presupuesto de ingresos. Sabían que ese excedente iba a sus feudos, nunca les preocupó la condición financiera de la paraestatal ni nada que tuviera que ver con ella. Pero no sólo eso, a sabiendas de que el petróleo es un recurso no renovable tampoco se invirtió un solo peso en tecnología de energía alternativa. Salvo la Comisión Federal de Electricidad que mantiene una producción razonable de energía hidroeléctrica, geotermoeléctrica y carboeléctrica, nuestro atraso en las llamadas nuevas fuentes de energías (solar, eólica, maremotriz, nuclear) es enorme. Para los que se desgarran en el disfraz del nacionalismo es conveniente que sepan que la CFE compra electricidad a empresas extranjeras que la generan en nuestro territorio proveniente de plantas fotovoltáicas (energía solar) y aerogeneradoras (energía del viento).
Entre 2003 y 2012 las reservas probadas de petróleo disminuyeron 31.2% pasando de 20 mil 77 millones de barriles de petróleo crudo equivalente (pce) a 13 mil 810 millones de barriles de pce, ( Estrategia Nacional de Energía 2013-2027), la mayor parte de los campos productores en el país se encuentran en etapas maduras o en vías de declinación. México no tiene ni el capital ni la tecnología para explorar petróleo en mares profundos, donde existen las mejores expectativas de encontrarlo, ni mucho menos la tecnología para extraerlo. Si las cosas se siguen haciendo como hasta ahora es fácil imaginar el final ¿Y así dudan de la necesidad de una reforma energética? La reforma de la industria global de energía no sólo es urgente, sino que estamos llegando con retraso y en el caso de la petrolera con alto riesgo de que se colapse y con ello se ponga en riesgo la base financiera principal del país.
La única opción para garantizar a futuro un suministro de energía en el país y que el petróleo siga siendo negocio es abrir esa industria a la inversión privada bajo la tutoría del estado, en forma parecida a como el presidente Cárdenas la concibió y después Ávila Camacho la reglamentó ( Artículo 4o. La Nación llevará a cabo la exploración y explotación del petróleo, en la siguiente forma:
I.- Por trabajos que realice el gobierno a través de su órgano correspondiente
II.- Por conducto de las instituciones públicas petroleras que al efecto cree la ley y
III.- Mediante contratos con particulares o sociedades.
Artículo 8o. En el caso de la fracción tercera del art. 6º. podrán celebrarse contratos con particulares o sociedades para que lleven a cabo los trabajos respectivos, a cambio de compensaciones en efectivo o de un porcentaje de los productos que se obtengan.).
Es curioso que siendo un país tan distinto al que vivieron Cárdenas y Ávila Camacho los principales partidos confrontados en el tema aludan a su compromiso con el propósito y acciones de presidentes de hace más de setenta años. La pereza mental y ceguera les impide ubicarse en el momento en que los países en desarrollo ya están pensando y actuando para un mundo sin petróleo y nosotros seguimos en la discusión de lo que interpretaban o querían Cárdenas y Ávila Camacho. En el colmo de la mediocridad algunos partidos y sus dirigencias de la autollamada “izquierda” están empeñados en seguir extorsionando o chantajeando con inestabilizar al país promoviendo movilizaciones contra la “privatización”, (el fantasma de la “rebelión” civil) que ellos mismos han creado para justificar su existencia.  Inventan el vampiro y dicen tener los ajos y cebollas para combatirlo. Buen negocio.





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