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miércoles, 15 de diciembre de 2010

RICARDO ALEMÁN: EL NARCO PUDRE AL PRD...

Excelsior 15 diciembre de 2010.




No han faltado los cinicazos que proponen un aplauso a la Cámara de Diputados por deshacerse del narcodiputado.

Ricardo Alemán



Hace mucho que no se escucha nada bueno del PRD; de sus líderes, legisladores y gobernantes. Desde hace mucho, los escándalos en los que se ha visto atrapado el partido amarillo lo vinculan con la moderna enfermedad que ataca a todo el tejido social mexicano: ese flagelo llamado crimen organizado y narcotráfico.



Y apenas ayer, y a regañadientes —a pesar de que desde hace más de un año dimos la primicia de vínculos de Julio César Godoy con La Familia Michoacana—, los legisladores amarillos aceptaron deslindarse del llamado narcodiputado michoacano, y en la Sección Instructora de la Cámara de Diputados votaron por su desafuero.



Y es que el caso de Julio César Godoy Toscano —hermano del gobernador del PRD en Michoacán, Leonel Godoy— se había convertido no sólo en el extremo de la desvergüenza de los diputados federales amarillos, del PRD en todo, sino de la Cámara de Diputados. Es decir, que todos los partidos ahí representados, sus legisladores y líderes, aprobaron la oprobiosa llegada de un narcotraficante, al que dieron el título de diputado federal, en medio de aplausos y apapachos, a pesar de las evidencias de su actividad delictiva.



Bueno, se llegó al extremo de que mientras que uno de los tres Poderes, el Ejecutivo, perseguía a un narcotraficante de nombre Julio César Godoy Toscano, otro Poder, el Legislativo, lo protegió, lo escondió bajo el manto de impunidad de la llamada izquierda perredista, en tanto que el pleno de la llamada “Casa del Pueblo”, le ofreció impunidad al convertirlo en diputado federal. Pero no fue todo.



En efecto, hoy el Poder Legislativo ya desaforó a Julio César Godoy, quien ya no es más narcodiputado. ¿Pero qué creen? Pues sí, que ahora el tercero de los Poderes, el Judicial, le garantizó impunidad. En efecto, resulta que el gobierno michoacano, bajo el control político de Leonel Godoy, ha hecho todo para dar protección al “hermano incómodo”. Y por eso, porque un juez le dio un amparo al otrora narcodiputado, el Ejecutivo federal no puede actuar contra Godoy, quien según la voz popular, ahora goza de un “narcoamparo”.



Por lo pronto, no han faltado los cinicazos que proponen un aplauso a la Cámara de Diputados por deshacerse del narcodiputado. Y en efecto, ha lugar al aplauso, pero una vez que se sancione a los legisladores del PRD que ocultaron a un delincuente, que lo metieron a escondidas a San Lázaro; que se sancione a los que incurrieron en la complicidad de convertirlo en diputado federal. ¡Qué bueno que ya no es diputado federal el señor Julio César Godoy! ¿Pero a poco él solito hizo todo el cochinero para gozar del fuero? No, existe toda una cadena de complicidades políticas.



Y es que el de Godoy Toscano no es el único caso de un político del PRD vinculado al narcotráfico. Abundan los casos de colaboradores cercanos a AMLO y a su chofer, Nicolás Mollinedo, alias Nico; está el caso de Gregorio Sánchez Greg, candidato del PRD al gobierno de Quintana Roo, hoy en prisión por mantener vínculos con el crimen organizado, y cuya fortuna ha aparecido poco a poco en Miami, una vez que está preso.



Pero tampoco es todo. Hoy en Baja California Sur, hace campaña como candidato a gobernador —por el PRD, claro—, un siniestro personaje presuntamente vinculado con el narcotráfico en esa entidad, que hizo su carrera política como invasor de tierras y ha sido palomeado por Los Chuchos y hasta por Marcelo Ebrard. Todo ello a pesar de que los criminales presumen sus vínculos con barones de la droga. Ese candidato se llama Luis Armando Díaz. Pero tampoco es todo.



Apenas ayer, nuestro colega, amigo y compañero de páginas, el columnista Jorge Fernández Menéndez, reveló los presuntos nexos de uno de los sobrecargos detenidos en el aeropuerto de Barajas, con la lideresa de la Asamblea Legislativa, la diputada Alejandra Barrales. En este espacio denunciamos en su momento, que la señora Barrales había saltado de humilde sobrecargo y líder de su gremio, a poderosa casateniente, ya que su fortuna creció y creció. ¿Y quién pompó?



Hace no muchos años, cuando la izquierda mexicana se abría paso, una de sus banderas era la crítica al PRI por vincularse con el crimen y el narcotráfico. Hoy esa izquierda parece atrapada en ese pantano. Al tiempo.



EN EL CAMINO.



Por cierto, hoy se sabe que Humberto Moreira va por tres gobiernos del PRD: Guerrero, Baja California Sur y Michoacán. En los dos primeros tiene todo para ganar. Y dicen que en Baja Sur el escándalo podría reventar por el narco. ¿Será

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