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jueves, 16 de abril de 2009

LATINOS EN DEUDA CON JACKIE ROBINSON



por Enrique Rojas

"Una vida no es importante, excepto
por el impacto que tiene en otras vidas"
--Jackie Robinson



NUEVA YORK -- Barack Obama y su familia tienen su dirección en la Casa Blanca, un cuarto de los peloteros de Grandes Ligas son latinoamericanos y un hijo de inmigrantes dominicanos figura como el mejor pagado de todos los tiempos en el pasatiempo nacional de Estados Unidos.

Muchas cosas han cambiado en este país y el resto del mundo desde que Jackie Robinson debutó en las ligas mayores segregadas el 15 de abril hace 62 años, para convertirse en el primer negro que jugaba en las ligas mayores modernas.

El evento dividió en "antes y después" la historia del béisbol norteamericano y al mismo tiempo reforzó el reclamo de los negros a la igualdad social en su movimiento por los derechos civiles, un movimiento coronado con la elección de Obama como el primer presidente negro de la nación en noviembre pasado.

El béisbol autodeterminó que solamente era para blancos después de que algunos afroamericanos irrumpieron en el juego en las últimas dos décadas del siglo 19. Moses Fleetwood Walker fue el primer negro en Grandes Ligas (1 de mayo de 1884) con Toledo de la Asociación Americana, que para entonces competía con la Liga Nacional como únicas entidades de "Grandes Ligas".

Pero desde 1889 hasta la firma de Robinson con los Dodgers (firmó en octubre de 1945 mas debió pasar un año en ligas menores para mejorar su capacidad de soportar vejaciones, abusos y agresiones), ningún negro había jugado en las ligas mayores.

"El derecho de todos los estadounidenses a ser ciudadanos de primera clase es la cuestión más importante de nuestro tiempo", dijo en una ocasión Robinson, consciente del momento histórico que le correspondió vivir.

"La vida no es un deporte para espectadores. Si vas a pasar toda tu vida en la tribuna sólo viendo lo que ocurre, en mi opinión estás desperdiciando tu vida", dijo en otro momento un hombre que tenía bien clara la gran responsabilidad que le correspondía en impulsar los cambios que eran necesarios.

El miércoles 15 de abril, la oficina del comisionado celebra "El Día de Jackie Robinson" a través de todas las Grandes Ligas, con casi un millar de personal de terreno de los 30 clubes, incluyendo 750 jugadores, vistiendo el número 42 de Robinson.

La ceremonia principal tuvo lugar en el nuevo estadio Citi Field de los Mets de Nueva York, donde se inauguró una rotonda nombrada en honor de Robinson, quien quebró la barrera racial y jugó toda su carrera con los Dodgers, cuando el club tenía sede en el barrio Brooklyn, bastante cerca de Queens en Nueva York.

Pero otras celebraciones fueron programadas a lo largo y ancho del país de las Grandes Ligas.

"Con todos los peloteros, coaches y árbitros de Grandes Ligas usando el número 42 de Jackie esperamos demostrar la magnitud de su impacto en el juego", dijo Selig el lunes durante la inauguración de Citi Field.

"Una de las cosas más importantes en nuestro nuevo parque es la rotonda Jackie Robinson, un gran tributo a su figura, una persona que rompió barreras en el juego de béisbol, abrió las puertas a los peloteros afroamericanos y por ende a los latinoamericanos", dijo el inicialista puertorriqueño de los Mets, Carlos Delgado.

¿Y EN LATINOAMERICA?
Mientras la MLB y Estados Unidos rinden el homenaje adecuado al hombre y su hazaña, continúa brillando por su ausencia el agradecimiento de los países latinos que más se beneficiaron de la apertura que comenzó Robinson.

Si la ruptura de la barrera racial en Grandes Ligas ayudó a unir a los norteamericanos, para algunos países latinoamericanos significó un salto espectacular desde el punto de vista social y deportivo.

La llegada de Robinson abrió las puertas a algunos de los peloteros más talentosos de todos los tiempos como Willie Mays, Hank Aaron y Barry Bonds, pero también a los latinos Roberto Clemente, Luis Aparicio, Rod Carew, Juan Marichal, Orlando Cepeda y Tany Pérez, todos miembros del Salón de la Fama de Cooperstown.

Fue también el logro de Robinson que creó las condiciones para que otros igualmente grandes, como Luis Tiant, Fernando Valenzuela, Sammy Sosa, Rafael Palmeiro, Andrés Galarraga, Iván Rodríguez, Mariano Rivera, Pedro Martínez, Omar Vizquel, Manny Ramírez y Albert Pujols vistieran un uniforme de Grandes Ligas.

Liderado por 82 dominicanos, el 28% de los peloteros de Grandes Ligas son extranjeros, la mayoría latinoamericanos, en la temporada del 2009. Venezuela logró meter 52 representantes a los rosters regulares, mientras que Puerto Rico tiene 28.

El grupo de peloteros quisqueyanos tiene contratos garantizados por un monto de 346,40 millones de dólares, un promedio de 4,22 millones, que es superior al promedio general de todo el universo de Grandes Ligas (3,24 millones).

Los dominicanos Alex Rodríguez, de los Yankees de Nueva York, y Manny Ramírez, de los Dodgers de Los Ángeles, son los jugadores que reciben la mejor paga este año con 33 y 23,8 millones, respectivamente. Siete de los 10 mejores pagados son latinos.

Dos latinos, el dominicano Omar Minaya (Mets) y el mexicano Rubén Amaro Jr. (Filadelfia), son gerentes generales. Otros tres hispanos, el cubano Freddi González (Florida), el dominicano Manny Acta (Washington) y el venezolano Ozzie Guillén (Medias Blancas) son mánagers.

Un estudio de la oficina del Comisionado de las ligas mayores reveló que la economía quisqueyana es impactada en casi 100 millones de dólares anualmente debido a la industria del béisbol norteamericano. Eso es mucho dinero, tomando en cuenta que el gobierno dominicano no necesita invertir un centavo en el proceso.

En las ligas menores casi la mitad de siete mil jugadores son extranjeros, la mayoría proveniente de América Latina.

Nada de eso habría sido posible sin la ruptura de la barrera racial, y aunque es casi seguro que si no era con Robinson en 1947, habría sido con cualquier otro posteriormente -- el hecho es que fue Robinson el pionero.

"Para nosotros, Jackie Robinson es una figura única, por su coraje y disposición", dijo Acta. "Sin Robinson no habrían Virgil, hermanos Alou u otros latinos en Grandes Ligas. Le estaremos eternamente agradecido", agregó.

Irónicamente, ni en República Dominicana u otro país latino con gran presencia en las ligas mayores se celebra el "Día de Jackie Robinson" o se dedica algún tipo de reconocimiento a la memoria del mencionado.

Dominicana, donde Robinson y los Dodgers entrenaron en la primavera de 1948, ha llevado a más de 400 representantes a las ligas mayores desde que Virgil jugó con los Gigantes de Nueva York en 1956, menos de una década después de que Robinson abrió la brecha.

"Pienso que en nuestro país deberían enseñarle a los niños quienes fueron hombres como Robinson y Virgil y el significado que tuvo para nosotros lo que ellos hicieron", dijo el torpedero dominicano de los Mets, José Reyes.

"Hay que recordar que los afroamericanos son minorías, pero al menos son ciudadanos de este país, mientras que los latinos somos minorías y somos extranjeros, por lo que debemos el doble a Robinson", concluyó Acta.

1 comentario:

Pablo Aldaco dijo...

Es grato leer líneas que confirman que la revolución, también está presente en el deporte.