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lunes, 27 de abril de 2009

EL BOMBÓN ASESINO Y EL BROTE EPIDEMIOLÓGICO....DE MILENIO DIARIO

Política cero
Jairo Calixto Albarrán

2009-04-27•Al Frente


Para la antiparanoica María de las Heras, por su birthday


Con todo esto del brote epidémico parece quererse demostrar que en México somos hipocondríacos, pero además estamos enfermos.

Ninel Conde, la voluptuosa vedette reina del surimi, sabe de fiebre porcina. En sus presentaciones en palenques y congales ha podido ver cómo a la concurrencia se le sube la calentura y se transforman en cerdos al escanearle sus carnes. Es por eso que al Bombón asesino no se le puede criticar con tanta saña que, ante los conglomerados que suelen acosarle las proximidades del escote, se haya mostrado paranoica.

Si ella, que es una experta en cerdos afiebrados se comporta como si el virus que anda suelto fuera el Ébola, es lógico que las calles de la Ciudad de México estén apenas salpicadas por personas cubiertas con el uniforme oficial de estos días, el cubre bocas. La mayoría está metida en casa lavándose las manos cada cinco minutos, metiéndose sobredosis de vitamina C, mientras generan toda clase estrategias para no saludar de beso o mano a sus congéneres, posibles focos de infección.

Lo mejor de las alertas sanitarias son las teorías de la conspiración que desatan. Por supuesto, la extraña cepa de la influenza porcina tiene su origen en un experimento gringo, en colusión con un grupo de científicos foxistas encabezados por la mutante maestra Gordillo, con el fin de construir una cortina de humo ante los grandes problemas nacionales con vistas a las elecciones por venir, pero sobre todo para generar un Estado de excepción y acabar con las garantías individuales de manera policiaca.

La gripe como peligro para México, ha funcionado.

Claro que esta tentativa político-inmunológica está mal planeada. Primero, a manera de ensayo, tendrían que haberla aplicado en Ciudad Juárez, Tijuana, Mazatlán o Morelia, donde con el pretexto de meterse en las casas buscando gripientos podían ganarse popularidad al apañar pozoleros, matarifes, capos y Chapitos en fuga. Y segundo, los chilangos, pasados los primeros estertores del fascismo sanitario, sabremos que siempre será más peligrosa la inseguridad que un pinchi virus.

Eso sí, hay que agradecer que para dar su mensaje a la nación, Jelipillo tuvo el buen detalle de esperar el término del partido Pumas-Chivas (cuando se abrazaron los técnicos de los equipos, pensé que los iban a detener como si fueran de Los Zetas), para decirnos lo mismo que ya sabíamos desde antier, gracias a la histeria mediática.

Ya lo cantan The Kinks: “¡Paranoia, the destroyer!”

jairo.calixto@milenio.com

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