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lunes, 11 de mayo de 2009

HERIBERTO YÉPEZ: BAUDRILLARD, PORKY PIG Y EL VIRUS VIRTUAL...De LABERINTO, SUPLEMENTO CULTURAL DE MILENIO DIARIO.


Archivo hache
Baudrillard, Porky Pig y el virus virtual

Baudrillard nos recordaría que este virus incluye la dispersión de discursos, amok sanitario, conspiracionitis y terror mediático. “Agresión total”.

2009-05-09•Artes


Foto: Especial Lo sucedido desde la eclosión de la influenza porcina en México y su globalización fue predicho por Jean Baudrillard.

Todo evento que se identifique y se le siga revela ser un virus letal. Todo es viral.

Lo proliferado deviene inverosímil, irreal. La “bomba informática” de la que habló Virilio.

Dijo Baudrillard en La transparencia del mal (1990):

“Esta sociedad ya sólo produce acontecimientos inseguros, cuya elucidación es improbable (…) Se produce como un artefacto virtual (…) Nadie controla las reacciones en cadena (…) Se trata (…) de un accidente de la simulación (…) Todo el sistema es globalmente terrorista”.

Baudrillard nos recordaría que este virus incluye la dispersión de discursos, amok sanitario, conspiracionitis y terror mediático. “Agresión total”.

Al fondo está nuestro odio al cuerpo: “El niño-burbuja es la prefiguración del futuro, de la asepsia moral, del exorcismo total de los gérmenes (…) No es absurdo suponer que el exterminio del hombre comienza con el exterminio de sus gérmenes (…) Cuando todo haya sido expurgado y haya sido eliminada toda la contaminación social y bacilar, sólo quedará el virus de la tristeza en un universo de una limpieza y una sofisticación mortales”.

La influenza porcina —cuyo nombre ya desinfectado es “H1N1”— es síntoma de “un espacio superprotegido” —la aldea global— en que “el cuerpo pierde todas sus defensas” y, por ende, busca la protección espectacular. La propagación es efecto directo de escamotear nuestras condiciones reales de vida y nuestro odio al cuerpo.

“La virulencia se apodera de un cuerpo, de una red o de un sistema cuando expulsa todos sus elementos negativos y se resuelve en una combinatoria de elementos simples (…) Virtual y viral marchan emparejados”.

La influenza porcina es la industria global del cerdo capitalista hipócrita. Se crían cerdos en condiciones de patología que, a la vez, se ocultan para hacerle pasar como una industria limpia y segura.

Este accidente —¡oh Veracruz!— se alía, por un lado, con ciudades desordenadas (más que ciudades, metástasis) y, por otro, con las telépolis (urbes reality) y su miedo al contagio de virus virtuales: el virus del otro (migrante o contaminado).

No es coincidencia que surja hoy un virus que nos aconseja evitar todo contacto. Y cuyo refugio son los medios. El miedo es el mensaje. Y la comunicación: “¡incomuniCAOS!”

Estamos produciendo casos y caos de asco al otro (el prójimo y el animal) y aislamientos insalubres para ese otro aborrecible.

Este virus está hecho de los rasgos de un decapitalismo tan puerco como lavado: Capitalismo Porky Pig.

Preparaos, ¡oink!, para una despedida Looney Tunes.

Primero vendrá la clonación del sin-sentido (Th-th-th-th-th…), luego el happy ending (That’s all, folks!). Pero no cualquier desenlace sino un final folclórico: ¡rating total!

Heriberto Yépez
www.hyepez.blogspot.com

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