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miércoles, 10 de abril de 2013

LA VIDA EN OTROS MUNDOS



Alfonso Muñoz Cáñez

Los científicos están convencidos de que en el sistema solar, la vida tal como la conocemos, sólo existe en la Tierra. Admiten la posibilidad de que en Marte, cuya superficie ha permitido rastrear la presencia de agua congelada, puedan existir ciertas formas de vida, sin duda microscópicas, en el subsuelo o en cavernas.
       El descubrimiento de que en Europa, satélite de Júpiter, está totalmente cubierto por un océano congelado en la superficie, pero líquido en sus profundidades (cómo lo sugieren las fotos tomadas por la sonda Galileo, al mostrar la superficie de ese satélite fracturado en forma similar a las banquisas de las regiones polares terrestres), abre otra posibilidad de vida extraterrestre, pero desarrollada en condiciones muy adversas, similares tal vez a las que existen en los fondos de las grandes profundidades marinas de la Tierra.
       Titán, otro satélite de Júpiter, posee una atmósfera de metano y nitrógeno, y en su superficie podría tener nitrógeno líquido, lo mismo puede decirse de Tritón el satélite de Neptuno.
     Los científicos admiten que sólo en esos satélites pudiera existir alguna forma de vida, muy rudimentaria a causa de la evidente adversidad de su entorno. ¿Cuáles son, por tanto, las posibilidades de vida en el Universo?
       Stephen H. Dole, en su libro “Habitable Planets for Man”, llega a conclusiones que tal vez puedan interesar al lector. Señala, en primer lugar, que una estrella debe ser de un tamaño parecido al Sol para tener un planeta habitable.
        Argumenta que cuanto más grande es la estrella tanto menor es su vida, y si excede ciertas dimensiones no viviría lo suficiente como para permitir que un planeta recorra las prolongadas etapas de su evolución química, antes de desarrollar formas de vida complejas.
      Por el contrario, una estrella demasiado pequeña no puede calentar suficientemente un planeta, a menos que se encuentre muy próximo a ella, lo que genera efectos que hacen imposible el surgimiento de vida tal como la conocemos.
       Según los cálculos de Stephen H. Dole, existen 17 mil millones de tales estrellas únicamente en nuestra galaxia y, haciendo lo que parece una razonable estimación, dice que probablemente hay en ella unos 640 millones de planetas habitables, conteniendo ya cada uno de ellos alguna o algunas forma de vida.
       Y agrega que si estos planetas habitables está distribuidos  más o menos homogéneamente por la galaxia, debe existir uno por cada 80 mil años luz cúbicos, esto significa que el planeta habitable más próximo puede distar de la Tierra unos 27 años luz, y a unos 100 años luz de distancia pueden encontrarse unos 50 planetas habitables.
        Naturalmente, una estrella del tamaño adecuado podría tener un planeta habitable o no poseer ninguno. Un planeta puede poseer vida, pero vida aun no inteligente. Nuestra propia Tierra, el único planeta habitable que conocemos, existió durante al menos 2 mil millones de años con vida, pero sin vida inteligente.
       Dice Stephen H. Dole que si el hombre, ya como ser racional, tiene aproximadamente un millón de años sobre la Tierra, ésta ha poseído vida inteligente durante 1/3.500 del tiempo en que ha poseído vida de alguna clase. Si pudiéramos decir lo mismo de todos los planetas que albergan la vida, uno de cada 3,500 alberga vida inteligente, por lo que partiendo de 60 millones de planetas habitables, pueden existir unos 180 mil poblados de seres inteligentes, únicamente en nuestra galaxia.

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