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miércoles, 17 de abril de 2013

EL MURO DE BERLIN NO SE CAYÓ SOLITO




Hace casi CINCO LUSTROS, el Muro de Berlín no se cayó solito: fue DERRUMBADO por las "contradicciones internas" -dirían los marxistas-del modelo socialista, del "socialismo real".
Y por lo que estamos viendo en Venezuela, al parecer hay quienes no se han dado por enterados de esta CAÍDA,y de que los escombros les cayeron encima.  

En la URSS y Europa del Este, detrás de la "Cortina de hierro", la "dictadura del proletariado" había derivado en el despotismo de una casta burocrática que en el nombre del "PUEBLO" oprimía al pueblo cancelando derechos elementales como la libertad de expresión y movimiento, sometiéndolo a un régimen económico de mera sobrevivencia.

Para los intelectuales, científicos disidentes ,y los escritores y artistas, por el simple hecho de serlo y no apegarse a la consigna del "realismo socialista", creó los campos de concentración conocidos como GULAGS

"Si quieres saber la verdad sobre la represión en la URSS, no recurras a los libros : toma una pala y excava en Siberia", dicen los sobrevivientes de aquella infausta época.

El "Imperialismo Yankee", desde la posición soviética culpable de todos los males habidos y por haber, no tuvo nada que ver de manera directa con esta debacle.

De manera indirecta,el modelo de vida occidental que con todos sus vicios representaba y representa, fue determinante cuando empezó a filtrarse por las antenas parabólicas que le señalo Honnecker a Gorvachov en la última visita del líder de la Perestroika a Alemania Oriental en 1985.
No está por demás hacer este breve ejercicio de memoria en momentos en que en Venezuela una delirante izquierda "bolivariana" pretende desempolvar las consignas de la Guerra Fría y tender una cortina de humo ante la realidad de su propia debacle, denunciando un inminente "Golpe de Estado" orquestado por ...""El Imperialismo Yankee!".
LOS CEAUSESCU  EJECUTADOS POR CRIMENES DE LESA HUMANIDAD

Nada menos que su principal cliente petrolero,tan agobiado por sus propias "contradicciones" domésticas.
Esa clase de izquierda tiene un común denominador: no conoce un principio básico del pensamiento revolucionario: la autocrítica.
Su fuerte es transferir culpas, ellos no cometen errores, siempre serán víctimas de las fuerzas de mal.
Y al ignorar las lecciones de la Historia, la repiten como farsa; como el culebrón de humor involuntario en curso, aderezado con fábulas pseudorreligiosas, de ascenciones,  reencarnaciones, y cabildeos celestes para que el "dedazo" del Eterno recayera en un Papa argentino.
La única duda sería si el espíritu del Che Guevara fue tomado en cuenta.

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