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miércoles, 24 de abril de 2013

CULTURA DE LA DENUNCIA



Alejandro Álvarez



Se lee en los titulares de la prensa que el PAN y el PRD preparan denuncia penal “contra quien resulte responsable” de los destrozos realizados por una turba en sus locales de la ciudad de Chilpnacingo. Los mismos partidos días antes denunciaron para el debido castigo, se supone, a quien resulte responsable del mal uso del presupuesto del programa Oportunidades en Veracruz. La ex rectora de la Universidad de la Ciudad de México dijo que denunciaría la ilegalidad que guardó el proceso de su sustitución hace varias semanas después de una larga temporada de suspensión de actividades por la “toma” de las instalaciones de esa universidad por un grupo de dizque activistas. Otro grupo de presuntos profesores en Oaxaca, Guerrero y Michoacán obstruyeron el libre paso y circulación de ciudadanos por las carreteras federales y locales, apedrearon sedes de congresos y suspendieron actividades, todo lógicamente sin sanción alguna. Grupos armados llamados de “autodefensa” de esas mismas entidades se pasean como Juan por su casa en claro reto a las autoridades estatales y municipales. Una mini turba desde hace días mantiene tomado el edificio de rectoría de la UNAM y un temeroso rector no atina a decir otra cosa que balbucear la importancia del “diálogo”.
Padres desesperados en nuestra entidad desde hace años demandan justicia por el homicidio de sus hijos en distintos hechos. Personalmente conozco amigos que han sufrido merma en su patrimonio y han puesto formal denuncia por tales hechos sin resultado alguno. Otros en paralelo se han apersonado en la guarida de la banda del barrio para pedir que le sean devueltas sus pertenencias. Su estrategia ha dado mejores resultados que las indagatorias de los investigadores y policías ministeriales.
La cadena de hechos es casi infinita. La cultura de la denuncia recibe una y otra abolladura hasta dejar irreconocible su rostro. ¿Tiene algún sentido ir a la mesa de un ministerio público a invertir varias horas a sabiendas que es tiempo perdido? El poder judicial pasa por largos años de franca retirada en un desprestigio apabullante. Y eso sin hablar de los miles de crímenes relacionados con el crimen organizado que nunca se resolverán –pago doble contra sencillo si se llegan a esclarecer las responsabilidades de una décima parte de esos homicidios-.
Quizás ya nos parezca parte del paisaje nacional la repetición una y otra vez de delitos que quedan sin castigo, pero en el fondo los cimientos de una sociedad civilizada están siendo minados irreversiblemente. Ojalá no sea demasiado tarde cuando la ciudadanía decida exigir a los gobiernos un poco de decencia en el cumplimiento de sus obligaciones.

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