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viernes, 30 de abril de 2010

LA PAZ, NUEVA ESCALA DE CRUCEROS CARNIVAL


  
A finales de este año, la línea de cruceros Carnival empezará a tocar el puerto de La Paz, de acuerdo a declaraciones del presidente de esa empresa naviera, con sede en San Diego, Alta California, Gerry Cahil.
Los Cabos, Mazatlán y Puerto Vallarta, completan el cuarteto de puertos del Pacífico mexicano en la ruta del crucero de clase mundial, que también incursiona en la Riviera Maya.
Una buena noticia para la capital sudcaliforniana por el impacto económico que vendrá a sumarse al repunte de la temporada alta.


Source: San Diego Cruises New Waters | NBC San Diego

HISTORIA DE UNA CASA



Por Juan Forn

Todas las casas abandonadas cuentan una historia. Esta, con su losa de hormigón caída y los fierros al aire, fue diseñada por Le Corbusier en Boulogne-Billancourt, extrarradio de París. En el living de esta casa supo colgar un gran retrato pintado por Modigliani de los dueños de casa, el escultor Lipchitz y su esposa rusa Bertha. Bertha tenía un hijo llamado Andrei, de un matrimonio anterior. El padre de Andrei volvió a Rusia en el tren blindado con Lenin. Andrei tiene trece años en 1927, cuando su madre se entera de que el legendario comisario de las artes soviético (su viejo amigo Lunacharsky, de los tiempos de exilio en Zurich), pasará por París en uno de sus raids pregonando la cultura soviética por Europa, y decide que ya es tiempo de que Andrei se reúna con el padre en Moscú.

Lunacharsky accede a llevar al joven. Andrei sube al vagón exclusivo del comisario de las artes con su uniforme de liceo francés y una valijita en la mano. En Berlín, el tren se detiene inesperadamente porque la amante de Lunacharsky necesita hacer más compras. Las siguiente paradas son Varsovia, Brest Litovsk y Minsk, pero nadie baja a comprar nada. Durante el largo viaje, Lunacharsky le cuenta a Andrei una historia tras otra. Una de ellas le encantaría a León Ferrari: en enero de 1918, Dios fue sometido a juicio en la URSS, por sus crímenes contra la humanidad. En el banquillo de los acusados se colocó una Biblia y los fiscales presentaron las numerosas pruebas de culpabilidad, basadas en testimonios históricos. La defensa pidió la absolución por demencia evidente y desarreglos psíquicos, pero el tribunal declaró culpable a Dios de todos los cargos y lo condenó a muerte. En el amanecer del 17 de enero de 1918, un pelotón de fusilamiento disparó cinco ráfagas de ametralladora contra el cielo de Moscú y cumplió la sentencia.

La comitiva de Lunacharsky llega con atraso a Moscú, en la misma mañana del décimo aniversario de la Revolución, así que de la terminal se trasladan directamente a la Plaza Roja. Y así es como Andrei ve por primera vez a su padre: en el palco de honor, con sus galas de general de la Revolución, recibiendo el saludo de las tropas. Lo que el general ve es que su hijo no está en absoluto vestido para resistir los diez grados bajo cero que hacen ese día en Moscú, así que murmura a uno de sus edecanes que envuelvan al chico en algo y lo dejen en su casa antes que muera congelado. Los soldados cumplen la orden al pie de la letra: lo envuelven en una lona del ejército. Cuando la esposa del general los ve entrar en la casa, cree que le traen una alfombra nueva, hasta que la alfombra se mueve y le da un susto tremendo.

Andrei y su madrastra nunca se recuperan de aquella primera impresión mutua. La convivencia no será fácil y poco después Andrei dejará la casa paterna, y los estudios, y la fe en la Revolución, y no durará mucho suelto en las calles moscovitas: en 1930 es declarado enemigo del pueblo y enviado a Siberia (su padre el general correrá la misma suerte pocos meses después). Durante los siguientes veintinueve años, Andrei intenta fugarse ocho veces de los campos. En 1959 lo consigue finalmente: llega a pie, medio muerto de frío y de hambre, hasta Finlandia. Le lleva un año más cruzar toda Europa hasta llegar acá, a esta casa diseñada por Le Corbusier en el extrarradio de París.

La casa estaba abandonada. Había grandes trozos de mármol sin esculpir en el jardín lleno de maleza. El escultor Lipchitz había huido a América antes de que llegaran los nazis. Pero en cuanto terminó la guerra, Bertha decidió regresar desde Nueva York: “Mi hijo está vivo, lo presiento, y cuando me busque irá a la casa de Boulogne-Billancourt, y si no estoy allí cuando llegue nunca volveré a verlo, lo presiento”, le dijo a Lipchitz antes de abandonarlo en 1946. Catorce años ha esperado desde entonces pero, en esta noche de 1960, Andrei ha vuelto. Ese hombre de 45 años que parece de sesenta es su hijo y esta noche volverá a ocupar la camita que hay en el dormitorio infantil del primer piso, donde durmió por última vez en 1927. En la cabecera de la cama hay, hubo siempre, un cuadrito sin firma de un lobo en medio de la estepa nevada. Hay cosas que no cambian. Nos sostienen porque no cambian. O quizá es simplemente que no cambian para que no nos vengamos abajo.

Demos ahora otro salto en el tiempo, hasta 1995. Parte de la losa de hormigón se ha derrumbado, la pared de ladrillos de vidrio que hay en el living está oscurecida por el moho, la creación de Le Corbusier parece uno de esos esqueletos de estaciones de servicio que se ven por las rutas argentinas, pero Andrei sigue viviendo allí. También los enormes mármoles sin esculpir siguen en su sitio en el jardín, entre la maleza. Pero por muy poco tiempo más: en 24 horas debe desalojarse la casa, un asunto de abogados de Nueva York. Andrei se hizo cargo de Bertha hasta que ella murió (vendía pólizas de seguros casa por casa para mantener a ambos). Durante todos esos años siguió durmiendo cada noche en la camita de su dormitorio infantil. También estuvo combatiendo a esos abogados de Nueva York: todavía tiene a mano, al lado de la puerta, una pala de mango corto, con los bordes bien afilados. “Con una de éstas vi decapitar a unos cuantos en Kolymá”, le comenta al amigo que lo acompaña, antes de dejarla caer en una de las cajas de cartón en donde está juntando sus cosas. Ya no importa: los abogados han ganado; mañana Andrei se habrá mudado a un altillo de un solo ambiente, de cinco metros por tres, en un quinto piso sin escalera de Barbès-Rochechouart, donde colgará en la cabecera de su cama el cuadrito del lobo en la estepa nevada. Como diría Lunacharsky: “Dios no existe. Lo fusilamos nosotros, en 1918”.

John Berger cuenta esta historia en su libro Fotocopias. Nunca dice el apellido de Andrei, pero en un libro que de casualidad estoy leyendo sobre el misterio de la muerte de Raoul Wallenberg (aquel magnate humanitario sueco que salvó a tantos judíos durante la guerra) figura un Andrei Lipchitz dando testimonio de que vio a Raoul Wallenberg en la Lubjanka, después de una de sus tantas fugas fallidas, durante la Navidad de 1947. Hasta el día de hoy no se sabe ni cuándo ni cómo ni dónde murió Wallenberg, después de ser arrestado por los rusos en Budapest, en 1945. Tampoco sé nada más de Andrei; ni siquiera si el apellido que usó en vida era Lipchitz o el de su padre el general. En cuanto al Atelier Lipchitz, ubicado en el 9 Allée des Pins, en Boulogne-Billancourt, una inmobiliaria multinacional lo ofrece actualmente a la venta por Internet. Piden 3,9 millones de euros, y no saben qué puede haber pasado con los bloques de mármol sin esculpir que había en el jardín.

CUANDO LOS DURMIENTES DESPERTEMOS...

Elitismo para todos

Fernando Solana Olivares.MILENIO DIARIO. DF. MÉXICO.

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  • 2010-04-30•Cultura.
    La frase, aquí modificada, se debe al título de una reseña de V. S. Pritchett sobre Archipiélago Gulag, la abrumadora crónica del horror estalinista escrita por Alexander Solzhenitsyn: “Cuando los muertos despertemos”. La leyó Martin Amis, quien la cita en su lóbrego y casi insoportable Koba el terrible(Anagrama, Barcelona, 2004), diciéndose a sí mismo: “Sí, eso es lo que toca ahora… Y no ha sucedido”.
La leo yo también y coincido: sí, eso es lo que tocaría ahora, pero no ha sucedido. Dormir y morir son sinónimos metafóricos; afirmar entonces que nosotros los mexicanos somos un pueblo de durmientes es una manera de aludir a la muerte civil que hasta ahora nos caracteriza: no sólo a los tantos muertos que ya están muertos sino sobre todo a los muchos vivos que viven como si estuvieran muertos para todo lo que ocurre más allá de su idiotismo, de su apremiante encierro en lo particular.
Pero la imaginación, aquella loca de la casa mental que no acepta restricciones narrativas ni obedece obstáculos formales, puede solazarse en la hipótesis de un despertar colectivo, o cuando menos suficientemente mayoritario, el cual podría ocurrir a) por la fuerza de las circunstancias, b) por la ciclicidad de los procesos nacionales, c) por la intervención de los dioses, d) por cualquier otra causa fortuita y desconocida.
Cuando los durmientes mexicanos despertemos será posible exigir masivamente y acaso lograr la despenalización de todas las drogas como única política pública capaz de derrotar al narcotráfico y sus fenómenos de descomposición concomitantes. La argumentación para fundamentar dicha legalización no solamente es objetiva y está originada en todo el espectro ideológico de la modernidad, sino que se basa en una lección histórica cercana que el sentido común logra comprender de inmediato.
Hasta Milton Friedman, profeta neoliberal de la derecha económica y política, enunció en fecha tan lejana como 1991 varias razones para ello, que Jaime Sánchez Susarrey glosó así recientemente (Reforma, 10/IV/10): 1. La guerra contra las drogas genera violencia, su despenalización la reduciría y permitiría dedicar recursos efectivos y considerables a la seguridad pública; 2. Las drogas, como el alcohol en el momento de la prohibición, son más riesgosas cuando se prohíben pues las sustancias que clandestinamente se les agregan suelen ser más letales; 3. El Estado no puede sancionar la libertad individual para drogarse mientras este derecho no afecte a terceros; 4. La legalización de las drogas no hace aumentar su consumo, como demuestran las estadísticas al respecto; 5. La inconveniencia de legalizar las drogas es sostenida, sobre todo, por quienes están encargados de combatirlas, debido a los inmensos presupuestos que se destinan para tal efecto; 6. La negativa a liberar el mercado de las drogas significa la protección económica del monopolio de los cárteles; 7. Las víctimas inocentes de la guerra contra las drogas son éticamente inaceptables.
Cuando los durmientes mexicanos despertemos será posible rechazar el trasfondo moral que priva en la guerra contra las drogas, esa visión fundamentalista propia del totalitarismo antidemocrático que otorga al Estado un poder indebido sobre lo que es bueno y lo que es malo para el cuerpo y la mente de los ciudadanos. Será posible rechazar una guerra que “es mantenida de un modo esquizofrénico por gobiernos que deploran el tráfico de drogas y a su vez son los principales garantes y patrones de los cárteles internacionales de droga”, como escribe Terence McKenna, entre otros. Al despertar sabremos del engaño inherente a una confrontación que no se hizo para ser ganada sino para prologarse indefinidamente, porque los beneficios ilícitos del narcotráfico son compartidos por los dos bandos en pugna: los buenos y los malos, la cual sirve asimismo para el control social policiaco militar ejercido por gobiernos “democráticos” con el pretexto de proteger a los ciudadanos.
Cuando los durmientes mexicanos despertemos no creeremos más en un sistema nihilista y destructivo que se empeña en reducir la vida de los sujetos al mundo de los sentidos, al mundo de la superficie material y sus envolturas brillantes, así éstas sean un espejismo inaccesible para las grandes mayorías. No creeremos ya en la propaganda tóxica de la videosfera, en el envilecimiento mental y cognitivo de las cadenas televisoras hegemónicas. Y no creeremos en un sistema político autista, alejado del interés colectivo, de la noción del bien común, donde derechas, centros e izquierdas son tan similares como indistinguibles entre sí. No creeremos en una Iglesia hipócrita ni en un sistema de justicia venal, tampoco en la humillación sistemática de los intelectuales que subastan su capacidad crítica ante el poder del dinero, el poder de la pantalla, el poder del poder. Al despertar no creeremos en todo eso, ¿entonces qué?
El hundimiento del valor de la vida, signo de estos tiempos sin síntesis, lleva a los muertos a despertar. Diría Martin Amis, comentando un asunto aún más grave, que la realidad es que las realidades han dejado de tener valor. Y si el sueño colectivo de los mexicanos, ahora una franca pesadilla, nos lleva al despertar, bien valdría la pena preguntarse por la naturaleza misma de tal situación. Terminado el sueño irrumpe la vigilia, que para muchos podría ser simplemente insoportable pues veríamos cara a cara el rostro verdadero de lo que entre nosotros es. Aunque siempre es un primer paso inevitable: abrir los ojos, desperezarse, acometer.
fmsolana@yahoo.com.mx

jueves, 29 de abril de 2010

ALIANZA POR LA DEMOCRACIA Y LA CULTURA: PRIMER ENCUENTRO


Como estaba previsto, el miércoles por la tarde se celebró el primer encuentro de la propuesta Alianza por la Democracia y la Cultura, en el restaurante bar, Kiwi, allá en el malecón.
Once ciudadanos respondieron a esta convocatoria inicial, cuatro de ellos jóvenes universitarios con cierto liderazgo en sus respectivos campus,      con mucho que decir sobre el actual momento político, cultural, social,   sudcaliforniano..

Fue una experiencia enriquecedora a partir de la creación de un espacio para la libre concurrencia y confrontación de ideas y propuestas. Un nuevo foro de debate ciudadano, un movimiento de opinión crítica, a despecho del autismo cupular de la partidocracia y el desfasamiento de los actores políticos.

Y las cartas de cada uno empezaron a aparecer sobre la mesa del juego democrático. ¿Cuáles serían los temas tabú, jamás abordados por la clase política en su conjunto, la que se recrea a sí misma en los desayunaderos, en los boletinazos(reciclados como “entrevistas” o comentarios columnares por sus negreros favoritos), en la declaracionitis que infesta la prensa electrónica y escrita más anacrónica del país?

En principio, tres: el analfabetismo político y a secas(el subdesarrollo cultural), que corroe la vida institucional sudcaliforniana; el círculo vicioso del clientelismo como coartada electorera; el tema de nuestra paupérrima aldea mediática y sus derivados..

Las razones de esta actitud saltan a la vista, al ojo de pájaro del sentido común: todos, en mayor o menor medida, chapotean en la misma cloaca.

No puede existir comunicación de la “clase polïtica” con la base social cuando la partidocracia y las instancias gubernamentales, lejos de cumplir con su deber de crear foros de expresión ciudadana, los cierran. Son alérgicos a todo lo que huela a pensamiento crítico y desborde los lugares comunes sobre los que gira el “discurso” de los actores políticos en el candelero del año electoral, que es cuando, naturalmente, más vociferan.

Se trata de una “clase política” que algunos líderes de opinión del ámbito nacional han identificado como “la generación del fracaso…genéticamente negada para la grandeza, para la altura de miras”. Cortoplacista y rentista, anti intelectual por antonomasia.

La que nos ha tocado padecer a los sudcalifornianos en los últimos tiempos,representa los estratos más rupestres de esa galería de la ignominia.

Sobre todo a partir de 1999, cuando un grupo de ex priistas llegó al poder avalado por el voto de castigo propiciado por la decadencia tricolor, envueltos en la bandera de la REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA.

La altas expectativas ciudadanas del 99, determinan el brutal desencanto en curso.
Lo que pudo haber sido el florecimiento de una sociedad democrática reflejada en sus medios, en una prensa escrita y electrónica promotora de espacios para la libre expresión ciudadana en todas sus vertientes, a imagen y semejanza de algunos medios nacionales; en sus instituciones culturales, alimentadas por esa energía social de ese talento disperso que brota por todas partes a pesar de la discriminación y la censura; en el propio discurso político de gobernantes y opositores, convertidos en auténticos líderes de opinión, en voces esclarecedoras en diversos aspectos de la realidad local, nacional, universal…Esa invaluable oportunidad histórica, ha derivado en una involución, en un retroceso político intolerable, asfixiante, degradante.

Y lo más alarmante: las autodenominadas “jóvenes promesas”.de la política sudcaliforniana, se nos presentan con un “discurso” voluntarista, de frases prefabricadas, retomadas de la literatura chatarra de “superación personal”.
A pesar de su solvencia económica, no han invertido en su propia educación, por eso recurren al amanuense mediático para que les ayude a dorarle la píldora a lo que ellos consideran un atajo de idiotas (la clientela), tan apreciados en tiempos electorales.

En pleno año celebratorio del Bicentenario de la Independencia y de la Revolución Mexicana, decretan la abolición del pasado, e invitan, a ser “positivos” y mirar hacia “adelante”. Su fobia por la Historia, es solamente un indicio de su alergia por todo aquello que los obligue a salirse del guión de un hipotético y muy personal destino manifiesto; por el proceso cultural que implica el ejercicio de la crítica, de la crítica de la crítica y la autocrítica, piedras de toque de la democracia.

Cualesquier interlocutor medianamente informado e ilustrado, los destrozaría en un debate abierto ante la opinión pública. Pero como esto es prácticamente imposible en nuestro entorno doméstico, en nuestra bochornosa aldea mediática, ahí siguen candidateándose, sin que nadie se los haya pedido, porque..¿cómo saber quién es quién si no hay debate , confrontación de discursos, de cara a la sociedad sudcaliforniana?



Cada uno de los cuatro jóvenes que asistieron al encuentro inaugural de la Alianza por la Democracia y la Cultura, pondrían en serios predicamentos a esta clase de “promesas políticas” que pretenden vendernos el viejo veneno en recipiente nuevo: dizque la “juventud” es por sí misma sinónimo de esperanza. Lamentablemente hay jóvenes que al parecer nacieron senectos, como lo revela el anacronismo de sus “discursos” y sus poses.

POR EL RESCATE CIUDADANO DEL CENTRO ESTATAL DE RADIO Y TELEVISIÓN.

Esta clase de oposiciones, son los mejores aliados de la familia en el poder. Cumplen con su papel de legitimar la barbarie con la suya propia . Un círculo vicioso que solamente puede ser combatido mediante la liberación de espacios para la expresión ciudadana. Generando un movimiento de opinión capaz de trascender el cerco mediático e imponer un ceñido y puntual seguimiento público a los desfiguros de los actores políticos que “dominan” el decadente escenario.

De aquí la trascendencia de una de las propuestas consensuadas en el encuentro del miércoles: exigir la reivindicación social del Centro Estatal de Radio y Televisión, convertido por los espurios heraldos de la “Revolución Democrática” en un envilecido instrumento de propaganda gubernamental, de culto a la personalidad del ejecutivo más analfabeta y rapaz de la historia política sudpeninsular..

¿ Recuerda usted alguna pronunciación de priistas o panistas en este sentido?

El CERT, es uno de tantos espacios públicos invadidos y secuestrados por la FAMILIA.
Un complejo mediático financiado con dinero público, con nuestros impuestos, incluyendo los de aquellos que no nos sentimos representados por el cártel familiar y asociados.

¿ Está usted de acuerdo en seguir financiando la promoción de la figura de Narciso, o de sus más conspicuos corifeos como el “secretario de educación pública”, Omar Castro COTA, a quien no le alcanza el tiempo para exhibir sin el menor pudor ni el sentido del ridículo el más nauseabundo, grosero servilismo?

Los jóvenes universitarios ya integrados a la Alianza por la Democracia y la Cultura, contaron algunas anécdotas por demás ilustrativas sobre esta aberración. Cuando uno de ellos acudió al Instituto Sudcaliforniano de la Juventud en busca de opciones culturales, de entrada y ya en el foro del Canal Ocho, donde iban a grabar un programa de televisión, le advirtieron: “ Aquí se puede decir todo….menos habar mal del gobierno”.

Otra por el estilo: hace unos días, el dramaturgo Mario Jaime fue entrevistado por la conductora Paulina Romero, sobre el estreno de la obra La Guaycura fantasma…
En la que hace una crítica al papel de la iglesia en el proceso de colonización.
Esto bastó, según la propia conductora, para que el obispo de La Paz, llamara al “Ingeniero” Agúndez( el de las limosnas millonarias a cuenta del erario) para recriminarle la “blasfema” expresión del joven dramaturgo ,lo que obligó a Narciso, constitucionalmente un gobernante en un Estado laico, a darle una grosera reprimenda a los patéticos súbditos asignados a lo que él considera su canal.

A ese grado ha llegado la promiscuidad entre santos y demonios en nuestro estado. Ignacio Ramírez, el Nigromante, uno de los grandes hombres de la Generación Liberal de la Reforma, les hubiera dedicado una de sus sátiras demoledoras.


Y también nosotros vamos por máspero en sentido inverso a la barbarie. No a un movimiento de masas clientelares, sino de musas democráticas y misas laicas, a un movimiento de opinión ciudadana donde la calidad se anteponga a la cantidad.

Por lo pronto, le hemos tomado la palabra a la periodista y amiga, Marta del Riego, y el próximo miércoles a la misma hora y lugar, celebraremos un encuentro con miembros del Colegio Sudcaliforniano de Comunicadores…lo esperamos. Anímese, si usted es de los escépticos que no nos conceden ningún atisbo de trascendencia, pues cuando menos el ejercicio catártico, lúdico del diálogo está garantizado. Y así nos ahorramos al psiconalista y se lo enviamos a Leonel, Narciso y familia .Si es que  el heroico facultativo acepta  tan escabroso y escatológico reto.

LA HORA DEL LOBO: LA INDIFERENCIA POLÍTICA...



Federico Campbell
 Enrique Nalda,In memoriam

Es muy compresible la indiferencia de la mayoría de la gente por la política. Sobran las razones y los motivos. Ni en el fondo ni en la superficie la gente es tonta. Hay una edad en la que uno ya no quiere votar. No tiene sentido. Sabe que la política es dinero. Sabe que la principal motivación de nuestros diputados y senadores es su salario mínimo mensual de 200 mil pesos y que ni por su cabeza ni por su corazón pasa el interés de sus representados.
Así que la gente se da cuenta. Tendría que ser muy ingenua para creer que los tres cochinitos (PAN, PRI, PRD) hablan en serio y que en algo les importa el país.
  Parece mentira, pero no a todos los seres humanos les interesa el poder. Incluso a sabiendas de que el poder significa dinero y, en última instancia, poder de matar. Hay algo fascinante y embriagador en el poder: la conciencia de que se pueden cometer crímenes de manera impune.   
  El poeta colombianomexicano Álvaro Mutis expresa muy bien, como todos los poetas, lo que viendo siendo la indiferencia política.  
  En una conversación con Eduardo García Aguilar —el novelista, al gran poeta de Manizales—, Álvaro Mutis explica que tiene una fascinación enorme ver mover esa enorme maquinaria que hipnotiza a los hombres, superior al sexo, al dinero, a todo, no hay nada igual. “Y, sin embargo, lo siento muy sinceramente como un fenómeno casi infantil. El poder no existe, en verdad.”
  Lo que el político tiene entre las manos es nada: un puñado de arena.
  Álvaro Mutis jamás ha tenido por el poder el menor respeto ni la menor simpatía. Cree que hay una despersonalización en los hombres que detentan el poder, en especial en América Latina, que es de una tristeza enorme: “No son nadie, no son nada, son víctimas de su propio personaje. Realmente hay momentos en que algunos de los hombres en el poder actual en Latinoamérica provocan más bien risa.”
  Véanse si no los papelones que todos los días hacen Felipe Calderón y el licenciado Gómez Mont.
  La política actual, la de todos los días, es algo que nada le dice a Mutis. “No hay una sola circunvolución en mi cerebro donde reciba mensaje ninguno en ese sentido; no me dice nada.”
  Recuerda a Napoleón. Una vez el emperador (escritor frustrado, por cierto: escribió una novela a los 19 años) escuchó a alguien que le decía: “Eso es triste”, refiriéndose a algo. “Sí, como el poder”, contestó el corso. Y allí ve Mutis la extraordinaria lucidez de Napoleón:
  “No se engañaba sobre el gran sacrificio, el autosacrificio que significa el poder. Ahora, debe producir un placer infinito, porque yo veo que es muy difícil resistirse a la fascinación del poder. Yo no la tengo para nada.”
  Por otro lado, Leonardo Sciascia no creía en la indiferencia que, según él, sólo aparece en las encuestas. “La gente no es en absoluto indiferente”, decía el optimista siciliano. “Yo no creo en la indiferencia. Nadie es indiferente. Distinguiría, sí, entre lo angustiados y los indiferentes. Los que confiesan indiferencia y dicen que no van a votar, que todo les da igual, son falsos indiferentes. Al contrario, hay una parte, la mayoría del pueblo, que está angustiada, que querría entrever un rayo de verdad.”
horalelobo@yahoo.com



miércoles, 28 de abril de 2010

TIEMPOS DE MÉXICO: DISONANCIAS



Día con día

Héctor Aguilar Camín

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  • 2010-04-28•Al Frente. MILENIO DIARIO. DF. MÉXICO.
México emite una versión crítica y quejumbrosa de sí mismo. Sus cifras son inferiores a lo que podrían ser si el país se sacudiera sus amarras, pero mejores de lo que está dispuesto a conceder el ánimo nacional.
Hay una disposición a la crítica y a la queja, a la exhibición de los males y la omisión de los bienes. Una frecuente distorsión es de proporciones. No se pone siempre en la perspectiva adecuada el tamaño del país, mejor dicho, la consideración de lo grande que se ha vuelto México. En los últimos cien años ha crecido casi en cien millones de habitantes.
Los 22 mil muertos reconocidos por el Ejército como saldo de los últimos tres años de las guerras del narco, son una cifra estratosférica, pero no alcanza a disparar a las nubes el promedio nacional de homicidios dolosos que se cometen en México: 11.5 (once punto cinco) por cada cien mil habitantes, la mitad que Brasil, la quinta parte que Guatemala, la séptima parte que la ciudad de Washington, la décima parte que la ciudad de Nueva Orleans. Estas cifras molestan a muchos críticos, pero son las cifras.
Hay cinco ciudades del norte y alguna del sur tomadas por las guerras del narco, pero hablamos de un país de 30 ciudades con más de 500 mil habitantes, (55 ciudades con más de 100 mil).
Una especialidad de la opinión pública mexicana es denunciar la existencia de 40 millones de pobres. El solo enunciado es una sentencia de fatalidad y fracaso. Pero la existencia de 40 millones de pobres, con el monstruoso tamaño de la cifra, habla de 35 por ciento de la población del país. Los 70 millones restantes no son pobres.
No hemos visto todavía el titular de prensa con esta noticia: 70 millones de mexicanos no son pobres. ¿Qué son entonces? Para empezar, son la mayoría absoluta de la nación.
¿Pero qué son? Son el logro social y económico de la historia mexicana de los últimos 50 años: una muchedumbre de modestos o prósperos mexicanos de clase media, más educados, más autosuficientes, más productivos de lo que fueron sus padres y probablemente menos de lo que serán sus hijos.
¿Alguien celebra su existencia? ¿Alguien se esfuerza en señalar o subrayar su tamaño con la asiduidad con que se subraya la de los millones de pobres?
Notable elección colectiva: desaparecer de nuestro espejo diario a la mayoría de no pobres, para poner en el centro sólo el hecho cardinal, pero no mayoritario, de la privación y la pobreza.
La disonancia mexicana mira más hacia sus carencias que hacia sus logros. Es una de sus fortalezas: exigir. Y una de sus debilidades: negar sus logros.
acamin@milenio.com

ARTE DRAMÁTICO: LA GUAYCURA FANTASMA...


Entrevista de Genaro Rodríguez a Mario Jaime a propósito de su puesta en escena “La guaycura fantasma”
Se estrenó la obra ‘La guaycura fantasma’, drama histórico sobre la rebelión pericue en 1734. El autor y director nos habla de la obra que ganó el premio estatal de dramaturgia 2009.

¿Cuál fue la génesis de la Guaycura fantasma?
-          Tres motivaciones. La primera cuando Sandino Gamez, el escritor, en una charla me contó que los pericues no soportaban el encierro. Morían de tristeza y desesperación. Eran como los quetzales. Me nació la idea de tomarlos como símbolo de hombres que no se dejan encerrar. De que la prisión y la tiranía eran  incompatibles con su naturaleza. Símbolos de libertad.
-          La segunda era escribir algo en contra de la tendencia oficialista del bicentenario y la parafernalia cultural que se viene este año, con una visión falsamente heroica, absurda y demagógica. Me molesta sumamente el nacionalismo y el regionalismo, son posturas llenas de prejuicios que tienden a justificar la violencia, el desprecio por lo extranjero, la xenofobia y se utilizan para controlar a las masas empapándolas de un orgullo vacío. Este año  los medios de comunicación y la industria cultural nos bañarán hasta el hartazgo de esto.
-          La tercera es que en las fiestas de fundación de La Paz, hacen una representación del desembarco de los españoles, con la mítica reina Calafia, un cuento europeo que nada tiene que ver con los indígenas locales y relatan una conquista pacífica por parte de los misioneros. Eso es un insulto al sufrimiento humano y un disfraz del despojo. Los misioneros castigaban y veían como los soldados castigaban a los lugareños. Pablo L. Martínez en su clásico libro de historia de la península pondera a los jesuitas como héroes. Las culturas extintas, las rebeliones, la sangre derramada no merecen un cuento de Disney.
-          Las crónicas jesuíticas registran unos 30 mil habitantes originales en la Península, entre huchitíes, aripes, los mal llamados coras, etc.- en 1734. Para 1760 se registra que entre la misión de Dolores y Santiago casi no quedaba ningún habitante. ¿Qué les sucedió en menos de 30 años? Hay un silencio, un hueco. Los historiadores lo resuelven con eufemismos como que ‘no soportaron el choque cultural’. Pocos se atreven a hablar de genocidio. Recordemos que en 1737 debido a la rebelión, los españoles construyeron el segundo presidio donde llevaban a la gente.
-          Es una obra de resistencia. La resistencia contra las versiones oficiales de la historia, la resistencia contra el lenguaje como un vehículo pragmático y la resistencia de ver al teatro como un entretenimiento cultural.
¿Cuáles fueron tus fuentes?
-          Las de primera mano, es decir, las de los que conocieron a los pericues; fueron las crónicas jesuitas. Baegert y Clavijero, la relación de Segismundo Tavaral que escapó de la rebelión y se embarcó. El problema es que eran parciales y su interpretación justificaba la conquista espiritual, por lo cual uno no puede creer que reflejan una realidad. El imprescindible libro de Pablo L Martínez fue de mucha ayuda.
-          Las segundas fueron textos de investigadores modernos como William Massey, Fujita y Miguel León Portilla. Tratan de ser más objetivas pero es evidente que al estar tan alejadas en el tiempo también resultan producto de una hermenéutica. Esa es la limitante de la historia, es casi pura ficción
¿Es una obra histórica?
-          Es un drama histórico porque el pretexto es la rebelión en 1734, cuando los pericues atacaron las misiones de Santiago y de San José del Cabo asesinando a los curas Lorenzo Carranco y Nicolás Tamaral.
Tu personaje Tamaral es impresionante…
-          Fue el misionero que fundó la misión de San José. San José se llamaba Añuití. La misión original fue cambiada a 8 km lejos de la playa y esta fue la que destruyeron los pericues. Tamaral en la obra es un hombre atormentado por el cuerpo de una mujer, la guaycura fantasma.  Llega a violentarla y luego la culpa lo destruye.
¿Es una tragedia?
-          La ficción ayuda a vislumbrar la realidad del hombre. María Zambrano escribió que el origen de la tragedia es la pugna del hombre por ser, por existir como ente en el mundo. Esa es la tragedia tanto de Tamaral como de Atzú, que es un pericú converso al catolicismo y que no entiende la nueva doctrina sin contradicciones. Elvira, la española que se entrega a Atzú, lo hace por un desamor y luego se horroriza por la poligamia abierta de su amado.
¿El personaje más trágico es Airapí?
-          La guaycura fantasma es Airapí, una divinidad guaycura. Una especie de mujer diosa que se apartó de los aripes en guerra contra los pericues para unirse con Atzú. Pero este, contaminado con la religión católica la abandona para irse a vivir en la misión. Ella renuncia a su pueblo por él pero lo acepta de nuevo incluso con su nueva mujer española. Víctima de los deseos carnales del padre Tamaral, es violada y asesinada por él, su cuerpo dejado en el desierto. Luego se aparece como espectro señalando a su asesino, regalándole la locura a Tamaral. Yo no sé si el fantasma es real o es la alucinación culposa de Tamaral, eso lo decidirá el espectador y el director de la obra. Airapí es el nombre como se conocía a La Paz antes de ser cristianizada. Es otro símbolo, la mujer como tierra, como terruño, como lugar sagrado que es violado. Es la transición de un cambio paulatino pero violento. De un lugar que nunca volverá, una cultura que se extingue.
¿Las mujeres son muy importantes en tu estética?
-          La mujer es el ser más importante porque en su vientre lleva la impronta de la diosa. Lo femenino es la creación de la vida. Todas las mujeres son una, lleva a la divinidad en sí misma, la mayoría no lo saben porque han sido alienadas y aplastadas con las ideologías patriarcales que imperan desde hace siglos. Según Massey, los pericues también tenían jefas o líderes femeninos. Y la sexualidad no era considerada como culpa. En la obra hay tres mujeres, el número de las fases lunares visibles. Elvira, la española, la que ama pero está ya enajenada con la religión, al principio busca cortar sus cadenas y rebelarse contra su educación al escapar con un pericú, pero luego no puede soportar la poligamia y decide claudicar. Los pericues la crucifican en venganza. Cucunumic es una guerrera que sabe que serán masacrados pero insta a la lucha a los caciques. Significa la luna. Es la furia de la tierra y Airapí el espectro derrotado y violentado. Las tres mujeres mueren de forma violenta. Eso es lo que le han hecho a las mujeres las religiones monoteístas y lo que le han hecho a la gran mujer, la Tierra, el desprecio de los hombres.
-          Y es que el cristianismo es un virus que nos legaron esos siniestros hombres de negro.
¿Por qué?
La religión es la institucionalización de los mitos.
Los mitos son conocimiento poético, símbolos y arquetipos. Nos relatan nuestros miedos, nuestras luchas, hablan de lo sagrado. Pero al volverse religión, lo que era simbólico se torna ahora como algo real y entonces el asunto se psicotiza, es decir se toma la ficción como realidad. Cuando se intenta convertir a otros a una religión determinada se llega  al colmo de la psicosis. Las religiones se usan entonces como armas para dominar al enemigo, al débil, al ignorante.
La diferencia entre los mitos y la religión es como la diferencia entre la poesía y la política. La poesía es la traducción del cosmos a un lenguaje, la política es un gran intestino.
En especial la religión cristiana que junto a las otras dos religiones patriarcales, la judaica de la cual deriva y la islámica, son sistemas tremendos que lavan el cerebro y coartan la libertad de pensar y de opinar de sus fieles. La herencia de los misioneros fue una ideología llena de culpas, llena de castigos, donde se alaba la falta de higiene, se horroriza y se desprecia al cuerpo humano, a la sexualidad, se rebaja a la mujer como a una paridora, a un objeto de placer a la vez maldito y condenable. Se pondera  la esperanza y  la humildad. Sobre todo la esperanza en otra vida despreciando el placer en esta. Y luego esa contradicción absurda de un dios supuestamente amoroso con una aparato ideológico terriblemente sanguinario y una filosofía de la condenación, del pecado como centro mismo. La idea de salvación que nunca llega ¿Pero nos va a salvar de qué? Ojalá nos salvará de la iglesia
Es una religión necrofílica, alaba el horror, lo escatológico. Adora la muerte y no la vida. Coleccionan restos humanos como reliquias.
Los evangelizadores son fanáticos. Su discurso es sumamente soberbio a pesar de que ponderan la humildad, subrayan de que son portadores de la verdad absoluta. Su doctrina es la revelación y es religión, la de los otros es mera idolatría. Su dios fue un personaje histórico que en verdad vivió y resucitó, en cambio otros que vivieron o resucitaron según la tradición antigua como Krishna, Mitra, Osiris, Atis, etc, son ídolos o mitos, fábulas inventadas por paganos.
Lo que me repugna es que la religión se vuelve un vehículo de dominio usado por un  grupo en el poder, una doctrina que enajena con discursos falaces para uniformar y regir sobre las costumbres y las creencias de los otros.  Ellos tienen dogmas y no se permite dudar acerca de ellos. Satanizan al hereje. ‘Hereje’ es una bella palabra pues significa ‘El que decide’. O sea que prohíben el libre pensamiento.
¿Satanizas tú a los misioneros?
-          Tomo posición. Quería darle voz a los que nunca se la dieron. No dejaron crónicas, ni testamentos, no conocemos su punto de vista. No digo que los pericués o los guaycuras fueran buenas personas. Fueron humanos, como nosotros, llenos de pasiones, odios, ignorancia, serenidad, quizá hacían sacrificios, etc. hay una hipótesis de que los guaycuras estaban en guerra contra los pericues cuando los españoles llegaron. Eran enemigos. Sin duda gente hostil, dura. Su vida no debió ser idílica al modo del buen salvaje rousseoneano. Las condiciones son rudas, esta es una península despiadada por su clima y su orografía. No hay seres humanos inocentes. No hay buenos ni malos, sólo una lucha por el poder, por aplastar al otro. Somos animales irracionales que a veces atisbamos una concienci

martes, 27 de abril de 2010

BCS: ALIANZA POR LA DEMOCRACIA Y LA CULTURA

Hoy MIÉRCOLES a las 7 de la tarde, en el restaurante- bar Kiwi, del malecón, es la cita de todos aquellos ciudadanos sudcalifornianos que sientan la urgente necesidad de expresarse y actuar para intentar crear contrapesos a la barbarie política en curso en nuestro estado.

Una convocatoria abierta, con especial dedicatoria a esas mayorías silenciosas en donde en buena medida vegetan los sectores más informados e lustrados de la sociedad, a romper ese silencio y esa pasividad que han permitido la degradación de nuestra vida pública a extremos inéditos.

Un proceso de descomposición política y moral, con un andamiaje institucional corroído por intereses criminales; por el bajo perfil educativo de la clase política, el nepotismo, el revanchismo social, que ha desembocado en un retroceso histórico y político que solamente puede ser revertido por una ciudadanía crítica en movimiento, a contrapelo de las reservas clientelares de los neocaciques bicentenrarios. .



Una ciudadanía forjada en el diálogo, la libre confrontación de ideas, una revuelta del AGORA ateniense, cuna de la democracia y lo que se conoce como cultura, civilización-civitas o polis – occidental..



El verdadero ciudadano, el civilizador, el que construye ciudades, civitas o polis(raíz de política) para oponerse a la barbarie, es en realidad un intelectual orgánico de la vida cotidiana que con su opinión liberada de toda servidumbre o clientelismo, contribuye a generar los contrapesos necesarios ante los excesos y decesos, las barbaridades del poder.



El antecedente de los partidos políticos son los clubes sociales en la Francia revolucionaria, estremecida por las ideas de la Ilustración. Ratificada la “muerte cerebral” de los partidos políticos, de la partidocracia(nuevo estamento derivado de fragmentación de la presidencia imperial, diría Krauze), es grande la tentación de recuperar el espíritu parlamentario, agorero(de ágora: teatro de la palabra y del espectáculo de la inteligencia), de los clubes sociales.



Tal y como lo hicieron en su momento los prohombres de la Generación de la Reforma, que con su palabra, oral y escrita, con el verso pedagógico y la prosa filosa, incendiaria y sustantiva, el discurso ilustrado, en los foros legislativos y en la prensa militante; en aquellas célebres tertulias literarias promovidas por Altamirano, Prieto, el Nigromante, establecieron las bases culturales de una nación que pudo vencer el embate de los “emisarios del pasado” y las invasiones extranjeras, la gringa y la francesa.

La obra política, la lección histórica de Juárez, y por lo tanto el México moderno, no se entienden sin la monumental obra cultural de esta generación sin precedentes ni sucedáneos en la historia patria.



Fundaron una nación y una nacionalidad, una identidad. Una tradición y una idiosincrasia que tienen como uno de sus veneros la revista RENACIMIENTO, fundada y dirigida por Ignacio Manuel Altamirano, que convocó a liberales y conservadores, radicales y moderados, con el explícito fin de crear una literatura, una cultura mexicana.


¿Qué suena muy cursi, muy romántico? Sí y qué…

Cómo no va a sonar así en un escenario “dominado” por esas “jóvenes promesas” políticas que recurren a su amanuense de cabecera para candidatearse con un boletinazo disfrazado, plagado de lugares comunes, resabios de esa literatura chatarra de “superación personal,” que convocan a la unidad bajo la atenta recomendación de no ver hacia el pasado(UUy!!), si no, claro, hacia .. .”adelante”.

Alguien que los estime les debe hacer ver a estas “promesas” tan paradójicamente anacrónicas, que repensar la historia debiera ser un ejercicio cotidiano del político que aspire a un auténtico liderazgo, sobre todo-ojo, mucho ojo- en el año del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Méxicana.

Más aún siendo priista, pues el PRI, nos guste o no, con todos sus errores y horrores, condujo a México a la modernidad, y tiene mucho de qué presumir. Dato duro: Zedillo le entregó a Fox un país convertido en la novena economía del mundo, y con al PAN descendió al 13, por debajo de Brasil, por ejemplo.

Sí, muy cursis y románticos, vistos desde las cloacas del pragmatismo gerencial panista y el espurio izquierdismo del PRD y franquicias satélites. Dicen que dijo el bufoncito que finge como “dirigente” del PRD estatal, que el tal Foro Ciudadano era un “refugio de nostálgicos”.. “La utopía regresiva”, le llaman, Adriancito, pero ¿cómo impugnar una nostalgia que es producto directo del fraude representado por el gobierno del que eres recadero?

A este lacayuno “líder izquierdista” debemos recordarle que sus patrones proceden precisamente de ese pasado priista, pero de los estratos más cavernícolas, que ahora, en pleno siglo XXI, se proyectan como esa involución histórica referida líneas arriba.

Cómo no parecer cursis y románticos para los admiradores de la narciseñal, o los que defienden los disparates de Leonel Cota en sus entrevistas a modo: ni pagando para que no lo cuestionen puede explicarse a sí mismo.

Un botón:”siempre la continuidad, el continuismo, ha sido mala para la gente..” Menos, claro, somos tan idiotas, cuando él la procuró con Narciso, el del lema:”Unidos…Vamos por más”.En una entrevista de a deveras, el periodista le hubiera citado algunas continuidades exitosas: la de la transición democrática y económica en Chile, el despegue brasileño, la reelección de Clinton, la permanencia del PRD en el gobierno del DF…Pero de eso no querría saber nada Leonel. El a lo suyo, las “acciones”, a cumplir con su obstinación edìpica de imponer a su hermana en la gubernatura, e inaugurar así la era del continuismo… pero del bueno.
Estos son algunos ejemplos del vacío conceptual, de la estulticia discursiva del grupo en el poder y de la clase política en su conjunto. Y no se ve por ningún lado un relevo generacional conposibilidades de reviertir la debacle. Los partidos, reducidos a las cúpulas, han desechado la educación política de sus militantes: sería un suicidio. Su sobreviviencia depende de la clientela, no del ciudadano.

Si usted no es o no quiere ser o seguir siendo, parte de esa servidumbre, no falte a la tertulia de hoy a las 7 pm en el Kiwi.. para seguir platicando..

EN CAMPAÑA...


REFORMA                               27 Abril 2010


FEDERICO REYES HEROLES

Bautizos, primeras comuniones, quince años, graduaciones, cumpleaños, bodas y sus aniversarios, cualquier pretexto es bueno. Los mexicanos festejamos todo en la vida, festejamos hasta la muerte. Y sin embargo aquí estamos, a unos cuantos meses del Bicentenario de nuestra Independencia y del centenario del movimiento emblemático de la Revolución y el ánimo de orgullo, de festejo no está aquí. Todo en exceso es malo, incluidos los festejos a los que somos tan afectos, pero en este caso el vacío de festejo que estamos viviendo es muy grave.
Se podría argumentar que lo mejor está por venir, que el 16 de septiembre los cielos de nuestras ciudades se llenarán de colores, que los mariachis inundarán las plazas, que en la principal avenida de la capital se construye un arco de luz o algo similar, que hay múltiples ediciones conmemorativas, que en las pantallas de las estaciones de estado aparecen sesudos programas, que las carreteras están inundadas de letreros que conducen a los sitios históricos, que hay puentes y vialidades muy importantes que ya se ostentan como producto de la conmemoración, que en fin, las acciones se cuentan por cientos y que de seguro correrá el tequila. Esa es la respuesta del oficialismo. El expediente está cubierto, punto.
También se podría argumentar que no son tiempos de festejos, que los estragos de la crisis económica están allí y se expresan en desempleo, en pobreza. Se podría incluso considerar impropio un gran festejo en un País en que los pobres extremos aumentaron en los últimos dos años y en el que además se vive una “guerra” en la cual los muertos se cuentan ya por decenas de miles. El argumento aquí es lo poco pertinente del festejo. Y sin duda hay bases para el razonamiento. Pero quizá la verdadera explicación sea aún más grave que la falta de grandeza en las acciones oficiales o la impertinencia del festejo. Quizá el vacío se explique por una terrible confusión y mezquindad en las elites políticas. Me explico.
¿Tiene México algo que festejar? Hasta la pregunta parecería ociosa y sin embargo hay senadores que la formulan en público. Por supuesto que hay muchos motivos lo cual no implica negar los pendientes que también son muchos. Hace dos siglos la integración del País se tambaleaba. Tan fue así que habríamos de perder la mitad del territorio. La península de Yucatán y la de la Baja California no tenían nada en común, pertenecían a mundos diferentes. Las guerras intestinas y la inestabilidad eran asuntos de todos los días. Ni los gobiernos locales ni el central, que terminaría constituyéndose como Federación, tenían la capacidad para conducir al País. La miseria más profunda abrazaba a casi toda la población. La ignorancia era la regla y los ilustrados una pequeñísima porción. Para todo fin práctico México no existía en el concierto internacional. Los tropiezos durarían décadas. En la desesperación importaríamos a un emperador. La gestación de la república costaría mucha sangre. Eso no se puede olvidar.
Hace un siglo más del 90% de la población era analfabeta, la esperanza de vida era inferior a los cuarenta años, no había electricidad, ni carreteras, ni aeropuertos, ni escuelas a lo largo y ancho del País, tampoco hospitales, ni universidades, ni institutos de excelencia. Festejar, por supuesto. ¿Cómo es posible que nos cuestionemos lo evidente? Si bien es cierto que hoy sigue habiendo opulencia y miseria, también lo es que hace un siglo las hoy amplísimas clases medias simplemente no existían. Por eso el vacío de festejo no cuadra. Pero quizá la explicación sea otra. Ese México de hoy no se explica sin Juárez, que nunca ha sido popular entre el panismo. Tampoco se explica sin Carranza, sin Obregón, sin Calles que no están de moda. El asunto se complica.
La modernidad mexicana no puede saltar a Lázaro Cárdenas, ni a Ávila Camacho, ni a Miguel Alemán, ni a Ruiz Cortines, ni a López Mateos, ni al innombrable Díaz Ordaz, ni a los que le siguieron con todas terribles historias que conocemos. El problema con los festejos es que nos confrontan con el largo período de gobiernos desde el PNR hasta Ernesto Zedillo pasando por Salinas, nos confrontan con el PRI. Cómo explicar la evidente modernización de México sin aludir a los múltiples logros de la etapa autoritaria. Peor aún en un año donde en el cual la mitad de las entidades tienen elecciones y, aún más grave, a dos años de una elección presidencial en la cual el priísmo podría volver. Ese podría ser el nudo de fondo, que el PAN y PRD, hoy aliados y opositores históricos, han erigido al PRI en el ogro que explica todos nuestros males y hoy no pueden digerir la realidad.
El problema es que esa es nuestra compleja historia. El problema es que no se puede, ni se debe, ocultar o mentir a los jóvenes. El problema es que el autoritarismo puede ser eficiente. El problema es que no todo fue oscuridad, como se ha dicho desde el 2000. El problema es estar dispuesto a sacrificar la historia por hacer campaña.

lunes, 26 de abril de 2010

EDUCANDO A ARIZONA: EL LIBERAL SAN PANCHO AL QUITE..

Vota San Francisco boicot a Arizona por ley antiinmigrante
En caso de ser aprobada la resolución llamara a San Francisco a dar por terminado cualquier contrato con compañías con sede en Arizona y detener todo tipo de negocios con ese estado.

     Lun, 26/04/2010 - 23:34

Los inmigrantes rechazan la Ley antiinmigrante por considerarla racista. AP.

Los Angeles.- La ciudad californiana de San Francisco decidirá mañana martes un boicot económico y comercial al estado de Arizona en repudio a la aprobación de una ley que criminaliza a indocumentados.

La junta de Supervisores de la urbe, un santuario de inmigrantes hace varios años, llamó a resolver la medida en una audiencia a celebrarse este martes.

Si es aprobada, la resolución llamara a San Francisco a dar por terminado cualquier contrato con compañías con sede en Arizona y detener todo tipo de negocios con ese estado.

“Queremos enviar el mensaje de que habrá consecuencias cuando se decide enfocar hacia la gente”, aseveró el supervisor David Campos.

El viernes pasado la gobernadora de Arizona Jan Brewer firmó una ley que convierte a inmigrantes indocumentados en criminales. La policía de Arizona podrá requerir documentación migratorio a cualquier persona que juzgue sospechosa.

Se prevé que mañana martes los supervisores precisen el alcance un eventual boicot a Arizona.

EL PERIODISMO CULTURAL ATRAVIESA POR CUATRO CRISIS: RICARDO CAYUELAS



El autor de “La voz de los otros” dice que el Estado ha pecado de “una ceguera casi diría que imperdonable

 SALVADOR FRAUSTO CROTTE
EL UNIVERSAL
LUNES 26 DE ABRIL DE 2010

SALVADORFRAUSTO@ELUNIVERSAL.COM.MX
 
Ricardo Cayuela Gally dice que el estado de salud del periodismo cultural es, en general, muy malo, y que atraviesa por al menos cuatro crisis. La de la pérdida de lectores sería la primera. “El nivel cultural de la gente es bajísimo. ¿A quién carajo le importa qué? Nadie ha leído nada, a nadie le interesa absolutamente nada”.


El jefe de redacción de Letras Libres, revista que dirige Enrique Krauze, considera que la escasez de lectores ha hecho que muchas publicaciones naufraguen y que una buena cantidad de escritores y artistas carezcan de una vitrina donde dar a conocer su trabajo.

La segunda crisis sería “la de formatos”. Cayuela asegura que “el papel está de salida. El papel imponía ciertos códigos y hasta géneros que ahora están en crisis por la irrupción de internet. El periodismo cultural escrito no ha sabido hallar un papel cómodo en el periodismo cultural en internet. A quien más ha perjudicado el cambio de formato es, quizá, al periodismo cultural”.

Cayuela, de 41 años, mece con los dedos su melena, mira al ventanal de la oficina que ocupa en el edificio de la revista que edita desde su fundación, hace más de una década, y continúa la exposición que de seguro ha meditado desde hace tiempo. “La tercera crisis es la de los propios generadores de periodismo cultural”. Habla de la falta de imaginación de editores y reporteros, de la proclividad a las modas comerciales, del culto a los premios, del apego a las efemérides, de las condicionantes externas.

“¿Por qué hacer una revisión de la obra de Juan Rulfo cuando cumple 50 años de muerto y no ahora mismo? El periodismo cultural no debería requerir de una excusa periodística, sino lanzar sus propias discusiones”. Explica que la comunidad crítica debe estar al servicio de las redacciones y no a la inversa, porque ello hace que las publicaciones se sometan a intereses externos. “La agenda cultural deben determinarla los editores y no estar ceñida a calendarios”. En su idea, los medios serían los responsables de abrir los debates contemporáneos y no convertirse en reproductores de la agenda de las instituciones culturales, ya sean de carácter público o privado.

La cuarta crisis sería la de los propios creadores. “Tenemos una clase artística e intelectual muy consentida, por becas, por puestos oficiales, por beneficios de las publicaciones del Estado. Hay una cierta impunidad: no puedes decir lo que quieres decir porque te llaman a cuentas. La materia prima del periodismo cultural es muy difícil”, dice Cayuela. Los creadores, entonces, deberían tener condiciones para poder expresar con mayor libertad lo que quieren, para así elevar la calidad del periodismo cultural. Y culpa, en parte, al gran proveedor de recursos. “El Estado gasta millones de pesos en patrocinar a los creadores, pero no apoya a las publicaciones vía publicidad. ¿Y entonces dónde se van a reseñar los libros, dónde se van a dar a conocer las creaciones? El Estado ha pecado de una ceguera casi diría que imperdonable”.

Entrevista con el entrevistador

Recién comenzó a circular en México La voz de los otros (Barril & Barral), libro donde reúne quince conversaciones con personalidades de la cultura contemporánea. El ex jefe de redacción de La Jornada Semanal dice que sus entrevistados son gente con algo importante que decir sobre “las claves del mundo”.

Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Fernando Benítez, Enrique Krauze, Sergio Pitol, Fernando Savater, Jorge Semprún, Ryzard Kapuscinski, Ayaan Hirsi Ali, Jon Juaristi, Carlos Franqui, Teodoro González de León, Manuel García y Griego, Adam Michnik y Roger Bartra hablaron con Cayuela sobre sus respectivas obras, pero también acerca de los temas del debate contemporáneo. Las entrevistas contenidas en el libro fueron publicadas originalmente en Visceversa, La Jornada Semanal y Letras Libres.

A Vargas Llosa le preguntó, en 1993: “El siglo XX estuvo dominado por la idea de la revolución y, en buena medida, por el pensamiento socialista. ¿Qué es lo que queda de él, qué es lo rescatable, qué es lo que podemos heredar?” Formulo la misma pregunta a Cayuela; él responde: “La enseñanza del siglo XX es que casi todas la revoluciones fueron contraproducentes, destruyeron más de lo que crearon, salvo la Revolución femenina, que fue pacífica, que es celebrable. El pensamiento socialista, en su esencia básica, es ético, como la idea de fraternidad en el caso de la Revolución francesa”, dice el autor de La voz de los otros.

“Parafraseando el inicio de Conversación en la catedral, ¿podría decirnos cuándo se jodió la Revolución cubana?”, le preguntó Cayuela al escritor peruano hace 17 años. El jefe de redacción de Letras Libres contesta a idéntico cuestionamiento: “La Revolución cubana nació jodida, es una cosa tristísima. Todos crecimos con el mito de los barbados jóvenes, rebeldes y hasta hermosos dirigentes que echaron a una dictadura siniestra y horrible como la de Fulgencio Batista, pero en el germen de esa revolución estaba ya el caudillismo de Fidel Castro, el autoritarismo, la violencia. Es una revolución que se traicionó a sí misma. La gente apoyó a Fidel porque dijo que haría vigente la constitución del 40 y que convocaría a elecciones, y no cumplió”.

En 1996, Carlos Fuentes recibió a Cayuela en su casa de San Jerónimo, en la Ciudad de México. “¿Qué queda de la palabra ‘utopía’, cuál es su enseñanza, su vigencia?”, preguntó el autor de La voz de los otros, quien años después tiene una opinión sobre el mismo tema: “La gente necesita un espacio de anhelo mental, de mejora mental, es difícil ser sólo un racionalista: tener familia, trabajo, vocación, ser buen padre, buen hijo, buen compañero de trabajo. Estos son anhelos pequeñoburgueses, muy respetables, pero en el fondo es una idea del mundo muy pequeña. Las utopías, que sustituyeron en el siglo XX a las ideas de las religiones, provocan pensar más ampliamente, que la vida no sea sólo pequeños progresos. Ese anhelo, aunque es irrealizable y hasta peligroso, pero necesario en la vida cotidiana, tiene un componente de trascendencia”.

Ateo por tradición

Con Fernando Benítez conversó en 1996 sobre las divinidades. “Dios ocupa una idea cero en mi vida –dice Cayuela–. Soy nieto de una familia atea, es raro, porque la mayoría de las familias conservan algo de tradición religiosa, aunque tengan por ahí un hijo díscolo. Yo ni siquiera estoy bautizado. Si te educan en el ateísmo es muy difícil creer, ves tan claro el cuento, el montaje, lo ves desde tan fuera que cómo vas a creer. Pienso en la religión católica, que me parece la más atractiva, la más humana, la que siento más próxima y a la que pertenezco en muchos sentidos, culturalmente. ¿Pero cómo vas a creer que Dios se hizo hombre, que resucitó a los tres días, que nació de una mujer virgen? Creer en eso me parece imposible, porque estoy fuera de ese discurso”.

Cayuela visitó a Fernado Savater en su casa de Madrid, en 2002. “¿Cuál es la premisa básica de la modernidad?”, le preguntó. Ante el mismo cuestionamiento, el editor de Letras Libres responde: “La libertad individual”.

“Por último, y volviendo al inicio de nuestra charla, ¿puede decirse que la exigencia ética ha estado siempre en minoría frente a la realidad histórica mayoritaria?”, preguntó Cayuela a Savater.

Ocho años después, el experimentado editor contesta al cuestionamiento formulado por él mismo hace ocho años: “Hay siempre un pequeño grupo que quiere trascender a la realidad, mejorarla. Hay gente y momentos que dan pasos hacia el desarrollo ético de las naciones, como quienes lucharon contra la esclavitud y generaron un discurso que inició en un pequeño grupo pero que después se convirtió en un discurso más extenso. Es como el discurso social de la izquierda del Distrito Federal, que ha empujado para que los homosexuales puedan ejercer todos sus derechos, casarse, heredar, adoptar, y esa es una exigencia ética de una minoría que poco a poco irá extendiéndose, como lo hizo el tema del divorcio en un tiempo. Hay una agenda social que promueve las libertades individuales que encabeza el gobierno del Distrito Federal y que, por extraño que parezca, ha ido avanzando”.