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martes, 20 de abril de 2010

MEXICANOS AL GRITO DE PLAY BALL...

Abril es el mes más cruel, dice el poeta TS Eliot en los versos iniciales de The Waste Land(Tierra baldía), una de las obras maestras de la poesía del siglo XX…Pero no para los aficionados al beisbol de la Gran Carpa que arrancó hace unas semanas con muy buenos augurios para los jugadores mexicanos; algunos ya establecidos y otros que intentarán hacer el grado, como el joven lanzador zurdo tamaulipeco, Jaime García, que en dos aperturas con San Luis, tiene un microscópico promedio de carreras limpias admitidas de 0.65.

Entre los ya establecidos, el también lanzador zurdo de los Mets de NY, el sinaloense Oliver Pérez, representa la mayor incógnita luego de su lesión la temporada pasada. Oliver inició este año bajo una tremenda presión de los medios y la fanaticada neoyorquinos, ya que antes de su lesión había firmado un contrato multimillonario por tres años: 36 millones de dólares, 12 por temporada.

Es el jugador mexicano mejor pagado del momento, y parece que ahora sí viene por la consagración en la capital del mundo: NY, NY. Aunque en su primera salida volvió a tener problemas con su control, en la más reciente contra la poderosa artillería de los Cardenales de San Luis, con Pujols al frente, lanzó seis entradas y un tercio sin permitir carrera., alcanzando velocidades de 94 -95 millas por hora en su recta cortante..

Otro nuevo multimillonario es el michoacano Yovanni Gallardo, de los Cerveceros de Milwakee(¡!Saludos al amigo René “El Pescadito” Farias Loyola, embajador cachanía en los Grandes Lagos, y fanático beisbolero!), que acaba de ser arraigado por su equipo con un contrato multi anual parecido al de Oliver. Este año Gallardo estará cobrando 5.6 mdd, cantidad que se irá incrementando en las próximas temporadas, más bonos de productividad. Yovani también comenzó flojo, pero en su más reciente apertura se vio a la altura de su nueva condición de figura estelar de los Brewers.

En los mismos términos económicos está otro lanzador zurdo, el regiomontano Jorge de la Rosa, que el año pasado se convirtió en una agradable sorpresa para Colorado. Jorge comenzó la temporada del 2009 de manera desastrosa. A mediados de junio tenía marca de 1-7 en ganados y perdidos. Pero luego fue hilvanando triunfos hasta alcanzar marca de 16- 9, con un promedio de carreras limpias de 4.38.

A Joaquim Soria, el relevista estelar de Kansas City, no le va tan mal con un salario anual de 3 millones de dólares.

Y entre los bateadores, si usted pensaba que el mexicano mejor pagado era el tijuanense Adrián González, se equivocó : Adrián, con todo y sus cuarenta cuadrangulares el año pasado con San Diego, ganará este 2010, 4.875 mdd, cifra inferior a los 6 que cobrará el tamaulipeco Jorge Cantú, de Florida..

La esperanza para Adrián, es su inminente cambio a un equipo grande, como podría ser Boston.

Los ligamayoristas mexicanos en “extrema pobreza” son los lanzadores Rodrigo López, de Arizona, y Alfredo Aceves, de los Yankees. Cada uno gana el salario mínimo: algo así como 500 mil dolarucos por temporada. La aplicación del mínimo se entiende en el caso de López, que regresa después de una grave lesión en el hombro que lo obligó a someterse a la cirugía Tommy John, y de un buen entrenamiento de primavera.

En cuanto al sonorense Aceves, se esperaba que  Yankees lo recompensara por su magnifica labor en el 09: 10 victorias por una derrota actuando como relevo largo. Ya les llegará el contrato soñado…si la frialdad de los números-diría el Mago Septién- los favorece.

RUMBO AL CALIENTE..

Y cuando no puedo ver el juego deseado en casa, sigo el rumbo del Caliente… el Foreign Book, ahora convertido en casino con un reducido espacio para lo que era su giro original: la apuesta deportiva.
El amplio espacio originalmente destinado al Sports Book, ya fue invadido por los Bingos, y una creciente demanda de jugadores difícil de explicar en una ciudad media como la capital sudcaliforniana, con una economía incluso “deprimida” si la comparamos con ciudades como Ensenada, para no hablar de Tijuana.

¿De dónde sale tanta gente seducida por la posibilidad del dinero rápido, tan de moda?En buena medida, de la burocracia, el empleador por excelencia desde tiempos inmemoriales. Por ahí se ve a conspicuos miembros de la “clase política”.hipnotizados ante la pantalla de las tragaperras. Sobre todo a funcionarios del sector educativo que ya son parte de las policromadas estancias del Caliente. Al parecer allì despachan, pues se les puede encontrar armando su apuesta o comprando su ticket todos los días y a cualquier hora.

Hace unos días, mientras hacía cola para registrar mi parlay beisbolero de 10 dólares, la histeria, el aullido de una señora acompañado por el estridente repiqueteo del bingo como alarma bancaria, puso en alerta a la abigarrada clientela.

La señora no dejaba de aullar con la cabeza reclinada sobre el tablero, el moño contra la parpadeante pantalla. Aunque los estallidos emocionales son parte del script de esta clase de giros, el de la doñita paceña(esa cholla enquistada en el cogote no mentía) iba más allá de la euforia: era un llanto largamente contenido. Había ganado 80 mil pesos. Potencial voto para quienes hicieron posible su…buena suerte.

Tan buena como la de mi modesto parlay y sus seis scores acertados. 238 dólares. Pero el voto y los votos del de la VOX (en latín), llevan otro rumbo…


LAS OTRAS SUERTES.- De regreso a casa, mi heroica toyotita se apagó en la hora pico del bulevard Las Garzas. ¿Se había por fin rendido ante tanta carrera sin aceite?Capoteando el flujo vehicular abrí el cofre y vi un humillo despedido por los cables de la batería sobre el sarro de las abrazaderas. Uno de ellos estaba roto. Ni empujarlo porque sin corriente el volante se traba. Nadie se detenía en auxilio del náufrago. Es más, un pick up rojo de doble cabina se estrelló contra la defensa trasera, y huyó. Hasta que un jovencito se detuvo y me sacó del atolladero. Era Edgar Oros…empleado de Autozone, quien me pidió que lo siguiera hasta su trabajo para completar su trabajo. Compré las abrazaderas, se las puso, y le pregunté cuánto le debía. Nada, es nuestro trabajo, me dijo Edgar…Gracias de nuevo, amigo. Tu gesto vale oros.

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