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lunes, 12 de abril de 2010

BEATLES FOREVER...

Hace unos días emprendí la gozosa encomienda de subir a mi página de Face Book mis videos musicales favoritos. Empecé con los de mi querido amigo Daniel Tuchmann, algunos temas que integran el álbum La última neurona (Ariola Record, 1989)y están en You Tube; sobre todo las canciones que compusimos juntos allá a mediados de los setenta: Una palabra y Bella fugitiva.

Y de aquí continué por la ruta de los clásicos de los sesenta y setenta, que van de la canción renovada por el cantautor catalán Joan Manuel Serrat, su musicalización de poetas como Antonio Machado y Miguel Hernández , y su muy singular interpretación de José Alfredo Jménez , particularmente de Un mundo raro… hasta el movimiento rockero detonado por el fenómeno Beatle.


Pensaba hacer una selección de cuatro o cinco temas de los Fab Four, pero me fue imposible: se impuso la fascinación por ese abismo maravilloso del más puro arte musical de todos los tiempos.
Alguna vez el Elvis Espino(hijo de Alfonso), me preguntó cuál era mi canción favorita del cuarteto de Liverpool, y le respondí que In my life…Lo curioso fue que al día siguiente por medio del cable que utlizábamnos en el semanario Sur, llegó la noticia que una encuesta a nivel mundial, había determinado que ese tema era la clásica de clásicas dentro del universo de la música pop…ular.

In my life… una mirada retrospectiva al mundo afectivo, sentimental, emocional de quienes se sintieron “más famosos que Jesucristo”, letra y música de John Lennon, pero lanzada bajo la firma de Lennon/Mc Cartney, el dueto creativo más exitoso de la historia, es también la canción que más covers, versiones grabadas por infinidad de artistas, registra. Una de las versiones más “raras” es la que hiciera nada menos que Sean Connery, el agente 007,quien no canta, pero declama el poema lennoniano.


Y de la magia de In my life (ese solo de piano como puente de pájaros hacia la estrofa final), al prodigio melódico y poético del rock sinfónico inaugurado desde Rubber Soul y Revolver, que anticiparon el estallido revolucionario del Sargento Pimienta, en 1967.

The Beatles comenzaron bajo la influencia rocanrrolera de Chuck Berry , Little Richard y Elvis.Presley, cuyos discos llegaban por el puerto de Liverpool antes que a Londres, pero desde su primeras grabaciones dieron muestras de su genialidad.

Si bien eran rolitas sin muchas complicaciones literarias como Please, plaese please me, I wanna hola your hand, I saw her standing there, que hablaban de amores adolescentes(la aventura de tocar la mano de la novia secundariana como el primer atisbo erótico), la riqueza melódica, el ensamble vocal e instrumental, apuntaban ya hacia el salto cualitativo que darían en los siguientes álbumes:

In my life, es de Rubber Soul y otra superclásica, una pieza maestra del rock sinfónico,Eleonor Rigby, bajo el signo de Bach, de Revolver.


Del romance adolescente, de la emoción de cruzar la pista de baile para ir al encuentro de la teen ager elegida, a la exploración del signo de los tiempos, de una época que sin saberlo estaban inaugurando hasta convertirse en uno de sus símbolos fundadores.

Sin la obra de The Beatles, simplemente no se entendería el movimiento contracultural de los sesenta, y el mundo contemporáneo. Cuenta María Kodama, la compañera sentimental y albacea de Jorge Luis Borges, que el ciego y octogenario escritor argentino, admirador de la cultura inglesa, exclamó:”!!Qué lindo!!”, cuando escuchó por primera vez Yesterday…

Y como Borges, el mundo de la alta cultura, de las élites, fue penetrado por el supremo arte de los cuatros jóvenes británicos, logrando la consagración ecuménica de lo que hasta ese momento era una expresión contracultural reducida a un público juvenil inmerso en la experimentación psicodélica.

La “música de cabellos largos”(como se llamaba el programa rockero de la NT de Pancho King), se convirtió en parte del sound track del establishement y de todas las clases sociales y giros existenciales del mundo contemporáneo

El punto de inflexión de la trayectoria Beatle, es otra de sus obras maestras, considerado como uno de los mejores álbumes musicales de todos los tiempos: Seargent Peppers Lonely Hearts Club Band…Un derroche de genialidad creativa, el rock sinfónico en su máxima expresión. Una cosmogonía en el sentido borgiano: autónoma, cerrada en sí misma y al mismo tiempo un libro abierto. Una novela sinfónica contada en capítulos que se enlazan armónicamente con el delicado hilo de la melodía y la filigrana poética de las historias, de los cuentos..

Es en este álbum donde aparece una de las creaciones Beatle más polémicas : Lucy in the Sky With Diamonds (Lucy en el cielo de diamantes), cuya iniciales son LSD, las mismas de una de las drogas emblemáticas de los fab sixties: el ácido lisérgico, inventado por cierto en Cuernavaca por Timothy Leary.

Pero John Lennon, su autor, contó otra historia. En realidad la canción la compuso inspirado  en un dibujo realizado por su entonces pequeño hijo Julian, así titulado. Nada qué ver con el ácido, al que Lennon, McCartney, Harrison y Ringo, le entraron con singular fruición.
Otra canción que se prestó a equívocos, fue Let it be…por uno de sus versos.: And in my tour of darkness Mother Mary comes to me…¿No era acaso la Mother Mary una metáfora de la Mariguana? No, contestó Paul, encendiendo un carrujo de Colombian Flower. Mother Mary era su madre, que acababa de morir, y quien siempre le decía cuando lo veía angustiado: “Let it be…”.
Y fue precisamente Let it be, el último álbum de The Beatles, lanzado en abril de 1970, precedido por The Magical Mystery Tour, The White Album y Abbey Road.

La separación oficial fue anunciada el día 10 de ese mismo mes y año. Hace cuatro décadas. Cada uno de ellos confirmaría por su separado su enorme talento. Sobre todo Lennon, quien en otras de sus obras maestras GOD, declara ya en la capital del imperio contemporáneo, Nueva York, su tumba: Dream is over. El sueño había terminado.
God es una estremecedora escalada lírica del desencanto, de la des creencia: No creo en Buda, no creo en Jesús, no creo en Elvis, no creo en Kennedy, no creo en BEATLES…sólo creo en mi, Yoko and me.

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