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jueves, 8 de abril de 2010

EL REPORTERO Y EL CAPO...




A sus 84 años(ayer cumplidos), el legendario periodista mexicano, Julio Scherer García, remontó las escarpadas brechas de la Sierra Madre Occidental para ir al encuentro de un singular anfitrión: Ismael El Mayo Zambada, el número dos después del Chapo Guzmán en el cártel comandado por el fugitivo capo de Puente Grande, Jalisco, en los albores del sexenio foxista.

Y , como el provocador Julio lo tenìa perfectamente calculado, estalló la bomba. Esa” maravillosa
ola de envidias, mezquindades, reconocimiento , preocupación y sorpresa generada por Julio Scherer y su entrevista en Proceso a uno de los líderes de esa, esa...ridícula minoría que hace las primeras planas del Vivir Mejor en este Vive México”, como atinadamente describió el fenómeno mediático la articulista de Milenio Diario, mi estimada Marcela Gómez Zalce.

Para quienes a estas alturas del proceso nacional no ubican a Scherer, y por lo tanto no comprenden la carga simbólica acumulada en la figura del octagenario periodista, una breve semblanza. Scherer emblematiza la más lograda independencia del periodismo mexicano del poder político y de los poderes fácticos. Sobre todo a partir del “golpe “ propinado al diario Excélsior, dirigido por don Julio, en julio de 1976, por un poder agraviado por los reportajes de campo que el enonces gran Diario de la Vida Nacional había venido realizando sobre la guerra sucia emprendia por el gobierno de Luis Echevcerría contra los resabios guerrilleros del masacrado movimiento del 68.


Echeverría orquestó un boicot publicitario y manipuló a un grupo de esquiroles dentro de la cooperativa, encabezado por Regino Díaz Redondo, forzandola expulsión de Scherer y su brillante grupo de reporteros, editorialistas e intelectuales como Octavio Paz, fundador, a instancias del don Julio, de la revista Plural, escaparate de un periodismo cultural, literario, político, a la altura del prestigio universal del autor de Piedra de Sol

Como alguna vez le escuhé decir a Huberto Batis, ex director editorial de Unomasuno y del suplemento cultural Sábado,Echeverría obtuvo un triunfo pírrico. Pretendió cortar de raíz el gran árbol de periodismo mexicano, pero en realidad lo que consiguió fue podarlo....

Luego de varias semanas de profunda depresión, Scherer se levantó para fundar el semanario Proceso. Y el ex subdirector de Excélsior, Manuel Becerra Acosta, un diario: Unomasuno..De donde se deprendieron La jornada y otras importantes publicaciones. Por su parte, el poeta Paz dio vida a una revista sucesora de Plural: Vuelta...en cuyas páginas, allá a mediados de los ochenta, se anunció lo que entonces parecía imposible: !!El fin del PRI-Gobierno!!.

Fue este proceso de enriquecimieto de la prensa escrita mexicana-mientras los medios electrónicos seguían siendo mayoritariamente soldaditos del PRI-, el que impulsó lo que ahora llamamos transición democrática.. .

Unomasuno se malogró luego de la expulsión del país de Becerra por un Salinas recoroso que no le había perdonado la cobertura a la corriente democrática encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, que desprendida del PRI aglutinara a buena parte de la izquierda histórica y a amplias capas de la sociedad civil en el Frente Democrático Nacional, provocando el boom electoral del 88 y la consecuente “caída del sistema” ante el alud de votos a favor de Cárdenas.
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Pero Proceso sobrevivió a contrapelo de esos poderes retardatarios escudriñados a fondo por el periodismo de investigación y de reflexión crítica. “No pago para que me peguen”, dijo López Portillo cuando suspendió la publicidad gubernamental al semanario. En su momento, Salinas invitaría a Vicente Leñero para hacerle una propuesta indecorosa “ ¿Cómo podríamos trascender a Scherer”. Patética estampa: el “genial” Salinas confundiendo a su interlocutor No se trataba de dinero, sino de principios, de vocación periodística, de compromiso con un creciente universo de lectores..

De aquí la trascendcencia de la obra periodística de don Julio Scherer y su equipo, de la escuela de un hombre que define su vocación como un intento de convertir la ética en una estética.

ENTRANDÓLE AL DEBATE

Este aspecto esencial fue el que soslayaron articulistas como Héctor Aguilar Camín al apenarse por el supuesto papel de Scherer como recadero del narco, y calificar su “fallida entrevista” como “una suerte de relato lírico”.
En cambio, el coautor al lado de Camín del ensayo Un futuro para México, publicado en Nexos, el ex canciller y editorialista de Reforma, Jorge Castañeda, estuvo de acuerdo con la decisión de Scherer de acudir a la cita con Zambada. ¿ Y los periodistas gringos que han ido al encuentro de Bin Laden?, se preguntó Castañeda.

El propio Scherer define su compormiso periodístico en el lead de su polémica reseña: “ Si el diablo me ofrece una entrevista... voy a los infiernos”. Y allá fue, al encuentro de uno de los demonios mayores de este Vive México calderoniano. Como Aguilar Camín y Jorge Fernández Meléndez fueron infinidad de veces al infierno de Los Pinos y otras calderas, a entrevistarse con todas las comodidades mothernistas con el Chupacabras Salinas, y otros capos responsables del “error de diciembre” y otros crímenes de lesa humanidad que sumergieron al paìs en la crisis más profunda de su historia contempránea, de la cual no nos hemos recuperado del todo.


Otro que se desgarró las vestiduras por la “anodina entrevista” de Scherer, su “falta de rigor periodístico”,fue Leo Zuckerman, en el programa de todas las noticias y todas las voces....el de Pepe Cárdenas, que mantuvo la posición contraria en un acalorado debate.

Al que le entramos con un correo dirigido a los aludidios:” Así es Pepe, la pura reseña del periplo de Scherer a las entrañas de la sierra., aunque no hubiera encontrado al capo, valdría la nota. Camín dice que se trata de puro lirismo periodístico...¿Cual sería la alternativa épica? Recordemos que el periodismo escrito es un género literario, como dirían los protagonistas del movimento del “nuevo periodismo”de los sesenta, “una literatura de emergencia”.
Y eso es lo que hizo Scherer: ser fiel a la máxima de convertir la ética en una estética: la leyenda del periodismo mexicano yendo al encuentro de uno de los narco demonios mayores. Una entrevista “anodina” no causaría tanrto desmadre.”

Cárdenas respondió de inmediato: “ No puedo estar más de acuerdo . Agradezco el correo y te aviso que podría utlizar tu razonamiento en mi próxima Ventana(su columna en el Universal). Aún no decido el tema, pero casi.”.





Otro que le entró al debate fue Ricardo Rocha, con un artículo titulado Don Julio, el reportero, en su espacio de El Universal.
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“Es inevitable-escribió Rocha-. entrarle a la polémica (...) que ha generado una cauda de comentarios dentro y fuera del país donde el influyente The Washington Post destaca las expresiones fundamentales de la entrevista. Mientras que a nivel nacional se ha desatado una feroz discusión(...).en el estridente desgarramiento de vestiduras atacan perrunamente a Scherer y Proceso por prestarse a ser mensajeros de uno de los criminales más buscados y por permitirle criticar a un gobierno perfecto y a un Ejército inmaculado como los que tenemos en México. Yo me pregunto si El Mayo Zambada es más o menos criminal que la runfla de ladrones y asesinos impunes que ha padecido este país. Y que comparten con frecuencia las buenas mesas con los impugnadores de don Julio. Por cierto, ninguno de ellos reportero. O que nos muestren algún trabajo que siquiera haya llegado a la banqueta(...) La mera verdad ¿alguien de ustedes se imagina a alguno de estos críticos haciendo el viaje de don Julio y arrinconando a El Mayo sin que les temblaran las corvas? Yo no. Porque los impugnadores del fundador de Proceso jamás han sido reporteros A ver: no se trata de una apología, por el contrario, el reportero asoma al alma del entrevistado y no veo en ello nada de malo; en paralelo le arranca no una sino varias notas periodísticas, “es una guerra perdida… el narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción”. “Si me atrapan o me matan, nada cambia”. “Tengo pánico de que me encierren”. “Cargo miedo”. Todo con un estilo narrativo inconfundible, que hace de los pequeños detalles las grandes revelaciones, muy literario, muy Scherer. Que pudo estar mejor. Tal vez. Nada es más sencillo que corregir un texto o una entrevista. Y que en cambio construir un nombre es la gran tarea de la vida.”


CASA DE CITAS.-“ Nunca afirmes como periodista lo que no puedas sostener como hombre.”.Francisco Zarco.


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