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sábado, 31 de diciembre de 2011

La felación: tan gringa como el pay de manzana...

Christopher Hitchens

Aunque la felación tiene una larga e ilustre historia, solo en 1972, con el lanzamiento de la película Garganta Profunda, salió a la luz pública. Desde el salvaje Lejano Oeste hasta la salvaje Casa Blanca, el autor explora el surgimiento del sexo oral como la práctica sexual más norteamericana.


Traductor
Patricia Torres
Noviembre de 2011

Existe algo más dramático que la última despedida entre Humbert Humbert y Dolores Haze (su adorada “Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas”)? Cuando se encuentran en la espantosa casucha donde ella se ha instalado para convertirse en la arruinada máquina de hacer niños de un pobre desgraciado, Lolita no solo le dice a Humbert que nunca va a volver a verlo, sino que lo vuelve loco al describirle las “cosas tan extrañas, sucias y extravagantes” a las cuales la expuso Quilty, el odiado rival de Humbert. “¿Qué cosas exactamente?”, pregunta él con voz serena, de una manera en que la palabra “exactamente” nos permite escuchar el doloroso rugido, casi ahogado, de su desgracia y su rabia: “Cosas locas, cosas sucias. Yo me negué, sencillamente no voy a [ella usó con total despreocupación, en realidad, un desagradable término vulgar que en su traducción literal al francés correspondería a souffler] tus asquerosos chicos...”.

Souffler es la traducción francesa del verbo inglés to blow, que a su vez significa “soplar, hacer viento, hinchar, hacer estallar”1. En participio pasado, puede describir un postre ligero pero delicioso que, bueno, se derrite en la lengua. Con frecuencia se ha dicho, de manera ligeramente sugestiva, que “no se puede hacer que un soufflé se infle dos veces”. Vladimir Nabokov hablaba perfectamente el ruso y el francés antes de convertirse en el maestro absoluto de la prosa en inglés, y su magistral novela Lolita, publicada en 1955, fue considerada el libro más osado jamás publicado. (Es posible que todavía lo sea.) ¿Por qué, entonces, no se atrevió a escribir las palabras “mamar” o “mamada”?

No es que Nabokov fuera un mojigato. Miren, por ejemplo, lo que dice cuando la hijastra de Humbert se encuentra todavía en su poder (y él aún más en poder de ella):

Consciente de la magia y el poder de su delicada boca, ella logró –¡durante todo un año escolar!– elevar la gratificación por un delicioso abrazo hasta tres e incluso cuatro dólares. ¡Ay, Lector! Por favor no te rías al imaginarme, en el culmen mismo del placer, emitiendo sonoramente monedas de diez y veinticinco centavos, y grandes billetes plateados, como si fuera una máquina musical y tintineante, y completamente demente, que escupiera dinero…

“La magia y el poder de su delicada boca...”. Los poetas eróticos la han alabado a lo largo de los siglos, aunque a veces el dueño de dicha boca suele ser del género masculino. El menú de servicios que se ofrecían en los burdeles de la antigua Pompeya, preservado a través del tiempo por capas de ceniza volcánica, la representa en los frescos. Como bien lo sabía el pobre Humbert, se consideraba algo por lo cual valía la pena pagar un dinero. Los grabados de los templos de la India y el Kamasutra la destacan con profusión y Sigmund Freud se preguntaba si un pasaje de las anotaciones de Leonardo da Vinci en sus cuadernos no podría revelar un gusto temprano por aquello que “en la sociedad respetable se considera una repugnante perversión”. Es posible que Da Vinci haya decidido escribir en clave y Nabokov haya elegido disolver el problema escribiéndolo en francés, como solía hacer cuando tocaba temas espinosos, pero la verdad es que la reconocida palabra “felación” viene del verbo latino que significa “mamar, chupar”.

Bueno, ¿cuál de los dos es: soplar o mamar? (Un viejo chiste dice: “No, querida. Chúpalo. Lo de ‘soplar’ solo es un eufemismo”. Imaginen el estrés que dio origen a ese comentario). Más aún, ¿por qué el sexo oral tuvo una existencia doble por tanto tiempo, algunas veces subterránea y otra veces ostentosa, antes de saltar a plena vista como la práctica sexual específicamente norteamericana? Mi amigo David Aaronovitch, un columnista que vive en Londres, escribió sobre la vergüenza que sintió al encontrarse en la misma habitación que su hija pequeña cuando se transmitió por televisión la noticia de que el presidente de Estados Unidos había tenido sexo oral en un vestíbulo del Despacho Oval. Se sintió muchísimo mejor, pero todavía algo inhibido, cuando la niñita le preguntó: “Papi, ¿qué es un vestíbulo?”.

Acey me contó que se encontraba en una fiesta cuando le dijo a un hombre, ¿Qué es lo que los hombres realmente desean de las mujeres?, y él dijo, Que se los Mamen, y ella dijo, Eso lo puedes obtener de un hombre. 
[De “Blues del chupapollas”, parte 4 de Submundo, Don DeLillo].

Yo admiro el uso de las mayúsculas ahí, ¿no les parece? Pero creo que Acey (que en la novela también es, de alguna manera, Deecey) proporciona una clave. Durante largo tiempo, el humilde sexo oral fue considerado algo más bien despreciable, especialmente en lo que tiene que ver con quien lo hace, pero también en relación con quien lo recibe. En los dos casos, demasiado pasivo. Demasiado repugnante, sobre todo en épocas anteriores a la higiene dental y otras clases de higiene. Demasiado arriesgado, ¿qué hay de la referencia a la temida vagina dentata (totalmente materializada por la desgarradora escena del mordisco en El mundo según Garp)? Y también demasiado maricón. Los antiguos griegos y romanos sabían cómo era la cosa, sí, pero se dice que solían evitar a los feladores muy entusiastas por temor a recibir aunque fuera su aliento. Y de un hombre en busca de este consuelo se podría sospechar que era… poco viril. El término crucial de “mamada” (blowjob, en inglés) solo entra en el lenguaje corriente de los Estados Unidos hacia los años cuarenta, cuando era (a) parte del submundo homosexual y (b) posiblemente tomado del universo del jazz y su instrumentación oral. Pero nunca ha perdido su supuesto origen victoriano, que fue el término below-job (lo cual traduciría algo así como “tarea o trabajo de o en la parte inferior”, expresión afín, si se quiere, a la frase ahora arcaica de “ir allá abajo”). Esta expresión tomada de los prostíbulos de Londres todavía tiene un ligero tufillo de desprecio. Por otro lado, ciertamente tuvo quien abogara por ella como el prototipo del “polvo ocasional y sin compromisos” (zipless fuck, cuya traducción literal sería algo así como “sexo sin cremalleras”) de Erica Jong: al menos en el sentido de tener una relación sexual rápida, que solo implica desapuntar unos pocos botones. Y luego está la fastidiosa palabra job (tarea, trabajo, quehacer), que parece sugerir la idea de un servicio que se obtiene a cambio de un pago, más que de un exquisito placer para todos los involucrados.

No se vayan, quédense conmigo. He estado haciendo el trabajo difícil por ustedes. La “tarea” (job) de la que hablamos, con sus implicaciones de poder-hacer, también hace que el término blowjob sea especialmente gringo. Tal vez olvidada, mientras que el Londres de Jack el Destripador se perdía en el pasado, la idea de echarse un polvo rápido y por vía oral fue reexportada a Europa y más allá por la llegada masiva de los soldados norteamericanos. Para aquellos chicos campechanos, tal como lo han testificado muchas prostitutas francesas, inglesas, alemanas e italianas, el sexo oral era el ideal del galán. Era una idea sencilla y buena en sí misma y se consideraba –no siempre acertadamente– como un seguro contra la sífilis. Y, esto es especulación mía, ponía en su lugar a la población ocupada y aliada. “Para variar, ¿por qué no haces algo tú, amiga? A mí me costó mucho trabajo llegar hasta aquí”. Durante la Guerra de Vietnam, el corresponsal David Leitch grabó a varios periodistas intercambiando información: “Cuando llegues a Da Nang pregunta por Mickey Mouth (literalmente, Mickey la Boca), ella hace las mejores mamadas en el sureste de Asia”.
 

1. En inglés, el sexo oral recibe el nombre de blowjob, formado  por el verbo to blow y el sustantivo job, que traduce "tarea, trabajo, quehacer". To blow, como dice el texto, significa "soplar, hacer viento", al igual que el verbo francés "souffler", pero también puede ser un eufemismo para "chupar" o "mamar", según algunas fuentes. (N. de la Trad.)

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En cierto momento, debe haber ocurrido un cambio gracias al cual un acto de naturaleza ligeramente homosexual y olvidado hacía mucho tiempo fuera importado a la gran corriente de las prácticas heterosexuales. Si mis aseveraciones han sido correctas hasta ahora, esto no es muy difícil de explicar (y también coincide con las fechas). El monopolio del sexo oral por parte de los homosexuales era el resultado de la anatomía masculina, obviamente, y también del deseo de muchos homosexuales de tener sexo con hombres heterosexuales. Por lo general se creía que solo los hombres sabían de verdad cómo hacer bien la “tarea”, teniendo en cuenta que ellos eran los permanentes y atormentados rehenes del órgano en cuestión. (El ejemplo clásico aquí es el poema clandestino de W. H. Auden, “The Platonic Blow”, aunque no hay absolutamente nada platónico en él, al tiempo que despliega amorosamente la palabra “tarea”.) Por lo tanto, esto era como una inducción que los hombres homosexuales podían ofrecerles a los heterosexuales, quienes a su vez podían aceptarla sin sentir que habían hecho nada demasiado maricón. Para muchos hombres heterosexuales, la eterna tragedia de la vida les es revelada por primera vez durante la juventud temprana, cuando descubren que ellos mismos no pueden practicarse esa sencilla succión. (En sus stand-ups, el comediante Bill Hicks solía hablar con frecuencia y de manera conmovedora sobre este dilema.) Maldiciendo a Dios, el chico cae entonces en el frenético abuso de cualquier superficie viscosa que tenga a su alcance. Un día sueña que alguien más está a su disposición para ayudarle a encargarse del asunto. Cuando es reclutado por el ejército y enviado a otras tierras, según innumerables testigos que van desde Gore Vidal hasta Kingsley Amis, es posible que descubra incluso que el sexo oral está a su alcance en la hamaca de al lado. Y luego la noticia se riega como pólvora. Quizá llegue el día, reflexiona luego el chico, lenta pero inexorablemente, en que incluso las mujeres puedan ser inducidas a hacerlo.

A lo largo de los años cincuenta, entonces, la floreciente práctica del sexo oral permaneció oculta, como una chispa del fuego prometeico contenida en una rama secreta. (En Francia y Grecia, hasta donde sé, la expresión vulgar solía asociarse con “fumar pipa” o “el acto del cigarro”. No me molesta la referencia a la incandescencia, pero por Dios santo, cariño, no lo fumes. En ese caso preferiría que solo lo soplaras.) Si tienen a mano Sexus, de Henry Miller, o Historia de O, de Pauline Réage (los dos publicados por Maurice Girodias, el mismo temerario parisino que publicó Lolita), pueden leer acerca de relaciones orales y de otra clase, pero eso era Francia, claro.

Las historietas de Robert Crumb solían presentar felaciones en muchos marcos gráficos, pero, claro, eso era la contracultura. No, el gran avance se produce en el magnífico año de mil novecientos soixante-neuf, cuando Mario Puzo publica El Padrino y Philip Roth saca El lamento de Portnoy. El libro de Puzo fue un éxito no solo por la cabeza de caballo y la técnica siciliana para envolver el pescado y la oferta que no se puede rechazar. Logró una asombrosa fama debido a la famosa escena acerca de una cirugía plástica para ensanchar la vagina, que se volvió ampliamente conocida como “el corte Padrino” (lamento desviarme del tema), y debido a pasajes como el siguiente, el cual se refiere a Johnny Fontane, el cantante de baladas patrocinado por la mafia:

Y los otros tipos siempre estaban hablando de cómo se las mamaban, de esta y otra forma, y él realmente no disfrutaba tanto de esa práctica. Nunca le gustó mucho una chica después de estar con ella de esa manera, sencillamente no lo satisfacía tanto. Al final él y su segunda esposa no llegaron a entenderse porque a ella le gustaba tanto la vieja posición del sesenta y nueve que no quería nada más y él tenía que forzarla para poder metérselo. Ella comenzó a burlarse de él y a tildarlo de aburrido y pacato y luego se regó el cuento de que él hacía el amor como un chiquillo.

¡Terremoto! ¡Sensación! Los teléfonos no dejaban de sonar por todo el mundo angloparlante. No importa si a Johnny Fontane no le gusta, ¿qué es eso? ¿Y por qué diablos se le llama blow job? (Por alguna razón, las palabras se usaban separadas en aquellos días, pero a mí me gusta la manera en que se han arrimado desde entonces). Fíjense sobre todo en que es el sexo regular el que se ha convertido en algo obvio e infantil, mientras que el sexo oral se vuelve de pronto algo destinado a los hombres de verdad. Y aquí está Puzo nuevamente, describiendo la escena en que la dama que necesitaba una renovación de su diseño interior, para volverlo más juvenil y elástico, se muestra un poco reacia ante la idea de dormir con su persuasivo doctor y tampoco parece muy inclinada a recompensarlo de ninguna otra manera:

“Ah, eso”, dijo ella.
“Ah, eso”, la imitó él. “Las niñas buenas no hacen eso, los hombres de verdad no hacen eso. Ni siquiera en el año 1948. Bueno, preciosa, puedo llevarte a la casa de una cierta anciana que vive aquí en Las Vegas y que fue la administradora más joven del prostíbulo más popular en la época del salvaje oeste. ¿Sabes qué me contó? Que esos pistoleros, esos vaqueros machotes, viriles y letales, siempre les pedían a las chicas un ‘Francés’, lo que los médicos llamamos felación, lo que tú llamas ‘ah, eso’ ”.

Fíjense en la fecha. Fíjense igualmente en el caso de los vaqueros, privados también de la compañía femenina durante largas temporadas. Ahora que ya hemos oído hablar de Blowjob Mountain2, o como sea que se llame, creo que puedo adjudicarle un punto a mi teoría original.

Philip Roth tomó el balón y salió corriendo con él, aunque apaciguó su culpa y su angustia con diferentes condimentos. Eternamente asociado con el tema de la masturbación, su Alexander Portnoy lucha como un puma herido a lo largo de su niñez para encontrar una chica, aunque sea horrenda, que ponga alrededor de su pajarito el instrumento que usa para reír. Cuando por fin persuade a la mujer a la que llama “la Mona” (“una chica con pasión por la Banana”) de hacerlo bien, todo su sistema estalla en una sinfonía de elogios. “¡Qué conocimiento y habilidad con la polla!”, se grita a sí mismo (confirmando de esa manera la naturaleza y esencia de la palabra job). Por otro lado, su novia blanca, de origen anglosajón, protestante y rubia, no está dispuesta a hacerlo de ningún modo, en parte por asco pero también por un vívido temor a asfixiarse. Portnoy divaga con resentimiento sobre la injusticia social que eso representa: ella mata patos en paisajes rústicos, pero se niega a mamársela. “Dispararle a un pequeño cuac-cuac está bien, pero chuparme la polla está más allá de sus posibilidades”. También visualiza el espantoso titular que produciría si decide ejercer demasiada presión sobre ella: “Judío estrangula jovencita respetable con verga... Sostiene abogado del judío”.
 

2. Referencia sarcástica a Brokeback Mountain (El secreto de la montaña), la exitosa película dirigida por Ang Lee, basada en un relato de Annie Proulx, acerca de la relación de dos homosexuales en Wyoming en 1963 (N. de la Trad.).

Y así los sesenta –¡los sesenta!– terminaron con la expresión blowjob todavía separada por un guion en algunas ocasiones y con todo el tema todavía retorcido y comentado apenas en roncos murmullos. El reparto de Hair cantó a la “felación” dentro de la lista de cosas similares a la “sodomía” que “suenan tan desagradables”, y el sexo oral siguió siendo definido legalmente como sodomía por muchos de los estados de la Unión hasta que la Corte Suprema derogó esas leyes hace solo trece años, con la oposición del juez Clarence Thomas. La expresión coloquial en aquellos días intermedios era, en mi opinión, la más cruda de todas: giving head (literalmente, “dar cabeza”). Se puede oír en el monótono himno de Leonard Cohen a Janis Joplin en “Chelsea Hotel N° 2” y también en las letras de Lou Reed y David Bowie. Era un término de compinchería “para los entendidos”, pero de alguna manera logró fusionar a los despistados con los desgraciados. Obviamente, ese estado de cosas no podía durar mucho tiempo y la tapa voló por los aires en 1972, cuando unos cuantos aficionados reunieron 25.000 dólares para hacer una película que con el tiempo produjo utilidades de 600 millones. ¿No es este un país genial? La cinta, con la participación de Harry Reems y Linda Lovelace, fue una de las gemas de la pantalla más escabrosas y poco satisfactorias que se han hecho jamás, pero cambió el mundo y la cultura para bien o, en todo caso, para siempre. También es interesante notar que Garganta profunda fue financiada y distribuida por miembros de la familia Colombo, una de las familias de la mafia de Nueva York, quienes se guardaron la mayoría del dinero. Así que, después de todo, Mario Puzo sí había tenido una visión futurista y, de no ser por su agudeza, los Soprano tal vez aún se estarían chupando nada más que sus pulgares.

El reciente y muy entretenido documental Inside Deep Throat (“Dentro de Garganta profunda”) muestra, al recrear los paradójicos tiempos de Nixon que rebautizaron a “Garganta profunda” para que se refiriera a la fuente más que al donante, cómo Estados Unidos tomó el cetro olímpico del sexo oral y se aferró a él. En la cinta aparece la conservada figura de Helen Gurley Brown, la mentora del periodismo estilo Cosmo para mujeres jóvenes y autora de Sex and the Single Girl, demostrando su técnica de aplicación mientras nos cuenta cómo pasó de no saber nada acerca del sexo oral a darse cuenta de que el semen podía ser una magnífica crema facial. (“Está llena de bebés”, chilla, sin entender muy bien el concepto ni siquiera al final.) Por último, Dick Cavett declara que hemos pasado de mirar un toldo en el que se lee garganta profunda y desear que no signifique lo que pensábamos que significaba, a “chicos que ni siquiera lo consideran sexo”. Esto solo nos dejaría un problema. ¿Por qué todavía decimos que algo aburrido o detestable es “una mamera”? ¿Acaso eso no debería ser un elogio?

Pero se me ocurre otra razón para explicar por qué esta antigua forma de hacer el amor perdió su asociación con las conductas dudosas y bajas y se convirtió en un ritual y un ideal norteamericanos. Estados Unidos es, por excelencia, el país de las dentaduras perfectas. Siendo alguien que tuvo que debatirse dentro del tétrico sistema de salud británico, con sus colmillos grises y amarillos, sus “frenillos” de alambres de acero, sus calzas oscuras y quebradizas y sus encías ajadas y sangrantes, todavía recuerdo que apenas me atrevía a sonreír la primera vez que puse un pie en el Nuevo Mundo. Cada vez que cualquier dulce chiquilla norteamericana me sonreía, me sentía al mismo tiempo fascinado y asaltado por la tibia y húmeda caverna de su boca, rodeada de dientes blancos y perfectos y encías rosadas e inmaculadas, y organizada alrededor de una lengua tiernamente recogida y sin embargo inocente. ¡Por Dios santo! ¿En qué otra cosa se podía pensar? En aras de mantener aquí la respetabilidad, diré solamente que no siempre resulta tan tentador cuando las jovencitas de Albania (por decir algo) te lanzan una sonrisa coqueta que te hace pensar en la cinta Amarga pesadilla (Deliverance).

Es probable que la ilusión de tener el clítoris en la garganta nunca muera (y a los hombres homosexuales les gusta conservar sus amígdalas por una razón que no me atrevería a mencionar), pero mientras el punto G y otras fantasías se han disipado, el icónico Gran Sexo Oral de los Estados Unidos todavía está sentado en un trono y también está arrodillado a los pies de ese trono. Se ha convertido, en palabras de un libro que habla de su técnica, en “el beso supremo” (The Ultimate Kiss). Y ese beso en la primera cita ya no se considera tan “rápido”. Estados Unidos no fue la tierra de origen de esa espléndida caricia, pero está (si se me permite combinar mis himnos) blanco de espuma de una costa a otra3. En otras culturas, una chica solo hará “eso” cuando llegue a conocerte bien y tú le agrades. En ésta, sin embargo, ella lo ofrecerá como un baiser, mientras toma una decisión. Mientras esto persiste, y la población de hombres homosexuales de los Estados Unidos siguen mamándosela unos a otros como si de eso dependiera el oxígeno, ¿quién se atreve a decir que el verdadero liderazgo global no está todavía a nuestro alcance? 

 

3. En el original, "white with foam from sea to shining sea", combinación de los versos de dos famosas canciones patrióticas norteamericanas: "From the mountains to de prairies / To the oceans white with foam / God bless America, my home sweet home", de la canción "God bless America", y "God shed his grace on thee / And crown thy good with brotherhood / From sea to shining sea!", de la canción "America the Beatiful" (N. de la Trad.).

jueves, 29 de diciembre de 2011

Desenclosetado post mortem

Y ahora resulta que Nixon era gay
Amante de " un banquero 
Relacionado con la mafia"
- valga la redundancia-.


Que  el verdadero Deep Throat
Era el enclosetado Ricky Tricky 
El villano mayor de Watergate...


Imagino a su Nemesis , HunterThompson
El gran Gonzo(el único sobreviviente de
Una bacanal irlandesa) sometiendo esa
Imagen a la prueba del ácido, allá
En en el mas allá, en el forever and ever de los campos de fresa y mermelada,  sunshines y Window panes:

"For years I've regarded his existence as a monument to all the rancid genes and broken chromosones that corrupt the possibilities of the American Dream;
"

INOCENTES PALOMITAS: La UABCS y los "Sueños Guajiros" de la prensa espuria

Aprovechando el Día de los Inocentes, el papelón oficial, El Sudcaliformiamo, se dio vuelo exhibiendo uno de los vicios congénitos del remedo de "prensa" que representa:
Editorializar  subgéneros informativos como la simple nota.

Que ocurre cuando el supuesto reportero
mete su cuchara puerca para darle un sesgo determinado  al texto.


Asi que no se trata de una excepción  por la fecha que remite al infanticidio  cometido por Herodes en Belen,  tratando de eliminar al recién nacido Rey de los Judios.

No. Es el pan nuestro de cada DIA.

En esa clase de publicaciones subsidiadas por el gobierno, todos los días se "celebra "el DIA de los Inocentes.
Todos los días nos dan gato por liebre. Propaganda disfrazada de "información"
Secciones de OPINION desérticas , soporíferas, rellenadas con los infumables columnistas de la OEM, de turbios orígenes luego del golpe a Excelsior propinado por Echeverria.

 Se dan incluso situaciones absurdas como dar la noticia de la supuesta defenestración de NAM, sin haber dado seguimiento a su estela de corrupción por lo que todo mundo sabe: tenía alquilado el periódico como ahora lo tiene el sonriente Covarrubias.


Esto viene a colación por la "ingeniosa" nota publicada ayer  28 de diciembre en ese papelón (!pase a la página 12, masoquista lector!!!) sobre un tema candente, el de la UABCS, definido por una sentencia EJECUTORIA de la justicia federal, que trata sobre el "sueño guajiro" de Carlos Viullavicencio de !por fin! tomar posesiòn de rectoría y sus "declaraciones a la prensa" como nuevo rector:

Deleitese usted:

"Será Gustavo Cruz a quien nombre como mi secretario de Finanzas, ya que ha sido el único rector que ha tenido la capacidad para rescatar de la crisis a muestra universidad; gracias a él cobré mi aguinaldo y prestaciones de fin de año en tiempo y forma como jubilado que soy, así como todos mis compañeros universitarios gozamos de una feliz Navidad".
Que pasen un feliz DIA de los Inocentes, a ti que como inocente palomita te dejaste engañar, es un sueño guajiro que se vale contar en esta nota.."

Ni despistan, ¿no? Increiblemente burdos.Ni para la diatriba tienen gracia. Y lo digo en plural porque parece que estoy escuchando el "villancico" favorito  del Porro De la Rosa y el Rorro Cruz.
 La misma estulticia que se estrella contra una verdad legal incontrovertible .
La misma línea rebuznante que va del Palacio de Cantera al rancho El Mezquitito y repiten como muñecos de ventrílocuo  los amanuenses mediáticos .

La persona que firma está nota es la misma que firma los boletines de los golpistas de la UABCS- los mismos garabatos que aparecen en otros diarios con otra firma o sin ella_, y desde luego ,no de gratis,  que para eso están nuestros im puestos trabajando.
Como lo documentan los desvíos detectados por la Auditoria Superior de la Federacion, que motivaron la expulsión de la UABCS del ex rector Jorge Vale, así como una denuncia penal en contra del también ex   Secretario de Desarrollo de Narciso Agúndez, y "líder moral" del grupo que ha depredado y quiere seguir enquistado en la UABCS.
Y qué decir del rechazo por parte del congreso a cuentas publicas de la UABCS  en periodos en que el tesorero era el mismísimo Rorro Cruz, que tal parece tiene buena mano para esta clase de desfalcos pues también a su ex jefe, el diputado Arturo de la Rosa, hermano de Adrián, se le acusa de haber desaparecido alrededor de 9 millones de pesos a su paso por la Gran Comision de la hedionda ubre legislativa.
La parte de más pena ajena de la nota es cuando la "reportera" se proyecta de cuerpo entero al colocar a Cruz como el magnánimo dador de vida que le hace al  rector Villavicencio el favor de pagarle su salario y aguinaldo a pesar de haberse jubilado, soslayando el contexto institucional al igual que la sentencia legal definitiva.'

La reiteración ad nausean del mismo estribillo, las mismas consignas a falta de argumentos jurídicos, políticos, universitarios; de aquí que no existan verdaderos articulistas en su defensa. Nadie que se respete a si mismo podría hacerlo.
Los espurios - al igual que los "panistas" en el gobierno-no tienen quién les escriba; puro gacetillero analfabeta y con  la mano extendida.


Lo único que provoca al lector con sentido común el poner en " tela de juicio" la legitimidad de los salarios devengados por un  grupo de universitarios- estigmatizados por el solo hecho de ser "disidentes" y a quienes además les asiste la verdad legal- es preguntarse a botepronto cuánto cobraría la "reportera"- una persona totalmente ajena a la cultura universitaria-por firmar  tan deshilachados boletines .
Mamotretos que para que no haya la menor duda de las manos que mueven la cuna de la corrupción , cierran aclarando que lo de la toma de posesión de Villavicencio es "un sueño guajiro" , como lo es también el poder judicial que alentó ese "delirio" con la sentencia a favor del único rector legal y legítimo.



Pero para "sueños guajiros" los de quienes se asumen como "reporteros" pero ni a noteros llegan, pues como aquí lo hemos documentado en diferentes ocasiones, su especialidad es firmar boletines, en brutal contraste con los verdaderos periodistas que en otros puntos de este México ensangrentado lo arriesgan todo en pos del reportaje.

"Sueños guajiros" los de  quienes pretenden seguir saqueando y degradando IMPUNEMENTE nuestra universidad publica.
"Sueños guajiros" los de los pasquines   alquilados por el gobierno en turno que a diario nos quieren dar gato por liebre, propaganda por información, vacuidad en vez de reflexión, oscurantismo por conciencia critica.
"Sueños guajiros" los de aquellos que no saben que no saben  y que todos los días "celebran " el DIA de  los inocentes, con ellos como principales blancos del escarnio publico.
Porque una cosa es la opinión publicada, y otra la OPINION PÚBLiCA.

PD. La "reportera" firmante de boletines participa regularmente en el hilarante programa de humor involuntario, Cámara Chúntara, en el que se horrorizó de lo "grosero" y "violento" de un "grupúsculo" de estudiantes que se apersonaron hace unos meses frente a rectoría en apoyo del rector CVG. Imagínese que pensará, si es que su memoria lo registra, del movimiento del 68, del Mayo parisino y del octubre mexicano.

martes, 27 de diciembre de 2011

Precampañas y el IFE...

Limitantes para candidatos únicos
Alejandro Alvarez

Nada sencillo ha sido el tránsito de la discusión en el IFE sobre el tema comentado aquí en Malekón desde hace diez días respecto al derecho de los candidatos únicos para hacer precampañas. No redundaremos en la opinión vertida aquí antes, simplemente apuntaremos los últimos acontecimientos de los que da nota la prensa nacional.
El IFE acaba de aprobar -con votación dividida- que los precandidatos únicos a la Presidencia de la República puedan realizar actos proselitistas entre el electorado en general y rechazó que su imagen aparezca en los promocionales de radio y televisión de los partidos. Los consejeros Alfredo Figueroa, Macarita Elizondo y Marco Antonio Baños, votaron contra el proyecto al considerar que “diversos criterios establecidos por el poder judicial dictan que los precandidatos únicos sólo pueden realizar actividades entre su militancia y al interior del partido que eventualmente los postularía, pues al no tener adversarios no están en situación de competir por el cargo y con esto se vulnera la igualdad del proceso comicial“.

Los otros seis integrantes del Consejo General del IFE opinaron que la resolución era acorde con los criterios del Poder Judicial y con las posturas expresadas recientemente por ellos mismos. En los que los nueve miembros del Consejo coincidieron fue que en la reforma electoral de 2008, el Poder Legislativo no estableció regulación alguna para los casos de precandidatos únicos por ello toda esta maraña se da sobre interpretaciones del Cofipe.

Sin embargo, en su dictamen más reciente el consejo del IFE aclara que  “los precandidatos únicos pueden realizar actividades proselitistas, con la única prohibición de no llamar a votar por sí mismos o por los partidos que los postularon pues es esa la función de la campaña y no de la precampaña electoral.“

El candidato Enrique Peña por vías de mientras anuncia que impugnará el resolutivo del IFE con el profundo argumento de que “o todos coludos o todos rabones“. Como es sabido el licenciado Peña es un portento a la hora de argumentar o expresar sus razonamientos (o lo que sea ).  

COMUNA XIV:Damiana en la Explanada Municipal..

Municipal de La Paz

*A partir de las 5:30 de este jueves 29 de diciembre firmará autógrafos en la explanada del palacio a un costado de la pista de hielo.

 

La Paz, BCS, 27 de Diciembre de 2011.- Después de su exitosa participación en el reality show “La voz México” la interprete sudcaliforniana Damiana Conde visitará el palacio municipal este jueves 29 de Diciembre a partir de  las 05:30 de la tarde, en donde firmará autógrafos para sus seguidores.

Previo al encuentro con el público, la talentosa artista paceña hará una visita de cortesía a la alcaldesa y funcionarios del XIV Ayuntamiento de La Paz para agradecer el apoyo recibido durante su participación en el reality show de televisa.

Visitará la sala de cabildo en un breve encuentro con la alcaldesa Esthela Ponce Beltrán, regidores y servidores públicos del XIV Ayuntamiento de La Paz. Posteriormente ofrecerá una rueda de prensa.

A las 5:30 de la tarde estará en la explanada del palacio municipal a un costado de la pista de hielo donde firmará  autógrafos e interpretará un par de canciones.

El XIV Ayuntamiento de La Paz hace una invitación a los jóvenes y familias a que asistan y disfruten de la presencia de la exitosa representante sundcaliforniana en el internacional concurso de canto.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Un proletario epicúreo

PRONÓSTICO DEL CLÍMAXXavier Velasco

2011-12-26 • CULTURA



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No sería un fotógrafo, sino un cocinero, quien retratara al hoy difunto líder Kim Jong-il como un glotón excéntrico y caprichoso

1 Un espía en la cocina

La verosimilitud también tiene un límite: cuesta trabajo creer aquello que se anuncia demasiado común, y en tanto ello parece sacado de la manga. Es el caso de Kenji Fujimoto, nombre que pide a gritos ser descreído. Y sin embargo tiene que haber centenares de tipos que se llaman así, de modo que buscar a uno entre tantos sería un trabajo ingrato y quizás infinito. O al menos eso espera el cocinero japonés “Kenji Fujimoto”, autor del bestseller que lo condenó a vivir desde entonces escondido de los esbirros de su antiguo patrón, el virtual emperador Kim Jong-il. Más de diez años trabajando como chef del sátrapa coreano pueden delatar menos al hombre público que al sibarita íntimo, toda vez que el habilidoso Fujimoto era miembro esencial de su selecta corte. Alimentado según la dieta prescrita y diseñada por un equipo de doscientas personas entregadas a ese solo objetivo, Kim Jong-il tenía en su cocinero personal a un facilitador entregado a mimar su exquisito hedonismo, cruzando para ello mares y continentes en busca de materias primas y manjares sin límite para su proletario apetito.

Carne de puerco de Dinamarca, caviar de Irán y Uzbekistán, mango de Tailandia, melones del noroeste de China, mariscos de Japón, cerveza de Praga, papayas de Malasia: Fujimoto viajaba por el mundo, armado de un falso pasaporte dominicano, según a su patrón se le ocurrían nuevos esnobismos gastronómicos. Dueño de un paladar que a decir de su chef era asombrosamente discriminante, el mayor gerifalte norcoreano solía cumplirse súbitos caprichillos imperiales, como invertir tres mil dólares en mandar a su cocinero a un famoso almacén de Tokio por doscientos pastelitos cuyo precio total apenas rebasaba los doscientos cincuenta. Nada tan raro en quien antes había enviado a un emisario de Pyongyang a Beijing con la misión secreta de llevarle a su líder una Big Mac. Con un sueldo de cinco mil dólares mensuales y una vida colmada de privilegios, Fujimoto habitaba nada menos que el edén norcoreano: esa zona entre mítica y mística donde los ciudadanos –por entonces, diezmados a causa de una hambruna que se llevó más de un millón de vidas– imaginan a su líder desplegando atributos divinos para librarlos de todo mal (ahí donde la distancia entre líder y Dios resulta a simple vista inapreciable).

2. Calabozo al aire libre

A lo largo de sesenta y tres años, la dinastía Kim ha controlado la información con el rigor del más celoso de los celadores. Sólo así se comprende que hasta la fecha ignoren noticias como la llegada del hombre a la luna o la prosperidad de sus paisanos del sur, si según diariamente se les informa todo el resto del mundo sufre peores penurias que ellos. Es decir, diariamente a toda hora, si digieren la misma propaganda dondequiera que estén –radio, cine, tv, medios impresos: nadie ahí se destaca ni recibe algún crédito, como no sea el líder todopoderoso– e incluso las familias campesinas son obligadas a tener el día entero prendida una bocina que repite la propaganda estatal como una letanía interminable: lecciones invaluables para quienes ya saben que la sobrevivencia consiste en repetirlas como pericos, so pena de ser estigmatizado por el régimen como aliado indeciso o enemigo frontal: candidatos a una cadena de infortunios que bien puede acabar en el Kwan-li-so. Es decir, cualquiera de los diez campos de concentración donde malvive –y esto es amabilísimo eufemismo– un cuarto de millón de caídos en desgracia no necesariamente por una razón, si todas las razones son una y esa es el culto al líder, dondequiera que esté.

En un país que pasa las noches a oscuras, literalmente muerto por la total carencia de electricidad, parecería superfluo que el gobierno se gaste cien millones de dólares en la edificación del mausoleo de Kim Il-Sung. Ahora bien, no se trata de hacer los clásicos ahorros mal entendidos. Cuando se ha desplegado una misma ficción a lo largo de tantas décadas infames, no es mala idea exagerar un poco la verosimilitud. Cien millones de dólares tienen que ser morralla comparados con el tamaño de la fe que necesita el pueblo para seguir creyendo en la grandeza de su líder, cuyo cumpleaños es una fiesta nacional equivalente a la Navidad. Ya sea que se le ame histriónicamente o se le odie en lo más hondo del alma –actitudes extrañamente compatibles– nadie quiere tener un enemigo de esas dimensiones.

3. Sashimi a la King Kong-il

Según su cocinero, el líder Kim Jong-il no tenía mayor empacho en verse aventajado durante una carrera de jet-skis, pero igual no tardaba en ganar la revancha con un nuevo modelo más potente que todos los de su corte. Podía ser incluso un patriarca justo, cuando menos en su círculo íntimo, donde muy rara vez se le veía rabiar y todo funcionaba para complacerlo. Si otros sátrapas criaron hijos monstruosos y abusivos, Kim Jong-il trajo al mundo a otro bon vivant para reemplazarlo, a saber si no el único golfista de su país, hoy alabado por su propia prensa como “Pilar espiritual y faro de esperanza”. Es decir, todo listo para que el sibarita veinteañero Kim Jong-un encabece la única monarquía teocrática literalmente más papista que el Papa.

Tal parece que nadie sino el falso Fujimoto consiguió retratar a Kim Jong-un –a los once años, en mitad de los noventa– pero sería difícil superar el retrato que logra de su goloso padre a través de una anécdota simple y siniestra, donde cuenta que Kim Jong-il gustaba de un sashimi en tal medida fresco que el pez aún se moviera mientras él masticaba, objetivo que el cocinero cumplimentaba sentado a su diestra, cortando rebanadas de peces aún vivos a los que respetaba los órganos vitales mientras el líder máximo de la República Popular Democrática de Corea las saboreaba con enorme deleite. Un glotón devorándose un pez vivo a rebanadas, en medio de millones de infelices que viven como niños presidiarios y ni siquiera agonizando por el hambre se cansan de alabarlo a la vista de propios y extraños, pues no conocen otra fórmula para la sobrevivencia. Sé que no es verosímil, pero a veces la desventura ajena complementa la buena sazón.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Se despeña Peña

Javier Jiménez Espriú

Cantidades impresionantes de tinta y una explosión del ingenio nacional –ese ingenio que transforma las tragedias en risa y colma las sobremesas, pero que distrae la atención del fondo de las cosas para llevarla a la anécdota amena, jocosa, hiriente, irónica– provocó la presencia –desafortunada para él– de Enrique Peña Nieto –le pondré licenciado cuando me lo autorice sin rubor la Universidad Panamericana–, en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara, a la que fue a presentar un libro suyo, que seguramente no escribió.
Su traspiés y luego de ese, otros muchos y variados, nos han revelado la verdadera personalidad del candidato priísta y la de su estirpe, su prepotencia, su desprecio por la prole y su superficialidad. El salario mínimo, el precio de la tortilla, su machismo metrosexual, no son deslices u olvidos intrascendentes sino traiciones del inconsciente.
Se ha dicho en múltiples editoriales y comentarios que a cualquiera se le olvida el nombre de un libro o de un autor, lo que es muy cierto; que es de humanos errar, lo que es también indiscutible, pero estos argumentos defensivos, en este caso, son más una distracción que una justificación sobre el verdadero problema que apareció con luz propia, a la luz pública y que hoy, luego del inteligentísimo discurso en la recepción de su constancia como candidato único del PRI a la Presidencia de la República, que seguramente formará parte de los grandes momentos de la historia de los grandes estadistas, con su “Pero yo no olvido…”, que seguramente sustituirá en los cursos de oratoria el I have a dream de Martin Luther King, convierte el olvido en virtud y las pifias en elemento sublime de publicidad. ¡Qué ingenio! ¡Cómo construir palacios de los errores!
El señor Peña –“puedo olvidar el nombre de un autor…”– no puede olvidar lo que no sabe y ha hecho evidente, no su falta de erudición, que no es necesaria en un político que aspira a ser presidente de la República, sino su ignorancia supina que, desde mi punto de vista debiera ser motivo de descalificación de quien aspira a la primera magistratura de la nación, de una nación multicultural que nos enorgullece, pero que en su caso, siendo gravísima, no es la única tragedia.
Selma Lagerlöf, la Premio Nobel de Literatura de 1909, decía de la cultura que es todo lo que queda, cuando ya se olvidó todo lo que aprendimos, pero como hemos visto en Peña Nieto, cuando nada se ha aprendido, nada queda.
Esto explica, por otra parte, lo que yo consideraba inexplicable: el terco empeño en entronizar en el PRI al ex gobernador Humberto Moreira y apoyarlo hasta el límite elástico; establecer una alianza con la Señora Elba Esther Gordillo –le pondré maestra cuando me lo diga sin rubor el secretario de Educación Pública–, pensionar con senadurías a su progenie y con gubernaturas a sus incondicionales –que al cabo ya lo dijeron en el PRI, las elecciones se ganan con votos y no con libros, bello ejemplo para la juventud– y hacer lo propio con el Niño Verde, de quien me reservo mis comentarios, por coincidir con los del dominio público. En suma, la integración del dream team del Partido Revolucionario Institucional para 2012-2018. ¡Del nuevo PRI!
Pero tan grave o más que su ignorancia es la falta de recursos exhibida por Peña Nieto para salir de atolladeros elementales, primarios, sin complejidad alguna, que demuestra sus nulas capacidades para enfrentar los problemas de una nación como la nuestra, lo que debe considerarse como un enorme peligro para nuestro futuro, lo que debe encender la alerta de los ciudadanos que aspiramos a un México mejor.
Cuando Denise Dresser, relatando en un programa de radio un encuentro público con Peña Nieto –lo acontecido en la FIL, no es excepción–, dice que demostró que improvisando es incapaz de construir una frase con sujeto, verbo y predicado, nos debe obligar a la reflexión, al igual que una reciente y lapidaria sentencia del licenciado Beltrones que señala el peligro de que llegue a la Presidencia de la República un hombre sin ideas, lo que se convierte en severa advertencia o la opinión inteligente de Carlos Fuentes.
En 1980, al inaugurar la primera Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que tuve el privilegio de fundar como director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, expresé, y lo he repetido una y mil veces, con plena convicción, que no hay profesional de excelencia en una persona sin cultura y que el libro es el vehículo esencial para lograrla.
He expresado durante muchos años, a mis alumnos, a mis hijos, a mis nietos, que en los libros se encuentran todas las enseñanzas. Ahora, luego de este episodio singular, tengo que enmendar, agregaré que también de la ausencia de libros se puede aprender enormemente. También en eso hay enseñanzas. Todo está ahora muy claro en ese espacio de decisión. Ojalá lo entendamos oportunamente. No podremos alegar ignorancia si permitimos que la ignorancia se empodere nuevamente en nuestro ya agobiada nación.
El PRI debe estar haciendo un recuento de daños de lo que ha pasado con su ya candidato único. Los ciudadanos debemos hacer un análisis de daños de lo que puede pasar. Ya sucedió una vez, se eligió a un hombre obviamente ignorante –en ambos casos la ignorancia resulta patente–, que incluso hacía gala de que no leía y estamos pagando aún las consecuencias. La lección debe estar aprendida. Tropezarse con la misma piedra, cometer el mismo pecado, sería literalmente pecado mortal. La autoexcusa de que era un buen candidato y luego fue un pésimo presidente, no vale para la segunda edición.
Lo sucedido desde la feria del libro hasta el memorable discurso del “yo no olvido…”, no ha sido sólo errores cuya corrección sea posible; se trata de horrores que no tienen solución.
¿Quién dice que el recuerdo sabe más que el olvido?
Jaime Torres Bodet
jimenezespriu@prodigy.net.mx

Cuento: Hoy 24 todo es diferente...

Por: JOHN BETTER ESPECIAL PARA EL TIEMPO | 9:10 p.m. | 23 de Diciembre del 2011


"¡Saquen a la abuela al patio!", gritó mi madre desde la cocina. Juntos, Camila y yo, cargamos el viejo mecedor con dificultad, aunque, menuda, la abuela Ana Cecilia pesaba como un costal de plomo. Ya no caminaba desde hacía un año, tampoco hablaba, excepto algunas veces cuando de su boca salía un sonido gutural que a mí particularmente me estremecía. Entonces, mi madre sabía lo que tenía que hacer: traerle su caja de polvos en forma de pera. En seguida, la abuela tomaba la bellota y espolvoreaba su cara hasta quedar tan blanca como un fantasmita. Bajamos la mecedora a mitad del patio justo debajo del árbol de mango. Mi madre se acercó y colocó en su regazo una bolsa de maíz partido y se fue a la cocina, donde tenía una olla de agua hirviendo. La abuela tomó un puñado de granos y los esparció en la tierra húmeda del patio. Un enjambre de gallinas de todos los colores se acercaron hasta ella picoteando ansiosas por todos lados. Mi hermana Camila temblaba; sabía lo que iba a ocurrir en pocos segundos. Por eso odiaba los 24 de diciembre, y por mucho que tratara de escurrirse de aquel ritual de cada año, mi madre la obligaba, a las malas, a participar. Por el contrario, a mí me fascinaba ver aquella carnicería, ver a la abuela, quien en fracción de segundos tomaba dos gallinas y les partía el pescuezo, un sonido que era como el tronar de varios dedos al tiempo. Mi madre trajo la olla de agua hirviendo y la dispuso a un lado del mecedor; la abuela ya tenía en sus manos a la tercera ave y sin ninguna piedad la mató. Ahí empezaba nuestra labor: Camila y yo teníamos que tomar a las gallinas y meterlas en el agua todavía burbujeante. 
Luego tocaba el desplume. Mientras mi hermana evitaba por todos los medios vomitar, yo desprendía el plumaje de las aves a toda velocidad. El olor era fuerte, el mismo olor que supuraban nuestras heridas por travesuras cuando empezaban a cicatrizar. Ya peladas, mi madre iba hasta la batea y con una machetilla empezaba el destace. Camila ya estaba metida en el baño restregándose, tratando de quitarse el olor a sarna de las manos y de seguro pensando en lo peor que le estaba por venir: cuando le tocara comerse a la fuerza las gallinitas que meses atrás habían sido sus pollitos preferidos y las que había bautizado con nombres de personajes de Disney. 

-Hoy te comerás a Bambi -le decía mi madre socarronamente, mientras abría al animal en dos. 

La abuela se había quedado dormida, se veía hermosa con la cayena que Camila le había colocado en su cabello. El interior de una gallina es un cuadro colorido; me fascinaba ver los tonos azulados del tripaje, el rosado brillante de los pulmones, el marrón intenso del hígado y el verde amargo de la bilis, la que mi madre quitaba con el mayor de los cuidados, como un preciso cirujano. Si la bilis se reventaba se dañaba toda la carne.

-¡Mira dónde estaba mi arete perdido! -dijo mamá sosteniendo en su palma una pepita de oro que encontró en el interior de una de las mollejas de las gallinas.

Ahora mi misión era moler en un gran mortero de piedra las especies para aderezar nuestra cena navideña. Comino en grano, achiote de nuestra propia cosecha, ajo, pimienta de olor y cilantro. Camila ahora avivaba el fuego soplando con la tapa de una olla los maderos encendidos en el fogón de leña que armamos en el fondo del patio.

-¿Así, ma? -le pregunté, enseñándole la masilla colorida dentro del mortero.

Aprobó con la mirada mi trabajo y empezó a untar las aves con el aderezo. La abuela se despertó por el humo de los leños que empezaba a esparcirse por todo el patio. 

-Llévenla adentro -ordenó mamá.

Llevamos nuevamente el mecedor hasta la sala. La dejamos frente al televisor y le pusimos su canal favorito: el canal de los animales, como decía mamá. Dos largas jirafas trotaban a lo largo de una llanura africana; la abuela de inmediato quedó con los ojos fijos en la imagen. Regresamos al patio. La luz de diciembre es diferente a la de todos los años: es una luz limpia, brillante, como filtrada a través de una naranja. 

El fuego crepita en el fogón en el que mamá ha puesto encima un gran caldero, en el que vacía las presas de pollo y gallina, también trozos de apio, zanahoria, habichuelas verdes y crocantes, cebollín, pimentones rojos; todo chispea al hacer contacto con el aceite caliente. Mamá revuelve y los olores empiezan a mezclarse, el perfume del apio se impone, pero en breves minutos todo será un espeso caldo al que, como punto final, se agregará el arroz, unas tres libras, para los invitados de esta noche: tíos, tías, primas, sobrinos; nuestra casa será una algarabía de hombres que huelen a old spice y mujeres perfumadas con agua de jazmín. 

Ayer estuvimos con mi madre y Camila comprando la ropa del 24. 
El centro de Barranquilla es el lugar más enorme del mundo. El paseo Bolívar es un bulevar con muchos almacenes y jugueterías. 
Pero yo ya tengo 10 años; eso se lo dejo a mi hermana, que es una niña todavía. Mi madre nos escogió la ropa. A mí me compró un pantalón de lino burdo, zapatos de charol y camisa blanca. 
Parecía un imbécil frente al espejo. Repuse que no me gustaba la pinta y ella dijo que no protestara. A mi hermana le fue un poco mejor: le regalaron un vestido de holanes color azul marino; se veía encantadora. Mi madre también se compró uno. No era una mujer hermosa, pero tenía un aceptable gusto a la hora de vestir. Y también poseía una voz encantadora. Se levantaba temprano todos los días desde que tengo memoria y cantaba en el patio baladas de las cantantes más famosas de la época. A veces interrumpía el canto para gritarme:

-¡John, ya se meó otra vez en la cama!

Y retomando el canto me daba un par de fajonzazos como si nada. 
Desde que mi padre se fue con "esa mujer", como ella llamaba a una mujer que nunca supe quién era, su voz se fue arruinando paulatinamente. Empezó a gritar con más frecuencia: "¿Por qué tienes que ser tan testarudo?". Pegaba el alarido y luego me lanzaba lo que tuviera a la mano: un adorno de cerámica, un plato de loza, una naranja...

Pero hoy 24 todo es diferente. Ella no grita tan fuerte, ríe muchísimo, nos perfuma y nos viste a todos cuando la tarde cae. Luego se sienta en el tocador y se arregla. Yo me escondo detrás de la cortina y la veo, la contemplo en silencio. En ese momento ignoro lo diabólico que pasa por su mente; ignoro que mañana la casa estará llena de vecinos y familiares cerrados de traje negro; ignoro que esta casa a partir de mañana se irá cayendo pedazo a pedazo; ignoro que guardaré su foto para siempre en un pesado libro que una vez me tiró y me dejó inconsciente. Pero, por el momento, salgo de mi escondite y le doy un abrazo y el regalo que le tenía para Navidad, y ella, con disimulo, esconde un frasco de pastillas en el cajón del tocador; luego me mira, me acicala y dice: "Bueno, ya casi es hora".
John Better
Es autor de 'China White' (poemas), 'Locas de felicidad' (crónicas y cuentos), 'Los cantos oscuros de Sioux Vidal' (poemas) y 'Todos los destinos' (cuentos)

Savater:Ni siquiera tres

El PAÍS. 20/12/2011           
 
La relevancia mediática de la Feria del Libro de Guadalajara y su indudable carisma cultural la convierten en objeto de deseo para muchos políticos mexicanos, sobre todo en vísperas electorales como las actuales. Los unos se presentan en ella acompañados por alguno de esos libros hagiográficos que les preparan sus asesores (en España ocurre igual) y otros a pecho descubierto, para responder las preguntas de prensa y público. El último en comparecer fue Enrique Peña Nieto, candidato del PRI y favorito en la carrera presidencial, que a estas alturas probablemente lamenta no haberse quedado en casa.

En contra del eslogan de finales del franquismo, un libro no siempre ayuda a triunfar

Tuvo la mala suerte de tropezar en la cuestión más sencilla: un periodista de El Mundo le preguntó cuáles eran los tres libros que más habían influido en su vida. Peña Nieto se enredó en explicaciones ininteligibles y azorados circunloquios, para finalmente mencionar La Silla del Águila con autor equivocado (Enrique Krauze en lugar de Carlos Fuentes) y la Biblia, aunque con la modesta acotación de que no la leyó entera (omitió quizá los abundantes pasajes escabrosos). Después, ejem, silencio. Como la prensa es maliciosa y el público burlón, esta muestra demasiado minimalista de erudición le ha convertido en el hazmerreír más popular del día. Que no se preocupe excesivamente, mañana habrá otro.

El episodio ha probado sin lugar a dudas que Peña Nieto no es lo que suele llamarse un lector asiduo y voraz. Comprendo su agobio cuando me pongo en una situación parecida, imaginando que alguien me preguntase el nombre de tres guardametas de la actual Liga española de fútbol. Pero más allá de la rechifla por esta laguna cultural, se nos plantea una pregunta seria: ¿consideramos realmente imprescindible que un mandatario político haya leído mucho o por lo menos algo, digamos tres libros? ¿Son todavía los libros indispensables para alcanzar competencia en ese campo o basta con memorizar cifras, escuchar a los expertos y los domingos acariciar benévolamente la cabeza de los niños?

En contra del eslogan propagandístico de finales del franquismo, un libro no siempre ayuda a triunfar. Y menos tres. A veces desprestigia ante los colegas, como ocurría en el caso de algunos asilvestrados compañeros de armas del general Gutiérrez Mellado, que maldecían de él: "¡Si será maricón que ha escrito un libro!". Hoy estamos ya desengañados de gobernantes que a las primeras de cambio citan a los clásicos con tino incierto y alardean de vacaciones literarias pero luego fracasan cuando llega la hora de tomar decisiones para sacar al país de los atolladeros. Los ciudadanos quizá les perdonen que lean a economistas, sociólogos o científicos de pelo en pecho, pero, por favor, que se dejen de poetas. A fin de cuentas siempre estamos en el mismo diagnóstico: que vivimos malos tiempos para la lírica...

Ciertamente la afición a la lectura no es garantía de habilidad en la gestión de la cosa pública ni de tino para afrontar las crisis más urgentes. Y sin embargo, carecer de interés por los contenidos que atesora nuestra tradición intelectual tampoco es precisamente un buen síntoma. Se reclaman ahora Gobiernos de técnicos, de expertos prácticos capaces de pilotar los Estados desde el marasmo de los números rojos hasta las cuentas saneadas. Pero ¿entienden realmente la dimensión humana de los problemas que afrontan? Si aspiramos a una regeneración, ¿no consistirá más bien en volver a poner la economía al servicio de las personas en lugar de sacrificar las personas al saneamiento de la economía? ¿No fueron más bien humanistas y no meros tecnócratas los propugnadores de la Unión Europea, como antes que ellos quienes proclamaron los derechos humanos o las constituciones que a uno y otro lado del Atlántico quisieron garantizarlos de modo efectivo?

No, desconocer a quienes narraron los anhelos y angustias de nuestra vida, a quienes nos recuerdan de dónde venimos y adónde quisimos ir, no es buena señal. Aunque solo sea porque, como dijo Charles Peguy, el periódico de ayer ya se quedó viejo pero Homero siempre es joven.h

Entrevista con Huberto Batis, Medio siglo de vida periodística cultural

Entrevista con Huberto Batis, Medio siglo de vida periodística cultural

El PAÍS: "Necesitamos el humor como la luz que te alumbra" Peter Carey

WINSTON MANRIQUIE SABOGAL 23/12/2011
           
 
El viaje de Tocqueville a Estados Unidos inspira la novela del escritor australiano más importante y ganador del Booker. Ironía y humor sobre los orígenes de la democracia moderna para comprender el presente

En el número cuatrocientos y algo de una de las calles más jacarandosas de Nueva York y más famosas del mundo, Broadway, vive el escritor australiano Peter Carey (Victoria, 1943). Es un apartamento amplio, de decoración sobria y elegante, techos altos y con tanta luz natural y aire por todos lados como si fuera la mismísima Australia. Allí Carey es como sus libros, pura reflexión trenzada de presente y pasado, y crítica e ironía esparcida de humor.

Peregrinaje por el encuentro de dos mundos

"El tema de la identidad y Australia está en mis primeros libros, sobrn otra mujer que es de Inglaterra y es editora. Amo Manhattan, pero me asusta Estados Unidos. Amo Manhattan más y más y más porque está llena de personas que pertenecen por lo menos a dos países y nosotros tratamos de vivir juntos muy bien. Me gusta la energía de esta ciudad y porque siempre encuentras una compasión inesperada".

Está sentado en la cabecera de la mesa del comedor de madera, de espaldas a los tres ventanales que dan a la calle, en un contraluz que casi lo convierte en una silueta ayudado por su vestuario negro. Sus palabras siguen rastreando su relación triangular Australia-Reino Unido-Estados Unidos, para luego adentrarse en los meandros y bifurcaciones de la identidad latente en sus libros. Piensa. Duda.

"Después de todo ese tiempo, mi relación con mi país es básicamente con las personas cercanas. Pero hay una cosa... en el momento en que llego a Australia empiezo a pensar diferente, movela, a la manera de Dickens:

"Mi vida es una serie de accidentes. Empezó en mi concepción. En los años sesenta viví en Londres. Con el tiempo vine a Manhattan porque la mujer con la que me casé quería vivir en Nueva York, y pensé que sería interesante. Aquí estoy 20 años después, con dos hijos norteamericanos y casado con otra mujer que es de Inglaterra y es editora. Amo Manhattan, pero me asusta Estados Unidos. Amo Manhattan más y más y más porque está llena de personas que pertenecen por lo menos a dos países y nosotros tratamos de vivir juntos muy bien. Me gusta la energía de esta ciudad y porque siempre encuentras una compasión inesperada".

Está sentado en la cabecera de la mesa del comedor de madera, de espaldas a los tres ventanales que dan a la calle, en un contraluz que casi lo convierte en una silueta ayudado por su vestuario negro. Sus palabras siguen rastreando su relación triangular Australia-Reino Unido-Estados Unidos, para luego adentrarse en los meandros y bifurcaciones de la identidad latente en sus libros. Piensa. Duda.

"Después de todo ese tiempo, mi relación con mi país es básicamente con las personas cercanas. Pero hay una cosa... en el momento en que llego a Australia empiezo a pensar diferente, mi cuerpo se siente diferente, reconoce el lugar. Toda mi familia está allá y vuelvo todas las veces que puedo. Políticamente no estoy conectado porque hace mucho tiempo que vivo fuera. Y, la verdad, es que no me imagino viviendo en ninguna otra parte en el mundo. Ya sé que se espera que tenga un poco más de argumentos ptener éxito... ¡No confiamos en el éxito!

A los americanos les gusta el poder... En Australia es la lucha de quien siempre será pobre...

No sé na desde Estados Unidos. El pretexto literario es el viaje que hace un joven, inspirado en Tocqueville, desde Francia en compañía de un criado, lo cual produce el doble encuent más por hacer.

La falta de educación es el problema para llegar a la democracia. La diferencia entre el que va a ser elegido y el que elige es la educación. La educación es negada y los recursos de la educación no son verdaderos. Tenemos un vacío porque a la gente no se le ha dado lo que la democracia promete.

Alguien dirá que ahora hay más información y eso es más democracia, pero también contribuye a desinformar y baja el nivel cultural. La solución de la democracia es tener una población educada y solo podemos tener esto haciendo de la enseñanza algo importante y atractivo. Yo que no querían ir allí, los prisioneros y los soldados sabían que estaban allí y que eran unos perdedores...

En cambio los que vinieron aquí, a Estados Unidos..., fue por la ambición y porque querían estar aquí...

Nosotros fuimos a Occidente y nos perdimos...

No nos gusta tener éxito... ¡No confiamos en el éxito!

A los americanos les gusta el poder... En Australia es la lucha de quien siempre será pobre...

No sé si la identidad es el tema principal de mis libros como usted dice... Bueno, sí, no... Sí, no... Estoy de acuerdo con eso en el caso de los libros que primero tienen que ver con Australia que dicen: ¿quién soy? ¿Quiénes somos? ¿Qué significa ser australiano? Es manejado con cierto narcisismo porque hablo acerca de mí y quién soy porque quiero saber de Australia... De la gente a mi alrededor. Como australiano he tenido una vida feliz en Estados Unidos, pero no soy americano aunque estoy muy conectado con la vida de aquí. Nunca pensé en escribir un libro sobre Estados Unidos. Los americanos pueden escribir libros sobre su país, y la pregunta que me hacía era si yo lo podría hacer, hasta que en el último año de la presidencia de Bush leí De la democracia en América, de Alexis de Tocqueville. Entonces empecé a pensar que podía escribir algo que fuera la verdad para Estados Unidos, pero también una verdad para mí".

Se veía venir, y es cuando aflora la era de Bush en las reflexiones de Peter Carey hasta imbricarse con el presente de la crisis política, democrática y económica que embosca al mundo. Al rato sus palabras volverán a Parrot y Olivier en América, para remontar el curso de la historia de la democracia moderna desde Estados Unidos. El pretexto literario es el viaje que hace un joven, inspirado en Tocqueville, desde Francia en compañía de un criado, lo cual produce el doble encuentro de dos mundos: el de los dos personajes procedentes de clases sociales distintas y el de ellos, dos europeos, con la tierra de promisión.

"No sé si lo que busco son las raíces en América... No utilizo la palabra raíces

... Mi pasión fue entender el presente mirando el presente... Y entender la democracia... El centro del libro es la clase social, la maquinaria de las clases sociales es lo que mueve el libro... Y es a través de eso que los dos miran las raíces... Sí...

Pero la historia de estas dos personas, la visión de ellos sobre Estados Unidos me descubre como lector parte de las raíces y cómo se fue forjando este país. Sí...

La democracia es un descubrimiento en el mundo... La manera como este país fue construido... Bueno, solo algunos aspectos porque no es posible redactarlos todos...

Lo que resulta profético es lo que escribió Tocqueville hace más de dos siglos y que sirve de epígrafe a la novela...

Es posible que surja la democracia de la gente que trabaja con la mano, los obreros...

La educación y la cultura son dos puntos importantes en este libro. El problema en este momento es la fisura de la educación y de la cultura en la democracia. La democracia no está desarrollada... Hay mucho más por hacer.

La falta de educación es el problema para llegar a la democracia. La diferencia entre el que va a ser elegido y el que elige es la educación. La educación es negada y los recursos de la educación no son verdaderos. Tenemos un vacío porque a la gente no se le ha dado lo que la democracia promete.

Alguien dirá que ahora hay más información y eso es más democracia, pero también contribuye a desinformar y baja el nivel cultural. La solución de la democracia es tener una población educada y solo podemos tener esto haciendo de la enseñanza algo importante y atractivo. Yo trabajo con un grupo de niños en Brooklyn... Les enseñamos cómo leer... escribir... a ser grandes... Si lo puedes hacer aquí, lo puedes hacer en cualquier parte y, entonces, tienes la democracia.

Pero yo soy un novelista estúpido y no sé si la democracia retrocederá ante los comerciantes y los capitalistas... En esta economía mixta... En el la historia en diferentes momentos y diferentes formas. Creo que los australianos somos perezosos al imaginarnos la historia. Necesitamos el humsi la identidad es el tema principal de mis �mos como usted dice... Bueno, sí, no... Sí, no... Estoy de acuerdo con eso en el caso de los libros que primero tienen que ver con Australia que dicen: ¿quién soy? ¿Quiénes somos? ¿Qué significa ser australiano? Es manejado con cierto narcisismo porque hablo acerca de mí y quién soy porque quiero saber de Australia... De la gente a mi alrededor. Como australiano he tenido una vida feliz en Estados Unidos, pero no soy americano aunque estoy muy conectado con la vida de aquí. Nunca pensé en escribir un libro sobre Estados Unidos. Los americanos pueden escribir libros sobre su país, y la pregunta que me hacía era si yo lo podría hacer, hasta que en el último año de la presidencia de Bush leí De la democracia enumor de las cosas... Soy como mis libros... Esos aspectos de mi carácter están ahí... Le agradezco que diga eso del humor en mis libros... Como humanos tenemos que vivir la vida seriamente, pero necesitamos tener sentido del humor. El humor es la luz que te alumbra, necesitas la luz para ver la parte de la oscuridad.

Uso la ficción como camino para preguntarle a la historia en diferentes momentos y diferentes formas. Creo que los australianos somos perezosos al imaginarnos la historia. Necesitamos el humor para estar vivos. Algunas veces nos reímos cuando reconocemos la verdad".

Una risa en cualquier tono, incluido el que puede suscitar el profético epígrafe de la novela, en palabras de Tocqueville: "¿Podemos pensar que la democracia, que ha derrocado al sistema feudal y ha vencido a los reyes, retrocederá ante los comerciantes y los capitalistas? Anunciar todas las verdades no es bueno".

viernes, 23 de diciembre de 2011

IFE "resuelve" CONTROVERSIA

Alejandro Alvarez

Hace unos días comentábamos en este espacio de Malekón la iniciativa de dos consejeros del IFE (Marco Antonio Baños y Alfredo Figueroa) para que este organismo se pronunciara inequívocamente en contra de las actividades presumiblemente de “precampaña” de los candidatos únicos de sus partidos o coaliciones a la presidencia, específicamente Andrés López y Enrique Peña. El razonamiento era que el Código de Procedimientos Electorales (Cofipe) planteaba que dicha actividad de precampañas era para que los institutos políticos llevaran a término la elección de sus candidatos. Si los candidatos ya han sido determinados por los institutos políticos no tenía razón su pretendida “precampaña”, que de esta forma se convertía en campaña proselitista en posición claramente desventajosa para aquellos precandidatos efectivos que primero tienen la meta de convertirse en candidatos convenciendo a sus partidarios de su postulación y después iniciar la campaña propiamente dicha.
El día de hoy el IFE confirmó que los precandidatos únicos,  “sólo pueden realizar proselitismo entre militantes y simpatizantes de su partido, durante la precampaña electoral”, por lo que lanzó un llamado a la "prudencia" y a respetar la ley. Este instituto hizo referencia al artículo 212 del Cofipe, que establece que “los partidos que realizan procesos de selección con una pluralidad de precandidatos deben tomar en cuenta que sus precampañas tienen exclusivamente el objetivo de obtener el respaldo necesario para ser postulado a un cargo de elección popular. Los precandidatos a todos los puestos de elección popular deben tomar en consideración, en esta etapa, que su actuación es exclusivamente frente a quienes determinarán sus candidaturas conforme al método de selección interna”.
En sentido estricto el IFE escabulle el bulto dado que la misma referencia al Cofipe establece con claridad que “los partidos que realizan procesos de selección con una pluralidad de precandidatos deben tomar en cuenta que sus precampañas tienen exclusivamente el objetivo de obtener el respaldo necesario para ser postulado a un cargo de elección popular”. La lógica elemental indica que los candidatos únicos –o precandidatos únicos hablando con el barroquismo propio de nuestros discursos políticos- no buscan ya obtener el respaldo de nadie para ser postulados como candidatos y que en las coaliciones que los han postulado no existe tal “pluralidad de precandidatos”. Luego, la transgresión a la ley electoral ha arrancado. Que a nadie sorprenda que al final, cualquiera que sea el resultado, surjan los presidentes legítimos y toda esa demagogia electorera.


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Alejandro Daniel Alvarez Arellano
Geólogo Consultor
Misiones 1065, Colonia California, La Paz, BCS
(612) 1254709
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jueves, 22 de diciembre de 2011

Adiós a la Universidad

Traducción de Albert Fuentes. Galaxia Gutenberg/Círculo, 2011
MANUEL BARRIOS CASARES | Publicado el 16/12/2011

Jordi Llovet no se limita a evocar lo que una vez fue la Universidad humanista, ni a retirarse al jardín mientras llegan los bárbaros, ofrece una hermosa lección de despedida, escrita con ingenio y humor.


Es de agradecer un libro como el de Jordi Llovet (Barcelona, 1947). En él, con motivo de su prematuro adiós a la vida universitaria tras acogerse a un plan de prejubilación de la Universidad de Barcelona, este prestigioso profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada pasa revista a sus más de 40 años de trayectoria intelectual al tiempo que describe la penosa situación actual de la educación superior en Europa -fundamentalmente en España- centrándose en el creciente menosprecio de las disciplinas humanísticas que las reformas derivadas del llamado Plan Bolonia han terminado por consagrar. Pero Llovet no se deja llevar por el desaliento al evocar lo que una vez fue una Universidad orientada por el ideario humanista, ni se limita a anunciar su retirada al jardín mientras llegan los bárbaros. Nos ofrece una hermosa lección de despedida, escrita con envidiable frescura, ingenio, humor y bonhomía, que basta por sí sola para poner en evidencia cómo están hoy las cosas en una institución que se permite prescindir de personas en plenitud intelectual, con una experiencia bien madurada de vida y conocimiento, simplemente porque con lo que cuesta un catedrático se pagan dos o tres sueldos de profesores a medio contratar. 

Lejos de contentarse con entonar lamentos nostálgicos, Llovet compone un himno a la belleza del cultivo de las letras, a la pasión de leer y escribir, a la riqueza espiritual de la conversación culta y la convivialidad, a la importancia de los buenos maestros y al poder de la palabra inteligente, forjadora de mundos mejores de los que cabe esperar de las actuales mercadocracias, reivindicando el valor irreemplazable de la herencia de la que son depositarias las humanidades. La suya es una lección encaminada a proporcionar herramientas teóricas que permitan reaccionar frente a la amenazadora deriva de la educación universitaria hacia un modelo prioritariamente interesado por la eficacia económica. 

Para ello compagina el relato autobiográfico de su propia vocación filológica con un recorrido histórico por el devenir de las Universidades europeas desde su surgimiento en la Edad Media hasta su presente reconversión bajo un formato que privilegia la instrucción especializada en oficios de alta emplea- bilidad. El sabroso anecdotario con que Llovet recrea los más variados episodios de su vida académica nos recuerda la inquietud política de aquellos estudiantes universitarios de la etapa final del franquismo de los que él formó parte, sin ahorrar tampoco detalles a la hora de describir las miserias de las cátedras y los muchos intereses mezquinos que luego lastraron la renovación de la Universidad española en las primeras décadas democráticas. Su texto es tan poco complaciente en ese sentido, que desdibuja la importante labor de recuperación del contacto con la cultura europea del momento que llevó a cabo su generación. 

Tampoco es complaciente Llovet al analizar la responsabilidad de los propios representantes de la educación humanística en su descrédito. Una estrategia defensiva mal entendida ha llevado a rebajar el nivel de exigencia en las carreras de humanidades con tal de no ver descender drásticamente su número de licenciados. Al recalar parte de estos egresados en la enseñanza secundaria o en la superior, se ha filtrado a los centros una cantidad considerable de personas sin suficiente preparación, a menudo indolentes y meros amigos del funcionariado, que impiden a los buenos profesores desarrollar su labor y provocan un círculo vicioso de difícil solución. La vía, sugiere Llovet, pasa por una recuperación de la dignidad de la tarea docente (compromiso, ejemplaridad, reconocimiento, mejora salarial, etc.), así como por una repolitización del profesorado y, en no menor medida, del estudiantado. A esta conclusión conduce el perspicaz examen de los puntos débiles del Plan Bolonia que acomete en los capítulos centrales de su ensayo. 

En ellos comienza planteando algunas serias dificultades al cumplimiento de los buenos propósitos declarados por dicho Plan. Por ejemplo, la inexistencia de una lengua común, como antaño lo fuera el latín, para favorecer la libre circulación de estudiantes y académicos por toda Europa, cosa que a su juicio no hará sino provocar más desequilibrios entre lenguas y estudiantes. O la asunción implícita de que la Unión Europea está basada en la moneda y el mercado antes que en una cultura común. En este punto resulta iluminador el modo en que Llovet explica por qué las humanidades poseen una lógica muy distinta a la de las ciencias técnicas. Sus categorías no son tampoco las de la utilidad inmediata. Lo cual no significa que carezcan de proyección pragmática, al contrario: la unidad de Europa fue precisamente un resultado del cultivo de las humanidades. Siglos más tarde, la Universidad humboldtiana replicó al tecnocrático y compartimentado sistema educativo napoleónico con una visión integradora del saber. 

La cuestión no se dirime, pues, en los simples términos de si la Universidad futura ha de apoyar a unas disciplinas carentes de aplicación y rentabilidad o concentrarse en el aprendizaje de oficios productivos y el desarrollo de investigación aplicada. Lo que está por decidir es si queremos que se limite a formar profesionales en las diversas ramas especializadas que demanda el mercado o a ciudadanos reflexivos, capaces de comprender el presente, juzgarlo críticamente y pensar un porvenir más libre y razonable. Sin historia, antropología, literatura o filosofía, sin el espacio reflexivo y los insustituibles recursos intelectuales que dispensan las humanidades, no sólo nos aguarda el triste escenario de unas Universidades incultas, sino el de unas democracias con individuos en perpetua minoría de edad, ineptos para la soberanía política. Llovet no da por definitivo el eclipse actual de las humanidades. Tras todo lo expuesto, el coraje de su esperanza es muy de agradecer. 

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Nuevos consejeros del IFE

Alejandro Alvarez

Recién desempacados Sergio García Ramírez, Lorenzo Córdova y María Marván enfrentan una de las más interesantes discusiones sobre el proceso electoral federal en curso. Se trata de definir si los candidatos presidenciales únicos de sus partidos y coaliciones Andrés López y Enrique Peña tienen derecho a realizar precampañas.

La lógica elemental apunta a que las precampañas fueron concebidas en el Código federal de procesos electorales como un mecanismo interno de los partidos que los llevara a definir, de entre sus precandidatos, a los candidatos que emprenderían sus respectivas campañas. Se entiende que si no hay precandidatos, no hay precampañas. Como el único partido que tiene precandidatos es el PAN, los consejeros seguramente temen que se les señale como sesgados al partido del presidente del país, por lo que no se les hace gran cosa darle un pequeño coscorrón a la normatividad electoral. El problema es que las cosas se pueden calentar de manera prematura por el rumbo de las irregularidades.

La interpretación del Cofipe -que en este asunto parece tan claro-, ya metió en problemas al máximo árbitro electoral. Marco Baños y Alfredo Figueroa se pronunciaron a favor de restringir las precampañas únicamente a los precandidatos. El consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés, así como Benito Nacif y Francisco Guerrero se manifestaron por permitir al perredista Andrés López y al priísta Enrique Peña realizar mítines y actividades abiertas ante la ciudadanía disfrutando desde luego de los tiempos y prerrogativas oficiales de los precandidatos. Los tres consejeros recién desempacados junto con Macarita Elizondo velan armas. A ver que sale de esta primer escaramuza de un IFE por fin legalmente integrado.



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Alejandro Daniel Alvarez Arellano
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martes, 20 de diciembre de 2011

El personaje del año...2012.

EPICENTROLeón Krauze

2011-12-20 • POLÍTICA

En los últimos días he regresado, en sobremesa, a una de esas conversaciones ociosas propias de esta época: ¿tiene algún valor periodístico la costumbre de elegir a hombres y mujeres del año? Muchos colegas dicen que no, que es sólo una manera de llenar planas o tiempo aire. Algo de razón tienen: salvo contadas excepciones, como aquel terrible tsunami en el sureste asiático o el levantamiento zapatista del 94, encontrar noticias en los últimos días de diciembre es una labor titánica. Aun así, soy de los que piensan que la reflexión sobre las figuras emblemáticas del ciclo que termina puede resultar valiosa. Algo se aprende al mirar atrás para revelar protagonistas.

En 2011, está claro que el hombre del año en México tiene que ser Javier Sicilia. Como bien explicaba Ciro Gómez Leyva hace unos días en MILENIO, el dolor de un país entero encarnó en la inmensa tragedia de Sicilia. Cualquiera que haya sentido aunque sea mínimamente el poderoso peregrinar de las marchas que organizó y encabezó Sicilia puede dar fe de cómo aquello fue —y, sobre todo, puede llegar a ser— un parteaguas en la historia moderna mexicana. No fue el primero ni será el último en lograrlo, pero es indudable que Sicilia consiguió, desde su singularísima voz de poeta, explicar nuestra desgracia y abrir un nuevo capítulo en la vida de la sociedad civil en México. ¿Y en cuanto al mundo? En ese caso, mi candidato a personaje del año no es el manifestante anónimo que ha preferido Time, sino alguien mucho más específico. Mohamed Bouazizi, el tunecino quien, en un acto de terrible valentía, se inmoló y, sin sospecharlo, comenzó el proceso de cambio que, de tan vertiginoso, resulta todavía difícil de predecir y hasta de entender.

Pero más allá de nombrar a los personajes del año que termina, me resulta más interesante escoger, desde ahora, al que debe ser el protagonista del 2012, por lo menos en nuestro país. No me refiero a ninguno de los candidatos a presidente de México, aunque la tentación de elegir al ganador o ganadora como el personaje del año será inevitable. Me niego a pensar en el triunfador de la elección como el hombre o mujer del año a priori, porque esa sí me parece una mala costumbre. Mala cosa darle al político un protagonismo excesivo, esa suerte de unción tan mexicana. Para mí, el personaje del año que comienza debe ser el elector mexicano.

Desde el 2006 —e incluso antes— el votante mexicano (cualquiera y todos) ha sido no sólo subestimado sino maltratado. Por varias razones que rebasan el espacio de esta columna, la clase política mexicana ha optado por reducir la libertad de expresión y no ha sabido darle al elector maneras alternas de ampliar su crecimiento como ciudadano. Al reducir las campañas políticas a una serie de innumerables y repugnantes spots, los partidos han atentado contra la salud democrática. Lo mismo ocurre con todo aquello que reduzca la libertad para contrastar posiciones, personalidades y plataformas. No hay vuelta de hoja: la censura, incluso la “bien intencionada”, erosiona la vida democrática. El propósito de cualquier sociedad libre debe ser ejercer un voto razonado, informado y cívicamente maduro. Para nuestra desgracia, la democracia mexicana tiende, al menos por ahora, a la simplificación del elector y su conciencia ciudadana. Es una auténtica pena, pero me parece ineludible que una sociedad que no aprende a escoger de manera crítica a sus gobernantes tiende a degradarse. Por eso hago votos porque, por obra de algún milagroso acto de humildad y sensatez colectiva, los medios de comunicación, los políticos y las autoridades electorales logren que el proceso de votación del 2012 sea una fiesta que celebre al elector y su proceso —sabio, crítico— de decisión. No creo exagerar si digo que el futuro de México depende de ello.


KOALA_DINO
Bueno al menos su protagonismo le dio resultado! quería reflectores?..pues lo consiguió a costa de la muerte de su hijo! esperemos a la próxima entrevista en exclusiva en los pinos!...JAJAJAJAJAJA
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Richard Garret
Claramente eres un idioiota
donjamone
Oye Koala Dino, hasta parece que a ti te dolió mucho más que al propio Carlangas Marínflas el hecho de que Javier Sicilia haya sido designado como el personaje del año cuando el ínclito Marínflas seguramente creía que él era merecedor de tal distinción. 
Pobres diablos.
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Evita Loguarro
Afortunadamente para Mexico y para el mundo entero. Las opiniones de Milenio y sus madiocres columnistas no pasan de ser eso, opiniones publicadas en un periodiquillo, por periodistillas.
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ExtranoMexico
En lugar de proponer a Sicilia como personaje del ano,por que no haberlo propuesto como consejero electoral,o tal vez usted mismo senor Krauze,en lugar de ese priista,esa panista y el otro perredista.
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Mauricio
EL ARCHIPÁMPANO LÉON KRAUZE SE QUEDA CORTO... Ya veremos si a mi rosado Santolión le repugna, aunque sea un poquito -y lo manifiesta-, el empleo que harán Televisa y TV Azteca, en plena "Semana Santa", en medio de las campañas de 2012, de la visita de Herr Ratzinger a nuestro país. En su caso, lo que él denomina "conciencia ciudadana" se reduce a que los contendientes a cargos de elección popular puedan darse hasta con la cubeta... y a que las televisoras sigan ganando dinero a placer con el presupuesto público. Si le repugnan los spots ¿por qué no menciona DIRECTAMENTE los beneficios económicos que obtienen con ellos Televisa y TV Azteca? ¿Porque sería patear el pesebre o mamar y dar de topes? ¿Ignora el nene que la televisora de Azcárraga cuenta desde hace tiempo con cabilderos permanentes en el Congreso, cuya función principal es maicear a diputados y senadores de todos los partidos, incluido su admirado Jesús Zambrano ("él sí de izquierda, no como Porfirio Muñoz Ledo" je je)? La "salud democrática" y el "elector sabio y crítico" están lejos de lograrse si, como durante la "Semana Mayor" de este año, ambas televisoras recetan en 2012 horas interminables de mensajes e imágenes pías, sobre los cuales FCH, JVM y EPN se montarán felices. La tremenda perspicacia liberal del nene EKT se reduce a: si soy un ente privado déjenme hacer lo que me dé la gana. No se le ocurre pensar que en una sociedad tan desigual como la nuestra (no sólo en lo que se refiere a ingresos económicos) el poder de penetración del duopolio mediático 
-¿cuántas familias mexicanas pueden pagar TV por cable para poder variar su menú de imágenes y mensajes de toda índole?- distorsiona enormemente la deseable "vida democrática" por la que suspiran él y papi. ¿"Elector sabio y crítico"? ¡Por favor! Con ése no gana elecciones ninguno de los partidos grandes. Ganan con el elector hambriento y desesperado, con el elector estúpido y vuelto a engañar, con el elector corrompido. Esto lo saben bien los partidos y los medios que utilizan a otra clase de redentores, a quienes el nene Krauze y su papi no quieren ver. A este par de farolones les asustan los políticos que se quedan con el micrófono pegado, pero no rechistan por la "simplificación" intelectual del ciudadano, practicada sistemáticamente por las principales televisoras del país. El mismo nene Krauze fue vocero, durante 5 días, del bombardeo de imágenes y mensajes papistas durante la "Semana Mayor" de 2011, cuando sustituyo a "Joa" en su noticiero. Que mi rosado Santolión continúe haciéndose puñetas -mentales y de las otras- es su problema. El nuestro es denunciar el sesgo y la limitación de su crítica. Por cierto, intenten buscar en la hemeroteca de Letras Libres ensayos que aborden directamente el tema de la televisora de Azcárraga y su participación en el juego de la democracia. Hay UNO. Y no menciona, por supuesto, su responsabilidad en el pasmo y pudrimiento de la cultura ciudadana. Lógico: mi rosado Santolión y papi se han enriquecido a sus costillas. ¿Es una casualidad que EPN (muñequito de pastel catapultado a los cielos por el Canal de las Estrellas) tenga tatuado en la mente el apellido "Krauze", al grado de atribuirle la autoría de novelas que escribieron otros? Esa es la expresión más rotunda del sesgo a que me refiero.

Adiós al Havel amante del rock y la contracultura...

El poder de un hombre sin poder


El dramaturgo checo lideró, sin buscar protagonismos, la caída del comunismo en su país a fines de la década de los 80


Martes 20 de diciembre de 2011
Jan Lopatka y Michael Winfrey • Reuters | El Universal




PRAGA.— Vaclav Havel nunca dejó de luchar por lo que creía que era correcto, una actitud que ayudó a echar abajo al comunismo y lo convirtió en un símbolo internacional de libertad.

Hijo de un acaudalado constructor y humilde trabajador en una cervecería tras negársele una mayor educación, las obras de Havel lo llevaron a pasar cinco años en prisiones comunistas, donde el fumador compulsivo y escritor cayó enfermo con problemas pulmonares crónicos que finalmente contribuyeron a su deceso, el domingo pasado, a los 75 años. Un dramaturgo cuya obra fue prohibida tras la invasión comunista de 1968 de la entonces Checoslovaquia, pasó de ser un prisionero político a un presidente-filósofo que siguió luchando por los derechos humanos hasta el fin de su vida.

Sus amigos dicen que siempre se mostró como un hombre humilde y educado que no se acobardaba ante la amenaza de prisión. “Incluso un acto puramente moral que no tiene esperanzas (de causar) un efecto político inmediato y visible puede gradual e indirectamente, en el tiempo, ganar en significado político”, escribió en una carta al presidente checoslovaco Alexander Dubcek en 1968. Encarcelado en la década de 1970 por criticar el historial de derechos humanos del gobierno y otras dos veces posteriormente, finalmente encabezó a 300 mil manifestantes en la Revolución de Terciopelo en 1989 que derribó el comunismo. Con una deseada mayor educación, que le fue negada por los comunistas debido a su origen burgués, Havel completó sus estudios en clases nocturnas después de abandonar la escuela a los 15 años. Comenzó a escribir crítica literaria en 1955. Su primera obra debutó en 1963 y se casó con su primera esposa, Olga, un año después. Conocido como un partidario de la libertad, tras la invasión soviética fue despedido de un teatro donde trabajaba, se convirtió en disidente y pasó a organizar a los que no apoyaban al régimen.

Fase de escritor

En quizás su obra más famosa, el ensayo Poder a los sin poder, Havel explicó por qué. “No te conviertes en ‘disidente’ sólo porque decides un día adoptar esta carrera tan inusual. Eres llevado a esto por tu sentido personal de responsabilidad, combinado con un complejo conjunto de circunstancias externas”, escribió en 1978.

“Eres sacado de las estructuras existentes y colocado en una posición de conflicto con ellas. Comienza como un intento de hacer bien tu trabajo y termina contigo siendo catalogado como enemigo de la sociedad”, añadió.

Los contemporáneos de Havel dijeron que jugó un gran rol en el periódico clandestino tvar, que desató el movimiento disidente en la década de 1960, pero no sólo por su destreza literaria. “Era el único entre nosotros que tenía un auto, lo que obviamente ayudó mucho”, dijo su compañero disidente Bohumil Dolezal. En 1976, hubo una represión contra el grupo de rock The Plastic People. Eso gatilló el movimiento Carta 77, que criticó al gobierno por no respetar los derechos humanos. La esposa de Havel, Olga, comenzó a organizar reuniones los fines de semana en su casa al norte de Praga, donde bandas tocaban en el granero y la policía estableció un punto de observación en un terreno adyacente.

Según Dolezal, él y Havel siguieron caminos distintos en 1968 debido a un opiniones divergentes, pero se reunieron de nuevo en octubre de 1988, cuando ambos fueron arrestados y detenidos por cuatro días. “Ahí estábamos”, recordó Dolezal. “Todo lo nuestro confiscado, incluyendo cordones de los zapatos, de modo que no cometiéramos suicidio, y hablamos de política, lo que de otro modo probablemente no habríamos tenido la oportunidad de hacer”, añadió. Su amiga y también miembro de Carta 77 Petruska Sustrova recordó cómo Havel usualmente tenía la palabra final sobre lo que publicaban, pero se negaba a reconocer su propia influencia.

No quería ser presidente

Esa naturaleza sencilla se notó cuando se volvió claro que sería presidente. “El no quería ser presidente”, aseguró Sustrova. “Idealmente, quería sentarse en un bar y reconciliar rencillas. No era muy dado a entrar en política, pensaba que lo separaría del mundo normal”, agregó. Havel llevó su amor por la música y la contracultura directo al Castillo de Praga, la Casa de Gobierno. Como lo encontraba demasiado grande como para recorrerlo a pie, usaba un scooter para desplazarse por sus pasillos e invitó al roquero Frank Zappa a ser asesor cultura en 1990.

Posteriormente, hizo las gestiones para que The Plastic People tocaran con su amigo Lou Reed en la Casa Blanca frente a Bill Clinton, a quien previamente había convencido para que tocara el saxófono en un club de jazz en la Praga postcomunista. Invitó a los Rolling Stones al Castillo de Praga y más tarde a tocar en un parque de la ciudad. Nadie tenía dinero para pagarles, pero por Havel tocaron gratis e hicieron un show que muchos checos aún recuerdan como la confirmación definitiva de que el comunismo se había terminado.

También era cercano al Dalai Lama, quien lo visitó este mes y juntos firmaron una declaración en apoyo a los disidentes de China, Corea del Norte, Siria y otros países.

Después de 1990 ganó fama en el extranjero, pero chocó en reiteradas oportunidades con su principal rival, Vaclav Klaus, un economista de derecha a cuyo gobierno Havel criticó por llevar a cabo una transición económica con abundantes negocios sucios y corrupción. Cuando el gobierno de Klaus fue obligado a dimitir en 1997 por un escándalo de financiamiento del partido, Havel se lamentó de la ausencia de la “sociedad civil ” democrática buscada por muchos disidentes.

Havel se retiró mayormente de la vida pública después de que Klaus lo sucedió en 2003, pero publicó una nueva obra, Saliendo, que obtuvo excelentes críticas en casa cuando fue lanzada en 2008 y posteriormente fue convertida en película.

El diván de Batis

El diván de Batis

lunes, 19 de diciembre de 2011

THE ECONOMIST de cara al 2012 mexicano

Empieza la caída de Peña Nieto: The Economist
Por Miguel Ángel Castillo | Tema del Momento - Hace 28 minutos

Aún no se cuenta con encuestas que muestren si al candidato del PRI a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, le afectaron los problemas a los que se ha enfrentado en las últimas semanas, como el escándalo de Humberto Moreira, su equivocación en la FIL de Guadalajara y la entrevista realizada por el periódico El País.

Sin embargo, para la influyente revista The Economist, la caída del PRI y su candidato ya ha empezado y no es sólo por los traspiés que han puesto a sudar a los estrategas del tricolor, sino por el comportamiento en los sondeos del último año.

La publicación analiza un informe de Consulta Mitofsky, cuya última encuesta fue realizada antes del torbellino en que se ha visto envuelto Peña Nieto. Ahí se señala que el priista iba adelante con 44.6% de las preferencias, mientras ninguno de sus rivales logra romper la barrera del 20%. Entonces se pregunta "¿Se ven las cosas diferentes en el año nuevo?". Sin duda en enero próximo se despejarán las dudas.

Para The Economist, la primera mala noticia que enfrentó el PRI fue el tema de Humberto Moreira, cuyo caso de sobreendeudamiento en Coahuila, la entidad que gobernaba, lo obligó a renunciar como presidente del PRI para no afectar la candidatura de Peña Nieto.

“Coahuila ha logrado acumular una enorme deuda, alguna de la cual parece estar en paradero desconocido. El señor Moreira aún no enfrenta cargos. Pero la historia, y el enfoque sin prisa del PRI para tratar con ella (la noticia apareció por primera vez en septiembre), ha revivido los viejos estereotipos acerca de supuesta corrupción dentro del partido”, indica la revista.

“El error siguiente llegó el 3 de diciembre, cuando Enrique Peña Nieto, quien es casi seguro que será el candidato presidencial del PRI, se volvió hashtag por una pregunta simple: el nombre de tres libros que han marcado su vida, y confundiendo el nombre del autor de un famoso título. Esto último, agrega, “como el escándalo de Coahuila, reforzó la sospecha existente sobre el PRI, en este caso de que su candidato carece de sustancia”.

The Economist apunta que el tercer episodio se produjo, “cuando el diario español El País publicó una entrevista en la que Peña cometió un error en un par de preguntas de lo más sencillo: una sobre el salario mínimo (que subestimó en casi un 50%), y otro sobre el precio de la tortilla (él respondió que no era “la señora de la casa”)”.

“Estos errores reformaron la idea de los privilegiados de Peña y que no entiende lo que es la vida para los votantes ordinarios”.

“El PRI ya se está deslizando”, dice la publicación. Y añade: “la página 30 de la encuesta de Mitofsky debe preocupar al partido: el señor Peña ha caído casi nueve puntos en el último año y el Partido Acción Nacional (PAN) ha crecido en la misma cantidad. La última encuesta fue realizada a finales de noviembre, antes de que hubieran surgido cualquiera de los problemas anteriores. Si han tenido algún impacto, el próximo mes la distancia del PRI sobre el PAN podría reducirse a menos de 20 puntos, frente a más de 40 hace un año”.

Consultamos el informe de Mitofsky mencionado por The Economist, en el cual puede constatarse que en noviembre de 2010 las preferencias para los aspirantes 'punteros' eran: PRI/Peña Nieto con 53.2%; PAN/Vázquez Mota con 10.8%; y PRD/PT/MC - López Obrador con 16.8%. En efecto, la ventaja del priista era de más de 40 puntos sobre el PAN y de poco más de 36 sobre AMLO.

En ese mismo documento, pero con datos de noviembre de 2011, las preferencias variaron, aunque los 'punteros' siguieron siendo los mismos. El PRI/Peña Nieto registró 44.6% de las preferencias; el PAN/Vázquez Mota 19.7%; mientras el PRD/PT/MC - AMLO tuvo 16.1%. Es decir, el PAN habría no sólo reducido la brecha con el PRI, sino superado al PRD/PT/MC.

No obstante, como se menciona arriba, esto fue antes de los 'resbalones' de Peña Nieto. Habrá que ver si tanto el PAN como AMLO, (este último ya definido como candidato de la coalición de izquierda), suman parte de la porción que pueda haber bajado el PRI en caso de que sí le hayan perjudicado todos los escándalos recientes. También será cuestión de tiempo ver si a los panistas les perjudica o beneficia el hecho de que aún no tengan un candidato oficial y se encuentren en una contienda interna.

“Sigue habiendo una brecha poderosa” puntualiza The Economist, aunque en un “pensamiento final” añade: si se observa la página 20 de ese mismo informe realizado por Mitofsky puede verse que “en este momento en la campaña presidencial anterior, hace seis años, el PAN estaba en el último lugar. Seis meses después, terminó ganando la presidencia”.

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domingo, 18 de diciembre de 2011

Vargas Llosa: El puño invisible...

El libro de Carlos Granés rastrea una de las más perversas derivas de la cultura posmoderna: la dictadura de la teoría que en nuestro tiempo pasó de justificar a reemplazar a la obra de arte
MARIO VARGAS LLOSA 18/12/2011
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No creo que nadie haya trazado un fresco tan completo, animado y lúcido sobre todas las vanguardias artísticas del siglo XX como lo ha hecho Carlos Granés en el libro que acaba de aparecer: El puño invisible. Arte, revolución y un siglo de cambios culturales (Taurus). Lo he leído con la felicidad y la excitación con que leo las mejores novelas.

Granés no puede evitar que su ensayo sea la constatación de un enorme desperdicio

¿Qué quedó de tanta alharaca y desvarío? En cuanto a obras concretas, casi nada

La ambición que alienta su ensayo es desmedida, pues equivale a la de querer encerrar un océano en una pecera, o a todas las fieras del África en un corral. Y no sólo ha conseguido este milagro; además, se las ha arreglado para poner un poco de orden en ese caos de hechos, obras y personas y, luego de un agudo análisis de las ideas, desplantes, manifiestos, provocaciones y obras más representativas de ese protoplasmático quehacer que va del futurismo a la posmodernidad, pasando por el dadaísmo, el surrealismo, el letrismo, el situacionismo, y demás ismos, grupos, grupúsculos y sectas que en Europa y Estados Unidos representaron la vanguardia, sacar conclusiones significativas sobre la evolución de la cultura y el arte de Occidente en este vasto periodo histórico.

El mérito mayor de su estudio no es cuantitativo sino de cualidad. Pese a su riquísima información, no es erudito ni académico y no está estorbado de notas pretenciosas. Su sólida argumentación se alivia con un estilo claro y vivaces biografías y anécdotas sobre los personajes centrales y las comparsas que, pintando, esculpiendo, escribiendo, componiendo, o, simplemente imprecando, se propusieron hacer tabla rasa del pasado, abolir la tradición, y fundar desde cero un nuevo mundo radicalmente distinto de aquél que encontraron al nacer. Eran muy distintos entre sí pero todos decían odiar a la burguesía, a la academia, a la política y a los usos reinantes. Todos hablaban de revolución aunque la palabra tuviera significados distintos según las bocas que la pronunciaran. Querían liberar el amor, cambiar la vida, dar derecho de ciudad a los deseos, traer la justicia a la tierra, eternizar la niñez, el goce y los sueños, y eran tan puros que creían que los instrumentos adecuados para conseguirlo eran la poesía, los pinceles, el teatro, la diatriba, el panfleto y la farsa.

Había entre ellos verdaderos pensadores, poetas y artistas de gran valía, como un André Breton o un George Grosz, y abundaban los agitadores y bufones, pero todos, hasta los más insignificantes entre ellos, dejaron alguna huella en un proceso en el que, como muestra admirablemente el libro de Carlos Granés, la literatura, las artes y la cultura en general fueron cambiando de naturaleza, reemplazando el fondo por las puras formas, y trivializándose cada vez más, en tanto que, en el curso de los años, pese a sus insolencias y audacias, el establecimiento iba domesticando a unos y a otros y reabsorbiendo toda esa agitación contestataria hasta corromper literalmente -mediante la opulencia y la fama- a los antiguos anarquistas y revolucionarios. Algunos se suicidaron, otros desaparecieron sin pena ni gloria, pero los más astutos se hicieron ricos y célebres, y alguno de ellos terminó invitado a tomar el té a la Casa Blanca o ennoblecido por la Reina Isabel. Andy Warhol recibió un balazo en el estómago por el delito de ser hombre (según explicó su victimaria, Valerie Solanas), pero, en vez de 15 minutos, su gloria duró decenios y todavía no se extingue.

Pese a lo amenas y pintorescas que suelen ser las páginas de El puño invisible cuando relatan las matonerías de Marinetti, las extravagancias de Tzara, las audacias de Duchamp, el cerebralismo de John Cage y sus conciertos silenciosos, las locuras de Isidore Isou, el frenético exhibicionismo de un Allen Ginsberg, o el salto del taller de pintura al terrorismo de algunos vanguardistas italianos, alemanes y norteamericanos, el libro de Granés es profundamente trágico. Porque, con todo el respeto y la simpatía con que él investiga y se esfuerza por mostrar lo mejor que hay en aquellas vanguardias, no puede evitar que su ensayo sea la constatación de un enorme desperdicio, de un absoluto fracaso. Un verdadero parto de los montes del que sólo salieron ratoncillos.

¿Qué quedó de tanta alharaca y desvarío? En cuanto a obras concretas, casi nada. Lo menos perecedero que en pintura, poesía, música e ideas se produjo en Occidente en esos años no formó parte o, si lo hizo, se apartó pronto de la "vanguardia" y tomó otro rumbo: el de Mahler, Joyce, Kafka, Picasso o Proust. Aquélla acabó por convertirse en un ruidoso simulacro que, a menudo, galeristas, publicistas y especuladores del establecimiento trastocaron en pingüe negocio. O, todavía peor, en una payasada ridícula. Una vez más quedó claro que el arte y la literatura progresan con realizaciones concretas -obras maestras- más que con manifiestos y bravatas, y que la disciplina, el trabajo, la reelaboración inteligente de la tradición, son más fértiles que el fuego de artificio o el espectáculo-provocación.

Una de las últimas escenas que describe El puño invisible es una exposición muy peculiar de Yves Klein, quien, por ese entonces, propugnaba la teoría de la "desmaterialización del objeto". Fiel a su tesis, el artista presentaba una galería vacía, sin cuadros ni muebles. El visitante recibía al ingresar un cóctel azul "que lo mantenía orinando del mismo color durante varios días". ¿Y la obra exhibida? "No existía: o sí, la llevaba el visitante en la vejiga", explica Granés. Por esos mismos días, Piero Manzoni convertía en arte todos los cuerpos humanos que se cruzaban en su camino, con el dispositivo mágico de estamparles su firma en el brazo. Otros, comían excrementos, adornaban calaveras con brillantes, o, como el celebrado Michael Creed, ganador del Turner Prize, prendían y apagaban la luz de una sala, proeza que la Tate Britain celebró explicando que, a través de este paso de la oscuridad a la claridad, el artista "exponía las reglas y convenciones que suelen pasar desapercibidas". (Y es seguro que se lo creía).

Después de muchas páginas dedicadas a rastrear una de las más perversas derivas de la cultura posmoderna, es decir, la dictadura de la teoría que en nuestro tiempo pasó de justificar a reemplazar a la obra de arte, Carlos Granés afirma, con toda razón: "No se puede premiar sistemáticamente la estupidez y esperar que esto no traiga consecuencias sociales y culturales". Esta frase resume de manera prístina la absorbente historia que cuenta su libro: cómo una voluntad de ruptura y negación que movilizó a tantos espíritus generosos desde los comienzos del siglo XX y que conmovió hasta las raíces las actividades artísticas y literarias del mundo occidental, fue insensiblemente deshaciéndose de todo lo que había en ella de creativo y tornándose puro gesto y embeleco, es decir, un espectáculo que divertía a aquellos que pretendía agredir, arrastrando por lo demás, en esta caída en el infierno de la nadería, a los cánones, patrones y tablas de valores que habían regulado antes la vida cultural. Acabaron con ellos pero nada los reemplazó y desde entonces vivimos, en este orden de cosas, en la más absoluta confusión.

Por eso, sólo al terminar este magnífico libro descubren los lectores la razón de ser de su bello título: aunque en cien años de vanguardia no construyera muchas cosas inmarcesibles en el dominio del espíritu, el poder destructivo de ese "puño invisible" sí fue cataclísmico. Ahí están, como prueba, los escombros que nos rodean.

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