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lunes, 18 de marzo de 2013

Más ingenieros, menos filósofos


http://am.com.mx                        17 de marzo 2013

miguel barragán torroella
El jueves pasado, Xi Jinping asumió la Presidencia de China. Es un ingeniero que ha reemplazado a otro ingeniero como líder de la ascendente potencia económica del mundo. El nuevo dirigente chino es un ingeniero químico que substituye a Hu Jintao, un ingeniero hidráulico, que a su vez sucedió al presidente Jiang Zemin, un ingeniero eléctrico.
¿Por qué es interesante esto? No se trata de que los ingenieros sean mejores gobernantes (no siempre lo son), sino que refleja la popularidad de la ingeniería en los países asiáticos, como sucede en China, Corea, Taiwan y la India. Esto es importante porque estamos viviendo en una economía global basada en el conocimiento, en la que las patentes de nuevas invenciones-producidas en general por ingenieros, científicos y técnicos- generan a las naciones mucho más riqueza que las materias primas. Los ingenieros y científicos que desarrollan nuevos productos están en mayor demanda que nunca.
El impulso que le da China a la ingeniería se observa, por ejemplo, en la Universidad Tsinghua de Pekín, donde el 72% de sus estudiantes de licenciatura, maestrías y doctorados están en las escuelas de ingeniería y ciencias duras, mientras que tan sólo el 28% estudia humanidades o ciencias sociales.
En México, como en la mayoría de los países latinoamericanos, seguimos formando estudiantes en humanidades y ciencias sociales. Demasiados filósofos y demasiado pocos ingenieros.
La nueva Administración federal ha anunciado una revolución educativa. El pasado 6 de marzo, el secretario de Educación Emilio Chuayffet hizo un compromiso público de máxima importancia: propone alcanzar un sistema educativo básico de la mayor eficiencia y calidad del mundo; tender a igualarlo con el de Finlandia, que tiene el reconocimiento de tener el mejor sistema educativo del planeta.
Finlandia es una democracia parlamentaria con un Congreso de 200 diputados, de los cuales 84% son mujeres. Su Producto Interno Bruto per cápita se aproxima a los 40 mil dólares (México 10 mil dólares en 2011).
Sabedor el País de su aguda escasez de recursos naturales (el principal es la madera pues cuenta con extensos bosques), tomó conciencia de la importancia del conocimiento. El nivel básico finés comprende nueve años y se inicia a los siete años de edad; su experiencia y estudios los han convencido de que empezar antes, para una inmensa mayoría, es inútil o contraproducente para el aprendizaje eficiente posterior. Se tiene que esperar a que “madure” el cerebro para que asimile mejor los conocimientos y habilidades. Hoy la investigación en neurociencias ocupa la importancia de punta que ocupó en su momento el desciframiento del mapa del genoma humano.
La manera óptima de que el niño´-o el universitario- se apropie de conocimientos y habilidades es que lo haga con arreglo a la especificidad de su mente, y cuando ello se hace grupalmente, esa apropiación se potencia. Requiere un guía-profesor que le facilite un programa instruccional que le señale las escaleras que hay que subir, pero lo hará por sí solo. No se ve en Finlandia un aula donde un profesor dice un discurso, sino a grupos de niños siguiendo sus guías de trabajo.
   Siguen los niños así un método de aprendizaje por competencias. El término “life skills” (traducido a menudo por “habilidades para la vida”) surgió hace unas décadas en respuesta a la necesidad de incluir en el currículo escolar elementos que pudieran ayudar a los alumnos a pensar, a tomar decisiones, a hacer frente a riesgos, a situaciones de emergencia y de supervivencia que pudiesen enfrentar.  
   Finlandia elaboró su sistema educativo hace 30 años. Los resultados se ven en una sociedad armoniosa, pacífica, laboriosa, desarrolladora de industrias tecnológicas que exportan productos a todo el mundo. Posiblemente tenga usted en el bolsillo uno de sus productos: un celular Nokia.     

PS. Lo que me gustó del nuevo Papa: que tomara el nombre de Francisco, como mensaje de humildad y pobreza. La primera vez que un Papa se presenta en la Plaza de San Pedro llamándose “Obispo de Roma”, que es lo que significa el Papa, pero se les había olvidado hace siglos. Ver al primer Papa que apareció en el balcón vestido sólo de blanco, sin púrpuras ni oros.
Este Papa que viene en paz va a dar mucha guerra. Dentro y fuera de la Iglesia.

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