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jueves, 8 de enero de 2009

¿CÓMO QUE SE MURIÓ SI ME DEBIA?...(DE MILENIO DIARIO)




Jueves, 8 Enero, 2009
Con la balacera a las instalaciones de Televisa en Monterrey, se me ocurrió que los narcos han resultado peores que Díaz Ordaz y todo ese priismo intolerante y represivo. Ahora no les gustan las noticias que se dan y sacan los cuernos de chivo. Al rato si no les placen las tortillas o los partidos de futbol, una telenovela o el sabor de una chela o unos tacos de suadero, harán lo mismo. Pensé que era difícil superar a los israelíes, pero ya veo que no.
Antes eran más buena onda.
Como quiera que sea, la muerte de Adolf Merckle, multimillonario alemán, se parece mucho a la del Camellito, contlapache eterno de Pepe El Toro. Aunque lo del Camellito fue involuntario (los compinches del temible Ledo lo aventaron al tranvía como si fuera policía maiceado en Ciudad Juárez), y lo del magnate, especie de Doctor Simi teutón, fue un suicidio voluntarísimo, ambos conocieron la tragedia sobre unos rieles. Eso sí, Merckle, como el Camellito, no es que tuviera joroba sino que tenía un corazón muy grande.
Merckle, aún después de haber firmado un crédito puente que le permitía sacar a flote sus empresas caídas en desgracia a consecuencia de la crisis y sus pésimos resultados especulativos, decidió aplicarse un extraño harakiri (en vez de una daga bien afiliada recurrió a un tren en marcha) para expiar sus culpas. Pudo haber seguido con vida y esperar conchundamente como muchos de su especie a que lo rescatara el gobierno como se estila en estos días con dinero de los contribuyentes, pero no. El estaba hecho de otra pasta; al darse cuenta de que la avaricia le había consumido el alma y que esos demonios lo condujeron al abismo económico y con él a sus miles de empleados, socios y colaboradores con sus familias enteras, prefirió acabar con dignidad en vez de refugiarse bajo las faldas de un Fobaproa cualquiera.
Adolf Merckl pertenece a esa clase de viejos capitalistas salvajes que virilmente se aventaban de los rascacielos de Wall Street en el crack del 27, cuando los cánones no les permitían ayudarse con sucios trucos populistas.
Si en México se contagiaran nuestros millonarios y empresarios, regularmente acostumbrados a mal hablar de papá gobierno por ineficiente hasta que los saca de alguna debacle financiera, fueran contagiados por espíritu de Merckl habría más muertos que en la franja de Gaza.
Por otro lado, me alegra que Jelipillo se haya decidido a defender el empleo como López Portillo al peso. Pero, me pregunto, ¿no hubiera sido mejor hacerlo desde antes que todo esto valiera madres?jairo.calixto@milenio.com


Los Beltrán Leyva, La Chiva y la nebulosa de Andrómeda


Miércoles, 7 Enero, 2009

A punto de acabarse las obras que tenían estrangulado al DF, al borde de la desaparición de la pista de hielo, con los Beltrán Leyva convertidos en los auténticos malos de Malolandia (hasta hace unos meses nadie sabía de su existencia y ahora son el ajonjolí de todos los descabezamientos), y con el retorno de Hugo Sánchez como tlatoani panbolero que con un triunfo ya quiere dirigir al Real Madrid o a México (lo que le ofrezcan primero), me pregunto ¿de qué carajos me voy a quejar?
Ni modo que de lo mismo de siempre: los muertos en nuestra franja de Gaza de Acapulco a Ciudad Juárez; los militares y policías maiceados por el narco; de que el gobierno ecuatoriano, en vez de comprarse una vida, quiere extraditar a Lucía Morett (mejor que extraditen a la Betacourt que es más melodramática y enfadosa); o, ya en el colmo, ponerme rabioso como el subcomanche Marcos al que no dejaré en paz hasta que afloje una entrevista para Política cero por MILENIO Televisión y demuestre que, de veras, tiene los mejores chamorros del Soconusco.
También está lo de Torrado que quiere huir del Cruz Azul, una aspiración legítima para cualquiera que tenga en sus planes ganar alguna vez un campeonato. Pobre, lo van a mandar a educarse a la Zongolica del futbol. Quién le manda querer salir del tercer mundo.
Y como ya dijo Jelipillo que estamos más preparados que nunca para enfrentar la debacle económica, ni de la crisis se puede uno quejar. Más aún cuando Bety Paredes, envuelta en el huipil patrio del Jurassic Park tricolor ya declaró que “No hay que ver la crisis desde una perspectiva electoral”, en consonancia con la historia del PRI que siempre se mantuvo ajeno al oportunismo que jamás lo ha caracterizado, but off course, my horse.
Así, de pronto quise encontrar tema crítico con la revelación subcomanchiana de que entre las comunidades zapatistas cunde el machismo, pero se me quitaron las ganas luego de ver el spot del Partido Social Demócrata que Begné le arrebató a la desperate house wife, Paty Mercado, sólo para confrontarnos con nuestros demonios, donde vemos a La Chiva —conocida por sus profundísimas preocupaciones políticas cuando enseñaba las tangas en el Big Brother— defendiendo la legalización de las drogas.
Sólo me tranquiliza la noticia de nuestra Vía Láctea tiene una densidad 50 por ciento superior a lo que se pensaba y que en su expansión terminará chocando contra la Nebulosa de Andrómeda en unos chingo mil millones de años.
Así, ¿de qué carajos va uno a quejarse?

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